El Diario del centro del país

“Hemos perdido el ideario republicano, andamos en tinieblas”

Víctor Hugo Sodero Nievas

Nació en Villa María el 15 de julio de 1950, pasó su infancia en el campo, en Ausonia. Es procurador, abogado y notario. Tiene numerosos estudios de posgrado. Varios libros publicados como jurista. Casado, seis hijos, siete nietos. El 17 de octubre de 1972 comenzó su militancia activa en el PJ villamariense. En 1973 se fue a vivir al sur, a Río Negro, donde desarrolló su carrera en el ámbito político y judicial. Fue subsecretario de Estado (1973), diputado nacional (1989-1993), candidato a gobernador (1991). Presidente del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro desde 2000 hasta 2013. Hoy está jubilado como juez y ejerce su profesión en el fuero nacional y federal

 

Escribe: Nancy Musa
De nuestra Redacción

“Somos hombres de destino, todos”, dice mientras saborea el café en un bar céntrico. Venía de participar de las Bodas de Oro de su promoción en la Escuela Superior de Comercio, donde cursó sus estudios secundarios y portó la Bandera.

Víctor Sodero Nievas pasó casi toda su vida estudiando, una rata de biblioteca lo llamaban sus amigos. Fue cuestionado, perseguido, y soportó todos los embates. Es de la generación del Mayo francés, del ideario republicano, del peronismo emocional mezclado con la razón y el intelecto. Cree en la educación y la salud pública, sueña con un país que dé trabajo a todos, con una Justicia independiente adaptada a las necesidades del pueblo.

En tres años se recibió de abogado, su destino estaba en el sur, lugar que lo llevó al centro mismo del poder. Más de 12 mil sentencias, 300 conferencias, nueve libros escritos, distinciones académicas forman el bagaje de una hoja de vida dedicada a las leyes.

Está orgulloso de Villa María, de Córdoba, de Ausonia, de sus amigos de la vida, que están siempre presente en el cofre valioso de los afectos.

 

-De acuerdo a su experiencia en el Poder Judicial, ¿qué rol está cumpliendo la Justicia en este momento?

-La Justicia que tenemos corresponde a un modelo que nosotros decimos decimonónico, para decir poco, del siglo XIX, pero muchas de las instituciones se remontan a la Edad Media. Así que tenemos un gran aparato de Justicia que no está de acuerdo a la realidad y a las necesidades de nuestro pueblo.

Entonces, el viejo modelo de satisfacer al pueblo cambiando modelos o creando juzgados está agotado, no va más. Hay que cambiar a una forma de resolver conflictos que esté mínimamente vinculada al Poder Judicial y que la mayoría de los conflictos los puedan resolver los ciudadanos de una forma más flexible, más dinámica, más efectiva.

 

-¿Y con respecto a los tiempos?

-Y además que responda a eso de que la Justicia se hace en un tiempo oportuno, no podemos absolver a Menem después de 23 años de condena. Acá algo estuvo mal, al comienzo, en el medio o al final, pero no existe esto en ningún lugar del mundo.

Esta teatralización de la política, este show de la política en los medios, esta forma economicista de juzgar a la gente a través de la opinión de cualquiera y máxime hoy a través de las redes sociales, es poner a los ciudadanos como señal de un tiro de gracia que puede escaparse en un minuto o en un segundo.

 

-La Justicia Federal avanza en los casos cuando un gobierno se va, ¿por qué?

-Es tiempista, pero el tiempo fue creado para que el hombre sea creativo, produzca y ordene y mejore. No fue para hacer tiempo. Todo tiempo retrasa, nosotros tenemos que tener una idea firme de la evolución y de la transformación de las cosas.

Nacimos con un compromiso, transformar la realidad; hoy no hemos transformado absolutamente nada y estamos repitiendo los mismos vicios de hace 70 años atrás, en el plano institucional, en el plano político, en todo orden. La Justicia no escapa de eso, es una especie de escenario donde se suben a pelear los políticos de turno y son denunciados de vez en cuando, de cualquier bandería política.

