El Diario del centro del país

“Jamás imaginé este retroceso que nos afecta a todos y beneficia a algunos”

Mano a mano con LILIANA ABRAHAM

Nació en Marcos Juárez el 11 de junio de 1961. Bioquímica. Soltera, dos hijas. Nació en el seno de una familia muy identificada con el peronismo y a los 12 años ya estaba militando en una villa de su ciudad natal, ayudando escolarmente a los chicos. En su juventud se vino a vivir a Villa María. Y se metió de lleno en las unidades básicas y a caminar los barrios. En 2003 ingresó a trabajar en el Hospital Pasteur. Cumplió varias funciones, fue coordinadora, subdirectora y luego directora del centro asistencial hasta diciembre de 2015 en que presentó su renuncia. Hoy es candidata a legisladora por Distrito Unico en la lista de Hacemos por Córdoba que lleva en la fórmula a Juan Schiaretti-Manuel Calvo

Escribe Nancy Musa
De nuestra Redacción

Es una guerrera de la vida. Pasó por momentos duros económicamente, fue con sus hijas al trueque durante la crisis, salió adelante con esfuerzo, sin rendirse y a pesar de todos los avatares nunca abandonó la militancia. Liliana Abraham es de perfil muy bajo, no le interesó jamás pelear por algún cargo, las propuestas la tomaron por sorpresa. Vive la política desde el corazón, lo dice y se enorgullece de su amor por el justicialismo, un sentimiento que abrazó desde niña.

Se podría decir que es una mujer de diálogo, de consenso, que jamás levanta la voz y las pocas veces que lo hace, es para que los destinatarios de los gritos se ajusten los cinturones.

En la actualidad afronta un nuevo desafío, tienen amplias chances de llegar a una banca en la unicameral y está dispuesta, según confiesa, a “dar lo mejor de sí por la ciudad y el Departamento”.

Están a pleno con la campaña en el marco de las elecciones del 12 de mayo ¿qué expectativas tienen?

-Las expectativas están puestas en ganar el Departamento General San Martín. Como veníamos de dos elecciones que las habíamos perdido (presidenciales 2015 y legislativas 2017), la propuesta del gobernador Schiaretti fue esa, ganar el Departamento San Martín.

Y en eso nos estamos enfocando, recorriendo las quince localidades de la región y las instituciones de Villa María. Y estoy acompañando a Eduardo (Accastello) que es candidato a legislador departamental.

¿Le sorprendió la propuesta de ser parte de la lista de Distrito Unico en un lugar interesante, el número 15?

-Fue sorpresivo, no me lo esperaba de ninguna manera. Me preguntaron si quería ser legisladora y la verdad me sorprendió la pregunta. Porque yo estoy trabajando en el Hospital y no pensé que podía ser candidata.

¿Y no dudó al responder que sí?

-No, no dudé, porque a mí la política me gustó siempre. Al peronismo lo llevo en el alma y si es para hacer cosas por Villa María y el Departamento voy a estar. No dudé.

Además sé mucho de gestión y creo que el aporte puede ser válido, para gestionar cuestiones que tienen que ver con las necesidades de la ciudad y el Departamento.

Creo que podemos hacer un buen enroque entre lo que sé y lo que voy a aprender si llego a la banca.

¿Qué mirada tiene sobre el peronismo provincial, lo ve unido realmente?

-En la provincia tenemos el gobernador que es excelente, con una gestión muy prolija, con un crecimiento proyectado en toda la provincia, fíjate que ha hecho obras en todos lados. Es una persona comprometida, seria, donde los cordobeses tienen numerosos programas que no se los va a sacar nadie.

Y él está logrando esa unión, es más le abrió los brazos a otros partidos políticos para que el único objetivo sea Córdoba. El objetivo en común es lo mejor para Córdoba y nosotros haremos lo mejor por nuestra región. Sí. Creo que el peronismo está unido en la provincia.

¿Qué opinión tiene en torno a la situación nacional del peronismo que está bastante fracturado?

-Creo que vamos a llegar a un acuerdo, no vamos a ser tan necios los peronistas como para permitir que vuelva a ganar el macrismo. Tengo la esperanza que haya una unidad, como dijo Alberto Fernández, “con Cristina no alcanza, pero sin ella no se puede”.

