En ocho años casi se triplica la población carcelaria en la ciudad

“El siglo XXI merece que un penal tenga mayores espacios, mejores condiciones. La cárcel tiene que evolucionar”, expresó el juez al dialogar con EL DIARIO

Lo dijo el magistrado, quien si bien apuntó que no hay hacinamiento en el único penal de Villa María, sí tienen espacios mínimos. Evaluó que se necesitan cárceles “acordes al siglo XXI”

“El siglo XXI merece que un penal tenga mayores espacios, mejores condiciones. La cárcel tiene que evolucionar”, expresó el juez al dialogar con EL DIARIO

El juez Arturo Ferreyra consideró que es necesario una cárcel “acorde al siglo XXI”, a la par que reflejó que en ocho años se está cerca de triplicar la población en el penal de barrio Belgrano, el único que tiene Villa María.

El magistrado fue consultado por EL DIARIO luego de que un funcionario provincial dijera que se piensa en una nueva cárcel en esta localidad, aunque esto fue después prácticamente anulado por el gobernador Juan Schiaretti cuando señaló que la eventual creación de un establecimiento penitenciario no está en agenda.

Ferreyra confió que se sorprendió al leer la edición del miércoles de este diario, cuando se reflejó la idea en el marco de la inauguración de un nuevo pabellón. Y acto seguido dio su visión. “Estamos en el siglo XXI, pasaron un montón de circunstancias y necesitamos penales acorde a la época en que estamos viviendo. Los derechos humanos son para todo el mundo y fundamentalmente para los más necesitados, la gente que está detenida necesita una mayor protección de los derechos humanos”, opinó.

Dijo que los internos “tienen comida y colchón” pero también “un espacio físico limitado”.

“El siglo XXI merece que un penal tenga mayores espacios, mejores condiciones. La cárcel tiene que evolucionar”, interpretó el juez de Ejecución Penal de Villa María.

Ante la consulta, aseguró que “hacinamiento no hay”, porque él se encarga “de que estén en el orden mínimo”.

“Cada uno tiene su cama, su colchón y su plato de comida, pero si hablamos de espacio, no sobra: tienen lugares mínimos para poner su ropa, lugares mínimos para estar durante el día, para salir a recrearse, tienen solo dos canchas de fútbol”, enunció, a la par que contó que “se hizo una cancha de bochas y se están haciendo un montón de otras actividades para que estén ocupados”. En este marco valoró la posibilidad de construcción de pabellones como se dio en los últimos tiempos, porque así, “están trabajando”.

“Ojalá que decidan hacer una nueva cárcel, no sé si acá o en dónde, pero tiene que haber un establecimiento acorde a este siglo, con todas las condiciones y comodidades que se necesitan”, declaró el funcionario.

“Incluso deben darse las comodidades para los abogados cuando los van a entrevistar, y también para los familiares y para los menores”, añadió.

Cuando se le preguntó, afirmó que no ha recibido quejas de las personas privadas de la libertad. “Voy todos los miércoles al establecimiento y en general están bien”, aseveró.

Ferreyra ilustró con números el notorio crecimiento de la población carcelaria. “Desde que estoy, la cantidad de presos viene aumentando. Cuando llegué a Villa María en 2009 había 340 internos, hoy hay 800. Se ha triplicado casi en ocho años”, indicó.

Analizó que “la gente comete delitos por otros motivos, no por la crisis económica” y advirtió que “los sistemas judiciales han agravado algunas sanciones como ante los casos de violencia familiar y de narcotráfico”.

Respecto a las edades, apuntó que quienes son detenidos por casos de violencia de género por lo general son mayores de 40 años, “en contraposición a los hechos de robos, hurto o narcotráfico, que son cometidos por personas más jóvenes”.

 

El uso de Internet. Ferreyra dijo que “si se tiene constancia de que (un preso) navegó por Internet se trata de una falta administrativa, más allá del delito”. “Que yo sepa los internos no están autorizados a tener Internet dentro del penal”, explicó y agregó que “lo que sí se está haciendo es facilitar un teléfono celular a quienes tienen buena conducta, el que solo sirve para hablar y creo que facilita el acercamiento con la familia”.

 

“Cada uno tiene su cama, su colchón y su plato de comida, pero si hablamos de espacio no sobra: tienen lugares mínimos para poner su ropa, lugares mínimos para estar durante el día, para salir a recrearse, tienen solo dos canchas de fútbol”, expresó el juez de Ejecución Penal de la ciudad.

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