En la ciudad los prefieren… de rock nacional

Escribe José Glanzmann

Los coleccionistas y los amantes del formato indagan en los nuevos relanzamientos mes a mes, encargan los “difíciles” y una gran mayoría opta por restaurar las viejas bandejas o por cambiar púas. Las disquerías de la ciudad ofrecen una variedad de vinilos, pero los de rock nacional y bandas como The Beatles o Pink Floyd son los preferidos por los que buscan ese formato. El gran obstáculo para llegar a un público mayor es el costo aún elevado de los discos

Tal vez un disco de vinilo, aún con sus desventajas en el costo comparativo con otros productos como el CD, les proporcione algo más a sus seguidores, algún grado de admiración por el combo sonido de excelencia-arte de tapa en tamaño único.

Así ante la oleada de aparatos digitales y aplicaciones que tornan el consumo musical en algo fluido, veloz y “líquido” o la costumbre que se instaló años atrás de acumular música en mp3 en un disco rígido o en un minirreproductor de música para acompañarnos en viajes o ejercicios físicos, el espécimen vinilo interpone su simbología en nuestros días para marcar un vínculo sólido con el placer de escuchar.

Quizás sea para asentar los pies en una habitación, y detener un instante el mundo que nos atraviesa. O para anclarnos por unos minutos en otra sintonía, en otra forma de escucha, más ritualista. O en otro orden, también podría relacionarse con eso que el teórico inglés Simon Reynolds indaga en su obra “Retromanía”, donde indica que la más reciente cultura pop se ha vuelto adicta a lo retro. 

En ese orden, a fines de 2016 en Córdoba capital se abrió una disquería que se dedica exclusivamente al vinilo, reafirmando el interés por el formato de audio que en Europa viene siendo furor. En nuestra ciudad se pueden apreciar en vidrieras de los locales musicales, algunos signos de este fenómeno, que sigue siendo curioso por la actual era digital de pleno consumo vía Internet.

En esta línea, consultamos en tres disquerías locales en busca de algunos datos en torno a la tendencia que marca incrementos considerables en los últimos años en el consumo, y la producción de vinilos.

“El gran puntapié inicial se dio cuando Sony Argentina decidió reeditar gran parte de la discografía del rock nacional, donde incluyeron a Cerati, Soda Stereo, Spinetta y otras bandas clásicas. Eso permitió que la gente interesada fuera curioseando, y de a poco empezaron a traer bandejas, repuestos de púas, lo que fue generando un nuevo movimiento en torno al vinilo”, comenzó explicando Lucas Vizueta, encargado de la tradicional disquería FM Musical.

Lucas agregó que si bien el público que consultaba acerca de estos discos era escaso hace unos años, de a poco se fue acrecentando el número. Y en los últimos dos años se intensificó bastante la cantidad de clientes que buscan música en este formato.

“Todavía no es masivo el consumo de vinilos, sino más bien un grupo selecto que está volviendo a este formato, más otro grupo de personas que se está entusiasmando. Pero sí, hay un crecimiento de clientes que consumen el formato”.

“Estoy sorprendido de cómo ha crecido el público en este poco tiempo, aunque todavía no es masivo, veo mucha gente interesada que pregunta por discos, por cómo reparar equipos viejos o restaurar”, describió.

Por su parte, Pablo Tavarone de Esmeralda Entretenimiento también acercó sus apreciaciones sobre el asunto: los primeros vinilos que se editaron en esta “nueva etapa” fueron “Fuerza natural” de Gustavo Cerati y “Amapola del 66” de Divididos, esto fue a finales de 2009.

Considera en señalar esa fecha como el renacer de “cierto” fenómeno de encantamiento con los discos de pasta entre muchos clientes habituales. En su caso, tras esas reediciones, indagó en vinilos usados para comercializar y luego en los primeros discos nuevos de rock nacional.

Los demandantes en esa época eran los fanáticos, y ahora algunos interesados que redescubren las bandejas viejas que tenían en sus casas. Al respecto, comentó que la mayoría de la gente ha restaurado bandejas, son los menos los que salen a comprar nuevos aparatos para reproducir.

 

La excelencia del sonido ante todo

“Pienso que por un lado las compañías para salir a combatir toda la era digital que tenemos tienen que salir con un formato que no haya sido copiado, y ese formato ha sido el vinilo. Es el único que ha llegado a su excelencia, el sonido analógico está en su punto máximo, al digital todavía le falta. Y después el hecho de que cuando uno compra algo, cuanto más tamaño tenga me parece le otorga mayor importancia, como objeto de valor, viene el casete, el CD y el vinilo”, analizó el propietario de Esmeralda.

