El Diario del centro del país

Historia viva y mediterránea

CIRCUITOS/Camino Real

Mini guía

UBICACIÓN: Norte de la provincia de Córdoba
EXTENSION: 178 kilómetros
Cantidad de paradas referenciadas: 16

 Escribe Pepo Garay
ESPECIAL PARA EL DIARIO

Vibra el pasado. Late y se hamaca. Juega y resplandece, con el campo de colega, con las tardes de silencio, con el asombro de testigo. Ocurre en el Camino Real. Tesoro histórico de Córdoba que despliega anécdotas y retratos de época en aproximadamente 180 kilómetros de extensión, desde Jesús María/Colonia Caroya hasta la Posta Pozo del Tigre (en las inmediaciones de San Francisco del Chañar).

Durante el recorrido, que se puede realizar en auto particular si ningún tipo de problema (la ruta está mayormente conformada por tierra bien alisada), el visitante contempla muy comedido las alabanzas de más de 400 años de historia. Son las que configuran este circuito forjado en plena época de la colonia, cuando viajeros de toda clase social (y calaña) conectaban a caballo, carreta o a pie el trayecto entre el Alto Perú y Buenos Aires, dos de los puntos fuertes del imperio.

A su paso por Córdoba, la mayoría de los andariegos escogían la huella del Camino que hoy se presenta dignísimo, con las mismas postas y sitios de valor donde ayer descansaran aquellos. Entre los protagonistas de entonces, hay que nombrar a los ejércitos de San Martín y Belgrano, de Rondeau y Balcarce, e incluso a figuras de la talla de Facundo Quiroga y Francisco Ramírez, ambos asesinados en la plenitud de la huella.

A continuación, se detallan las virtudes y recuerdos de cada uno de los 16 puntos que componen la propuesta (siempre en un sentido sur-norte). Como para que el lector vaya poniendo corazón a la obra, embriagado por las espumas del tiempo.

1) Estancia Jesuítica de Colonia Caroya (km 0)

Todo comienza en la bonita localidad de Colonia Caroya, que en sus afueras acoge la Estancia Jesuítica homónima. Se trata de la primera de las cinco estancias que fundó la compañía de Jesús en tierras cordobesas (todas son Patrimonio de la Humanidad), y en torno a la cual fue naciendo el pueblo. Actualmente, se pueden visitar su su patio central y habitaciones, galerías, capilla, perchel y restos del molino.

2) Estancia Jesuítica de Jesús María (km 2)

Hermana de la de Caroya (su línea de vida y esencia es bastante similar), la Estancia Jesús María presenta una majestuosa fachada y 18 salas de exposición permanente, que corporizan el Museo Jesuítico Nacional. Lindero al edificio, surge la carretera de tierra que, en rigor, hace las veces de “Camino Real”.

3) Posta de Sinsacate (km 6)

La antigua Posta de Sinsacate está corporizada por un delicioso inmueble de múltiples arcos, y una galería como la de las películas. En su pequeña pero entrañable capilla fue velado un tal Facundo Quiroga (1835), quien fuera asesinado cerca de allí, en Barranca Yaco.

Los muros y techo blancos e inquebrantables sirvieron también para dar cobijo al mismísimo Don José de San Martín, en su viaje con rumbo a los confines de la futura patria, para ponerse al hombro el Ejército del Norte.

4) Barranca Yaco (km 15)

Barranca Yaco es apenas un punto perdido en el mapa donde los viajeros solían parar a descansar, aprovechando la frescura de una laguna, vecina a los misterios del monte. Allí reposaba Quiroga, el “Tigre de los Llanos”, cuando una comitiva del Ejército unitario le echó la muerte encima. Hoy, el caudillo es recordado con un monumento (de reciente construcción, mide casi tres metros de altura) y varias cruces que le protegen el recuerdo.

5) Posta Los Talas (km 26)

En rigor, lo único que queda de la Posta Los Talas son los restos de sus cimientos y trozos de algunos muros. Sin embargo, la localidad de Sarmiento, protectora de lo que fuera este punto de tregua para quienes desandaban el Camino Real, conserva una casa de la antigua estancia. La misma pude ser visitada, y tiene un pequeño museo. El municipio también acoge un algarrobo histórico, bajo cuya sombra habría descansado San Martín en persona.

