El Diario del centro del país

“La calidad de vida de la gente no es un producto de mercado, es un estado permanente”

MANO A MANO con Elizabeth Theiler

Nació en Justiniano Posse el 16 de septiembre de 1974. Casada, dos hijos. Es licenciada en Trabajo social, magíster en Relaciones Internacionales y está culminando el Doctorado en Ciencias Políticas. Desde niña se sintió motivada por la militancia social en la escuela rural donde cursó sus estudios primarios, tarea que siguió desarrollando en el secundario de Justiniano Posse. En Villa María se incorporó al Partido Justicialista, de la mano de Martín Gill. Cumplió diversas funciones en los últimos años. Fue coordinadora de los centros de salud municipales, subsecretaria de Salud y representó a la provincia de Córdoba en el ámbito nacional en el área Salud Mental. En la Universidad Nacional de Villa María ocupó la titularidad de la Secretaría de Investigación y Extensión de Sociales, fue directora de la Escuela de Gobierno y en la actualidad es decana del Instituto Académico Pedagógico de Ciencias Sociales

Escribe Nancy Musa
De nuestra Redacción

“La mejor vida no es la más larga, sino la más rica en buenas acciones”. Marie Curie.

Desde niña, Elizabeth Theiler sintió que debía dedicar su tiempo a las buenas acciones. Lo aprendió en el campo, en el seno de una familia solidaria y preocupada por su entorno. Esa necesidad de trabajar por los demás fue uno de los cimientos de su trayectoria en el ámbito político y académico. Es empática, percibe el sufrimiento del otro. Es agradecida con su equipo, con quienes la sostienen y le han dado más reconocimientos de los que ella siente que se merece.

Es espontánea, interesada en aprender y sobre todo en comprender. Tiene una actitud abierta, humilde, tranquila, más allá de su fuerte personalidad.

Una mujer de nuestro tiempo, fuertemente comprometida con su ciudad, su región, su país.

 

¿Qué balance realiza del año universitario 2018?

-El contexto general es muy negativo, al sistema universitario le ha tocado enfrentar un año en general muy duro, en términos de la cuestión económica-financiera, pero particularmente por una política educativa absolutamente desentendida de lo que son los parámetros sobre los cuales se puede avanzar en el sistema científico-tecnológico y de educación superior.

Eso como contexto. Por supuesto que eso provocó una fuerte apropiación de la necesidad de los sujetos, en equipo, de poder salir a afrontar esta situación.

Y creo que nosotros como equipo, en la Universidad Nacional de Villa María y en Sociales, a eso lo pudimos revertir en un año de profundo crecimiento.

 

¿En qué puntos destaca el crecimiento?

-Crecimos en las propuestas de carreras, creando tres nuevas en este momento, en la posibilidad de haber acreditado carreras ante Coneau, como es Contador, que son hitos de estándares nacionales, pero que también tienen que ver con una referencia de formación a nivel sistema.

Pudimos generar concursos y trabajar en la jerarquización y fortalecimiento de nuestra planta. Pudimos avanzar en la acreditación de científicos, recientemente se creó una unidad de doble dependencia con el Conicet, lo que implica todo un trabajo y una proyección del instituto hacia la producción de conocimiento en las ciencias sociales, un tema que no está puesto en la agenda hoy.

Y esto significó un doble logro.

 

¿Qué significado tiene ese doble logro?

-Porque planteamos una mirada distinta, nosotros venimos trabajando desde el instituto, junto con estudiantes, junto con trabajadores y trabajadoras no docentes, la posibilidad de pensar las ciencias sociales retiradas, como pleno ejercicio de lo que es la microespecialización.

Nosotros que tenemos que poder producir conocimiento propio, conocimiento genuino de la región, de nuestra universidad y también haciéndolo desde la interdisciplina.

Ha sido toda esta orientación que se vino dando, con la creación del Doctorado en Ciencias Sociales, el Centro de Estudios Latinoamericanos, nuevas maestrías, espacios de formación, que se logró convencer a quienes nos tenían que apoyar. Nosotros decíamos que debíamos tener una mirada integral del sujeto, que durante mucho tiempo se había perdido, y que lo estábamos recuperando.