Pienso que todos deberíamos estar unidos por el país, pensando en el país.

¿Por qué se hizo peronista?

-En mi casa, en mi familia, hay una historia muy rica del peronismo. Empecé a militar a los 12 años con mi tío Santiago. Me dijo si lo quería acompañar, le dije que sí (risas). Y me llevó a la única villa miseria que había en Marcos Juárez y ahí comencé a ayudar a los niños, a enseñarles, y me entusiasmé, seguí yendo y de ahí no paré en la militancia.

Bueno, cuando me fui a estudiar a la universidad, el peronismo prácticamente no estaba en los claustros, las elecciones se daban entre Franja Morada y el Partido Intransigente, no tenía compañeros peronistas, pero luego vine a Villa María y volví con todo a la militancia.

Integrantes de su familia tuvieron cargos muy importantes…

-Sí, vos sabés que en mi familia tuvimos legisladores nacionales, mi tía Yamile fue la primera mujer vicepresidenta del Senado de la Nación. Todas esas historias me marcaron mucho. Mi tía vivía permanentemente con Perón, la vida de nuestra familia fue muy emotiva, no podía no ser peronista (sonríe), es un amor inmenso el que siento por el peronismo. Se lleva en el corazón.

Su militancia empezó con el regreso de Perón ¿qué recuerdos tiene de ese momento?

-Yo era chica. Tengo el recuerdo de mi mamá, de mi madrina Nenusa que se había ido a Buenos Aires a esperarlo, de la emoción que se sentía con el regreso del líder, después de tantos años de exilio y proscripción.

Vos sabés, te cuento, que yo siempre miro un documental con el discurso de Eva y en una ocasión estaba con mi hija, que era chiquita en ese momento, tenía 8 años Yaslin. Estábamos viendo el discurso y en un momento veo a mi hija llorando, derramando lágrimas. Y me dije, ella va a ser tan peronista, pero tan peronista (sonríe) y así es.

No podía ser de otra manera, siendo astilla de su palo

-(Risas). Desde chiquita yo la llevaba a las unidades básicas porque no tenía dónde dejarla y ahora milita igual que yo. Le encanta y a mi otra hija Sol también. Ellas se criaron en los barrios acompañándome.

Económicamente yo nunca estuve bien, iba al trueque cuando nació Sol, vivimos juntas la crisis.

-La crisis de 2001…

Sí. Me acuerdo que iba a la Asistencia Pública a trabajar como bioquímica, porque tenía el plan de Jefes y Jefas de Hogar que eran 150 pesos, y los domingos con Yaslin íbamos al trueque y traíamos las cosas para comer durante la semana.

Y militábamos también y así salimos adelante hasta que entré a trabajar en el Hospital.

¿De niña era así, hiperactiva?

-(Risas). Sí y muy consentida por mi papá. Mi mamá pobre no me podía tener, era muy traviesa.

¿Cómo fue su infancia?

-Muy feliz, hasta los 9 años en que mi papá se separó de mi mamá. Yo tenía 9 años cuando ellos se separaron, después mi papá se vino a vivir a Villa María.

Hasta los 9 años fui muy feliz, mi familia es muy grande, los árabes somos muy unidos y vivíamos todos en la misma cuadra.

Todo el tiempo era tomar mate, después de almorzar a tomar mate, después de cenar a tomar mate (risas). Yo era la primera mujer después de mucho tiempo, así que mi tío venía a las 3 de la mañana y me despertaba, venía a las 4 y me despertaba. Era una nena hiperactiva.

Y mis tíos solteros vivían en mi casa, eran nueve hermanos, mi papá fue el séptimo hijo varón y los solteros iban viviendo con quien recién se casaba. O sea que a mi mamá le tocó tener varios solteros que me despertaban a cualquier hora (risas).

No podía ser una nena tranquila, era mimada por mi papá, por mis tíos. Fui muy feliz.

¿Y a qué jugaba en esos días de niña?

-A todo, tenía jueguitos de enfermera, de médico, de ciencia, de maestra. Lo único que yo era siempre la maestra, la enfermera, la médica y ya no querían jugar conmigo (risas). “Vos ya fuiste la maestra ayer”, me decían. “Si no quieren que sea la maestra, se van”, respondía yo (risas). Mi mamá se enojaba.

