El Diario del centro del país

“Es mentira la teoría del derrame, nunca la riqueza se ha derramado, se la llevan”

Mano a mano con Javier Octavio Sosa

Nació en Villa María, el 8 de octubre de 1954. Divorciado, dos hijas, un nieto. Es abogado. Desde la adolescencia milita en las filas del Partido Justicialista y ocupó diversos cargos desde la recuperación de la democracia hasta la actualidad. En 1987 fue tribuno de Cuentas del municipio local, en 1991 concejal de la ciudad. En 1995, diputado provincial. A partir de 1999 con la llegada a la Gobernación de José Manuel de la Sota se sumó al Ejecutivo provincial. En este ámbito, fue director de Control de Concesiones, presidente del ERSEP, vicepresidente de AFERAS, secretario de Coordinación del Ministerio de Gobierno y luego del Ministerio de Seguridad, entre otros cargos. Hoy es asesor de la Comisión de Seguridad, Justicia y Narcotráfico del Senado de la Nación

Escribe Nancy Musa
DE NUESTRA REDACCION

 “De chiquilín te miraba de afuera, como a esas cosas que nunca se alcanzan…La ñata contra el vidrio, en un azul de frío…” El sonido de un bandoneón y la voz de un cantante apasionado por el tango. ¿Quién iba a imaginar que un histórico dirigente de la política local dedicaría su tiempo libre a interpretar las letras de la música ciudadana?

Javier Octavio Sosa lo hizo. Grabó un disco, escribió un libro y tal vez en algún momento plantó o plantará un árbol. El abogado siempre está buscando nuevos horizontes; en el mundo de la política que abrazó desde su adolescencia, en los claustros del Rivadavia; o en las letras, o en la sabiduría de una canción de Discepolín.  La cuestión es no abandonar el camino de los sueños y “seguir aportando” a un país distinto, el país que imaginaron miles de jóvenes de su generación.

-La ministra Patricia Bullrich implementó un protocolo para la Policía que ha generado polémica ¿cuál es su opinión?

-Yo te haría un análisis global sobre la cuestión de la política de seguridad de este Gobierno. Yo no discuto medidas coyunturales, yo asisto a las reuniones de comisión y estuve en muchas reuniones con la ministra y mi primer planteo es que la política de seguridad del Gobierno de Cambiemos, que en muchos aspectos comete los mismos errores que tuvo el gobierno anterior, tiene que ver con lo que un autor colombiano llama con mucha inteligencia el populismo punitivo.

-¿Populismo punitivo?

-Es querer resolver las cuestiones de seguridad en función de la demanda de la gente, de aquello que supuestamente la gente reclama. Cuando vos no actuás en función de un criterio de conocimiento, de un trabajo de investigación, de una política estructurada de seguridad, estás tomando todo el tiempo medidas coyunturales de impacto mediático, pero que no resuelven las cuestiones de fondo.

Argentina tiene una política de seguridad que posee un eje central y  es que no ha sido capaz de enfrentar una tarea global contra el narcotráfico. Solamente toman medidas con lo que se llama la oferta de la droga, que es el que vende, pero nosotros hace años que no luchamos contra el consumo.

La pelea tiene que empezar primero contra el consumo, la explicación a los jóvenes de lo que significa el abuso de drogas, para atacar el negocio desde el lugar de la compra.

Y luego sí, atacar jurídicamente, estructuralmente, todo el tema vinculado al narcotráfico y a la inseguridad y esto no está ajeno a las políticas sociales.

-Es necesario profundizar en las causas…

-Nosotros tenemos un componente importante en la inseguridad y es que está sostenida en un país que tiene una fuerte exclusión social, la violencia social que tenemos es muy fuerte.

Esa violencia social se convierte en violencia delictiva. Tenemos vastos sectores a los que el Estado ha abandonado a su suerte, jóvenes, menores, gente sin trabajo, sin educación y son factores determinantes y muy condicionantes en materia de seguridad.