Por eso lo considero un hito y además creo que posibilitó mantener a nuestra estructura de personas, que es lo más fuerte que puede tener una organización, y celebrar 1.500 graduados, que es un número histórico.

En estos dos años y medio se crearon dispositivos que lograron esto.

 

No fue casualidad…

-La no casualidad, nosotros hacemos una gestión que está programada con objetivos, todos estos hitos se dan porque hay una comunidad universitaria del Instituto de Sociales que sigue una política. Hay una política de gestión, una política que se construye a través de la creación de colectivos del colectivo.

Cada grupo que tiene sus iniciativas encuentra un espacio para que esos microcolectivos tengan un lugar dentro del colectivo mayor que es el ámbito de las ciencias sociales.

 

¿Los estudiantes encuentran contención en la universidad frente a la crisis que se vive?

-La universidad sigue siendo una de las instituciones, después de la familia, de las más contenedoras. Es una organización de muy fácil apropiación porque invita siempre a la búsqueda del crecimiento en libertad, a la búsqueda de la creatividad, de lo diverso. Por lo tanto, es una casa que abre las puertas de manera permanente y nuestra modalidad de gestión también es permeable a este tipo de solicitudes de acompañamiento.

Y, de hecho, se han generado dispositivos con los mismos estudiantes, con la creación de distintas instancias para acompañar la crisis.

Por ejemplo, se trabajó fuertemente para que la última etapa del cursado sea semipresencial y la persona pueda migrar a su lugar de origen y disminuir costos.

También se trabajó en el desarrollo de carreras más cortas, para que puedan tener un título intermedio y eso le permite al estudiante y a su familia la posibilidad de un ejercicio profesional anticipado.

 

¿En la actualidad, se nota la crisis en el mundo del trabajo, disminuyeron las ofertas laborales?

-Nosotros hemos hecho un estudio de nuestros graduados y graduadas y encontramos que la gran mayoría encuentra empleo. Eso es un dato formidable, sin embargo, nuestros estudiantes, docentes, investigadores, no docentes, sabemos que esta no es la realidad hoy.

En nuestros estudios encontramos que hubo una gran pérdida en los espacios de trabajo, la reducción de empleos en empresas, en el sector industrial y de servicios.

Si bien se vienen generando nuevas alternativas de trabajo y por eso tratamos de ir formando, en cursos específicos, porque en el futuro va a cambiar el modo en el que se va a ejecutar el empleo.

 

¿Qué expectativa tienen para 2019?

-Nosotros creemos que las condiciones académicas con las que hemos terminado este año han sido muy positivas y creemos que podemos potenciar aún más la red de producción y que vamos a tener un buen número de estudiantes y creemos en la calidad docente e institucional que vamos a seguir brindando.

Sin embargo, entendemos que va a haber grandes desafíos, por un lado presupuestarios, con la aprobación de este año del presupuesto ya se avecina un año difícil.

Creemos que vamos a tener también una gran necesidad de reafirmar una política local, porque la política a nivel nacional ha dejado muchos temas sin tratar, que tienen que ver con la calidad académica.

Nosotros, como universidades, los venimos tratando, pero necesitamos un correlato a nivel nacional, en ese sentido creo que vamos a seguir creciendo, vamos a seguir trabajando en espacios de teorización, este año ha sido muy fuerte.

 

¿Van a seguir participando en procesos de organizaciones sociales?

-Sí, este año hemos participado en políticas de derechos humanos, en políticas vinculadas a violencia, en materia de seguridad, también lo vamos hacer en el tema de un observatorio de género, también vamos a trabajar en la creación de un centro de estudio de derechos humanos y violencia de género.

Estamos convocados para trabajar en un estudio sobre turismo, tenemos muchas iniciativas, como una gran demanda que vamos a estar cerrando el año que viene para trabajar el tema de la economía social a nivel país.

 

Hablando de economía social, ¿qué se debe hacer en el marco de un sistema tan capitalista y que tiende cada vez más a la concentración de la riqueza en grandes corporaciones?

-Este año ha sido muy duro para la economía social, una lucha reciente que hubo por el tema de un proyecto de generar gravámenes sobre ganancia y que de momento se logró ganar esa batalla.

 

Por ahora…

-Sí, por ahora. Nosotros a principio de año hicimos un estudio sobre las expectativas del sector de la economía cooperativa y mutual y nos encontramos con que había una disminución de las expectativas positivas.