Mi hermana se ríe siempre, eras terrible me dice.

¿Tenía algún sueño en especial, le hubiera gustado ser cantante?

-Cantar sí, siempre me gustó, desde chiquita. También soy profesora de declamación, yo leía mucho, siempre me encantó leer, era una de las que frecuentaba más la biblioteca.

Y me encantaba leer poesías, pero no me gustaba subir al escenario a decirlas. Mi primera poesía que la hice en el teatro, en la mitad me olvidé (risas). Me la olvidé. “La cojita”, se llamaba el poema y yo de pronto me olvidé y me largué a llorar de la desesperación. Decí que el poema era para llorar (risas).

Volviendo a la militancia, tuvo un parate mientras estudiaba en la universidad, y luego vino a Villa María en la década del 80 ¿con quién se conectó?

-Mi papá estaba con Enrique Sella y yo iba con él, lo acompañaba, yo no me podía quedar quieta. Iba siempre con mi papá, lo acompañamos a José Manuel de la Sota a recorrer el Departamento, viajaban a todos lados. Mi papá trabajó muchísimo para las campañas.

Después yo empecé a militar para Eduardo (Accastello) y no me fui más y aquí estoy.

¿En qué año entró a trabajar en el Hospital Pasteur?

-En 2003. Me tocó ir a Farmacia a trabajar, para mí fue una alegría inmensa porque venía de la crisis, de no tener trabajo. Entré muy entusiasmada y la recepción de mis compañeros fue bárbara. Ellos me enseñaron todo, no había egoísmo. Y todavía son mis amigos.

¿Fue una tortura ser directora del hospital, con todos los cuestionamientos que tienen esos cargos?

-No, todo lo hice porque me gusta, no fue una tortura para nada. Cuando le solucionás el problema a la gente, llegás a tu casa y decís misión cumplida. A mí me gustaba, por más que llegaba muy cansada, no dormía porque me llamaban a toda hora, pero cuando das soluciones sentís que estás cumpliendo con tu misión y eso no tiene precio.

Aparte, yo venía de muchos años de trueque donde hice muchísimos amigos a los que después los atendíamos en el Hospital.

Eso para ellos, fue un orgullo. Y yo hasta que no le solucionaba el problema a todos no me detenía. Y hace años que recorro los barrios, todos me conocen y nos hemos ayudado en las malas y en las buenas.

Usted pasó por la crisis, la vivió con las hijas chicas, ¿imaginó que podíamos volver a una crisis con algunas características similares?

-No, nunca imaginé que la gente pudiera votar este modelo. Imposible imaginártelo, con todos los derechos adquiridos, con todas las cosas que habíamos ganado, esto fue devastador.

No es culpa de la gente, obviamente, cada uno tiene su pensamiento político pero jamás imaginé este retroceso que nos afecta a todos y beneficia solo a algunos.

Cuando va a los barrios ¿qué le dicen los vecinos?

-Es tremendo lo que está viviendo la gente. Imaginate las boletas de los servicios, los precios de los alimentos, lo caro que resulta comer, es una situación humillante para todos.

No hay derecho a que una familia tenga que pasar por esto, que llegue la noche y no tengas para darle de comer a tus hijos y ni hablar del resto.

Uno se vuelve muy triste de los barrios y pensando cómo ayudamos a las personas a poder salir de todo esto, con lo poco que tenemos.

¿Qué le reclaman ustedes a los candidatos, qué le preocupa a la mayoría?

-La gente quiere trabajo, la mayoría, hay mucha gente joven que va a escucharnos, nos hemos reunido con muchísimos jóvenes. De todas maneras hay muchos programas que está bajando la provincia y los estamos explicando, ahora salió un programa para mujeres sin empleo, mayores de 25 o menores de esa edad con hijos.

También se anunció un plan de viviendas, está el programa Vida Digna, hay muchos y los cordobeses ya se apropiaron de ellos.

Con buen criterio el gobernador ha podido paliar la situación, pero lo que más pide la gente es trabajo. Y también, plantean la necesidad de viviendas.

¿Cómo es un día en medio de la campaña?

