El Diario del centro del país

Gracias, maestro, Osvaldo Bayer

Ilustración: R. Olcelli, “Bayer, joven” rumbo al exilio

NOTA Nº 556, escribe Jesús Chirino

Este 24 de diciembre, mientras hacía algunas compras de Navidad, recibí el mensaje de Ana Bayer haciéndome conocer la triste noticia de la muerte de su padre. Hacía pocos días que, invitada por la CTAA, presentó en Villa María su bello documental “Mi viejo rebelde” mostrándonos un costado íntimo del gran maestro Osvaldo Bayer. Todos los presentes se emocionaron con la obra. Este gran intelectual argentino no solo ejerció el compromiso, la valentía, la rigurosidad en su trabajo, sino también la ternura y la alegría. Podemos decir que, tal cual tituló Germán Ferrari en su biografía publicada por Sudamericana, Bayer fue un “Rebelde esperanzado”.

 

Artista de gira

La noche que presentamos el documental de Ana acerca de Osvaldo, recordamos algunas de las relaciones que él tuvo con esta ciudad. Sus visitas para presentar libros, documentales o para dictar una charla. Incluso el documental “El viaje de Osvaldo Bayer” donde cuenta su vida y que filmamos en el viaje que hicimos en 2012 cuando vino a Villa María para recibir las “Palmas Académicas al Mérito”, la mayor distinción que otorga el Inescer “Dr. Angel Diego Márquez”. También recordamos “Patagonia de Fuego”, cantata cuyo autor es el artista villamariense Sergio Castro. Se trata de un excelente trabajo basado en una de las principales obras de Bayer: los cuatro tomos de la “Los vengadores de la Patagonia trágica” donde cuenta la fuerte represión que sufrieron los peones de campo que reclamaron cuestiones básicas en los años ´20 del siglo próximo pasado en Santa Cruz.

Sergio, vive en la Patagonia pero está pasando unos días en la ciudad. Nos encontramos para recordar a Bayer. Lo primero que hay que mencionar es que en 1985 se tituló, en la ciudad, como profesor de historia y geografía, “durante la carrera nunca nadie nos habló de Bayer”, pero cuando en el ´89 se traslada a Puerto San Julián, en Santa Cruz, en una pensión comienza a leer “”Los vengadores…” y lo atrapa tanto la historia como la descripción del paisaje que allí hace Bayer, “era tal cual miraba por la ventana”. En ese momento le surge la idea de hacer una cantata, la que comienza a componer años después. Para entonces Sergio no conocía al historiador, es más, cuenta, “lo busqué en la guía. Llamé a varios con el mismo nombre hasta que me respondió que sí, era el escritor. Me puse tan nervioso que no supe qué decirle. Le mandé un casete y una carpeta con las letras”. Pasó el tiempo y en 2002 se conocieron en el Centro Cultural de Cutral Có, el villamariense confiesa “fue indescriptible la sensación al darle la mano. Hacía diez años que estaba con él leyendo sus textos”. Aquel día se presentó “Patagonia de Fuego”, luego Bayer participó del espectáculo en 27 conciertos que dieron en diferentes lugares del país y el exterior. En la gira “era un compañero, casi un músico más. Era intelectualmente divertido, con giros y salidas que demandaban estar atentos. Para él éramos como hijos o nietos, siempre había un momento para que nos contara historias o anécdotas nuevas. Parecía que estábamos haciendo un curso de historia. En el trabajo era muy responsable y riguroso con los horarios”. Cuenta que estando en Villa María lo llamó un compañero de esas giras para darle la lamentable noticia de que Osvaldo había fallecido y sintió que “una partecita” suya “se fue”.

 

