Fue condenado por varios robos y porque tenía drogas para la venta

Maximiliano Alvares, poco antes de confesar los delitos cometidos, por los que recibió cuatro años de prisión

Juicio abreviado – Cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo

Se trata de Maximiliano Alvares, un joven adicto que confesó su participación en cinco delitos contra la propiedad. Al allanar su casa en barrio Rivadavia, la Policía encontró medio kilo de cocaína, hojas de marihuana y una planta de cannabis sativa

Un villamariense fue condenado ayer a cuatro años de prisión efectiva luego que se declarara culpable de una serie de hechos delictivos perpetrados en esta ciudad entre septiembre de 2012 y mediados de marzo del año pasado, cuando fue privado de la libertad durante un procedimiento antidrogas.

Al cabo de un juicio oral y público de trámite abreviado, Maximiliano Andrés Alvares (con “s”) fue declarado autor responsable de “robo calificado por escalamiento”, “robo simple reiterado” (tres hechos), “hurto” y “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

El joven convicto primario, quien durante la instrucción de la causa dijo apellidarse Alvares Torres, nació en esta ciudad el 14 de abril de 1993, aunque desde chico estuvo radicado en Villa Nueva. Sin embargo, al momento de ser detenido, se encontraba domiciliado en Piedras 1635, en barrio Rivadavia de Villa María, donde la Policía encontró cocaína y marihuana durante un allanamiento.

Previo a la audiencia de debate, el fiscal Francisco Márquez y la defensora oficial Silvina Muñoz habían acordado que iban a solicitar la pena finalmente impuesta por el juez René Gandarillas si el acusado confesaba su responsabilidad penal en todos los hechos.

A poco de comenzado el juicio y tras la lectura de la pieza acusatoria por parte de la secretaria Gabriela Sanz, Alvares admitió haber intervenido en los robos perpetrados desde que tenía 18 años.

 

Todos los ilícitos

El primero de los hechos delictivos lo cometió en horas de la noche del 8 de septiembre de 2012 cuando, utilizando una barreta, forzó la puerta de un automóvil que se encontraba estacionado sobre calle Quintana al 1700, en barrio Rivadavia, y se apoderó de una soldadora eléctrica, una cámara de fotos y el estéreo del rodado.

En tanto, el 26 de abril del año siguiente y junto a otro sujeto ingresó a una vivienda ubicada en calle Las Heras al 1000, donde sustrajeron un televisor led, dinero en efectivo, un reloj pulsera y otros elementos de valor utilizando el mismo “modus operandi” del atraco anterior: forzando una puerta.

Menos de un mes después, más precisamente el 13 de mayo de 2013, Alvares se apoderó de un teléfono celular que había en el interior de un vehículo que había sido dejado estacionado por su propietario en calle Malvinas Argentinas al 1500, pero con las puertas sin llave.

Por otra parte, el 4 de enero de 2014 el joven convicto sustrajo un compresor que se encontraba en la caja de una pick up que su propietario había dejado estacionada en calle Tucumán al 800, frente al colegio Rivadavia, previo violentar una lona de protección.

El más grave de los delitos contra la propiedad que cometió Alvares se produjo el 27 de abril del mismo año, cuando ingresó a una ferretería ubicada sobre bulevar Alvear, a pocos metros de calle Corrientes, luego de treparse a la tapia de un comercio ubicado en la citada esquina, circunstancia por la cual fue procesado por el delito de “robo calificado por escalamiento”.

Del negocio atracado, al que ingresó luego de violentar una puerta, se apoderó de dinero en algo de efectivo, varios cheques, dos amoladoras y otras herramientas.

Por último, el 18 de marzo del año pasado y como consecuencia de una investigación que llevaba algunas semanas, personal de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) allanó el domicilio particular de Alvares y lo detuvo luego de secuestrar casi medio kilo de cocaína, hojas de marihuana que se encontraban en proceso de secado y una planta de cannabis sativa que tenía en el patio de la finca.

Por este último hecho, el joven ladrón fue procesado por “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”.

Como se trata de un convicto primario, Alvares podrá solicitar la “libertad condicional” cuando cumpla las dos terceras partes de la condena impuesta en la víspera, es decir dos años y ocho meses de prisión.

Si se le concede dicho beneficio excarcelatorio, podrá salir de la cárcel a fines de noviembre de 2019, pero para ello no solo deberá observar buena conducta durante todo el período de detención, sino que -oportunamente- será sometido a una pericia psicológica para determinar si está apto para reinsertarse en la sociedad.

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