-De reunión en reunión. Vamos recorriendo las casas de las familias, instituciones y la verdad que somos bien recibidos en todos lados. Lo importante es que en las listas legislativas (de Hacemos por Córdoba) somos tres villamarienses y nos reciben muy bien. Con nosotros está Adela que tiene 30 años y es muy bueno que haya una persona joven, yo apoyo mucho la juventud. Me gusta que participen, creo mucho en ellos, son el futuro y que Eduardo haya elegido a Adela me parece muy acertado.

Entre mi edad y la de ella, hacemos un promedio de 40 (risas). Con muchas ganas de trabajar, estamos receptando todo lo que los vecinos nos cuentan, nos dicen.

Todos nos conocen porque Adelita iba a los barrios con su mamá Liliana Ghisolfi, saben quiénes somos, de dónde venimos, qué hicimos.

Salió publicado en estos días que Villa María tiene un 25% de pobreza

-Sí, lo leí, no sé si esos son los números. Lo que te puedo decir es que comparado con otros lugares, nosotros estamos con mejor contención. Hay recursos, están los merenderos, los comedores que dan el almuerzo, la gente es muy solidaria en los barrios. Lo estoy viendo, entre los vecinos se ayudan para darle la leche a los pibes, o el almuerzo.

Hay pobreza porque no hay trabajo y aun el que tiene trabajo no llega. Si al que tiene un sueldo no le alcanza, imagínate la gente que vive de changas. Pero, hay mucha solidaridad en los barrios, eso lo vemos.

Usted dijo “este modelo”, ¿qué definición le da a lo que llama este modelo?

-(Pausa). Un modelo de derecha, liberal, un retroceso. La gente vio en televisión un mano a mano y no sé qué pensó, uno no está en la cabeza de la gente. Muchos se dan cuenta ahora, tengo compañeros que votaron a Macri y la están pasando mal aun teniendo trabajo.

Hay muchísimos arrepentidos y lo dicen. Esperemos que a la hora de votar haya más todavía.

El Gobierno nacional le echa la culpa a la pesada herencia…

Ya tuvieron más de tres años para resolverlo. No, eso no sirve. ¿Cómo se presentaron en el mundo?, se presentaron con una deuda que no era nada, hoy tenemos un 99,5% del PBI de deuda. El que venga lo va a padecer.

Pero a nosotros nunca nos vencieron, siempre supimos resolver los problemas. Siempre los peronistas hemos sabido resolver los problemas, nada puede ser peor que esto.

Por supuesto que lo vamos a sufrir, va a costar salir de todo esto porque la deuda es tremenda, pero los peronistas siempre hemos tenido confianza y hemos salido de tantas.

Pero están sacando todo, las vacunas, el Plan Remediar, la ciencia, la investigación, ahora hay que pensar cómo se revierte esta situación.

¿No cree que las denuncias de corrupción tuvieron mucho que ver con los resultados a nivel nacional?

-Lo que pasa es que la corrupción es lo que dicen ellos. Claro que influyó, porque si vos tenés los medios que están todo el tiempo, todo el tiempo con eso. Y a la gente que está viendo continuamente la televisión, los noticieros, no le podés hacer entender.

Hablan de corrupción, pero Villa María tiene las obras hechas, está el puente, el Subnivel y está todo a la vista.

Hay gente que está preso y no han demostrado su culpabilidad. La corrupción influyó pero pienso que la mayoría de las cosas que se dijeron fueron denuncias armadas, mediáticas. Todo mediático, como el show que hizo en el debate con Scioli, con un caradurismo total.

No digo que la corrupción no existe, pero todo lo que se dijo fue un show mediático.

Y quedó eso de “se robaron todo”, “la pesada herencia”, le cambiaron la cabeza a la gente.

Hoy, están saltando algunas cosas con la causa de espionaje que tiene el juez Ramos Padilla.

-Creo que es un juez que decidió dar la cara, explicar en el Congreso, es muy valorable lo que está haciendo. Es un juez que hay que cuidarlo. Para nosotros es decir hay alguien que explica lo que está pasando, que se anima a investigarlo, es muy importante, no sé si la mayoría lo ve así. Ojalá todos escuchen lo que está investigando este juez. Porque no todos los medios lo reflejan.

¿Tenemos justicia según su criterio?

-Sí, hay justicia. No creo en eso que todos los jueces son corruptos, no se puede generalizar.

¿Fue difícil para una mujer estar en política?