6) Villa del Totoral (km 36)

A la altura de Villa del Totoral, el camino abandona momentáneamente los aires rurales para ingresar al cemento, el de esta ciudad con cara de pueblo, y formas de tiempos viejos. Sin demasiadas alusiones al camino, la localidad fue no obstante referente para los viajeros. Es hogar del Museo Octavio Pinto, de la casa de ese escritor y pintor, de la residencia temporal de Pablo Neruda (pasó por aquí a mediados de la década del 40) y de la bonita iglesia Nuestra Señora del Rosario.

7) Posta de Macha (km 56)

La Posta de Macha marca el regreso a los paisajes bucólicos, de soledad y campo. En realidad, el lugar estaba prácticamente en ruinas cuando se construyó la actual estancia (similar en estilo y mística a la Posta de Sinsacate), que puede ser visitada y disfrutada (un lujito de los años idos el aljibe y el horno de barro). El sitio supo ser un importante centro de distribución de suministros para las milicias del Ejército del Norte durante las guerras independentistas.

8) Villa de Tulumba (km 79)

Corazón geográfico del Camino, Villa de Tulumba es uno de los pueblos más bonitos de Córdoba. Una joya que fuera importante centro de crianza de mulas, animal vital en el desarrollo del circuito durante la colonia. En la médula de esta localidad de calles empedradas y cantidad de casas antiquísimas (varias del siglo XVIII), funciona el Centro de Interpretación del Camino Real. Domicilio de valiosa información para el turista, se ubica lindero a la preciosa iglesia Nuestra Señora del Rosario.

9) Posta de Intihuasi (km 92)

La Posta de Intihuasi es actualmente propiedad privada. Así y todo, al viajero le alcanza con contemplar a la vera de la ruta la actual estancia, sus tejados, sus activos corrales, su molino de viento tan gaucho. Los anales cuentan que la posta empezó a recibir huéspedes a partir de 1715, meses después de su construcción.

10) Posta de Santa Cruz (km 105)

Completamente remodelada, la Posta de Santa Cruz potencia el encanto de sus vecinas. Su casco de estancia presenta detalles de diseño en las piedras, los tejados muy bien conservados, el puentecito de madera, el robusto aljibe… los registros históricos rescatan que aquí, en particular, muchos de los soldados de distintos ejércitos se decidían a desertar.

11) Posta de San Pedro Viejo (km 127)

Nacida alrededor del año 1760, la actual Estancia de San Pedro Viejo conserva como pocas la esencia del camino. Deliciosa resulta la arquitectura colonial del casco, en el que destaca la Capilla de San Pedro Viejo. Se estima que el templo fue levantado a mediados del siglo XVII, lo que la convierte en una de las obras en su tipo más antiguas de Córdoba.

12) San Pedro Norte (km 130)

Apenas abandona la estancia con rumbo norte, el viajero vislumbra allá en lo alto la Iglesia de San Pedro Norte, que impresiona con su tamaño. El templo marca el núcleo de este pueblo detenido en el tiempo, de gente serena y amigable. El aura del camino reposa por doquier, en un horizonte marcado por las estribaciones de la cadena de Ambargasta.

13) San Francisco Viejo (km 157)

San Francisco Viejo abraza en las cercanías otro monumento histórico de peso: el que rinde tributo a Francisco “Pancho” Ramírez, quien fuera asesinado en el lugar en el año 1821. La obra, emplazada a los pies del Cerro del Romero, sobresale con la estatua del caudillo entrerriano a caballo, acompañado por las de otros seis jinetes y sus bravos corceles.

14) Posta Las Piedritas (km 163)

La hermosa y poética estancia de Las Piedritas es acompañada por unos paisajes desoladores, bien del norte cordobés. Del sitio también se desprende una anécdota vital: y es que en esa misma posta, fue apresado un 7 de agosto de 1810 el ex-Virrey Santiago de Liniers, quien al momento de la captura se encontraba en plena fuga rumbo al Alto Perú.

15) San Francisco del Chañar (km 169)

En lo que hoy es la actual plaza Central de San Francisco del Chañar, funcionó una importante posta que vio pasar a San Martín, a Belgrano, a Ramírez y a otros próceres de fuste. La mística de aquellos años se conserva en la colosal “Catedral del Norte”, una de las iglesias más espectaculares de toda la provincia.

16) Posta Pozo del Tigre (km 178)

La Posta Pozo del Tigre marca el final de la andanza del viajero. El desenlace de la aventura no podía ser mejor, de la mano de esta preciosa estancia muy de época y muy bien conservada, que luce arcos, columnas, tejados, galerías, anchos muros, habitaciones con mobiliario antiguo, y un dintel de madera original que reza: “Año de 1771”. Una despedida a tono con el embrujo del Camino Real.

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