Sin embargo, se avanzó en algunas nuevas líneas que tienen que ver con asociaciones en el mundo del trabajo como son los clústeres, que vienen siendo nuevas formas de expresión de lo asociativo.

Creo que la expresión del emprendedurismo muchas veces se confunde con el cooperativismo y emerge en situaciones de crisis, pero es un emprendimiento individual que no necesariamente tiene que ver con el cooperativismo.

Muchas veces, lo que genera es una exacerbación del individualismo a la hora de resolución de problemas.

Tenemos que afrontar un gran desafío y revelar cada vez más las potencialidades que tiene el asociativismo para los puestos de trabajo de los próximos tiempos.

 

Ustedes iniciaron un ciclo de charlas con los presidenciables, ¿van a continuar el próximo año? ¿Quiénes están confirmados?

-Sí, digo siempre que la universidad no puede dejar ningún tema de agenda por fuera. Todos los temas van a ser tomados, opinados, la universidad tiene que tener un mensaje basado en la reflexión, en la interpelación y en la discusión.

Hoy, una de las demandas del contexto, sobre todo para las ciencias sociales, claramente tiene que estar atravesada en su agenda por la discusión política en un año electoral.

Por lo tanto, se creó este espacio que se llama Primarias Invisibles, donde lo que se hace es invitar a quienes forman parte de los candidatos y candidatas al Gobierno nacional para que planteen sus propuestas, sus ideas, sus pensamientos.

Invitamos en su momento a Juan Manuel Urtubey, está confirmada la participación del gobernador de San Juan, Sergio Uñac; y de Felipe Solá; estamos en contacto con Margarita Stolbizer. Alberto Rodríguez Saá también se contactó con nosotros.

Hemos girado invitaciones a todos los espacios.

 

Vamos a remontarnos hacia atrás en su vida, ¿su infancia fue en el campo?

-Sí, mi infancia fue en el campo hasta los 12 años. Allí terminé mi escuela primaria, en una característica muy particular que tiene esa forma de ser estudiante. Porque allí la maestra era personal único, nos formábamos con un sistema de tarjetas y donde los más grandes íbamos ayudando a los más chicos.

Donde se preparaba la leche para todos, donde compartíamos todo, y se mantenía la estructura de la escuela. Teníamos una fuerte participación en actividades de la comunidad, se realizaban encuentros, obras, la organización con otras escuelas rurales para hacer viajes de estudio.

 

¿Vivió en la zona de Justiniano Posse, Ordóñez?

-Sí, allí vivía con mi padre, mi madre y mi hermano en el campo. Un tiempo la maestra vivió en mi casa porque no se animaba a vivir sola en la casa de la escuela. Lo que habla de la formación de mi familia en las causas sociales.

En casa siempre se disponía de un medio de movilidad para algún niño o niña que quería hacer la comunión, entonces los llevábamos, les preparábamos la ropa, el rosario, lo mismo para participar en otras actividades que se realizaban.

 

¿Eran politizados sus padres?

-Ellos no participaban de un modo afiliado formal, sí tenían ideas. En mi familia algunos se orientaban por un radicalismo yrigoyenista, alfonsinista en su momento y otro grupo familiar que había sido atravesado por el peronismo de Evita. Y esas fueron mis dos fuentes familiares.

 

¿Estaban divididas las ideas?

-Estaban divididas. También hubo otra situación, que la entendí de más grande. Mis padres me decían que yo tenía que seguir participando siempre de la vida política, pero que tuviera cuidado de partidizarla.

Ellos habían sufrido, no de manera directa, las pérdidas que hubo en el proceso militar y tenían miedo que a un hijo le pasara lo que habían visto con familiares y amigos.

Siempre tuve esa doble tradición, la de insistirme que debía ocuparme de causas comunes, pero siempre con mucho cuidado a las represalias de la política.

Y en ese juego fuimos construyendo a lo largo de la vida, y después me acompañaron cuando decidí hacerlo a cara descubierta porque consideré que la política se cambia de adentro, poniéndole rostro y tratando de aumentar coherencia y responsabilidad.

 

¿Qué soñaba ser cuando era niña?