-Fue difícil para una mujer ser directora de un hospital, imaginate. Porque no había muchas mujeres, éramos tres en la provincia. Y fue difícil porque teníamos muchos hombres, no era médica. Y al principio, cuando me eligieron para el cargo creo que fue un impacto para muchos. Más por el hecho de que era bioquímica y no médica, eso es lo que creo, no sé. Por suerte, siempre tuve el apoyo de mis compañeros, yo soy de un liderazgo compartido, no autoritario. Creo en el consenso y tuve muy buena relación con la mayoría de los médicos. Me he sentido muy respetada y tuve mucha ayuda.

Y en la política, ahora no, porque nos están aceptando bien. Antes costaba, pero ahora es uno y uno. Y si llegamos a ganar, después te cuento cómo es ser mujer en la Legislatura (risas).

Pero, nunca me sentí mal, la militancia te da coraje y yo soy muy peleadora, muy luchadora, siempre fui así. Cuando tuve que gestionar, sabía que había que golpear puertas, las golpeaba y no me volvía sin soluciones.

Durante su gestión se inauguró el nuevo Hospital ¿qué cosas le quedaron grabadas de los meses de armado del complejo?

-Cuando armamos el nuevo Hospital estaba el viejo todavía funcionando. Estábamos en los dos lugares. Recuerdo que teníamos casi todo, se había comprado y una parte la guardamos en el viejo edificio y otra en el Ministerio de Salud.

Cuando nos dieron la orden que ya podíamos ingresar al nuevo Hospital, nos pusimos en campaña con dos chicos que trabajaban conmigo Lucas y Cristian y con personas de limpieza.

Permanecíamos 24 horas, pasábamos la noche en el Hospital nuevo esperando a las empresas que venían a armar los equipos. Todo lo que fue equipamiento se armaba de madrugada, durante meses pasamos las noches ahí.

¿Eran todo terreno?

-Sí. Poníamos los tándems, los escritorios, las sillas, los percheros, los floreros. Venía la gente del Ministerio con el equipamiento, nos ayudaban. Teníamos mucha expectativa, una alegría tremenda, el edificio era fascinante y verlo armado fue fabuloso.

Fueron meses de muchísimo trabajo, el ministro Fortuna venía siempre, nos daba todo el apoyo y logramos que quedara todo perfecto para el día de la inauguración. Y el acto de inauguración fue hermoso.

Fue una época de mucho trabajo, pero con un entusiasmo tremendo y con todas las ganas de mudarnos.

Lo que más me impactó fue ver los quirófanos, las luces, las camillas automáticas. Y me quedó muy grabado el día de la inauguración, la cara de todos los que recorrían el lugar, la del gobernador (De la Sota).

¿Por qué renunció al cargo, le pidieron la renuncia?

-No, nadie me pidió la renuncia. Renuncié por cansancio, fueron muchos años, yo estaba agotada y consideré que era hora de dar lugar a otras personas. El ministro no me aceptaba la renuncia, la había presentado varias veces, hasta que le dije que estaba muy cansada. Con el subdirector Ignacio (Bruno) tuvimos dos hospitales al mismo tiempo, en ese momento, fue un trabajo en equipo, pero largo y eso me ocasionó un desgaste físico. Y dije “hasta acá llegamos”.

Y al final, el ministro me aceptó la renuncia en diciembre de 2015.

¿La violencia de género es un tema que está entre las prioridades de la alianza que representa?

-Sí, el gobernador le da mucha importancia. En la Secretaría está Laura Jure, acá en Villa María se está trabajando bien en el centro de asistencia. Creo que es uno de los temas fundamentales.

Y también, nos preocupa el tema de adicciones. En el Hospital viejo está funcionando adicciones y se trabaja en forma articulada entre el Hospital Pasteur y el municipio para atender los casos.

El peronismo ha sido y sigue siendo un movimiento muy castigado, lo intentaron sacar de escena de diversas formas ¿por qué piensa que no pudieron lograrlo?

-Jamás. Porque son ideales y a los ideales no los podés matar con nada, ni con las proscripciones.

Siempre resurgimos de las cenizas y somos los salvadores de todo, siempre supimos levantarnos de todo lo que nos pasó y vaya si nos pasaron cosas.