 

-¿La teatralización constante?

-Este escándalo no existe en ningún lugar del mundo, he recorrido todo el país, gran parte de los escenarios más importantes del mundo y no he visto ningún escándalo.

Pero somos herederos de España y de Italia. Y de ahí heredamos todos los males de la política y de la Justicia, con un agravante de que los modelos de ellos son parlamentarios y los nuestros, no.

Como si fuera poco, en 1994 le agregamos un rompecabezas más al problema, que fue el Consejo de la Magistratura. Entonces lejos de aliviar la carga, por más que en algunas provincias como Córdoba los resultados hayan sido buenos, la aumentamos.

Este sistema de agregar monstruos y después no poder manejarlos implica el gran deterioro y la pérdida de confianza que viven las instituciones del país y particularmente la Justicia.

 

-¿Tiene opinión formada sobre la causa que está llevando el juez Claudio Bonadio llamada “de los cuadernos”?

-Hay que tomar distancia de la causa de los cuadernos, porque cuando hay tantos arrepentidos, uno empieza a tener cierta sospecha, las instituciones están predestinadas para cumplir excepcionalmente algunos baches o vacíos, pero no puede ser que todos los días se arrepientan dos o tres. Algo está rodando a cambio.

Esto tiene mucho que ver con lo que celebramos hoy (por el sábado 5 de octubre) en la Escuela de Comercio, en el 66 ganamos la carroza con la famosa figura de Ratín y su expulsión en el Mundial de fútbol jugado en el estadio Wembley.

 

-¿La sentada del jugador en la alfombra de la reina de Inglaterra?

-Claro, pero hoy expulsan todos los días a Ratín, de vez en cuando está bueno, pero no podemos estar expulsando a la gente todos los días. Y el Parlamento ha perdido el rol que tenía históricamente. Tenés un ministerio público que es un órgano independiente, el Poder Judicial, la Corte y el Consejo de la Magistratura, cuatro cabezas no pueden conducir a un poder.

Esta locura que se vivió a partir de la Constitución de 1994 nadie la ha denunciado, todos tienen miedo, porque dicen que va a volver el fascismo, el totalitarismo o se va a manejar todo a dedo.

Y ahora se sigue manejando todo más o menos parecido.

 

-¿Vamos de parche en parche?

-Cada 20 o 30 años le cambiamos los códigos de procedimiento, ahora le vamos a poner el sistema acusatorio, todas las investigaciones en manos de los fiscales y el problema no está ahí, está en el poder de investigación de los fiscales. No van a poder hacer más de lo que hacen porque no tienen medios, si no tenés un sistema carcelario. Hace 30 años nosotros conseguimos la ley del dos por uno porque teníamos el 60% de presos sin condena en las cárceles o en las comisarías.

Hoy volvimos al mismo estándar. Treinta años sin construir cárceles, sin renovar infraestructuras, sin resocializar a la gente, sin hacer nada para mejorar las instituciones.

 

-El panorama que usted describe es preocupante.

-No hay resocialización de los presos, en el ámbito de la minoridad no hay fuero especializado, tampoco hay tratamiento, la gente que tiene problemas de discapacidad no tiene cobertura especial ni asistencia. Es todo una proclamación de derechos que no se pueden concretar, ni siquiera los derechos de los consumidores, no tenemos defensor del Pueblo desde hace muchísimos años, desde que se fue Mondino.

Son cosas tremendas las que pasan en el país y todas están vinculadas a la Justicia.

No se defiende nada, son todos mitos y pocas realidades, poco convincentes además, sumado a la pérdida de credibilidad, sentencias contradictorias, unos que entran y otros que salen y así se va la vida sin pena ni gloria, como dice la canción.

 

-Este avance sobre los empresarios, ¿qué hay detrás de esto?