-Soñaba ser maestra, cuando era chica. Maestra de grado, nunca me imaginé la universidad, de hecho soy la primera universitaria de mi familia. Y me imaginaba con más hijos, y me imaginaba viviendo en algún lugar urbano.

Siempre me imaginé que iba a migrar para crecer, que iba a conocer otras cosas.

 

¿El secundario ya lo hizo en Posse?

-Sí, y viviendo sola. Lo cual fue todo un desafío, una emancipación demasiado anticipada. Ahí tuve el acompañamiento de mis abuelos, de mis tíos y de mis amigos. Para mí es muy fuerte el tema de la amistad. Mi grupo de pares han sido mi sostén.

 

¿En ese momento comienza otro tipo de militancia?

-Ahí empecé a militar con mis pares. Empezamos a trabajar con la comunidad creando la primera FM del pueblo, que todavía existe y se llama FM de la Medialuna, después un semanario regional que sigue vigente, y si bien ninguno de nosotros siguió Comunicación, fuimos los primeras en generar en esos ámbitos de diálogo con la comunidad sobre diferentes temas.

 

¿Cuál era el tema que más los movilizaba a ustedes?

-En aquel momento, había un desánimo por la participación política, y nosotros éramos un grupo muy insistente que creíamos que con la participación podía haber transformación.

Nos movilizaba trabajar para construir instituciones, creíamos en crear institucionalidad y generar confianza en las instituciones.

Habíamos pasado del gobierno militar a la recuperación de la democracia, que era muy joven a fines de los 80 y todavía muy endeble.

Y como tema que nos había dejado marcados fue muy fuerte lo de Malvinas.

Yo iba a una escuela religiosa, que para mí fue maravillosa. Era una escuela que promovía permanentemente la participación y lo sigue haciendo.

El centro de estudiantes tenía un rol fundamental en distintas decisiones, teníamos excelentes docentes que nos iban incorporando temas de agenda que era lo que luego trabajábamos en estos espacios. Nos valíamos mucho del sistema cooperativo, que era muy fuerte en la localidad que hoy tiene diez mil habitantes.

Y ahí encontrábamos alianzas para fortalecer la institucionalidad.

 

¿En qué momento se encontró cara a cara con el peronismo?

-Claramente yo tenía una idea absolutamente progresista y las ideas que buscaba y sigo buscando tienen que ver con la mirada puesta en los niños, en la educación, en que tenemos que trabajar sobre la línea de partida, sobre las posibilidades de la comprensión.

Entiendo que es un espacio que amalgama una identidad y siempre que hay una identidad amalgamada, hay posibilidad de discutirla.

Un partido con trayectoria puede tener explicaciones de contexto, de momentos, pero ha permitido a lo largo de su temporalidad aún poder ser fuente de bases ideológicas actuales que requieren de otras personas, de otras trayectorias, de otras filosofías, pero hay una base de libertad que me permite decir cuál es el acuerdo personal y colectivo de pertenecer a ese espacio de militancia.

Creo, también, en la militancia orgánica porque permite que las transformaciones sean duraderas y que no respondan a los períodos electorales.

 

Hoy, lo electoral parece ser lo más importante.

-Los compromisos electorales tienen un principio y un fin, ahora los compromisos con el pueblo trascienden ampliamente el espacio que uno ocupa en un momento determinado.

Además uno ocupa ese espacio, no porque se lo merezca individualmente, es porque el grupo generó un acuerdo para cederte el espacio momentáneamente.

La trayectoria larga te la da el estar anclado a un sostenimiento ideológico, de apoyatura ética, filosófica y luego lo demás tiene que ver con la aplicación sustancial de un contexto porque hay un grupo de compañeros y compañeras que te han permitido estar ahí.

 

¿Qué mirada tiene sobre el peronismo actual, con sus divisiones?

-Creo que la división es una construcción más mediática que real. No creo que haya tal división, ni siquiera en los que llamo partidos, no productos de mercado que aparecen en una contienda electoral.

Creo que hay una construcción que ha calado y se ha utilizado en algunos partidos políticos por parte de intereses personales. Son búsquedas individuales que para mí no forman parte de una discusión del peronismo.

Eso tiene que ver con individuos que pueden hacer uso de cualquier partido político por una búsqueda individual.

