El Diario del centro del país

“Hasta cuándo le queremos hacer pagar a la clase media la joda de los que más tienen”

Escribe Nancy Musa DE NUESTRA REDACCION

Diego Gastón Bencivenga

Nació en Villa María, el 12 de junio de 1973. Casado, cuatro hijos, dos nietas. Técnico electromecánico. En 1998 ingresó a trabajar a la Cooperativa del Sindicato Regional de Luz y Fuerza, dando sus primeros pasos en el terreno gremial. En 2004 entró a cumplir tareas en la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC). Tres años después integró la Comisión Directiva del gremio. En el plano institucional deportivo fue presidente de AFUCO y de la Liga de Baby. Es el secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza seccional Villa María. Es integrante del Tribunal Paritario provincial de dicho gremio.

 

Es obsesivo con su trabajo, responsable y dedicado a tiempo completo a la tarea que le asignaron. Las reuniones familiares y con amigos son los placeres que lo relajan de la vorágine cotidiana. Diego Bencivenga es un dirigente que va para adelante, se esfuerza por lograr cada día más y deja que las cosas vayan sucediendo.

Le apasiona participar de las instituciones, asumir la defensa de sus compañeros, fortalecer la empresa de energía provincial, dialogar para encontrar soluciones en conjunto.

Se muestra muy preocupado por el futuro, por el rumbo del país y por el daño que está sufriendo la clase media con un plan económico que a su criterio “enriquece a unos pocos y empobrece a la mayoría”.

-¿Qué rol cumple el sindicalismo en tiempos tan críticos para los trabajadores?

-Es un momento complicado, hay un claro ataque al sindicalismo para poder quitar derechos de los trabajadores. Hoy, la forma que tiene de hacer política este gobierno es desvalorizar o quitarle el crédito al sindicalismo para poder destruir esos derechos.

Hoy, quizás sea uno de los momentos más importantes para trabajar y redoblar la militancia a pesar de los golpes.

Es tratar de defender hasta las últimas consecuencias los derechos de los compañeros, pero el momento es complicado.

Por supuesto, hay que hacer un mea culpa, seguramente los sindicalistas tenemos algo de culpa por lo que está pasando.

Ese ataque mediático armado, no solo hacia el sindicalismo, ver atacar a los maestros sobre todo en Buenos Aires, es una forma de que saquemos enseñanzas.

 

-¿Está comprometido el sindicalismo con esta etapa o está medio anestesiado?

-Creo que el sindicalismo no está comprometido como sindicalismo en sí. Y creo que puede estar anestesiado por los intereses personales de los que manejan la mayor cantidad de poder de los sindicatos. Pero no dejan de ser conjeturas, no lo puedo aseverar, tampoco está fácil ponerse en duro, en enfrentarse, porque ponés en riesgo los puestos laborales.

Hoy, automáticamente, ante esa situación estás poniendo en riesgo el puesto laboral de tu compañero.

Cuando vos tenés una lucha en estos tiempos difíciles y al pasar miraste para atrás y quedaron compañeros en el camino, no es fácil. A mí me costaría mucho, como le cuesta a cualquiera, y es lo que está pasando hoy.

Y ese aprovechamiento es el que hace muy bien el Gobierno junto con los grandes monopolios periodísticos.

 

-¿Esta ola de despidos tan preocupante que se está dando va a continuar este año de acuerdo a su visión?

-Creo que si no hay un cambio en la política que está llevando el Gobierno adelante, que no lo avizoro, va a continuar.

Con el versito de darle validez al trabajo privado están echando empleados del Estado y en el trabajo privado también están echando, no hay plata, la clase media que es la que moviliza el país no tiene plata en el bolsillo.

Y cómo podés hacer funcionar las Pymes, el negocio del barrio, si no hay plata. Es muy preocupante y claramente a la política de este Gobierno no le importa.

 

-¿Le sorprendió la política de este Gobierno nacional?

-A mí no me sorprendió. Para mí está haciendo lo que vino a hacer.

 

-¿Usted cree que es un plan premeditado?