Cuando vos no trabajás en las cuestiones estructurales porque no tenés capacidad, coraje, inteligencia, decisión, tomás siempre medidas que impacten en la sociedad como si con eso se resolviera el problema de la seguridad.

La definición de los problemas pasan por medidas estructurales de fondo y no por lo que digan las encuestas. El gobernante tiene que fijar él las políticas y de última consultar.

El tema es ir a las causas y no a las consecuencias.

-Hace años que se viene hablando de las causas ¿por qué no se diseñan políticas de fondo?

-Porque vivimos funcionando en coyuntura, porque estamos pensando en las elecciones, este Gobierno piensa en mañana a la tarde.  Macri llegó al Gobierno y a los seis meses ya pensaba en la relección y lo taparon los problemas económicos, lo tapó la incapacidad, la falta de preparación, la inexperiencia de los funcionarios que puso en todas las áreas, incluida la seguridad.

Estas medidas jamás van a resolver el problema, que nosotros le digamos a la Policía que puede disparar, no va a resolver el problema de la inseguridad.

-Hace 35 años que tenemos democracia y no se encontró solución para la pobreza, por el contrario se agudizó más.

-Te podría dar unos números,  cuando a Isabel la voltean el 24 de marzo de 1976 nosotros teníamos un 6% de pobreza, un 1,1% de indigencia, hoy tenemos 10% de indigencia y más del 30% de pobreza. Las políticas fueron para atrás, la democracia no fue capaz de resolver las cuestiones estructurales vinculadas a cómo recuperamos las políticas de crecimiento, de salarios, de desarrollo.

Es decir no fuimos capaces de hacer un gobierno como el del 46 al 55. Nadie en los últimos 34 años fue capaz de tomar los enormes valores y las enormes enseñanzas de la gestión de Perón en solo nueve años, para ver cómo hacemos para generar riqueza, para generar trabajo, para generar inclusión social.

-¿Y por qué piensa que no se tomó en cuenta?

-¿Por qué? Porque en políticas económicas nos dejamos llevar, inclusive Carlos Menem, por la modernidad. Y estos conceptos de modernidad, de globalización,  hace ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres.

Es despiadada, el 85% del PBI lo manejan 20 países, de 240. Esa es la distribución del mundo hoy.

Y Argentina que en lugar de pensar como pensaba Facundo Quiroga, Chacho Peñaloza en el interior del interior, piensa en Puerto Madero construimos cada vez ricos más ricos y pobres más pobres.

-¿Qué rol juega el peronismo en la modernidad globalizada?

-Lo que planteo en mi libro es una profunda autocrítica de qué es lo que somos ideológicamente y dónde queremos ir como peronismo. ¿El peronismo de Perón, de Menem, de Cristina? ¿Cuál es el modelo ideológico del peronismo que debemos plantear en el siglo XXI?

Y yo creo,  a diferencia de muchos compañeros que no están de acuerdo, que nosotros tenemos un problema básico: tenemos vergüenza de reconocer nuestras fuentes. Y la única manera que tenemos,  es volver a recuperar nuestra identidad,  es hablar de Perón y Eva Perón.

Ver lo que hicieron ellos y la gente que gobernó en esa década. Y no tiro el reloj para atrás, las mismas coyunturas internacionales se repiten, los mismos problemas de exclusión social,  entre pobres y ricos de la década del 50. Los mismos problemas de países dominantes y países dominados.

Este fenómeno del continentalismo que hablaba Perón, de la tercera posición. Hoy el comunismo no existe más, pero sí existen ejes de dominación y nosotros jugamos el rol de empleados.

-¿Cuál es el camino para no ser empleados de los ejes de dominación?

-Si no asumimos que Argentina tiene que desarrollar un modelo nacional diferente, mirarse para adentro y entender que las economías y los procesos productivos nacionales son la única herramienta posible para que los países se recuperen y terminar con estas recetas que lo único que hacen es enriquecer al sistema financiero.

Son los únicos que ganaron guita con Macri, el sistema financiero y las grandes empresas vinculadas al sistema financiero.

