El Diario del centro del país

“Hay que medir lo que la ciudad ya perdió y lo que puede perder”

Walter Secondino en su visita de ayer a la Redacción de El Diario

Un viaje al interior de la Fábrica Militar con un trabajador con tres décadas en el Polvorín

El villamariense Walter Secondino, integrante de la conducción provincial de la ATE, recordó que Fabricaciones Militares “no es la creación de un gobierno, sino de varios”, para señalar que en la actualidad no se percibe que pueda darse “una política de Estado sostenida por varias administraciones” para que el complejo pueda ser modernizado, potenciado y relanzado.

Secondino entiende que la compra en el exterior del material para la defensa podría representar una violación al código bélico.

Usted es uno de los imputados por las roturas en el local de Cambiemos en la penúltima movilización…

-No es eso lo que me tiene preocupado. Lo que me preocupa como trabajador es que hayan despedido a una compañera con muchas complicaciones en la salud, a otra que no alcanzó a pagar la primera cuota de un crédito… La situación de los despedidos es lo que me preocupa. Y que la sociedad no toma real dimensión de lo que implica el desmantelamiento de la Fábrica. Aunque últimamente parece que algo ha cambiado y se está tomando conciencia…

¿Qué implica esa situación?

-Ya se ha dicho que los últimos 70 despidos, a un promedio salarial de 30.000 pesos, representan algo más de 2 millones de pesos mensuales que no ingresan al circuito comercial de la ciudad o, lo que es lo mismo, más de 24 millones al año que no van al quiosco, a la verdulería, a la carnicería, a la casa de electrodomésticos… Pero eso representa tan solo una parte de la historia. En la ciudad y la región hay muchas empresas que eran proveedoras de la Fábrica Militar, que ya no cuentan con ese comprador en aquellas cantidades.

¿Cuáles, por ejemplo?

-Y… Polinam, proveedor de envases y bolsas; Envases Caraes, que proveía papel para dinamita; Brondello, que nos llevaba la harina… son muchísimos en la ciudad, otros puntos de la provincia y el país.

Vamos al comienzo. ¿Cuándo ingresó a la Fábrica de Pólvoras?

-En 1987.

¿Cuántos trabajadores tenía el establecimiento entonces?

-Eramos 860. Pero había algunos trabajos como el mantenimiento, la manipulación de materia prima y la parquización que estaban tercerizadas en una empresa que empleaba a otros 200 trabajadores.

¿Qué se producía en aquel tiempo?

-CP3, que es una nitrocelulosa alcoholizada para pintura, cuyos principales compradores eran Colorín y Alba. Nitrocelulosa para la fabricación de pólvoras, que se vendía a la Fábrica de Fray Luis Beltrán en el mercado interno, pero también se exportaba. Y dinamita, fundamentalmente para la industria minera…

¿Cómo es la Fábrica por dentro?

-Como toda empresa, hay diferentes áreas: Almacén y Abastecimiento, Producción, Laboratorio, Administración, Mantenimiento…

¿Cuántos trabajaban en Almacén y cuántos hay actualmente?

-Había entre 70 y 100, fijos. Hoy no llegan a 10. En Producción había unos 500 y hoy quedan poco más de 200. Y así en cada área. Quedan 7 en Laboratorio, entre 30 y 40 en Administración, menos de 30 en Mantenimiento… Dan bronca esos números, y así y todo uno dice ¡qué grande es Fabricaciones y qué grande es la Fábrica, que viene desde 1937 y sigue resistiendo los embates!

¿Y con aquellos productos y semejantes compradores (Colorín, Alba…) daba pérdidas?

-Claro que no. Hubo políticas que claramente estuvieron dirigidas a reducirla a la nada. El presidente Carlos Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo, le quitaron en su época la condición de ente regulador y control de calidad desde la pirotecnia y su almacenamiento hasta de cualquier arma y explosivo que ingresara al país. Fabricaciones también era la que regulaba la compra de armamento y otorgaba la habilitación para su uso. Le fueron quitando funciones estratégicas… Pasaron el complejo de Fabricaciones de la órbita de Defensa a la de Economía para privatizarla porque había interesados. Mire si iba a ser por las pérdidas… Llegaron a ser 14 fábricas, pero además Fabricaciones tenía acciones en Somisa, por ejemplo… En el 96 cerraron la Fábrica de Armas Portátiles Domingo Matheu, en Rosario, luego la de San Francisco…

Después se abrió la de Jáchal…

-Sí, quedaban cuatro unidades productivas (Villa María, Fray Luis Beltrán, Azul y Río Tercero) y se abrió la de Jáchal, en San Juan. Fue en 2014. Fue una cuestión estratégica, porque después del incidente de Río Tercero, el juez interviniente no levantaba una cautelar que impedía que entrara en funcionamiento la planta de amoníaco. Si no tenés amoníaco, no tenés nitrato de amonio. Se le estaba comprando a Chile y entonces se decidió construir la planta de Jáchal, con una ubicación también estratégica, de cara a la industria minera…

