Hogar de personajes ilustres y arquitectura divina

Propuesta/Cementerio de La Recoleta

DONDE Barrio de La Recoleta (Buenos Aires).

CUANDO De lunes a domingo, de 7 a 17.30 (feriados: abierto).

Es sin dudas el cementerio más famoso del país. Quizás esa sola mención no hará que se disparen las voluntades por visitarlo. Pero sí ayudará decir que conserva una mística muy especial, que es uno de los espacios en su tipo más aclamados del mundo y que aloja centenas de panteones y mausoleos que son verdaderas obras de arte, en muchos de los cuales residen los restos de personajes ilustres de la historia argentina.

Por algo el cementerio de La Recoleta figura entre los imperdibles del paseo por Buenos Aires. Ciudad caracterizada a nivel mundial por su arquitectura excelsa, rasgos que se presentan por doquier en este camposanto de 5,5 hectáreas y casi dos siglos de antigüedad.

 

Casi cinco mil bóvedas

Al respecto, bastará exponer que nada menos que 90 de sus aproximadamente cinco mil bóvedas han sido declaradas Monumento Histórico Nacional, tanto por las virtudes estilísticas de las estructuras en sí mismas como por las figuras que en su interior “descansan en paz”: desde Eva Duarte de Perón, Juan Manuel de Rosas y Leandro N. Alem, hasta Adolfo Bioy Casares, María Victoria Ocampo y José Hernández, por sólo nombrar algunas.

El espacio está ubicado en el corazón del barrio que le da nombre: La Recoleta. Distrito vecino al barrio de Palermo y del centro, que a su privilegiada localización le suma un ambiente elegante y señorial general que lo pinta en cuerpo y alma. El cementerio, pomposo y casi altanero, viene a hacer alquimia con los aires de la vecindad desde su mismo ingreso.

Lindero a la Basílica Nuestra Señora del Pilar, la entrada presenta columnas como de panteón griego o romano, imponentes y soberbias. “Está usted por acceder a un lugar donde descansan personas honorables”, pareciera decir, con esa flema que no por ridícula deja de ser atractiva en términos turísticos.

Ya en el interior, el paisaje se torna aún más peculiar. A la vista de edificios de departamentos que rodean al área, discurren postales de otro tiempo. Pasillos que se desparraman llevando calma melancólica, mostrando tumbas, mausoleos y panteones de delicadas terminaciones (algunas más bruscas que las otras, algunas también bastante bizarras). Brillan, aunque algunas veces opacas por el paso de las décadas (lo cual pinta de mayor épica el recorrido), las cruces labradas, las estatuas perfectas, los muros bellos y los mármoles legendarios.

 

“Huéspedes de honor”

Aquello queda claro en el recorrido “estándar”, que inicia de entrada con la tumba del general Carlos Alvear y prosigue en la zona central con las de Dorrego, el almirante Brown, Remedios de Escalada de San Martín, Juan Bautista Alberdi y Julio Argentino Roca.

En el ala sur emergen los sitios donde duermen el sueño eterno Eva Duarte de Perón, Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre, por ejemplo. En el sector oeste, en cambio, lo hacen Nicolás Avellaneda, los escritores Victoria Ocampo y José Hernández y el premio Nobel Federico Leloir.

Otros “huéspedes de honor” son Hipólito Yrigoyen, Facundo Quiroga, Vicente López y Planes, Dalmacio Vélez Sarsfield, Oliverio Girondo, Eugenio Cambaceres y Raúl Ricardo Alfonsín, por sólo nombrar algunos referentes de una larga lista.

 

Visitas guiadas gratuitas

El cementerio ofrece visitas guiadas gratuitas (una hora de duración, aproximadamente), de martes a viernes a las 11 y los sábados, domingos y feriados a las 11 y a las 15.

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