Mirá yo en mi familia tuve de todo, mi tío que fue uno de los dos sobrevivientes de la masacre en Córdoba contra los sindicalistas, Santiaguito, mi primo, fue a Malvinas, Fernando en el conflicto con Chile. Tuvimos todo, un primo hermano desaparecido.

Pero, también las cosas maravillosas que nos contaba mi tía, Yamile Bárbora de Nasif, del General Perón.

¿Cómo lo conoció a Perón su tía?

-Ella era enfermera en Santa Fe y militaba, hasta que Perón la llama por su militancia. Y empieza con Perón y sigue toda la vida al lado de ellos, en 1973 es senadora nacional y vicepresidenta del Senado. Hay fotos hermosas de mi tía en esa época.

Usted tuvo una relación significativa con De la Sota, desde los años que acompañaba a su padre, luego fue funcionaria durante su gobierno ¿qué impacto le provocó su repentina muerte?

-Fue un horror, tantos recuerdos tengo de él, cierro los ojos y puedo verlos cuando salían de campaña con mi viejo. Me acuerdo que mi papá ya estaba muy enfermo y De la Sota venía al Unión, y lo llevé al acto para que lo viera.

Lo sentamos a papá en una silla adelante y cuando José Manuel lo vio, se acercó y fue el último abrazo que le dio a mi viejo.

Su muerte fue un impacto muy grande para el peronismo, estaba con tantos proyectos. La última vez que estuvimos en el Hospital me preguntó “cuando vas abrir el bar del Hospital que yo ya me estoy yendo y quiero venir a tomar un café con vos. Fue en 2015.”

Lloré mucho con su muerte.

Los otros días estuve con Natalia y me emocioné mucho cuando la vi.

¿Cuál fue el momento más triste que le tocó vivir?

-La pérdida de mi papá fue tremenda para mí, la de mi mamá también. Pero el mayor tiempo lo pasé con mi papá. Mi papá fue el amor de mi vida, mi apoyo, mi compañero, mi amigo.

¿Y en política cuáles fueron los momentos más duros?

(Pausa). En política tuve satisfacciones, no tuve momentos duros. Tuve cosas sorpresivas, emocionantes como ser directora del Hospital que ni lo imaginaba, ahora ser candidata a legisladora que tampoco lo imaginaba.

Yo soy de perfil bajo, siempre estuve en el fondo de una reunión, ahora dice Eduardo que “a la del fondo le toca estar adelante” (risas).

No tengo nada que reprocharle a la política, al contrario.

¿La famosa grieta?

-Para mí es un invento. La inventan para tratar de desunirnos más, pero nosotros sabemos que unidos es la única forma de que Macri no sea reelegido.

¿Qué liderazgos ve interesantes en el peronismo, aparte de Cristina?

-Tenemos candidatos, habrá que ver. Creo que hay que pensar en que nos vaya bien y estando todos juntos nos va a ir bien, no importa quién sea el candidato.

Pienso que en algún punto nos vamos a poner de acuerdo, falta todavía, pasa que lo estamos pasando tan mal que parece que octubre es eterno.

Porque la estamos pasando muy mal, la gente no da más, tiene mucho aguante. Pero, creo que nosotros vamos a crear puentes, como decía De la Sota y vamos a poder salir adelante.

¿Cuál es su sueño hoy?

-Sueño con una Argentina mejor, que nadie tenga que sufrir todo esto, sueño con una Argentina distinta que no tengamos que ver a niños, ancianos sin tener para comer o para comprar los medicamentos.

Un país con trabajo, con viviendas, con justicia social, con eso sueño.

 

Opiniones

Mauricio Macri
Es el presidente que nos hizo retroceder y nos quitó los derechos adquiridos. Devastador.

Juan Schiaretti
Es un gobernador muy prolijo en su gestión. Todo lo que hace es por el crecimiento integral de toda la provincia, no hay lugar donde no haya hecho una obra. Lo veo muy serio, comprometido y que cumple lo que dice.

Martín Gill
Tiene un perfil académico importante, con proyección, es lo que veo, nunca fui funcionaria de él, lo conocí por Eduardo.

Me gusta
Ir a los barrios, tomar mate con las compañeras.

Me encanta
Reunirme con mis amigos.

Me divierte
Cantar, amo la música.

Me entristece
La pobreza, me pone muy triste la indiferencia.

Me enoja
La hipocresía, la mentira.

 

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