La Argentina del interior, la Argentina excluida sigue siendo pobre. Hoy tenemos el 50% de niños en la pobreza. Estamos peor que en la década del 40, entonces qué carajo hacemos que no hacemos peronismo. Terminemos con estas recetas pensadas a partir de Puerto Madero, eso no funciona, es mentira la teoría del derrame, nunca la riqueza se ha derramado, los que deberían derramar se la llevan, se la guardan, se la esconden.

¿Qué carajo la van a derramar?

-Usted está como asesor en el Senado, ¿qué hacen los senadores para evitar este modelo, están pintados?

-Hay dos cuestiones, una institucional y otra política. En la institucional yo comparto el criterio que tiene Miguel Pichetto y Carlos Caserio respecto a que nosotros tenemos que garantizar la institucionalidad y que nosotros no gobernamos. Apoyamos leyes que el Ejecutivo planteó para que gobierne. El Senado no es la herramienta para ganarle la elección a Macri, la herramienta es la construcción política que vos hacés, en un debate relacionado con la propuesta futura.

Garantizarle que gobierne no es estar con el gobierno. Es darle institucionalidad al sistema para que Macri no tenga excusas, para que no diga que el peronismo lo voltea o lo quiere voltear.

Hay muchos que esperan que nosotros le bombardeemos las leyes para victimizarse y decir “no nos dejan gobernar, el peronismo nos pone palos en la rueda”.

Dejen de victimizarse y háganse cargo, gobiernan como la mona, son un desastre gobernando y así tienen que llegar hasta el fin de su mandato, y sin excusas.

-El peronismo no pone palos en la rueda pero ¿cuáles son las consecuencias de este desastre como usted le llama?

-El problema no es cómo va a dejar el Gobierno Macri, yo estaba seguro de lo que iba hacer porque su modelo ideológico es de exclusión. Mi abuela Serafina, la mamá de mi vieja, decía no se puede estar con Dios y con el Diablo.

Macri juega para el Diablo, juega para los más ricos y el resultado es que va a cag… al resto, no hay otra lectura.

El problema es cómo el peronismo va a asumir la responsabilidad de generar una gestión que recupere al país.

-¿Ve complicada la situación para  2019?

-El país no se va a hundir, tiene problemas graves, complejos, pero lo que me preocupa es cómo el peronismo va a proyectar un programa capaz de resolver los problemas gravísimos que va a dejar el macrismo.

A mí me genera mucha incertidumbre hoy, que de los principales referentes del peronismo no escucho cosas valiosas, no escucho cosas inteligentes, no veo un programa serio, estoy escuchando eslóganes.

-¿No se encuentran trabajando en una propuesta con miras al futuro?

-No veo que nos hayamos puesto a trabajar en definir un programa con la convicción ideológica, con la certeza del compromiso que va a ser 2019, de demostrarle a la sociedad que vamos a generar la transformación y vamos a resolver, como peronistas, las cosas que están pendientes desde hace 50 años.

Me molesta que sea una discusión de candidatos, un debate de figuras, la cuestión es profunda, compleja y requiere algo más que un debate de candidatos.

Es necesario construir un proyecto sólido, con profundo contenido ético, la gente está harta de la corrupción, si Cristina y Aníbal Fernández se preguntan por qué fueron derrotados, sin lugar a dudas la causa principal fue la fenomenal corrupción, de las cuales el cristinismo no ha hecho ninguna autocrítica.

-¿Hay que construir el camino y después el candidato ?

-Eso creo. La última vez que tuvimos un candidato que ganaba por sí mismo fue Carlos Menem, era un caudillo natural. Hoy, el peronismo en su conjunto no tiene un dirigente de esta talla, desde el punto de vista electoral, y además Menem cometió muchos errores de gestión.

Entonces, me parece que nosotros con profunda humildad tenemos que sentarnos a debatir programas que tengan que ver con una Argentina distinta. Una Argentina federal, que se reconozca en San Martín y Belgrano, que se reconozca en Rosas, en Dorrego, que se reconozca en un modelo que descentralice este poder fenomenal que tiene Buenos Aires.