-Creo que sí, un plan de los cuatro monopolios que manejan el país, de las cuatro mil o cinco mil familias que manejan el país. Indudablemente, ellos triplicaron su fortuna en estos momentos.

 

-EPEC es una de las pocas empresas de servicios que sigue en manos del Estado, ¿el gremio tuvo mucho que ver en evitar la privatización?

-Sí, no me cabe duda. Y hoy estamos en una situación que el esfuerzo diario es tratar que EPEC siga siendo estatal integrada. Nosotros también formamos parte de la Argentina, hemos pasado un año complicado y muchas veces pensamos adónde nos querían llevar y uno de los caminos es la privatización.

Más allá que los dirigentes de la empresa, en todas las reuniones que hemos tenido siempre se encargaron de decirnos que bajo ningún punto de vista estaba en su cabeza la privatización.

Pero los miedos, los fantasmas estaban dando vueltas. Y, más allá de lo que pudo haber pasado en un momento u otro, los gremios fueron muy importantes en sostener a la empresa.

 

-¿Qué sienten los trabajadores de EPEC cuando son cuestionados por parte de la sociedad por sus privilegios o por sus sueldos?

-Duele, y más en este tiempo que te meten que ganar bien es una mala palabra siendo empleado. A uno le duele y le gustaría que la gente piense distinto, pero no podemos manejar su pensamiento.

Nosotros tenemos que laburar para que el trabajador tenga mejores ingresos y estar bien.

Luz y Fuerza es un gremio que luchó toda la vida por eso y logró que sus trabajadores estén bien. De cualquier forma, no creo que estemos en una situación muy superior a algunos gremios.

Sí, tenemos un gran trabajo y por eso cuidamos a la empresa. Y dentro de mi pensamiento personal, cuando vos defendés al compañero para que no le cercenen derechos, también debemos tener en cuenta que si la empresa se nos cae, se nos cae el trabajo, los sueldos, se nos cae todo.

Por eso tenemos que defender la empresa para que sea buena y sea rentable.

Estamos acostumbrados a que la gente nos pegue, pero forma parte de conquistas sociales que un montón de gremios también las tienen. Y bienvenido sea.

 

-¿En qué situación está EPEC hoy?

-EPEC está atravesando una etapa de cambio que para los trabajadores está siendo muy complicada. El cambio de gerente ha generado, en algunos casos, un estancamiento en el desarrollo de las tareas. Nosotros no queremos gobernar la empresa, tiene que tener su propio funcionamiento, pero siempre hemos estado para aportar a salir adelante.

Hoy, con las pasividades anticipadas que tuvimos estamos con un faltante de personal muy grande y hay determinados lugares donde se nos hace muy difícil funcionar.

Y la empresa va en busca de un cambio, de una estructuración que le estamos pidiendo que la muestre. Queremos formar parte de esa estructuración y que funcione de mejor manera, pero toman ciertas decisiones que van en contra del funcionamiento de la empresa.

 

-¿Por ejemplo?

-El cortar horas extras, ojalá tuviéramos un plantel completo para que nadie hiciera horas extras. Hoy por el faltante de personal hay gente que pasa horas ahí adentro y de un día para otro dijeron no hay más horas extras.

No tienen ni idea de lo que pasa, sobre todo en el interior. Tenemos pueblos que son atendidos por un solo compañero, Alto Alegre tiene un solo empleado de EPEC que cobra, atiende los reclamos, anota la lectura, sale cuando hay una tormenta solo. Pascanas y Escalante con dos operarios que están de guardia todos los días los 365 días del año.

Quizás esta reestructuración apunte a mejorar estas cosas, pero la queremos ver.

 

-¿Les preocupan los cambios?

-Nosotros no nos oponemos a los cambios, pero queremos formar parte, acompañar esos cambios y no te dejan.

Sacaron las cajas de EPEC, si había algo que nos diferenciaba era el hecho de que el usuario enojado nos pudiera ver la cara y la atención sea personal.

Tal vez nos están llevando a un sistema en que hablás con computadoras y quejate a Montoto.

