Inescer: un espacio clave para que la educación “se pinte de obrero”

Tres egresados de la carrera dan su punto de vista sobre la institución y cuentan la experiencia de haber pasado por sus aulas. Todos resaltaron que, por el turno noche, le da la oportunidad de estudiar a aquellas personas que además trabajan. Mañana habrá un abrazo simbólico al edificio

Mañana desde las 19 la comunidad del Inescer realizará un “abrazo” al edificio ubicado en bulevar España 1098

Ya es un hecho que no comenzará el primer año de la Tecnicatura en Comunicación Social en el Instituto de Educación Superior del Centro de la República Dr. Angel Diego Márquez (Inescer).

El resto de los años continuará con el curso normal del dictado, aunque esta semana se supo que el Ministerio de Educación de la provincia rechazó una reforma al plan de estudios, “por ser latinoamericanista”, según lo expresado por el delegado docente Osvaldo Iachetta a nuestro medio, el pasado jueves.

Si bien un título similar se puede obtener en la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), esta institución provincial se caracteriza por posibilitar el estudio a personas que trabajan en el día y que sólo pueden asistir a clases en el turno noche.

EL DIARIO fue tras la opinión de Bruno Schiavi, José Luis Menta y Martín Giachello, tres egresados de esa carrera en el Inescer, quienes coincidieron en destacar esta caractarística.

Porque además de pública, gratuita y de calidad, hay que velar para que la educación, como diría el Che Guevara en un discurso de agradecimiento por un Honoris Causa, “se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es el patrimonio de nadie”.

 

José Luis Menta – Egresado

“La población del Inescer es de pibes laburantes y gente humilde”

Tengo mis críticas más allá de que tengo un sentido de pertenencia fuerte con el Inescer por haber cursado dos carreras, pero en los últimos años creo que la administración no fue buena y por eso creo que la carrera se cierra.

Creo que Villa María sigue siendo un pueblo con un poquito más de habitantes, una ciudad donde todo el mundo se conoce y que tiene una tradición muy fuerte de institutos técnicos como este, Funesil, Leibnitz, Rosarinas, Rivadavia, tiene muchos. Hay una fuerte historia de tecnicaturas.

Creo que la Universidad bienvenida ha sido, pero debería haber trabajado articuladamente, aportando para que esos institutos siguieran en pie, haber ofrecido complementariamente carreras a lo que ya existía en estos lugares, tal cual se venía haciendo al comienzo.

Aunque hay una responsabilidad de ambas partes, tanto de la Universidad como del Inescer. Cuando vos terminabas el terciario en este establecimiento ibas a la UNVM y eran prácticamente las mismas materias.

Lo que debe quedar en claro es que si bien la casa de altos estudios vino a reforzar la formación de quienes obtenían títulos técnicos se “comió” a los institutos. Digo, hay culpas y virtudes de ambos lados.

Otra cosa que sucede, por ejemplo, es que hoy cuando vas al Inescer a inscribirte te cobran $500 ó $700 y hay que tener en claro que es público, no te deberían cobrar un peso. La población de esa entidad es de pibes laburantes, va mucha gente humilde que quizá no tiene para pagar otra cuota, que se acerca para tener una posibilidad.

El año pasado, mientras cursaba animación sociocultural, mi segunda carrera en el Inescer, tuve que escribir una carta pidiendo que me eximieran del pago de la cuota no sólo por no poder reunir el dinero sino porque no correspondía, ya que es una institución pública donde hay que pagar lo que se puede.

Cuando Accastello entregaba becas para ayudar a los estudiantes de primer año lo que hacía era depositarle la plata a la institución, ellos te descontaban la cuota y después te daban lo que sobraba. Eso también estaba mal porque no tiene que cobrar. Puede ser que la provincia no le mande plata, pero no es culpa del alumnado. Tienen que buscar otra forma de reunir la plata que no les llega.