Y las trayectorias políticas no se hacen en el ámbito electoral, la militancia se hace sobre una trayectoria en algún contexto, salud, economía, cooperativismo, educación, medios de comunicación.

Creo que hay que contrarrestar esa apuesta mediática y estos intereses más individuales con mayor presencia en la institucionalidad del peronismo.

 

¿Cuál es el camino para contrarrestar esos intereses?

-Con más presencia de la dimensión partidaria, donde necesariamente se podrían dirimir unas cuantas de estas cuestiones.

Y desde el peronismo puede surgir una propuesta a largo plazo que crea realmente en la calidad de vida de la gente.

La calidad de vida de la gente no es un producto de mercado, es un estado permanente por el cual luchamos los militantes sociales y nos duele cuando vemos que no estamos llegando a ese estado, y sentimos que gran parte tiene que ver con nuestra responsabilidad.

 

Parece increíble que en tantos años de democracia no se haya podido solucionar el tema de la pobreza. ¿Cuáles son los motivos?

-Claramente, hay intereses de que existan ciertas condiciones para poder sostener algunas lógicas de mercado, especialmente. Y toda propuesta o partido que se aleje de ser un producto de mercado tiene sensibilidad por temas sobre la pobreza y la injusticia social.

En el peronismo puede surgir esa propuesta, pero se necesita la unidad. No creo que sea difícil de lograr, se requiere mayor institucionalidad, según mi perspectiva, y el trabajo por un proyecto común.

Y sería bueno hablar con cada persona y preguntarle cómo vivía y cómo vive. A mí no me hace falta una estadística para saber lo que sufre alguien, me hace falta hablar, caminar y no hace falta ir a los barrios pobres para sentir la pobreza, la pobreza se siente en todas partes porque cualquiera que haya tenido que dejar de participar a sus expectativas en algún ámbito, si perdió una sola expectativa de su proyección de futuro, ahí perdimos todos.

 

¿Puede sentir el sufrimiento de una parte de la sociedad?

-Totalmente, trato de trabajar desde donde me toca, trato todo el tiempo de estar colaborando en los distintos ámbitos porque me duele, porque la pérdida de expectativas me duele. Lo material, probablemente, uno lo pueda reconstruir con mucho tiempo, pero la pérdida de expectativas puede generar un cambio de rumbo o que alguien se desmotive por estudiar una carrera. Es muy injusto que alguien tenga que dejar de estudiar por una situación material.

Esas cosas me duelen, me duele que las familias hayan llegado a una instancia de pérdidas que destruyen la confianza. Me duelen todas estas cosas y muchísimo la extrema pobreza.

 

¿Las redes sociales qué influencia tienen sobre el comportamiento de una parte de la sociedad?

-Hay una construcción de la que se valen quienes utilizan esas redes y para mí tienen una credibilidad absolutamente relativa. Porque son enfatizadas en función de formas que ya se han conocido, como sucedió en la campaña de Brasil y Estados Unidos. Son aumentadas por trolls u otras figuras.

 

¿Cómo definiría la posverdad?

-(Risas). No sé, creo que esa es una forma de construir argumentos que sólo le sirven a la política y no le sirven a la gente.

Creo que conceptos como grieta o posverdad son construcciones que solo le sirven a un grupo muy pequeño de la población, que somos el grupo político, que no tenemos que perder de vista que somos una minoría al servicio de una gran mayoría.

Y está en nosotros salirnos de esas instancias que construyen argumentaciones que nadie entiende, que son para desorientar, para confundir, para alejarnos de las verdaderas argumentaciones que tenemos que discutir los partidos políticos.

 

Los dirigentes políticos también son responsables de esas construcciones…

-Por supuesto. Tenemos los partidos que salir de estos espacios y construir nuevos espacios de construcción. Por eso creo en el peronismo como una línea, también el radicalismo lo ha podido hacer, no ahora que está viviendo una crisis ideológica.

Los partidos políticos necesitan crear respuestas reales para la gente y creo que esto debe estar plasmado de cara a 2019.

Y creo que la renovación de la política se va a dar con la incorporación cada vez más fuerte de la mujer, soy una militante porque las mujeres tengamos el espacio para hablar de todos los temas, de economía, de salud.

Cuando las mujeres empecemos a ocupar cada vez más los espacios de la política, ahí viene la renovación.