Nosotros vamos a acompañar los cambios, siempre defendiendo la fuente laboral, cuando nos toquen a un compañero, ahí se va a poner complicado.

 

-¿Por qué se producen los cortes de energía, no se hicieron las inversiones necesarias o la demanda superó al sistema?

-Mirá el plan quinquenal, que lo han cortado ahora, fue un plan de obras interesante para la provincia y sobre todo para nuestra región. Pero, los cortes se producen sobre todo por las inclemencias del tiempo que no se pueden prever. Cuando hace mucho frío o mucho calor o viene una tormenta. Se han hecho obras, seguramente faltan muchas más.

La usina se está repotenciando, por ahí escuchamos que porque vino MSU Energy Villa María estaba salvada.

No, MSU le vende megas al sistema eléctrico nacional y por más que tengamos MSU generando energía aquí al lado, vamos a tener cortes de luz lo mismo.

Porque hay dos transformadores que alimentan Villa María que tienen una capacidad y por más que le pongas 70 usinas al lado, pueden superar la capacidad de esos transformadores.

Sí, las máquinas de EPEC van a Villa María, las máquinas nuestras generan 46 megas y van a Villa María.

 

-El aumento de tarifas pegó muy duro en los usuarios.

-Mirá, una de las cosas que le dijeron al pueblo de Córdoba es que si a nosotros nos cercenaban ciertos derechos y ciertos privilegios la luz iba a bajar. Y acá hay una realidad, la luz en el último año aumentó un 85% y nosotros tuvimos un aumento del 25%, a partir de septiembre un 10%, otro 10% en noviembre y un 5% en diciembre.

 

-Aumentó mucho más del 85% la tarifa.

-Pasa que no es aumento de EPEC, sino de la energía mayorista que aumentó una barbaridad. El problema que tuvo la empresa es el aumento de la energía mayorista, la quita de subsidios que tuvo la energía en todo el país, repercutió en las boletas de la luz. Y ahora el Gobierno nacional quitó todo y el provincial se tiene que hacer cargo del 50% en estos tres primeros meses del año.

Seguimos con el aumento y lo que me preocupa es que si te quedás sin gas con una garrafa salís del paso, pero si te quedás sin luz no tenés otra solución.

La gente no puede vivir sin luz y se hace difícil pagarla, porque no es solo la luz, están todos los demás gastos con sueldos que son realmente paupérrimos.

Y la solución no es pagar en cuotas, la solución es encontrar cómo la gente pueda pagar el servicio y tener luz.

 

-¿Ustedes tuvieron que resignar puntos de su convenio colectivo en el último año?

-Sí, nosotros en el acuerdo que firmamos hubo cuatro o cinco puntos que quedaron suspendidos mientras dure el acta. Los dos días de viaje que teníamos, el artículo diez que es el cobro para los activos que se jubilan se pactó en ocho cuotas. Es una forma de acompañar a la situación que atraviesa la empresa, en el tema del beneficio de la luz que nos quitaron, vamos a iniciar acciones legales a partir de febrero.

 

-¿Hay una tregua en el conflicto o la tensión sigue?

-Hay una tregua, pero la tensión también está. De cualquier forma las puertas abiertas para hablar con la gerencia la tenemos, nos reunimos a diario con las distintas gerencias de la empresa y vamos avanzando en la búsqueda de soluciones.

Hay cositas que nos muestran y hay cositas que no nos muestran, como te dije antes nos gustaría ver los cambios porque estamos dispuestos a acompañarlos si son entendibles.

 

-¿Y ustedes en el gremio cómo están, hay internas?

-Nosotros, como seccional Villa María, vivimos un proceso muy duro cuando empezamos a caminar esta vía gremial. Nos tocó el traslado de la sede central a Córdoba, posterior a eso el atentado al compañero Roganti y nunca paramos de gestionar.

Eso llevó a que después de 12 años hoy yo esté en el Tribunal Paritario provincial y con la renovación de autoridades que se va a dar en marzo, vamos a tener a Carolina González que va a ser subsecretaria gremial y Guillermo Pandolfi en la Comisión de Política Energética.