-No veo absolutamente nada detrás de esto. Por lo que hemos estudiado nosotros, los empresarios que son corruptos y coimean a los funcionarios se sacan de los registros de contrataciones del Estado en forma inmediata y después seguimos hablando.

Esa es la primera medida que hay que tomar.

 

-Y no la tomaron.

-No se tomó ni se va a tomar. Es más de lo mismo, vivir del Estado, robarle al Estado y hacer parecer que llevan adelante el país. Esto es otra de las grandes mentiras, como la transformación de la Justicia, como la reforma del Estado, como las que hemos vivido antes, se cambian los títulos y siguen los mismos protagonistas. No hay nada nuevo.

 

-¿Qué salida tenemos, observa alguna salida?

-Hay muchas salidas, para la Justicia sí, obviamente. He trabajado con mucho compromiso en la Justicia y he conocido señores jueces y grandes funcionarios. Pero esto es un proyecto, un proyecto de país, la Justicia es parte esencial de la República, sin justicia no hay República, sin división de poderes no hay República. Nosotros hemos perdido el ideario republicano, andamos en tinieblas como si fuéramos miserables murciélagos entre la neblina. Estamos perdidos, sin rumbo, hay que retomar el ideario republicano de un país, hay que poner a cada uno de los poderes a jugar sus roles, hay que respetarlos, y en ese sentido nosotros tenemos la posibilidad más grande de hacer la transformación.

 

-¿Se refiere al Poder Judicial?

-Sí, porque es el poder que menos gasta del país. Nosotros con el 3% o 4% del presupuesto podemos dar vuelta la historia del Poder Judicial. Pero lo que no podemos es seguir repitiendo los modelos del siglo XIX, del siglo pasado, porque ya no están a la altura de las exigencias de la sociedad.

 

-¿O sea, cambiamos el collar, pero seguimos con el mismo perro?

-Por supuesto. Nosotros en materia de reparación de daño, medio ambiente, derecho de familia, usuarios y consumidores, hablando de hechos concretos, y todos los que son procesos de ejecución como cuota alimentaria, todo eso es litigación online hoy.

La oferta que tenemos que hacerle al ciudadano es litigación online, no podemos seguir con los viejos expedientes, si vas a cualquier oficina de Tribunales en Buenos Aires, no podés caminar sino arriba de los expedientes. Todavía se siguen cosiendo con hilos. De qué estamos hablando.

Al lado tenemos una sofisticada computadora, impresora de uso general, todo está bárbaro, pero no me sirve de nada porque nosotros tenemos que mover el sistema.

 

-¿Y en el sistema los controles no funcionan correctamente?

-No hay control, no hay poder de Policía, no se sabe lo que pasa en ninguna institución, es todo sumar y sumar más de lo mismo. No cambiar nada, por eso no funcionan las cosas. No controlar, ese aspecto esencial de la vida y de la política. Nosotros controlamos nuestros propios gastos, administramos nuestros propios recursos, somos libres.

El Estado es un monstruo que nos ha esclavizado y que se ha esclavizado a sí mismo. No hay quien produzca, quien genere riqueza, quien acerque la brecha entra la población rica y la pobre, todo es más de lo mismo, más desigualdad. La concentración de capital está en todos lados, no hay forma de escaparle, lo que hace la Justicia es atemperar los rigores de ese cambio para evitar que ocurran abusos, que ocurran despojos, que se abuse de la gente y de las instituciones.

 

-Víctor ¿por qué se hizo peronista?

-(Sonríe) Porque nací peronista, mi familia era una trinchera de la resistencia peronista. Mis familiares estuvieron presos después del golpe militar del 55. Y todos encarnaron una tradición radical sabattinista, pero cuando vino Forja, cuando vino la corriente radical al peronismo, se pasaron inmediatamente al peronismo.

