Entre la preocupación hoy y la incertidumbre mañana

Fernández aseguró que antes los trabajadores reclamaban por el pago del Impuesto a las Ganancias y que hoy la tarea pasa por defender los puestos de trabajo

Día del trabajador de la industria láctea

Pedro Fernández, secretario general de Atilra, donde hay más de 1.700 trabajadores afiliados, reflexionó sobre la actualidad de quienes desarrollan tareas en la industria lechera

Actualmente son más de 1.800 los trabajadores que se desempeñan en la industria láctea en los departamentos General San Martín y Tercero Arriba

En Villa María, Villa Nueva y la región hay unos 1.850 trabajadores de la industria láctea que hoy están celebrando su día. De ellos, 1.700 son afiliados a la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), que en el Departamento General San Martín y Tercero Arriba lo tienen como referente y secretario general a Pedro Miguel Fernández.

“Preocupación” e “incertidumbre” son las palabras que más repite quien también tiene a cargo la Secretaría Administrativa del gremio a nivel nacional, cuando se lo consulta sobre cómo encuentra a los trabajadores el Día del Trabajador de la Industria Láctea que se celebra hoy, en conmemoración de un nuevo aniversario de la creación del Sindicato Argentino de Trabajadores de la Industria Lechera (SATIL), que nació en 1944.

“Los trabajadores lácteos tienen las mismas necesidades que cualquier trabajador en el país. Hay incertidumbre por lo que está pasando, realmente es una situación muy compleja, la economía del país está en decadencia, en crisis, y los trabajadores lácteos no están ajenos a esa realidad”, planteó Fernández, quien además apuntó específicamente que “la preocupación fundamentalmente es en por aquellos trabajadores que desarrollan sus tareas en las pequeñas y medianas empresas, que son las que más sufren estas alzas del valor del dólar o el precio de tarifas inalcanzables”.

“En las empresas grandes la situación es diferente porque, por ejemplo, en el caso particular de Mofino o Noal son empresas que exportan y que tienen otra salida, pero las empresas más chicas son las que venden en el mercado interno, que está muy reprimido, y realmente la situación hacia el futuro es incierta”, comparó.

Fernández reconoció que “no se sabe si se van a sostener los puestos de trabajo ni qué va a pasar con la producción primaria” porque “todos los insumos son en dólares y quienes lo comercializan en el país lo hacen en pesos”.

“Vemos un futuro muy incierto, tenemos mucho temor de lo que pueda llegar a pasar. Sabemos que si no hay un cambio en la política económica del país, va a ser muy difícil la situación”, adelantó quien fue reelecto en agosto del año pasado para cumplir un nuevo mandato de cuatro años al frente de Atilra.

Más allá de lo que pueda llegar a pasar mirando hacia delante, aseguró que “hoy, mientras se mantenga la producción primaria, no va a haber suspensiones o despidos, porque todos los días la producción está y hay que elaborarla”. Pero aclaró que “el problema está cuando no haya consumo y se entren a acumular las cosas en la cámara de queso y ahí no se sabe qué va a pasar”.

“Sabemos que las pequeñas empresas, como aquellas cooperativas que tenemos en la región, están sufriendo la falta también de ayuda por parte del Estado para poder continuar”, criticó al Gobierno de Mauricio Macri.

 

Tecnología que no remplaza

Fernández aseguró que muchas plantas de su seccional venían de un proceso de tecnificación, mejorando sus instalaciones, “en constante progreso, mejorando las estructuras de las empresas, porque iba creciendo la economía del país”.

“Hoy esa economía no crece, al contrario, y lo sufre cada una de esas empresas que van generando trabajo y que en nuestra zona son fundamentales, como Arroyo Algodón, Playosa, Etruria, Arroyo Cabral, Palestina, Villa María, Villa Nueva, Tío Pujio”.

El secretario general de Atilra negó rotundamente que las importantes incorporaciones de tecnologías que realizaron algunas plantas hayan significado el remplazo de la mano de obra.

“Quizás ha permitido a las empresas que se han tecnificado trabajar mayores volúmenes de leche. Pero no se han perdido puestos de trabajo, sino que permitió que con la misma dotación de trabajadores se trabajen más litros de leche”, puntualizó.

A su vez, explicó que “también generó que las empresas que se fueron tecnificando necesiten trabajadores con más capacitación, más técnicos, más ingenieros en las fábricas”.

“Es decir, para la mano de obra antes cualquier trabajador con un estudio básico o que aprendía la tarea en la planta podía trabajar tranquilamente. Hoy ya necesitan más capacitación por cuestión de que las plantas se fueron mejorando y tecnificando. Pero no remplazó la mano de obra”, amplió.

También ilustró que “en muchos casos el remplazo de las maquinarias viejas y obsoletas por las nuevas permitió que la tarea se haga más liviana, que no perjudique la salud del trabajador”. “En el sector lácteo tenemos trabajadores de 55, 60 años con muchos problemas de salud porque antes el trabajo era más físico y tienen 30, 35 años en una fábrica con la salud muy deteriorada”, confió Fernández.

 

Las luchas cambiaron

“El sector lácteo fue uno de los que durante 12 años sacó los mejores porcentajes de aumentos salariales por sobre los índices inflacionarios. Nosotros teníamos mucho inconformismo en algunos compañeros porque tenían que aportar al Impuesto a las Ganancias o porque no podían comprar dólares. Y lo escuchábamos muy seguido a eso”, comenzó a esgrimir Fernández una crítica a un sector de los trabajadores.

“Ha cambiado tanto la situación, que ya no se piensa más en el Impuesto a las Ganancias, que se sigue pagando lo mismo, incluso lo pagan más cantidad de trabajadores, sino que se piensa en cuidar el puesto de trabajo y llegar a fin de mes”, lamentó.

“Creo que el plan económico de antes favorecía a los sectores de menores recursos, a las cooperativas, a las pequeñas y medianas empresas. Ahora hay concentración de riquezas de las multinacionales que se llevan afuera el dinero. Lamentablemente, uno que tiene experiencia y hace tanto tiempo que está en esto, te puedo decir que la gente no aprende, que no sabemos vivir bien, no sabemos estar bien, no reconocemos ese momento”, cuestionó.

“Por ahí por tener que pagar un Impuesto a las Ganancias renegábamos, hoy lo seguimos pagando, hay gente desocupada, permanentemente queda gente en la calle, cuesta mantener el trabajo, y hoy creo que tiene que ver esa gente qué pasaba antes y qué pasa ahora. El trabajador no se puede volver a equivocar. El que tiene dinero puede estar mejor o peor, pero el que vive de su trabajo necesita de planes económicos que beneficien al trabajador en todos los ámbitos”, cerró.

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