Hemos ido, de a poco, recuperando un espacio para Villa María que es muy importante.

Villa María creó el sindicato y en todas estas idas y vueltas había perdido lugar. Tenemos que seguir trabajando para que se forjen nuevos dirigentes y puedan continuar el camino.

Y después si tenemos alguna elección interna en la seccional, forma parte de la democracia sindical.

 

-¿Cuáles fueron los momentos más duros que le tocó vivir en el gremio?

-Fue muy duro el atentado a (Alejandro) Roganti por todo lo que implicó. Inclusive hoy está el secretario general preso por este tema.

Y mientras más rápido se pueda dilucidar el atentado a Roganti, a través de la Justicia, mejor va a ser para la vida de nuestro gremio.

 

-¿De qué manera inició su historia en la vida gremial, siempre tuvo esa inquietud de salir en defensa de los trabajadores?

-Sí, no sé si será hereditario. Mi viejo y mi abuelo formaron parte del sindicato. Pero uno lo lleva adentro. Arranqué con la dirigencia deportiva, jugaba al fútbol y me interesaba por todo lo que pasaba afuera de la cancha. Arranqué siendo dirigente deportivo hace muchos años y cuando tuve la posibilidad del trabajo gremial empecé y me gusta mucho.

Soy muy obsesivo, apasionado, por ahí me paso de vueltas (risas).

 

-¿Dónde inició sus pasos en la dirigencia deportiva?

-En la AFUCO, en la Asociación del Fútbol Comercial. Pasé por varios cargos y después fui presidente de 2008 a 2016.

En 2016 dejé AFUCO y surgió la posibilidad de la Liga Villamariense de Baby y me metí y fui presidente hasta 2018 y ahora soy el vice, sigo metido adentro.

 

-¿Para qué equipo jugaba en el fútbol comercial?

-No me acuerdo si el primer equipo en que jugamos fue Pastas Corbo. Las camisetas las trajo un amigo del Paraguay, eran verdes y blancas con unas rayas más finas que las otras (risas).

 

-Cuénteme de los recuerdos que tiene de la infancia.

-Me crié en el barrio Güemes, en calle Müller casi La Rioja. Me acuerdo el campito a la vuelta de casa con la choza en la punta y los partidos de fútbol que a veces terminaban a las trompadas. De correr por los techos con los “tira bumbula” y tirarle a los autos en la costanera, no sé si está bien decirlo (risas).

Esas travesuras de chico, recuerdo el desagüe que estaba en la costanera y nos metíamos por el caño. La carrera de autitos que le poníamos macilla y corríamos por el cordón de la vereda.

Muchos recuerdos, un barrio que en ese momento se estaba haciendo y hasta el día de hoy somos todos conocidos.

 

-¿Era muy travieso?

-(Risas). Por lo que dicen sí. No creo que haya sido muy distinto a los chicos de esa edad. Una época en que jugábamos al fútbol en la calle, andábamos en bici, un barrio muy lindo con un buen recuerdo. Y sigo viendo a muchos de los vecinos, aunque ya no vivo ahí.

 

-¿En su casa se hablaba de política?

-Sí, pero mi familia estuvo marcada por la muerte de mi mamá. Mi familia específicamente, nosotros perdimos a mi mamá cuando yo tenía 14 años y eso nos marcó (se emociona).

La mesa familiar tuvo una ausencia tremenda, fue muy duro, pero tuvimos las abuelas, la nona Amalia y la nona Pochi, y los abuelos, el nono Américo y el nono Julián, que nos apoyaron, junto con mi viejo que no le debe haber sido fácil quedarse con los tres hijos chicos.

Yo tenía 14, mi hermano 10 y 4 años mi hermana que cumplió los 5 a la semana que falleció mamá (muy emocionado).

Fue muy duro, siempre digo “cómo me hubiera gustado tener a mi mamá” (pausa).

 

-¿Estuvo interesado en algún momento en la política partidaria?

-No, por convicciones propias he acompañado a candidatos villamarienses del partido justicialista, pero no he sido militante.