El gran caudillo de Villa María, don Amadeo Sabattini, masón por excelencia y líder del radicalismo, le enseñó a los Sodero la política. Luego, los Sodero crecieron y con su pensamiento propio se pusieron a pensar en el pueblo y ahí descubrieron a Perón. Aquel histórico acto en Villa María de noviembre de 1944, cuando estuvo el general Perón en esta misma plaza (Centenario), fue determinante para ellos poder estar al lado del líder.

Después vinieron otras etapas, ellos lo hicieron con convencimiento, eran hombres predestinados para servir, para practicar la justicia social, para dar la vida, y mi abuelo fue un hombre visionario que, con tercer grado, escribió varios pequeños libros expresando su pensamiento político.

 

-¿Su abuelo Sodero?

-Sí, fue 10 años intendente de Ausonia. Lorenzo Francisco Sodero fue la resistencia peronista. Me acuerdo hasta el día de hoy cuando mi tío se levantó a las 5 y nos dijo “todos arriba, muchachos, porque el general Perón está retornando al país”. Era 1964, el vuelo frustrado que lo dejó en Río de Janeiro quedó en Brasil. Lo recuerdo todo como si fuera hoy, lo viví.

La decisión de mi abuelo de hacerse peronista llegó a dividir la familia Sodero en dos. Los que se quedaron con el radicalismo y los que se fueron al peronismo.

La grieta la viví en familia muchos años atrás, cuando nací, no me hablen de la grieta.

La grieta es describir una situación, pero su existencia no tiene nada que ver con el kirchnerismo, es persistente y es connatural a las familias que se dividieron cuando los radicales de Forja y otros independientes se hicieron peronistas.

 

-¿En esa división familiar que usted vivió había discusiones fuertes?

-Sí, por supuesto. Teníamos que convivir en medio de ese lío y convivimos. Fuimos inteligentes, cada uno mantuvo su divisa y jamás nos peleamos, pero fue muy difícil la convivencia durante muchos años. Mi abuelo fue un gran dirigente del peronismo y de la Federación Agraria Argentina, representante de los pequeños productores del país.

 

-¿Su mamá también es militante?

-Sí, es militante peronista fanática (risas). Ella tiene una categoría superior, no es como dice López Rossetti, que “somos la emoción del hombre que razona”. Un peronista no puede serlo si no es emocional, pero también se puede ser peronista por la razón, por el juicio crítico, no está mal. Puede haber intelectuales peronistas porque ven que es lo más justo, lo más cercano a la gente, pero tienen que tener su cuota de emoción.

Y la mujer peronista es lo más grande que tiene el peronismo, el hombre tiene todas las debilidades del hombre político, es corruptible y lo ha demostrado a lo largo de la historia, dentro y fuera del peronismo. El hombre es falaz, en muchas de las llamadas promesas electorales y luego no se cumplen, es acomoditicio, hoy están con uno, mañana con otro y no saben con quién terminarán sus días (risas).

Empiezan con zapatitos rotos y terminan con botas de marfil. A eso me refiero, a esta degeneración de la política que son vanas promesas electorales.

 

-¿Por qué considera que la mujer es lo más grande?

-La mujer es militante, es madre primero que nada, es la primera que está pensando en el futuro de sus hijos, en la escuela, en la leche que tiene que darles a la mañana, en las zapatillas que no tiene. Ella es la que está preocupada por todo. Vengo de una provincia en la que la mayoría de la mano de obra fija, estable y productiva es femenina. En la administración pública, en la fruticultura, en el turismo, en Viedma la capital el 80% del personal, de la administración pública, es femenino.

Si vas al Alto Valle, la mitad de la mano de obra de la pera y la manzana es femenina. Si vas a Bariloche, lo mismo.

Esta fuerza que tiene la mujer la hace incomparable, por eso el patrón de pensamiento y de guía es Evita, donde hay una necesidad, hay un derecho.

 

-¿Y Perón?