 

De todos los cargos que ocupó en su trayectoria, ¿cuál es que más le gustó?

-Qué pregunta difícil (risas). La gestión universitaria me es absolutamente apasionante, es un desafío permanente porque tiene la realidad de la universidad y trabajamos todo el tiempo para que no se desvincule de la realidad social. Eso es lo que más me atrapa y me hace sentirme plena en todas las experiencias que pude construir a lo largo de mi militancia.

Empecé mi trayectoria política con Martín Gill en los principios de la universidad y siempre el hilo conductor ha sido la posibilidad no alejar a las instituciones de las problemáticas sociales.

Eso me permite mantenerme en esa doble faceta de las políticas públicas como objeto de estudio y de las políticas públicas como un instrumento de gobierno para construir.

Y cada vez más se fueron dando las condiciones.

 

¿Por ejemplo?

-Esto de plantear una Ciudad del Aprendizaje habilitando de manera constante una mirada donde la educación te permite entrelazar y esa que para mí el cargo de la universidad me hace sentir plena, me hace pensar la vida académica, científica, sin desvincularla de la vida social.

Y creo que esta ciudad está pensada en esta gestión que lleva adelante Martín Gill, para que la Universidad sea una institución señera y donde nos sintamos actores partícipes de la transformación social.

 

¿Tuvo momentos muy tristes en su vida, momentos que la marcaron?

-Probablemente la etapa del secundario, fue una etapa de mucha soledad, pero la pude sostener a partir del hacer y estar con gente, asumiendo desafíos colectivos. Porque cuando uno está acompañado, la tristeza así como la alegría, son sentimientos hermosos para compartir.

 

¿En los cargos públicos se sintió atacada?

-No, nunca me sentí atacada. Aun cuando fuera interpelada, creo que tiene que ver con la responsabilidad que uno asume. Trato siempre de que eso no afecte a la dimensión personal, porque uno tiene que encarnar la fuerza necesaria para ver que puede mejorar.

Nunca me sentí destratada, por el contrario, siempre me sentí muy contenida por este grupo político, un grupo de amistad.

Y siempre me he sentido escuchada por quien lidera este espacio, Martín Gill. Siempre sentí una absoluta contención.

 

¿Qué aspiraciones tiene en la actualidad?

-Aspiro a seguir construyendo mi trayectoria, siempre en equipo, aspiro a que pueda seguir mi vida política, tratando de fortalecer las instituciones y honestamente no sé si hay un espacio particular donde quiera estar.

La verdad es que siento que me he rodeado de un grupo muy generoso, siempre hemos podido hablar de nuestras aspiraciones sin enfrentamientos porque podemos dialogar y es un grupo donde encuentro en Martín Gill un maestro.

 

¿Cuál es su sueño hoy? De niña quería ser maestra, ¿y ahora?

-(Risas). Sueño ser una mujer que pueda estar a la altura de las circunstancias políticas, como madre, como ciudadana, como vecina, como decana.

Sueño no perder nunca el amor por aprender y por comprender en lo diferente. Eso es lo que sueño.

 

Opiniones


Mauricio Macri

Nuestro presidente. Un empresario de nuestro país que allí generó su trayectoria.

 

Juan Schiaretti

Es un referente de la política actual que incorporó a la conducción una fuerte impronta de gestión. Hace mucho hincapié en trabajar sobre la construcción de políticas públicas.

 

Martín Gill

Un gran amigo, primero. Absolutamente respetado por mí, tiene un estilo de liderazgo y conducción muy distinto. Representa la actualidad y el futuro de cómo se comprende la política desde una convicción muy fuerte por los temas sociales, de una altísima sensibilidad social, con un enorme potencial y capacidad para ser un político que puede pensar el futuro, además de ocuparse de lo inmediato.

 

Me gusta

Estar al aire libre, todo lo que tiene que ver con la creatividad.

 

Me encanta

Trabajar en mi equipo.

 

Me divierte

Los niños y las niñas, sus ocurrencias. Las reuniones.

 

Me entristece

La imposibilidad para querer aprender cosas nuevas, la pobreza, la injusticia.

 

Me enoja

Nada me enoja. Siento que hay cosas que me empujan a seguir adelante, a partir de una injusticia.

 

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