 

-¿Tenía algún sueño en especial cuando era chico?

-No, no lo recuerdo, la vida me fue llevando y he ido haciendo lo que me ha gustado. He trabajado para eso, le he metido mucho esfuerzo.

 

-¿Cuándo podría decir que fue el comienzo de su camino en el gremialismo?

-Venía de una familia que trabajaba en la empresa de energía. Mi bisabuelo, el nono Julián y mi papá. Yo estaba en la bolsa de trabajo y me agarra una mala época en donde EPEC cortó los ingresos. Uno cuando forma parte de una familia como la mía, espera con muchas ansias el ingreso y mi viejo quiso que yo fuera técnico electromecánico para que me preparara.

Y en 1998 se forma la Cooperativa del Sindicato de Luz y Fuerza, me llamaron y agarré viaje enseguida. Y en ese momento empecé con la actividad gremial y el patrón era el sindicato (risas).

 

-¿O sea que le reclamaba al sindicato?

-(Risas). El encargado era el Nono Bossi, de San Francisco, estaba a cargo de las cuadrillas contratadas y tenía que aguantar todos mis reclamos. Pobre Nono, lo volvía loco. Y ahí empecé, con los reclamos por los zapatos, o por las camisas llenas de aceite del poste de la luz.

Y bueno, después se dio que en un momento el sindicato cierra la cooperativa y entramos a trabajar en EPEC.

Y al tiempo se me dio la posibilidad de meterme en el gremio.

 

-¿De dónde surge la famosa bolsa de trabajo de EPEC?

-De la mismísima creación del sindicato, no es algo nuevo, inclusive estaba la bolsa A, B y C. En la primera estaban los parientes directos, en la segunda los indirectos y en la tercera los profesionales que no tenían nada que ver.

Después se fue modificando, se cae el convenio en la época de los militares y con la recuperación de la democracia se fueron reactivando artículos del convenio.

Y ese registro de tres bolsas quedó en una sola. Es una conquista social importante, pero le meten a la gente que “ganamos tanto”, que somos privilegiados. Pero hay muchos lugares que las prioridades de ingreso la tienen los hijos de empleados. No es nuevo.

Las conquistas las tenemos porque hay gente que ha perdido la vida por estos logros.

 

-¿Cómo está la bolsa de trabajo en este momento?

-Está parada, desde que asumió Schiaretti no hubo más ingresos, al contrario, tenemos 330 compañeros menos que le dieron la pasividad.

 

-¿Qué mirada tiene sobre las protestas sociales que se están gestando contra los tarifazos y otras medidas económicas?

-El año electoral creo que va a marcar una serie de acciones de un lado y de otro que van a jugar para ver cuál va a ser el futuro del país.

Un futuro que es preocupante, me preocupa mucho hacia dónde vamos con este gobierno. Es complicado si seguimos así, me cuesta entender que haya gente que acepte esto basada en el odio a Cristina.

“Como la odio a Cristina no importa que me estén haciendo cagar de hambre o si el vecino se quedó sin laburo”, piensan algunos.

Es difícil de entender para mí.

 

-¿Se viene la reforma laboral?

-Hay que pararla, ya más daño al trabajador no se le puede hacer. Hasta cuándo le queremos hacer pagar a la clase media la joda de los que más tienen. Hasta cuándo van a llevar la guita de los que tienen menos hacia los que tienen más.

Creo que la reforma laboral se debe parar de cualquier manera.

 

-¿Tiene algún dirigente que lo entusiasme para las elecciones nacionales de 2019?

-Cualquiera es mejor que lo que tenemos. Y me refiero no solo a cualquier dirigente, sino a cualquier vecino que llegue a presidente es mejor que lo que tenemos.

Ahora como una figura emergente no veo ninguna y me preocupa. Cristina ha eclipsado a mucha gente, es una figura muy fuerte, ha hecho muchas cosas buenas, pero fuera de ella no veo otra figura. Pero tranquilamente puede aparecer.

 

-¿Argentina daría para que aparezca una especie de Bolsonaro?