Hoy tenemos una mediocridad absoluta en el debate político, no puede ser que todo dependa de cuánto vale el dólar y cuál es la tasa de interés.

-Usted viene militando desde la década del 70, siendo un pibe, ¿qué lo motivó a elegir el peronismo?

-Te cuento una anécdota, este libro “Peronismo hoy” lo escribí a raíz de que estoy en un verano en las sierras y me llevo un libro escrito por un hermano de Fernando Vaca Narvaja, que en parte transmite el pensamiento de Vaca Narvaja y la conducción de Montoneros de esa época.

Yo milité en la JP de esa década, en la Universidad, y nos dimos cuenta de que Montoneros se había ido al carajo. Primero Montoneros había desconocido la conducción de Perón, cometieron un gravísimo error histórico que fue desconocer a su jefe, y no entendieron lo que Perón planteaba que en la dictadura había que pegar, pero a partir del 73 teníamos un gobierno popular y había que respetarlo.

Cuando nosotros militamos, lo hacíamos con un sueño, que es un sueño que ya aprendí en el Rivadavia, cuando leíamos Benedetti, Nicolás Guillen.

-¿El Rivadavia lo marcó en su formación?

-El Rivadavia fue una gran escuela formadora de tipos pensadores. Es un colegio que admiro profundamente porque me enseñó a pensar, me enseñó a leer. Leí mucho en esa década y eso me formó. Pero en lugar de formarme en la izquierda intelectual, me formó en el peronismo porque yo era un apasionado de la figura de Perón. Siempre me llamó la atención Perón y Eva Perón, por eso milito en la JP.

Yo entendía el sueño de muchos tipos que murieron soñando un país que nunca tuvimos. No son estos chicos imberbes de La Cámpora que no saben de qué se trata la vida, eran tipos que dieron su vida por un país distinto. Tuve compañeros de la universidad que murieron y eran tipos de una convicción ideológica, de una capacidad intelectual admirables.

-Dieron su vida, usted lo dijo…

-Se pueden haber equivocado, pero eran tipos honestos, generosos, dieron su propia vida por un país distinto y nosotros eso no lo hemos analizado en profundidad.

Tenemos que estudiar esta historia de los tipos que dieron la vida en el peronismo por un país distinto, equivocados al querer disputarle a Perón el poder, pero no equivocados en el país que soñaban, el país que leíamos en Galeano con “Las venas abiertas de América Latina”.

Las venas abiertas de América Latina, Nancy, están más abiertas ahora que antes. Están mucho peor, en Brasil, en Colombia, en la violencia brutal de México, en Centro América, hay venas abiertas de dolor, estas cosas son las que tenemos que recuperar.

Porque la historia sigue siendo la misma, nos quieren hacer creer que es distinta.

-La historia sigue siendo la misma, pero la política no es la misma Javier, para la mayoría dejó de ser una causa…o el sueño de un mundo mejor…

-No es la misma,  la política perdió profundidad, la ha ganado el WhatsApp, el Instagram, la mediocridad.

La política tiene que recuperar profundidad porque los desafíos siguen siendo los mismos, la tecnología no los ha modificado, somos más injustos que hace 30 años, la riqueza en Argentina se distribuye mucho peor que hace 45 años.

Perón a su regreso hizo un pacto social, los radicales dicen que Perón era sectario, había 22 partidos en el Frejuli, tenemos una fabulosa doctrina fundada en el pensamiento social cristiano, que tiene que ver con los valores espirituales de la política.

Cuando perdés los valores espirituales de la política, cuando perdés las convicciones, te gana muy fácil el negocio. Y de ahí a la corrupción hay un centímetro.

Hay muchos dirigentes peronistas,  que se notan más “modernos” y más liberales que muchos macristas, necesitamos un baño de profunda introspección respecto a nuestras convicciones ideológicas.

-Muchos creen que las ideologías ya no existen.