Poeta

Con el autor de la biografía de Osvaldo me contacté telefónicamente. El escritor, periodista e historiador Ferrari cuenta una historia de la primera entrevista formal que tuvieron para el libro. Ya habían hablado por teléfono y “le había contado de qué se trataba”. Fue a principio de abril de 2016, en la casa del barrio Belgrano, “El Tugurio” como se lo habían nombrado a Osvaldo Soriano. “Cuando llego, me hace pasar pero no a la biblioteca, ese lugar abarrotado de libros hasta el techo que está entrando al Tugurio, a la derecha. Donde tiene libros de él, del padre, en alemán, sino que me hace pasar hacia el patio, siguiendo el pasillo donde también los archivos se caen, las revistas y los biblioratos parecen venirse a la cabeza de uno. Llegamos al patio, donde también, obviamente, hay una mesa con libros y más libros, revistas y plantas”. En ese patio techado se ubicaron para la entrevista. Estaban todas las comodidades necesarias, una pequeña mesita “donde ya había preparado un Campari con dos vasos y estaba el teléfono de línea al lado, junto a esos elementos un volumen de El Imperialismo de Lenin. Leía ese libro porque le habían pedido que hiciera un prólogo a una revisión. Así que estaba en pleno trabajo, el encuentro fue a media mañana”. Ferrari recuerda que Bayer se lamentaba un poco de la muerte de Lenin dejando trunca lo que había sido la revolución de octubre, una muerte prematura. “En esa primera entrevista, cuando nos estábamos despidiendo, le pido que me dedique un libro… Al leer la dedicatoria me llamó la atención que había puesto de parte del poeta frustrado. El como poeta frustrado. Entonces le pregunto: realmente se siente un poeta frustrado y me remite a su juventud, cosa que después comprobé en el transcurso de la investigación que al él le hubiera gustado ser poeta y marinero. Siendo adolescente escribió poesía, publicó un libro que se llama “Los cantos de la sed” que hay una edición que le publicó Ana (su hija) en Italia y hay una que salió acá por Continente. Son poesías escritas cuando él era muy joven. Era un lector y escritor muy apasionado de poesía, pero como nadie lo alentó a seguir cuando se encontró con un profesor de literatura, un escritor, Horacio Rega Molina, lo desalentó, quedó ahí, frustrada un poco esa vocación de poeta”.

 

Exiliado

El mismo Germán Ferrari, en 2013, cuando publicó su libro “1983, el año de la democracia” hizo un capítulo sobre los exiliados que regresaron a nuestro país durante el año que asumió el gobierno elegido por el voto popular. Para tratar ese tema eligió “la historia de Osvaldo y haciendo foco, fundamentalmente, en el documental que se llama “Cuarentena, exilio y regreso” de Carlos Echeverría, en ese momento trabajé solamente con el documental y para hacer la biografía también aporté el testimonio del director quien me comentó muy detalladamente (está en el libro) las alternativas de esa filmación”. Le preguntamos las razones por las cuales fue ese material el elegido. Responde que no solo le “parece emblemático ese documental” sino que considera que el mismo “debería ser de visión obligatoria en las escuelas secundarias porque retrata muy fielmente la problemática del exiliado al retornar, la problemática de la democracia recién conquistada y el hacer foco en Osvaldo Bayer en ese momento, en esa circunstancia particular de la Argentina, me parece que es rico para analizar lo que a él le pasa y lo pinta cabalmente en su integridad. Un hombre maduro de cincuenta años que retorna a su país, que lo había expulsado por las cuestiones políticas del régimen cívico militar, muestra sus reencuentros con la familia, con la madre, con el hermano, con los amigos del barrio, con viejos anarquistas confundiéndose en la calle con los debates políticos de esa semana previa del 30 de octubre del ´83 y también muestra lo que era su vida en Alemania, lo que pasaba en Alemania; la visión que tenía el exilio argentino del retorno a la democracia; su propia visión”. Ferrari abunda en detalles, entre otros rescata “una conversación, que está filmada, entre Osvaldo Bayer y Osvaldo Soriano. Los Osvaldos en una mesa que da a la ventada en el café porteño Los 36 Billares, en Avenida de Mayo, que plantea toda esta cuestión. Lo dificultoso que le resultaba, al que había estado exiliado, encontrar trabajo, incorporarse a una sociedad con miedo que venía de la dictadura” concluye diciendo que “a la distancia… cobra una dimensión particular este trabajo documental de Echeverría personificado y puntualizado en la figura de Osvaldo”.

 

Son tantas las cosas que podrían decirse acerca de Osvaldo Bayer, tanto como intelectual luchador que siempre puso el cuerpo y escapó a los lugares cómodos y comunes, pero también como ser humano de una sensibilidad altamente desarrollada que caminó la vida haciendo un pleno ejercicio de la ternura, el humor, la rebeldía y la esperanza. Este viernes 28 de diciembre, mientras en Villa María los trabajadores estatales marchábamos mostrando rebeldía ante los despidos en la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos, en Buenos Aires, la familia y lo/as amigo/as que pudieron acercarse se reunieron en la Plaza Alberti de barrio Belgrano para despedir al escritor. Todos somos conscientes que continuaremos encontrándolo tanto en su gran obra como en la lucha por una sociedad justa. Todos tenemos agradecimiento al maestro Bayer.

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