-Y entre Macri y Bolsonaro no hay mucha diferencia. Más todavía de lo que tenemos, creo que no, pero tampoco pensé que Macri podía ser el presidente de los argentinos.

 

-En su calidad de peronista no militante, ¿qué opinión tiene del supuesto enfrentamiento entre Accastello y Gill?

-Creo que son los dos grandes líderes, junto con Nora y que son ellos los que van a definir. Lo que no me gusta es que en esa pelea ellos están metiendo mucha gente al medio y hay heridas que después son difíciles de cerrar.

Lo mejor que le podría pasar al peronismo local es que trabajen en conjunto, porque si dejan heridas en la militancia no le hace bien al partido justicialista.

 

-¿Y a nivel nacional también piensa que se tienen que unir?

-Totalmente, porque aparte hay que ver cómo este tipo que está dirigiendo el país se va. Si no se juntan va a ser complicado.

 

-¿El sindicalismo argentino necesita renovarse urgente?

-Sí, lo mismo que la política. Creo que no sería malo pensar en que los sindicalistas dejen de estar al frente de los gremios toda la vida, que tengan una cantidad de períodos y luego renovarse.

 

-¿Qué le pasa a la CGT nacional?

-Lo que le pasa a todas las CGT, están dispersas y muchas veces porque los gremialistas confunden los gremios con los partidos políticos.

No se puede obviar la participación política, pero primero están los afiliados y en ese sentido tenés que sentarte en cualquier mesa de diálogo que le sirva a los trabajadores.

Y muchas veces los dirigentes por intereses propios se olvidan de eso y entonces pasa que nos dividieron, que cada uno tira para el lado que le conviene.

Por eso es necesaria la renovación.

 

-¿Cuál es su sueño?

Hoy mi sueño es ver a mis hijos bien. Más allá de lo que puedo lograr en mi trabajo, más allá de todo lo mío personal, es que el día que me tenga que ir de este mundo mis hijos estén bien.

Es algo que me preocupa mucho.

 

Opiniones

Mauricio Macri

Para mí está haciendo lo que vino a hacer. Para mí no es que no sabe lo que está pasando, está llevando a cabo lo que venía a hacer. Llegó al gobierno mintiendo en toda la campaña, todo lo que dijo, hizo todo al revés.

Hoy lo escuchás hablar y hay momentos en que pareciera que nos está tomando el pelo.

Ojalá se termine pronto el período de Macri.

 

Juan Schiaretti

Como una persona de pensamiento peronista que soy, no militante, pero de haber leído mucho, a mí me decepcionó. Creo que mucho número y poca política social. Para mí un peronista tiene que ser distinto.

 

Martín Gill

Me parece un buen tipo, que está luchando con lo que puede y lo que tiene y si bien se ha pegado al Gobierno provincial ha marcado diferencias claras. Por ejemplo, en el diálogo que mantiene con el SUOEM.

Tiene un gran discurso, pero tiene una forma de hacer política media rara, difícil de entender. Da la imagen de persona honesta y me gustó mucho que los empleados municipales estén haciendo el pavimento. Ha valorizado la mano de obra municipal y ha hecho mucho con lo poco que ha recibido.

 

Me gusta: La dirigencia gremial y deportiva.

Me encanta: La mesa con toda la familia, con todos.

Me divierte: Las cenas con mis amigos de la infancia.

Me entristece: La injusticia social, ver gente en la calle.

Me enoja: La crítica destructiva, la mentira.

 

“La gente no puede vivir sin luz y se hace difícil pagarla, porque no es solo la luz, están todos los demás gastos con sueldos que son realmente paupérrimos”.

 

“Este es un plan de los cuatro monopolios que manejan el país, de las cuatro mil o cinco mil familias que manejan el país”.

 

“El futuro es preocupante… me cuesta entender que haya gente que acepte esto basada en el odio a Cristina”.

 

“Luz y Fuerza es un gremio que luchó toda la vida y logró que sus trabajadores estén bien. …Las conquistas las tenemos porque hay gente que ha perdido la vida por estos logros”.

 

 

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