-Perón es el genio estratégico, es de los que razonan, es otro nivel. El está en el plano intelectual como conductor, fundador del movimiento, el hombre que ve años luz, como vio Perón lo que iba a pasar un siglo después. Las degeneraciones del peronismo no lo hacen totalitario, hay que razonar al revés, hemos tenido excesos, errores, los seguimos cometiendo, pero esos defectos del hombre no han hecho perder la esencia de la base doctrinaria, filosófica y práctica del justicialismo.

Y las prácticas son difíciles de cumplir, por eso Perón decía que todos los hombres son buenos, pero si se lo controlan son mejores.

 

-¿Qué recuerdos tiene de su infancia en Ausonia, a quiénes tiene presente en su memoria?

-A todos. A la escuela primaria completa, a todos mis amigos, a todas las familias. Puedo recorrer casa por casa y decirte aquí vivía fulano de tal. Hoy, quedan muy pocas familias tradicionales de esa época. De los años 50. Nosotros éramos cuatro hermanos, laburábamos con mi viejo en el campo de sol a sol.

 

-¿Usted tenía un hermano mellizo?

-Sí, Julio César, extinto ya, y Vladimiro, el mayor, también falleció. Hace más de 10 años que se fueron, con seis meses de diferencia nada más, sin que nadie lo hubiera advertido. Ya no están, pero todos compartimos el sacrificio del trabajo en el campo, todos trabajamos de sol a sol.

 

-El secundario lo hizo en Villa María.

-Sí, soy orgullosamente de Villa María y he vuelto siempre, y ver esta Villa María tan rica, que está desaprovechando tantas cosas al mismo tiempo. Me pregunto por qué con este corazón que tenemos de naturaleza, de belleza, de obras públicas que se hicieron en la última década, no podemos ser un centro turístico propio.

Como tuvimos una universidad nacional propia, me acuerdo que el Gringo Accastello visitaba mi despacho cuando yo era diputado nacional e iba a golpear las puertas para tener una universidad. No fue una casualidad. Todo demandó cuatro o cinco años de laburo y había que convencer a muchos. Había que fundar la entidad educativa partiendo de los paradigmas de reivindicar a Antonio Sobral, de la universidad popular, de la Escuela del Trabajo, de la Superior de Comercio, de todos los institutos que tuvimos y tenemos y nos hicieron grande en materia de educación. Teníamos la UTN, fuimos una ciudad con grandes fábricas, con grandes empresas, cómo nos vamos olvidar de todo eso. No somos solamente comercios o campos, siempre fuimos esencialmente cultura. Teníamos todas las bases y en buena hora que se hayan multiplicado las flores del conocimiento, de la sabiduría, del entendimiento, de la integración social y que Villa María y Villa Nueva sean hermanas.

Villa María fue la ciudad mejor comunicada del mundo a partir de 1867 que llegó el ferrocarril porque detrás vinieron los telégrafos, los teléfonos, el Andino, fuimos el nudo ferroviario más importante, no de casualidad fuimos la capital del país por unas horas.

 

-Usted creció, pasó su adolescencia en una capital frustrada y se fue a Viedma.

-(Risas) Sí a otra capital frustrada, a Viedma, Patagones, Guardia Mitre, las tres ciudades que quedaron ahí con la ilusión. Pasaron más de 30 años y ahí están.

Pero no importa, a mí me adoptaron, me hicieron hijo pródigo, me dieron el primer lugar en todo y lo otro me lo gané con trabajo, con capacidad, nadie te regala nada en ningún lado.

Me fui al sur como padrino de casamiento de mi hermano Julio y nunca más volví. Yo había ido con el traje azul para la boda nada más y el título bajo el brazo. Y se dio todo junto, el triunfo de marzo del 73 y enseguida me subieron arriba. Uno me ofreció una casa, otro una oficina, fue una cosa de locos.

 

-¿Cuál fue su sueño de niño?