La mayoría de las carreras son a la tarde noche, un horario donde asisten las personas que trabajan y que cuentan sólo con ese tiempo para estudiar. Cuando tenés una inscripción de $500, y una cuota que si no la pagás te amenazan de que no podés rendir o que no podés obtener el título, lo vas a pensar dos veces antes de empezar.

Hay muchos chicos que han dejado de estudiar porque no tenían para pagar y los docentes salen a ponerle el pecho y a comprometerse con la causa, porque es también su fuente laboral, pero en su momento nadie salió a respaldar la situación de los alumnos.

Creo que no pensaron nunca que iba a llegar el momento. Pero la provincia dijo: pocos estudiantes, pocos egresados, la carrera ya está en otro lado. Hay mucha irresponsabilidad del Inescer, no sólo de la provincia.

Nosotros cuando íbamos a clases en el Bianco las aulas estaban llenas con más de 40 estudiantes en algunos. Ahora ibas y podías encontrarte con tres o cuatro en clase.

De todas maneras hay que tener en cuenta que la situación tiene que ver con un recorte en educación tanto a nivel nacional como provincial.

 

Bruno Schiavi – Egresado

“Compartía el curso con un albañil y un plomero”

El paso por Instituto de Educación Superior del Centro de la República Dr. Angel Diego Márquez (Inescer) representa una parte muy importante de mi vida. Comencé el cursado de la tecnicatura en Comunicación Social en el año 2006 y desde entonces la institución fue especial para mí y seguramente mis compañeros.

Aún con todas sus falencias en cuanto equipamiento, algún horario cambiado, el instrumental para nuestros estudios o la forma de “venderse” hacia afuera, la escuela nunca dejó de abrirnos sus brazos y mostrarnos otras partes de la realidad.

Porque en nuestro curso teníamos a Miguel que venía de trabajar como albañil en la obra; a Jorge que vendía cañerías y sanitarios todo el día para mantener a su familia, Oscar que salía de la radio y llegaba al aula y Georgina que también salía de su trabajo y se sumaba a la clase.

Inescer para mí fue y es eso: oportunidades. Oportunidades para quienes desean y necesitan estudiar y a su vez, poder trabajar. Los horarios de cursado siempre fueron por la tarde/noche, entonces esa doble actividad nos era posible, con mucho sacrificio es cierto, porque volvíamos a casa en pleno invierno a las once de la noche, pero contentos de ello.

Pero además Inescer nos ayudó a abrir la cabeza en un montón de aspectos, a tener una mirada más humana, a entender distintos funcionamientos y sistemas, a conocer la sociedad, a leer nuestra historia y a seguir construyéndola.

En definitiva, nos enseñó a ser críticos de nuestra realidad, siempre permitiendo el debate, dando la palabra, agrupándonos, escuchándonos e intentando hacer nuestro mundo, todos los días un poco más justo.

Y verdaderamente tuvimos el honor de conocer a profes que nos mostraran ese camino y hoy siento que nuestro paso por la institución fue de mucho valor.

Pude recibirme y hoy como egresado estoy orgulloso de ser parte de Instituto de Educación Superior del Centro de la República Dr. Angel Diego Márquez y a su vez, que Inescer sea parte mía.

 

Martín Giachello – Egresado

“Es lamentable el cierre de la carrera”

Creo que el cierre de la carrera es perjudicial para aquellas personas que no tienen la oportunidad de cursar durante la mañana y la tarde, ya que trabajan o realizan otras actividades.

En ese aspecto, dificulta la posibilidad de otras personas que no son las que recién salen del secundario, sino que son mayores y que pretendían volver a insertarse en una carrera universitaria.

El cursado a la noche posibilitaba la presencia de estos estudiantes, por lo que es lamentable el cierre de la carrera.

La mayoría de los profesionales de la ciudad mayores de 25 años son egresados del Instituto de Educación Superior del Centro de la República y que tienen una formación acorde a sus tareas, ya sea institucional, medios de comunicación, etcétera.

Es una lástima que se prive a las personas que por los horarios no podrán asistir a la Universidad.

 

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