El Diario del centro del país

Estrenan filme de realizadora cordobesa acerca de su padre homosexual

Jaime, el padre cuyas opciones sexuales y políticas lo enfrentaron a una época de represiones

“El silencio es un cuerpo que cae” en el INCAA

Hoy a las 21.30 el Espacio INCAA estrenará la película “El silencio es un cuerpo que cae”.

Se trata de un filme ganador de los festivales Bafici, FICIC, Asterisco, entre otros, y es la ópera prima de Agustina Comedi.

“El silencio…” es un viaje personalísimo sobre la vida de la directora y los silencios que rodearon su crecimiento. Indagando en la figura de su padre, nos habla de una época, de un momento, en el que la mentira y la complicidad eran moneda corriente.

El crítico Gustavo Pecoraro, para “La Tinta”, escribió que “Agustina nos habla constantemente de Jaime, pero no nos cuenta cómo ha sido como progenitor. No nos cuenta qué libros le leyó o qué juego era el que más compartían. No nos cuenta siquiera si alguna vez le habló de cómo era su vida antes que ella naciera. Los diálogos entre ellos son inexistentes, solo una pequeña pregunta en un viaje a Disney y poco más. Pero a pesar de ese silencio del Jaime padre, la película recupera la voz del Jaime militante de Vanguardia Comunista (con testimonios de sus compañeras) y paralelamente del Jaime homosexual, novio de Néstor (médico ginecólogo) y de otros hombres. Amigo de otros homosexuales, de transformistas, de lesbianas y de algunas personas trans. La voz de una Córdoba misteriosa y que deberíamos recuperar, llena de tantas leyendas urbanas que nos contó alguien -o vivimos- relacionadas a la casa de campo de Manuel Mujica Lainez o incluso al sauna Sendero que funcionó a pleno en épocas donde la represión era cotidiana”.

“Comedi usa la herramienta poderosa de la recuperación de la memoria. De los testimonios de personas que vivieron los años 70 y 80 cercanos a Jaime, y que dotan a esta ópera prima de la fuerza estremecedora de una época donde las palabras eran no dichas, los deseos no mostrados y el placer hasta se enjuiciaba. Los relatos de varias personas sobre qué espacio ocupaba lo personal dentro de la militancia revolucionaria en esas décadas, traen al hoy el recorrido durísimo que ha tenido que emprender el colectivo LGTBI cuando aún carecía siquiera de sílabas, donde ser lesbiana y militar en un sector de la izquierda significaba un juicio al interior de esa corriente política (el relato de Paloma es estremecedor), donde el “vestirse de mujer” era hacer activismo mucho antes de que el activismo LGTBI existiese con tanta popularidad, donde la corporalidad del deseo era existir, ser, resistir”.

Print Friendly, PDF & Email

En la misma categoría

El INCAA vuelve con filmes sobre mujeres, la diversidad y la memoria

Alexis Loudet

Acto del Rotary

Mercedes Dagna

“Me encantaría representar a Villa María”

Juan Pablo Morre