Estudiantes de la UNVM imprimen portasueros para ayudar al hospital

Parte del equipo que encaró la iniciativa solidaria en San Francisco (foto, La Voz de San Justo)

Cursan la carrera de Diseño Industrial en la ciudad de San Francisco, donde la casa de altos estudios de Villa María tiene una sede. Los hacen con impresoras 3D y los donan al Iturraspe

Once estudiantes decidieron llevar adelante un emprendimiento solidario a través de la utilización de sus propias impresoras 3D. Los conocimientos los obtuvieron a partir de la carrera de Diseño Industrial que cursan en el Centro Universitario San Francisco (CUSF), donde la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) dicta sus carreras.

El resto lo hicieron las redes sociales, que les permitieron contactarse con una comunidad nacional que pone la tecnología de las impresoras 3D a disposición de aquellos que necesitan una ayuda particular. Algunos hacen prótesis, piezas mecánicas en particular o partes para una pierna ortopédica.

En su caso utilizan un programa de código abierto para realizar portasueros con logos de superhéroes, los cuales serán donados para el área de Pediatría del Hospital Iturraspe.

Si bien cada uno trabaja por su cuenta, todos lo hacen con la misma finalidad. De este proyecto participan once jóvenes: Matías Bordese, Maximiliano Cento, Facundo Núñez, Giuliano Primo, Guillermo Pérez, José Camino, Julián Callieri, Lautaro Sánchez, Lucas Porporatto, Darío Ferreyra y Pablo Boggero.

Este es el primer proyecto en conjunto que hacen los miembros de “Impresión 3D San Francisco”, aunque existen otras personas en la ciudad que se dedican a trabajar con máquinas  de este tipo.

“Cada uno del grupo trabaja por su cuenta pero el equipo se conformó para darnos una mano con la compra de material, colaborar y aclarar dudas”, describió Bordese.

 

El inicio

Este grupo lo que hace es imprimir los portasueros y elegir los logos de los superhéroes,  pero “el diseño ya estaba modelado”. Al pertenecer a la comunidad de “Imprimiendo Ayuda 3D” encontraron el archivo de código abierto de los portasueros y decidieron replicar esta iniciativa en la ciudad. “Al ser público cualquiera lo puede descargar e imprimir con su impresora 3D”, aclaró.

El archivo, que es de código abierto, es el utilizado por los alumnos para hacer estos portasueros. “La intención es donarlos al Hospital Iturraspe para el área de Pediatría ya que de por sí son lugares fríos y la intención es que ellos piensen que se les inyectan superpoderes y no remedios”, resaltaron.

Al respecto también aclararon que aún no pudieron mantener un encuentro con el director,  pero agregaron que les dieron permiso para tomar las medidas según los sueros que envían al Hospital y saber si entran en el diseño de la caja.

Al ser su primera iniciativa de este tipo, los jóvenes consideraron “apropiado” hacer los portasueros: “Nosotros sabíamos que existían grupos de este tipo de ayuda con impresiones 3D, acá en Argentina hay un equipo  grande que responden a la necesidad de las personas. Pero hacer prótesis necesita de un estudio antropométrico”, explicó Bordese, quien de forma particular está comenzando a hacer pruebas en este tema.

 

Un proyecto nacional

No se trata de una idea propia de estos jóvenes, sino que forma parte de un marco solidario a nivel país. “Es una movida que estamos haciendo con un grupo de chicos que estudia Diseño Industrial y que tenemos impresoras 3D. Somos once cada uno con sus materiales. De hecho algunos tienen su propio trabajo o emprendimientos particulares”, especificaron los entrevistados.

Se trata así de una campaña a nivel nacional que se lanzó hace varios meses. En este marco, ellos se unieron a una comunidad en Facebook – Imprimiendo ayuda 3D – que “busca colaborar con la gente”, señalaron. En este sentido comentaron que “el diseño no es propio y bajamos el archivo del grupo, lo único que modificamos son los superhéroes que van en las cajas”.

 

El trabajo

Cada uno de los chicos tiene su propio equipo y asume los costos de forma particular pero buscan el mismo fin: ayudar a que esos niños internados transiten de una manera más amena esa situación.

“Las impresoras 3D en Argentina se pueden conseguir en kit nacionales que uno ensambla. La mayoría de los chicos del grupo tenemos este tipo de máquinas y tienen un costo aproximado de $12.000, que es lo más básico”, expresó Matías.

Para estos futuros diseñadores industriales, este tipo de tecnología les es muy importante. “En nuestra profesión estas máquinas nos permiten verificar proyectos y productos sin llegar a una producción porque replicar una pieza de plástico actualmente  es difícil de prototipar o requiere demasiado trabajo de los modelistas. A veces se necesita hacer una matriz, o pocas piezas para fabricar o no se hace más. Entonces con esto podemos hacer el diseño, remodelarlo e imprimirlo después”, manifestaron a La Voz de San Justo.

El tiempo de producción de la pieza no es rápido sino que lleva su tiempo en comparación de las piezas inyectadas “que se hacen cientos por minuto”, destacaron.

Sobre este punto, los jóvenes invierten unas 17 horas entre la impresión de las dos piezas en que consta el portasueros y el modelado del logo de superhéroes que se hace aparte.

Aunque todavía les falta camino por recorrer, los primeros pasos de estos alumnos fueron firmes. Pues al final, su única intención es ayudar.

Fuente: La Voz de San Justo

 

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