-Eso de que las ideologías murieron es mentira. Para Trump sirve ese discurso, no para nosotros. El empresario más fuerte de China, con millones de dólares de capital, es del Partido Comunista chino. Hacen negocios, pero no pierden la ideología, no son estúpidos.

Los países que pierden la ideología se mueren en el destino sin sentido. Que le digan a los finlandeses, a los suecos, a los alemanes que no hay ideología.

No, los tontos se compran ese discurso, los países que crecen son fieles a sus convicciones ideológicas e históricas, mirá lo que es India o Japón.

-En su familia ¿qué reacción tuvieron cuando empezó a militar en el peronismo?

-Mi viejo no quería que yo me metiera en el peronismo, él fue fundador del Partido Laborista,  fue secretario de Previsión en Villa María en el año 1944, en el 55 lo echaron de todos lados, inclusive de profesor del Colegio Nacional. De todas partes lo echaron y le quedó tal marca al Angel, que no quería que militara. Porque estaba convencido de la ingratitud que significa la gestión pública y la política.

De cualquier manera, con mi hermano Manuel, hemos militado. Y mi vieja no podía opinar demasiado porque ella era hija de un gran dirigente radical que fue Alfredo Besso, fue presidente de la UCR y un tipo del riñón de Sabattini.

Entonces, en mi casa siempre se habló de política y nunca hubo censura.

-¿Usted quería ser abogado desde chico?

-Sí, de chiquito soñé con ser abogado. Y ejercí la profesión activamente hasta 1995 que me fui a Córdoba como diputado provincial. En esa época dejé de ser un abogado de tribunales (sonríe), dejé de litigar. Mi viejo siempre me decía que yo no era abogado porque no litigaba (risas).

-¿Qué recuerdos le quedaron vívidos de su infancia?

-Tengo recuerdos de la primaria en el José Ingenieros y me marca mucho, como te dije,  el secundario en el Rivadavia. El colegio era atrapante, íbamos de lunes a sábado en esa época. La vida era dentro del Rivadavia y amaba esa hermosa escuela creada por Sobral. La amaba.

-¿Y esta nueva etapa con el canto, viene desde siempre?

-Siempre jodí con cantar, yo participé en un coro mucho tiempo con un músico muy interesante llamado Ariel Borda, y canté en su coro como cinco o seis años. Pasa que cantar te lleva tiempo y yo en ese momento estaba a cargo del ERSEP y después como secretario de Coordinación del Ministerio de Seguridad y eran funciones que me llevaban mucho tiempo y podía cantar muy esporádicamente.

A partir de que dejo la función en el Ministerio de Seguridad y me tomé un parate,  empiezo a tomar estos caminos alternativos, un libro que había empezado a escribir hace ocho años y me dediqué al canto de una manera más ordenada, me gusta el tango, me enamoro del tango, y lo tomo en serio, tomé clases, lo tomo con pasión y grabé un CD. Me senté en un estudio a grabar un disco, una vez que me pusieron los auriculares, con los músicos, no había diferencia entre Gardel y yo (risas). Es una cosa emocionante.

Y el 10 de febrero tengo fecha para la preselección del Festival de Tango de La Falda.

-Los primeros pasos en política, ¿a la par de quiénes los dio?

-Los di con unos amigos en Villa María, armamos una agrupación que se llamó Pueblo peronista, cuyo referente fue Ricardo Zayas, el papá de Graciela que fue mi mujer. Un gran dirigente y nos juntamos con Ana Becerra, Luis Peralta, el Negro Ramón Campodónico, el gringo Antonio Emilio Borsatto, Ricardo Pereyra, militantes del San Justo, del San Martín.

Teníamos un local, apenas recuperada la democracia, en la calle Corrientes, a la vuelta de Las Rosarinas. Y ahí empezamos a laburar, unos tipos soñadores que queríamos un peronismo distinto, y hacíamos choripaneadas como se militaba en ese momento. Tipos muy divertidos, el Negro, Luis, muy piolas, muy buenos humanamente.

