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Fue condenado por abusar de una jovencita con retraso madurativo

Pablo Córdoba es trasladado por personal penitenciario al concluir el juicio. Un cambio de calificación legal de último momento le permitió zafar de una condena mínima de seis años, ya que estaba acusado de violación

Juicio a puertas cerradas – El hecho ocurrió en 2009, cuando la víctima tenía 17 años

Pablo Córdoba recibió una sanción de cuatro años de prisión tras ser declarado culpable de “abuso sexual gravemente ultrajante” y “exhibiciones obscenas”. Llegó a juicio acusado de haberla violado, pero hubo un cambio de calificación legal y zafó de una pena más severa

Durante su alegato, la asesora letrada Silvina Muñoz sostuvo que no se había podido acreditar que Córdoba hubiera violado a la joven y solicitó una pena de cuatro años por entender que se trataba de un “abuso sexual gravemente ultrajante”

La camarista Eve Flores de Aiuto le impuso ayer una condena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo a un albañil villamariense que hace casi una década abusó de una adolescente con capacidades diferentes que padece un retraso madurativo.

Se trata de Pablo Gabriel Córdoba (35), quien llegó al juicio oral acusado como presunto autor de “abuso sexual con acceso carnal” (violación), pero durante el debate la defensora oficial logró que la magistrada cambiara la calificación legal en base a las pruebas colectadas en el expediente.

En efecto, la asesora letrada Silvina Muñoz solicitó la absolución de Córdoba por el “beneficio de la duda” o, subsidiariamente, que se le impusiera una sanción de cuatro años de cárcel por entender que el delito cometido encuadraba en la figura del “abuso sexual gravemente ultrajante”.

 

Qué dice la ley…

Sobre el particular, el Código Penal de la Nación, en su artículo 119, establece que “será reprimido con prisión de seis meses a cuatro años el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo cuando (…) mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción”.

Sin embargo, el segundo párrafo de dicha norma legal precisa que “la pena será de cuatro a 10 años de prisión cuando el abuso, por su duración o circunstancias de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima”.

En tanto, el tercer párrafo establece que “la pena será de seis a 15 años de prisión cuando, mediando las circunstancias del primer párrafo, hubiere acceso carnal por cualquier vía” (violación).

Si Córdoba hubiese sido hallado culpable del delito que se le atribuía inicialmente, la pena mínima habría sido de seis años de prisión. Pero como la jueza Flores hizo lugar al cambio de calificación solicitado por la defensora, la sanción se redujo dos años.

 

El fiscal, ocho años

Cabe destacar que previo al alegato de Muñoz, el fiscal Francisco Márquez había pedido una condena de ocho años de cárcel, es decir dos años por encima del mínimo legal que prevé el tercer párrafo del artículo 119.

Al formular sus conclusiones, el titular del Ministerio Público mantuvo la acusación original, es decir tal como venía descripta en la requisitoria de elevación a juicio elaborada por el fiscal que instruyó la causa.

Sin embargo, al momento de dictar sentencia la magistrada entendió que las pruebas eran insuficientes como para imponer la sanción requerida por Márquez e hizo lugar al requerimiento de la Defensa.

 

Otra acusación

Pablo Córdoba fue detenido en noviembre de 2017, pero no por aquel grave hecho de 2009, sino por una nueva acusación: “exhibiciones obscenas”.

El ahora condenado trabajador de la construcción fue denunciado por una mujer, ante la cual se puso a orinar en una plaza villamariense, exhibiéndole los genitales sin reparos. Córdoba fue arrestado poco después y, encontrándose entre rejas, la Justicia estableció que tenía una causa pendiente de resolución.

Por alguna razón más que inentendible y pese a que la acusación por aquel hecho de 2009 era realmente grave (nada menos que la violación de una menor con capacidades diferentes), el albañil se encontraba en libertad.

Sorprendentemente, un hecho delictivo más leve que el anterior determinó su detención, por lo que está en la cárcel desde hace casi 15 meses.

Como los hechos son de instancia privada, las deliberaciones se realizaron a puertas cerradas en la sala de audiencias de la Cámara del Crimen, en el quinto piso de los Tribunales de Villa María.

El juicio comenzó poco antes del mediodía y, luego de un cuarto intermedio en horas de la siesta, se reanudó minutos antes de las 14 y concluyó a las 17.30 con la lectura de la parte resolutiva de la sentencia, tarea que estuvo a cargo de la secretaria Patricia González.

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