El Diario del centro del país

Escape al país del sol naciente

PROPUESTA/Jardín Japonés de Buenos Aires

Dónde: Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cuándo: todos los días, de 10 a 18

uienes hayan tenido la suerte de visitar Tokio, encontrarán en el Jardín Japonés de Buenos Aires un retorno sideral a aquella deslumbrante y maravillosa ciudad. Y es que el espacio en cuestión no solo propone un viaje por la cultura y los sentires del país nipón, sino que también nos remonta a su capital a través de esa paz insólita de verdes y espiritualidad en la garganta del monstruo, en el devenir del cemento furioso, en el contexto de lungos edificios que sufren escoliosis y estrés, y que desde las alturas contemplan la naturaleza y el relax del parque con envidia terrible.

El Jardín, situado en el corazón del porteño barrio de Palermo (más precisamente en el interior del Parque 3 de Febrero), propone un paseo que tranquilamente puede extenderse por varias horas. Siempre en torno al lago, que ocupa dos terceras partes del parque transmitiendo al unísono armonía pura.

 

Sitios icónicos

En ese sentido, juegan un rol trascendental los senderos que se desparraman en torno al espejo de agua. En su seno, descansan emblemas como el Faro Histórico (base fundacional del lugar), los puentes zigzag, plano y curvo (los tres con esos detalles arquitectónicos tan propios de la nación asiática), el criadero de peces (hay muchos nadando en el lago, otro clásico en la tierra del sol naciente) y fundamentalmente el Torii (típico arco que acostumbra custodiar la entrada a los templos sintoístas, y que aquí fue colocado en 2017, con motivo del 50º aniversario del parque).

También muy japoneses resultan sitios como la Torre de 13 Aleros, la Campana de la Paz, el Shureimon o “Patio de los Recuerdos”, el escenario (donde se realizan diversos eventos artísticos), los miradores y el monumento al Esfuerzo del Inmigrante Japonés.

Ni qué hablar del impoluto mantenimiento del parque, con el césped al ras, los perfectos jardines y cantidad de espacios con bellísimas flores típicas del país de los samurái, como cerezos (julio), azaleas, ginko biloba (otoño), nenúfares (verano, en la superficie del lago), sakuras y orquídeas. De hecho, sobresalen tres “caminos floridos”: el de Sakuras, de Rosas y de Azaleas.

Entre los espacios techados, destacan el Vivero, el Salón de Exposiciones, la Casa de Artesanos Aomori Ken (con variedad de elementos y productos tradicionales nipones para comprar), el Salón Tokyo (cantidad de piezas de arte japonés), la Sala de Lectura Tokushima Ken (vista privilegiada al Jardín y copiosa bibliografía), el Patio de Comidas, el Sector de Artes Culinarias, y el Chashitsu o “Casa de Té”.

Actividades y talleres

Inaugurado en el año 1967 por la colectividad japonesa en Argentina (se dice que fue idea del mismísimo Akihito, hoy emperador de Japón y por entonces príncipe), el Jardín organiza además cantidad de actividades íntimamente relacionados con la cultura de la nación oriental, como talleres de ikebana, origami, aikido, karate, bonsai, pintura, reiki, judo, karate y ciclos de música, por solo nombrar algunas.

 

Próximos eventos

Sábado 23 de marzo: “Charla de iniciación al Haiku” (tipo de poema muy breve), a las 15 y a las 16.

Sábado 30 y domingo 31 de marzo: “Jornadas de manga y animé”, durante todo el día.

 

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