Ester Felipe y Luis Mónaco llevan cuatro décadas desaparecidos

Hubo condena a cinco de los siete represores juzgados, pero los cuerpos de la pareja nunca fueron hallados

Escribe Diego Bengoa
DE NUESTRA REDACCION

“En lo más profundo de tu ser encontrarás un fuerte: el manantial de la memoria”.

Así comienza una sentida solicitada que el entorno de Ester Felipe y Luis Mónaco difundieron al cumplirse 40 años de la desaparición de la pareja villamariense.

“Ester, Luis y los 30 mil desaparecidos son hijos de la tierra y del cielo estrellado. Son nuestros héroes. Nos hacen beber de esa fuente cada día y ninguna dictadura, sea frontal o simulada, nos dejará sedientos”, dice el texto, que tiene la firma -entre otros- de la hija de ambos, Paula Mónaco Felipe, quien tenía apenas 25 días cuando la sangrienta dictadura militar que azotó la Argentina desde 1976 a 1983 se llevó a sus padres.

En una fecha especial, los Felipe reivindicaron las cuatro décadas sin haberlos olvidado y demandaron juicio y castigo a los genocidas y sus cómplices.

Ester nació en Villa María y viajó a la ciudad de Córdoba en la década del 70 para estudiar y luego ejercer como psicóloga, una profesión que desempeñó en hospitales. Vivió con una amiga en barrio Clínicas y fue militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). A mediados de esa década Ester volvió a su localidad natal junto a su pareja, Luis Mónaco, un camarógrafo de Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba (SRT), que había sido cesanteado por “zurdo”.

Hijo de un reconocido pintor cordobés, Enrique Mónaco, Luis comenzó a trabajar en el puesto que tradicionalmente la familia Felipe mantiene en el Mercado de Abasto. Se casaron y tuvieron a Paula, su única heredera, quien es periodista y que ha levantado las banderas contra la represión y la barbarie también en México, donde reside, como su tía, la cantante Liliana, hermana de Ester.

Hace 40 años, precisamente el 9 de enero de 1978, la familia Felipe recibió un llamado telefónico de alguien que dijo ser compañero de Luis en Radio Universidad, que contó que pasaría por Villa María y que necesitaba la dirección para concurrir a saludarlo, un ardid que se realizó para la emboscada.

Esa noche, Ester y Luis cenaron en la casa de los Felipe. Como Luis debía viajar a Córdoba a la madrugada, Ester y su beba Paula se quedaron a dormir ahí y Luis volvió a su departamento de calle Catamarca, donde fue secuestrado luego de la medianoche. Minutos después los represores llegaron a lo de los Felipe, dejaron atados de pies y manos a los padres de Ester y se la llevaron. Paula dormía en su cuna.

Fueron secuestrados por una patota del OP3 y asesinados en La Perla y los cuerpos ocultados en el predio del Tercer Cuerpo. Además les robaron dinero, bienes de valor y un auto.

Ante el Tribunal Oral Federal N°1, casi cuatro décadas después, la fiscal María Virginia Miguel Carmona indicó que Héctor Pedro Vergez formó parte de los interrogatorios y que Carlos Villanueva era el jefe del campo de concentración La Perla.

Siete exrepresores de La Perla ya fueron juzgados por este caso, cinco de ellos sentenciados el 25 de agosto de 2016. Para la familia quedan pendientes las condenas para los dos que fueron absueltos. Y si bien se logró algo de justicia, los cuerpos de la pareja continúan desaparecidos, mientras una parte de la Argentina vuelve a reflotar la teoría de los dos demonios, dando por sentado que el Estado puede torturar, matar, robar bebés y desaparecer personas, pasando por alto que si eso sucede… ya no nos queda nada.

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