“Hacen una confrontación por la espalda con los trabajadores del Estado, que llega a la bajeza de habernos retirado los dispensers de agua de los lugares de trabajo”. En la imagen, Secondino en el Taller de Impresión

Pero entonces, la industria para la defensa y para la minería no ha dejado de ser negocio. Además, la fabricación en el país representa que las armas que portan las fuerzas de seguridad y las balas y la pólvora son de factura nacional… Digo, se podría hablar de la modernización de los establecimientos, para abastecer a un mercado que, evidentemente, existe…

-Es difícil. Fabricaciones no es la creación de un gobierno, sino de varios. En la actualidad no se percibe algo así, que pueda darse una política de Estado sostenida por varias administraciones para que el complejo pueda ser modernizado, potenciado y relanzado, más allá de que si decimos que rápidamente pasaríamos a estar en condiciones de abastecer toda la necesidad en materia de seguridad y de explotación minera, estaríamos mintiendo, fundamentalmente por la dimensión que ha tomado la minería a partir, entre otras cosas, de la baja de retenciones al sector. Pero sí que se debería hablar, que se debería tener diálogo para potenciar todo lo que se debe potenciar. Hasta en la época de Menem había diálogo…

¿Qué les decían?

-Recuerdo al interventor Marcelo Bellisi diciéndonos que el Gobierno (de Menem) le había dado seis meses para hacer un relevamiento; que entendía la posición del gremio, pero que venía a cumplir una función: cerrar o privatizar. Lo decía de frente, en una mesa de negociación. Después lo resistimos y acá estamos. Pero hoy no hay diálogo, no tienen agallas para mirarte a la cara. Hacen una confrontación por la espalda con los trabajadores del Estado, que llega a la bajeza de habernos retirado los dispensers de agua de los lugares de trabajo. Y no lo hacen solamente con nosotros, por eso hablo de todos los trabajadores del Estado: el 25 de este mes se cumple un año ya de la toma de las instalaciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial y allí estaremos, acompañando en ese triste aniversario, pero a la vez reconfortados por la lucha que están dando los compañeros…

Parece difícil poder hablar de salvar a Fabricaciones Militares y ponerla a funcionar con su capacidad instalada a pleno, cuando existe un decreto con el que el Gobierno declaró la emergencia en materia de seguridad apenas asumió…

-Y al año siguiente lo prorrogó… Ese decreto permite la compra de armamento, municiones y otro tipo de elementos para la defensa, sin licitación. Nosotros tuvimos la posibilidad de hablar hasta con militares que nos han dicho que se estaría violando el código bélico secreto porque, además, todo se hace sin intervención del Congreso. Los mismos militares nos dijeron que no tienen presupuesto para realizar maniobras o ejercicios ni mucho menos para la compra de pólvora para los cañones de 155 milímetros, que deben probarse de tanto en tanto… Todo esto provoca mucha bronca y mucho dolor y, entre tantas injusticias que sufrimos los trabajadores del Estado en general y los de Fabricaciones en particular, se cuenta la relacionada con los chalecos que fabrican los compañeros en Fray Luis Beltrán.

¿En qué consiste esa injusticia a la que alude?

-No les dejan producir casi nada y se trae casi todo desde China. Más allá de eso, está la preocupación de los trabajadores de allá, porque tienen informaciones acerca de que habría empresarios amigos del presidente de la Nación que quieren fabricar chalecos antibalas.

El proyecto para la reincorporación de los despedidos ya obtuvo la media sanción en el Senado… ¿Cree que este año logrará la aprobación definitiva en Diputados?

-No lo sé; pelearemos por eso. En la última sesión del año 2018 de la Cámara Baja, en diciembre, conseguimos a través de legisladores que acompañan nuestra lucha, que varios diputados mostraran el cartel que pedía el tratamiento de la iniciativa. Y personalmente creo que los últimos despidos, horas antes de la celebración del Año Nuevo, fueron una respuesta a esa acción de nuestra parte, a esos carteles.

Es un año electoral. A lo mejor se aprueba…

-Sí, ya leímos que Darío Capitani está en campaña y habla de la unidad de Cambiemos en la ciudad. Da esas opiniones porque no puede dar respuesta a los trabajadores. Y lo nuestro no es campaña política. Es la defensa de una fábrica, de más fábricas, que son patrimonio de todos los villamarienses, de todos los argentinos, que pueden producir, competir y brindar trabajo.

Secondino es el secretario administrativo de ATE a nivel provincial. Lleva más de 30 años representando a los trabajadores del Polvorín local. Ayer venía de participar de una multisectorial que se reunió en la sede de Luz y Fuerza de Córdoba (ver página 18) y se sentó a charlar con la pasión de siempre sobre el establecimiento ubicado en Savio y Borrás.

Sergio Vaudagnotto

 

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