-Ser abogado, la llevo en el alma a la toga, en mi vida, no puedo dejar de ser abogado antes que nada, después fui juez, fui legislador, muchas cosas, pero lo importante es que el abogado se ponga la toga y sienta con orgullo la profesión. No es una práctica de cosas pasajeras, es una entidad trascendente la Justicia, toda sociedad que pierde la conciencia de la Justicia pierde la razón de su propio ser. Necesitamos hombres justos que luchen por la justicia, ciudadanos que luchen por la justicia, nunca un militante puede decirse peronista si no siente la justicia, si no comparte con el que está al lado, si no tiene mucho más que empatía. Tuve las dos cosas, mi familia me dio el sentimiento y yo le puse la razón. Como tiene que ser el verdadero hombre que está comprometido.

 

-¿Se acuerda el primer discurso que dio en un acto público?

-Sí (risas), fue en esta plaza Centenario. Tres dirigentes peronistas, uno de ellos Bebe Musa, que era de Ausonia, me dijeron “esta noche vas a hablar vos”. Me dijeron “vos sos presentador, animador, cantor, qué mejor para el micrófono” (risas). Fue el 17 de octubre de 1972, estábamos en dictadura e íbamos a quedar todos fichados. Cinco mil personas juntamos, boca a boca, porque no se podía hacer política.

Fui la expresión de esa juventud, la misma del Cordobazo, en el 69 me fui a estudiar a Córdoba, la reconstrucción histórica del Cordobazo no coincide en los libros que leí, para mí fueron tres días tremendos, muchos dicen que fue el 28, otros el 29, pero fueron tres día de lucha en la calle, y de balas. Fue la primera vez que escuché el silbido de las balas en la ciudad.

 

-¿Con quién de la política se conectó al llegar al sur?

-Con el gobernador triunfante, me radiqué en febrero de 1973, en marzo fueron las elecciones y ganó el peronismo. El gobernador Mario José Franco, estuve con él como funcionario del Ministerio de Trabajo, hasta el golpe militar. Fui cesanteado como todos, después con la vuelta de la democracia y de un largo proceso de lucha nos reincorporaron a todos los que habíamos sido prescindidos por nuestra ideología.

Después la provincia estuvo en manos de los radicales hasta 2011 que ganó el peronismo con Carlos Soria, pero a los 20 días de asumir lo mata la mujer y se hizo cargo el Frente Grande y una coalición de gobierno nueva.

 

-Usted era presidente del Superior Tribunal de Justicia cuando mataron al gobernador Soria, ¿fue un hecho muy impactante?

-Qué te parece. No hubo en la historia argentina un hecho similar, hubo mucha sangre en nuestra historia, mucha venganza, pero episodios familiares violentos no sé, podríamos recordarnos de la hija de Sabattini y el Barón Biza. Además un tema muy complicado porque Carlos Soria era un hombre de peso que había sido jefe de la Bonaerense y jefe de la SIDE. Por lo cual las hipótesis de asesinato eran múltiples, pero nosotros nos aferramos a la escena del crimen y a la reconstrucción de los hechos y eso impidió que entraran otros temas a tallar en medio de la causa, temas que se trataron de meter por la ventana pero no pudieron.

Tuve una férrea conducción sobre el tema y no dejé que se me escapara ningún detalle, lamentablemente la señora fue condenada a 18 años de prisión, pero yo no tengo la culpa ni ninguno de los integrantes del Poder Judicial, son hechos de la vida que si no se arreglan a tiempo, pueden terminar en una tragedia. Y eso fue lo que ocurrió.

 

-¿El poder político ejerce mucha presión sobre los integrantes de un tribunal de la Justicia?

-Permanentemente. No solamente el gobernador de turno, cualquiera ejerce presión y últimamente los que más presión ejercen son los que aprovechan los medios de prensa para hacer justicia por mano propia.