A lo que agregó: “Pienso que va a seguir por unos cuantos años más esta tendencia en el consumo, porque el sonido es natural, tiene un grado de excelencia. Una vez que baje el costo, por ejemplo, que un vinilo simple salga 300 pesos y no 600 como ahora, mucha gente va a volver al formato”.

 

Las reediciones nuevas y los “usados”

En general los fanáticos van en busca de las reediciones, pero también hay algunos usados que son como clásicos y son solicitados en los locales.

Respecto a la demanda de ambos, se inclinan un poco más por los vinilos nuevos, porque aparte tienen más difusión por parte de las compañías disqueras, con estrategias como, por ejemplo, la reconocida “noche de los vinilos” en Buenos Aires.

“El vinilo usado es como otro mercado, es una especie de compra-venta. Y aparte hay muchos clientes que cuando compran les gustan los nuevos”, resaltó Tavarone.

“Hay una demanda estable, no es muy grande y no está a la altura del CD. Además está marcado porque hay cierta crisis económica, y encima la competencia de todo el auge digital en la actualidad lo ubica como objeto para un coleccionista o como un fetiche. En mi local, por ejemplo, los clientes fijos compran un promedio de un vinilo por mes”.

 

En busca de ese preciado objeto de culto

El formato en cierta manera por precio y cualidades es apreciado por ciertos clientes y, en ese sentido, emerge “el alma” del coleccionista melómano de nuestra ciudad, coincidieron los propietarios de Esmeralda y FM Musical.

 

Rock nacional, Pink Floyd y los Beatles, los más vendidos

“Hoy la gente que compra música bajo esta modalidad, la mayoría busca rock, y algunos clientes me comentan que es bueno comprar un vinilo nacional en una disquería local, porque lo importado lo conseguís por Internet o en cualquier lado”, describió Tavarone.

Por su parte, la propietaria de Ecomúsica también aseguró que tanto rock nacional e internacional son los géneros más solicitados en su local.

“Se está empezando a mover el tema de los vinilos, porque hay gente que no tiene la bandeja o los que tienen aparatos viejos no pueden conseguir las púas, por eso no se acelera más el consumo”, contaba la propietaria.

En este local sólo comercializan vinilos nuevos, y solamente de rock nacional e internacional.

La propietaria explicó que hay pocos de géneros como tango o folclore nuevos, lo que podría ampliar el grupo de interesados en el formato.

Reconoció que hay varios clientes que se acercan a comprar estos discos y luego los guardan, prácticamente ni los usan, como un fetiche a coleccionar.

 

Un mapa virtual, con las disquerías de vinilo

Días atrás, La Voz del Interior publicaba que el sitio alemán Recordstores.love, de Marcus Maack, tiene indexados todos los locales que venden discos de vinilo en el mundo, en donde además se pueden agregar los que no figuren. En dicho sitio aparece la mención a dos locales musicales de nuestra ciudad, a la espera de actualizaciones con la oferta completa.

 

Algunos datos

Precios. A modo de ejemplo, en el diferencial de precios entre formatos, el álbum reciente de Charly García “Random” cuesta $290 en CD, mientras que la edición en vinilo sale unos $820. Por su parte, un CD de Pink Floyd se vende a unos $195, y en vinilo cuesta alrededor de $960.

Los vinilos usados se consiguen desde los 120 pesos en los locales consultados.

En mayo de 2015, Sony lanzó 15 títulos al mercado nacional (entre ellos, el vinilo más buscado de la historia argentina, “Artaud”, de Pescado Rabioso) con 22 mil copias que se agotaron a los dos meses.

 

La opinión de un amante de la música

“Para mí está bueno el formato (al igual que las cintas abiertas y casettes) en el sentido de la predisposición que se necesita para escuchar en esos formatos. Te requiere un tiempo, paciencia y formas que lo digital no tiene.

Si algo me gusta sobremanera de escuchar esos viejos formatos es el tiempo hermoso que significa sacar un disco, limpiarlo escucharlo de punta a punta, y volverlo a guardar para la próxima escucha.

El arte de tapa en los discos tiene mejor visualización”.

Rubén Darío “Cuini” Chiappero

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