Juntos se hacen fuertes

Cuatro trabajadores lacteos hacen un repaso de su historia laboral en el sector. Los cambios que se produjeron por la tecnologia en las ultimas decadas, el avance de derechos y la defensa de los trabajadores son algunos de los topicos en los que giro la charla

“Tenes que saber un poco de todo”

“Hace 22 años que entré a trabajar en lo que hoy es Saputo. En esos tiempos, todavía estaban vivos sus primeros dueños, Abolio y Rubio”, recordó Jorge Peralta, de Tío Pujio.

“Una de las particularidades de esa época es que era todo manual, se moldeaba el queso, se cortaba y se entrampaba a mano”, dijo.

También señaló que no había una hiperespecialización del trabajo. “Teníamos que estar preparados para ir a cualquier sector. Podías estar trabajando en el área de las mantecas, de los quesos duros, los blancos, el saladero o la carga de camiones. Tenías que saber de todo”, dijo.

La introducción de la tecnología en la planta de Tío Pujio hizo que se tuvieran que capacitar. “Allí adquirieron equipos alemanes y franceses que hacían todo automáticamente. Igual se necesita al trabajador, pero en menos cantidad. Te doy un ejemplo, antes de que estuviera todo automatizado entrábamos unos 15 compañeros en mi turno y hoy entran ocho con mucha más cantidad de leche a procesar”.

Al hablar sobre la tarea, señaló que para él es un oficio muy lindo, pero que tiene sus complicaciones. “En las fábricas grandes, como la que trabajé yo, no se corta nunca el proceso de producción. Así que tenés que acostumbrarte a los turnos rotativos, a trabajar los fines de semana y hasta en las Fiestas. Muchas veces pasé la Navidad o el Año Nuevo en la planta, con el grupo de compañeros que nos tocaba trabajar”, recordó.

“Eso hace que te pierdas muchas cosas de la vida familiar: cumpleaños, nacimientos, pasar con tus nietos, porque no podés estar pidiendo siempre que te cambien el turno, pero es muy lindo el trabajo”, remarcó.

“A nosotros nos sabe doler cuando la gente dice que se funden las fábricas porque cobramos sueldos altos y no es así. Creo que el tener sueldos dignos hace que los pueblos de nuestra zona anden bien, porque se gasta todo en el comercio de tu pueblo”.

 

“Para mí es un orgullo ser trabajador lácteo”

“A ctualmente me desempeño en la mantequera SyS. Entré cuando tenía 18 años y hoy tengo 42. Toda mi vida laboral la pasé como trabajador lácteo y para mí es un orgullo”, dijo Marcelo Díaz de Salaverri y Servio (SyS).

“También como mi compañero, empecé en la época en que se hacía todo a mano. No venían ni las cajas de embalaje armadas, sino que tenías el cartón corrugado, lo armabas y pegabas con silicato. Hoy se hace todo automático”, planteó.

Coincidió también en que lo más adverso del empleo lácteo “es que te perdés de vivir cosas de la familia por estar trabajando”.

Como deseo, le gustaría que algunas personas que creen que “ganan mucho” no peleen contra ellos, “sino, mejor, tratemos de que todos los trabajadores cobren sueldos dignos”.

“Me acuerdo que cuando empecé el sueldo estaba en 456 pesos y un alquiler, más de 200. Es difícil vivir así. Me parece bueno que hayamos podido, gracias a un gremio unido, mejorar nuestro nivel de salarios”, planteó.

“Creo que muchos pueblos deberían saber que no es lo mismo que la principal empresa sea, por ejemplo, con sueldos de trabajador rural, que no llega a los nueve mil pesos. ¿Cómo andaría el comercio, la construcción y todos los otros sectores del pueblo si así fuera?”, dijo.

 

“Los 90 fueron los más difíciles”

Marcelo Ferreyra se desempeña en la Cooperativa de Arroyo Cabral desde hace 32 años. “Las reglas son iguales para los trabajadores que nos desempeñamos en cooperativas y para los que se desempeñan en el sector privado. Hay algunas diferencias en las gestiones, porque en el sector privado generalmente tenés un dueño y nosotros tenemos un Consejo Directivo, un contador, un gerente. Es decir, la cadena es más larga, pero igual se llega a buen puerto”, dijo.

“En Arroyo Cabral todos saben que la cooperativa es la vida del pueblo. Hay otras empresas importantes, pero casi todo depende de la cooperativa”, señaló.

Al ser consultado sobre la evolución en las condiciones de trabajo, recordó que en los años 90 “fue muy duro. Ahí tuvimos miedo de quedarnos sin empleo porque vivíamos un contexto muy parecido al actual. Pero como en aquella oportunidad logramos resistir y sostenernos, no permitiendo que nos bajaran el sueldo o nos quitaran derechos, hoy vamos a seguir haciéndolo”, planteó.

“Es cierto que nosotros logramos un nivel salarial aceptable, de dignidad. Lo veo reflejado en algo: antes peleábamos por un bicicletero porque todos íbamos a trabajar en bici. Hoy queremos que haya cocheras y a mí me parece bien que un trabajador pueda alcanzar el sueño de tener un auto y su casa”, agregó.

“Les digo para el que lo ve de afuera, no es fácil ser empleado lácteo. Hay plantas en las que tenés que estar a 45 o 50 grados de calor, porque así lo exige la producción, y de ahí pasás a la cámara con temperaturas bajo cero. No todos aguantan”, destacó.

 

“Unidos defendemos a cada uno de nuestros compañeros”

“Me desempeño en Mantecas Primer Premio, de Luis Marcotegui. En el caso nuestro tenemos un sistema de trabajo que nos permite hacer una hora más de lunes a viernes para tener el sábado libre y así descansar los fines de semana. Eso no se puede hacer en empresas más grandes”, dijo Juan José Ceccini.

Tiene 54 años, 21 como empleado en la fábrica y 17 como delegado. “Siento que ser trabajador lácteo es algo muy importante, porque hacemos alimentos para todos”.

“A nivel gremial me enorgullece tener un sindicato fuerte como Atilra, porque defiende a todos y cada uno de los trabajadores. No dudamos en defender los derechos, así sea uno solo el que tiene un problema”, planteó.

Por otra parte, destacó que la organización del sindicato permite tener servicios de primera para los afiliados. “Tenemos un camping que es un orgullo para Villa María. Vienen muchos compañeros nuestros de otras seccionales a conocerlo porque es fantástico. Además, ese espacio hace que la vida familiar pase por el gremio, dado que ahí compartís el asado o hacés las fiestas de cumpleaños de los tuyos”, dijo.

También remarcó que la obra social “anda muy bien”, lo que es “una tranquilidad para toda la familia de los trabajadores lácteos”.

 

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