Los teléfonos suenan todos los días, a toda hora, y hay que estar preparado para aguantar. La última etapa mía fue de mucho sufrimiento por eso, porque me tiraban de todos los lados para que me fuera, yo había cometido un error garrafal, le había dicho que no a la re-reelección del gobernador que me designó.

Pero tuve la hidalguía de hablar con él y decirle que yo había jurado por la Constitución y la ley y que no la iba a violar. Y que la Constitución no contemplaba un tercer mandato.

 

-Usted estuvo 30 años trabajando en la misma línea del ahora precandidato presidencial Miguel Pichetto, ¿sigue teniendo trato con él?

-Por mi situación no tengo trato con él, ni con ninguno de los precandidatos. He preferido preservar para mi intimidad todos los momentos buenos y malos que hemos compartido con él y tomar una prudente distancia hasta que aclare el panorama. No me siento un hombre viejo, todo lo contrario, pero no me siento atrapado por las convocatorias actuales.

Sé que el país va a necesitar de todos y de muchos para salir adelante, pero en este momento no veo dónde está la salida. Fui formado en el viejo peronismo y no me hallo con la política actual, no me encuentro cómodo y veo que ese monstruo que hemos construido que es el Estado nos está comiendo el hígado a todos, a la gente del campo, a los que producen, a los que trabajan, a los desocupados, a los que están en la pobreza, a todos les da una devolución negativa todos los días.

Este sistema no me gusta, no quiero aparecer con carteles en las bancas, ni flasheando por las redes sociales ni haciendo ninguna travesura ni cofradía. No soy troll ni quiero ser troll.

 

-Víctor, usted estuvo en el centro mismo del poder, ¿qué les pasa a los dirigentes que cuando llegan a las alturas cambian tanto?

-Se pierden, pierden la cabeza, se enferman de poder. La enfermedad es el poder. Y la diferencia que hay entre la generación de ellos y la nuestra es que nosotros éramos una generación formada, recontra politizada, sabíamos bibliografía, teorías y doctrinas de todo el mundo, vivíamos esa efervescencia del Mayo francés, en todo el país había un solo grito, un solo canto con los distintos tonos de verde, todos éramos revolucionarios y todos estábamos preparados para asumir funciones públicas.

Eramos cuadros, vivíamos apasionadamente la vida y trabajábamos sin horario, desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche.

Ese Estado que multiplica valores, que multiplica ejemplos, la cultura del trabajo, que está al lado del ciudadano, no deja que se instale la pobreza.

 

-¿Cuál es su sueño hoy?

-Me gustaría terminar de escribir algo para Villa María, no la historia en sí, porque es la historia de Córdoba, del Virreinato del Río de la Plata, hay otra dimensión de la política grande y en esos sueños fastuosos de las mil y una noches puede haber una noche para Villa María.

 

Opiniones

Mauricio Macri

No lo vi nunca, creo que una sola vez como juez en un encuentro, no lo conozco. Conozco la historia del Grupo Macri y es uno de los más importantes de América. Tengo el testamento de Franco Macri, que se publicó, donde hay más de 200 empresas multinacionales de ese grupo; con eso ya contesté todo.

Juan Schiaretti

Lo conozco de vista. El hombre político para nosotros fue José Manuel de la Sota, Schiaretti apareció entre las sombras y sé que fue empleado del Grupo Macri en Brasil.

Martín Gill

Lo conozco de vista, nunca lo traté. Conozco al padre porque fue mi compañero de la secundaria y defendimos con mucho orgullo los colores de la Escuela Superior de Comercio. Y los defenderemos hasta la muerte, porque defendemos una educación inclusiva, para trabajadores, para gente pobre, como éramos nosotros.

 

Me gusta: Soy un apasionado de la lectura y la música.

Me encanta: Soy un hombre de biblioteca.

Me divierte: El cine, el teatro, el escenario.

Me entristece: Lo que más me golpeó fue la pérdida de mi padre y de mi hermano.

Me enoja: El desorden, la desunión, el rencor, la persecución política.

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