-Eran épocas muy difíciles para el peronismo, porque el radicalismo les daba una paliza fuerte en las urnas

-(Risas) Si habremos contado votos de “las tres boletas tres” en las escuelas. Nos pesaban, perdíamos la ciudad, perdíamos la provincia. Nos dieron palizas duras, durísimas, muchas elecciones perdimos.

-En ese momento usted ocupó cargos electivos.

-Sí, primero fui candidato a concejal en 1983 y no entré, yo era el quinto y entraron cuatro, Carlos Caballero, Jorge Martín Iglesias, un dirigente de la UOM,  Abel  Aymar. En 1987, entré como tribuno de Cuentas, en 1991 fui concejal y en 1995 diputado provincial.

-¿Qué satisfacciones y qué malos tragos le dejó esa época de ser oposición?

-El aprendizaje, la función de concejal me gustó muchísimo, aprendí mucho del debate parlamentario, había gente del radicalismo muy respetuosa,  Miguel Veglia era un intendente con mucha personalidad, con mucha impronta, pero pudimos desarrollar nuestra tarea política con mucho empeño, con responsabilidad, fue una gran escuela de civilismo ese Concejo, ese Tribunal de Cuentas. Fue una linda escuela esos ochos años de función en Villa María.

-¿Y en su cargo de diputado provincial?

-Y como diputado provincial ya estaba trabajando en la estructura de José Manuel de la Sota, y una vez estando en la campaña a gobernador, en Leones, año 1998 viene el zurdo Montoya y me dice “tengo una encuesta, ganamos”. Le dije, “zurdo,  dejá de boludear”.Habíamos perdido no sé la cantidad de elecciones (risas). Y efectivamente, ganamos y me sumé al equipo del Ejecutivo de De la Sota.  A partir de allí estuve, en ese armado que hizo José con Olga (Riutort), que cumplió un rol muy importante, fue una etapa fenomenal. Y después vino Juan Schiaretti, fue una experiencia muy linda, muy rica, te da mucha madera, mucha experiencia, amigos, te va forjando la gestión pública provincial.

-Tras el fallecimiento de José Manuel de la Sota, ¿en qué situación quedó el peronismo cordobés?

-Fue una noticia tremenda para nosotros. Nosotros tuvimos una conducción compartida entre Juan y José, ahora Juan queda en la conducción. Schiaretti tiene la responsabilidad de nuclear a todo el peronismo en su conjunto, lo está haciendo, está trabajando mucho en eso Carlos Caserio, Carlos le mete mucha tarea, mucha pila, mucha voluntad, de resolver las diferencias y tratar de convocar a todos. Me parece que este es un gran legado, que lo vamos a poder lograr, de integrar al peronismo y que Juan sea la expresión primero de la gestión.

El peronismo es gestión, lo decía Perón, está bueno hablar en los bares tomando café, pero la política es ejecución. Y Juan es un hacedor, construye poder haciendo. Macri construyó poder discurriendo, criticando a Cristina, pero se va desintegrar en la ejecución. Cambiemos se va a desintegrar en la ejecución, porque no entienden que la política no es solamente hablar, es ejecutar.

Y son incapaces a la hora de la ejecución. ¿Por qué Perón tiene tanta vigencia? Porque hizo una ejecución extraordinaria. Perón laburaba todo el día, Evita estaba a las 5 de la mañana en la Fundación y transformaron el país.

Eso hoy tenemos con Juan Schiaretti, un gran gesto, un gran equipo de trabajo.

-¿Qué opina del adelantamiento de las elecciones provinciales para el 12 de mayo?

-Es una decisión política del Gobierno en función de separarlas de la elección nacional, discutir con Cambiemos qué provincia queremos localmente y qué provincia quieren ellos. Y a partir de ahí, nosotros tenemos para mostrar una solidez de gestión y ellos tendrán que plantear los modelos que proyectan.

-¿Schiaretti va por la reelección?

-Sí, sin lugar a dudas. No me lo ha dicho, pero creo que va por la relección. Y a nivel nacional nosotros tenemos que aportar al debate, porque tenemos solidez, presencia, y porque somos una provincia peronista bien gobernada y que es un ejemplo. Somos un baluarte dentro de la institucionalidad.

-Generar una alternativa peronista a nivel nacional para 2019, ¿incluye a Cristina?

-Cristina primero tiene que resolver si es peronista o no. En la medida que Cristina diga que ella expresa a Unidad Ciudadana, no aporta al debate del conjunto. Aporta a una postura egocentrista, individualista, personalista que no ayuda al conjunto. Hoy el peronismo requiere de su dirigencia convicción, humildad, compromiso, honestidad, propuestas, son las cosas que nos hacen falta para armar un programa sólido para hacernos cargo del desastre que van a dejar en  2019.

-¿Cómo es la relación de Cristina en el Senado con el bloque del Peronismo Federal?

-Ella no tiene relación con nuestro bloque, se maneja por su cuenta. Cristina nunca se sumó al proyecto de Argentina Federal, ella tiene un proyecto propio pero no es nuevo, siempre fue así.

Y  no creo que cambie, el hecho que se llame Unidad Ciudadana me duele mucho. Me duele los que se dicen peronistas y no están en el PJ.

-El tema del desafuero de Cristina, ¿lo quiere Cambiemos o es parte del espectáculo mediático?

-No he hablado con los senadores de Cambiemos para ver qué hay en el fondo. Lo que sí yo comparto con el senador Pichetto es que el desafuero se debe conceder cuando existe sentencia definitiva, que no hay.

Mientras tanto, es una discusión que hace ruido mediáticamente, pero que no tiene consistencia, y tiene que ver con estas dos caras de la misma moneda que representan Macri y Cristina. Creo que los dos se necesitan políticamente, Macri para decir Cristina es corrupta y Cristina para decir que Macri representa a los intereses neoliberales, poderosos. Y este maniqueísmo que expresan los dos, casi perverso, me lleva a pensar que ninguno de los dos van a ser capaces de resolver los problemas que tiene Argentina. Si no salimos de esta dicotomía de Macri y Cristina vamos a una nueva frustración.

-¿Cuál es su sueño hoy?

-Yo hago terapia hace mucho tiempo y el terapeuta me dice “vos te morís cuando dejás de soñar”. Mi sueño es seguir trabajando, participando activamente en la política, poder escribir, tengo asignaturas pendientes con la ciudad, debería venir a presentar mi libro, debería venir a cantar a Villa María. Y los sueños tienen que ver con la posibilidad de generarme nuevos objetivos.

Y el sueño de poder participar en la concreción de un programa para una sociedad mejor, más inclusiva, con más justicia social, con trabajo para todos. Hacer realidad esos sueños que tenía cuando iba al Rivadavia.

Opiniones

Mauricio Macri

Es un joven ambicioso, con voluntad, pero absolutamente engreído, creído de que el hecho de formar parte de esta clase de empresarios nacionales le era suficiente para gobernar un país, porque había gobernado la ciudad de Buenos Aires. Y lo demuestra el profundo desprecio que Macri siente por la política y creo que eso es un grave error.

Juan Schiaretti

Un gran gobernador, un gran comprometido con la política de Córdoba, un hacedor, estuve cuatro años al lado del Gringo y es admirable la capacidad de trabajo y el conocimiento de la gestión. Un tipo valiosísimo para el peronismo.

Martín Gill

Martín es la generación nueva, no lo traté mucho, pero hizo una carrera muy buena en la Universidad. En Córdoba está muy bien considerado, Villa María cambió mucho en la gestión peronista de los últimos 19 años.

Me gusta

La política, escribir, cantar, el tenis

Me encanta

Cantar en público, dar conferencias, la docencia

Me divierte

Juntarme con amigos, hacer asado en casa, jugar con chicos, jugar al tenis

Me entristece

La injusticia, la exclusión, la pobreza, el dolor de los chicos

Me enoja

La corrupción, la intolerancia, la hipocresía

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