La casa autónoma

Los vidrios para ventanas fotovoltaicas son uno de los elementos más utilizados en la actualidad
Los vidrios para ventanas fotovoltaicas son uno de los elementos más utilizados en la actualidad

La autosuficiencia energética es el concepto que define a las viviendas que han conseguido, a través de diversas estrategias, soluciones arquitectónicas, de diseño y técnicas, limitar su dependencia de la electricidad producida en masa y abastecerse de sus propios recursos energéticos mediante la transformación de los flujos renovables como el sol, el viento o la geotermia en energía disponible.

La idea de aprovechar los recursos libres del medio para obtener calor, iluminación y confort viene de larga data. En las zonas rurales, los establos solían ubicarse bajo las casas para que los propios animales fueran los encargados de calentarlas, evitando así el uso de leña. Ya en el siglo XVIII, en Suiza inventaron la manera de poder disfrutar de agua caliente sin necesidad de quemar carbón gracias a unas cajas negras acristaladas expuestas al sol, que alcanzaban los 120 grados centígrados y por las que hacían pasar el agua.

Posteriormente, en la década de 1930 se comenzó a extender la red eléctrica, lo cual acercaba la energía a las casas y facilitaba su consumo. Pero la abundancia duró poco y en los años 70, con la crisis del petróleo y la toma de conciencia sobre la escasez de recursos, grupos de arquitectos y de ingenieros centraron sus esfuerzos en plantear modelos de vivienda autónomos, que pudieran satisfacer todas las necesidades energéticas domésticas y que garantizase la supervivencia de las familias sin renunciar al bienestar moderno. Así, el colectivo canadiense The New Alchemists proyectó a finales de la década de 1960 la primera vivienda autosuficiente en electricidad, agua e incluso producción de alimentos, convirtiéndose en pioneros en el camino hacia la vivienda sostenible.

Cuando hablamos de una energía sostenible es imprescindible entender que, junto a la instalación de sistemas de captación fotovoltaicos o eólicos, se ha de mejorar la eficiencia global de la casa, tanto en equipamiento como en su construcción, reduciendo de manera drástica la demanda global de la vivienda. De manera que ahorro y autosuficiencia se conviertan en términos correlativos que hacen de la utopía de la sustentabilidad una realidad viable.

La gran protagonista de la autosuficiencia energética es, sin duda, la energía solar. Los sistemas han avanzado a lo largo de los años hasta llegar a un costo asequible y unos formatos viables para ser instalados sin inconvenientes en cualquier vivienda, como las tejas solares, los vidrios para ventanas fotovoltaicas o los paneles flexibles que actúan como una envolvente adaptándose a cualquier geometría. Pero como ya vaticinan muchos expertos, los próximos años serán una explosión de innovaciones y diseño solar. Las tintas fotovoltaicas nos dan una idea del futuro por venir. ¿Te imaginas poder pintar la fachada con efecto fotosintético y que sin darte cuenta la propia construcción produzca energía?

Al contrario que la anterior, la energía minieólica es la gran desconocida en muchos países. Y sin embargo, es la fuente energética con un retorno de la inversión más rápido y rentable ya que su inversión inicial es más reducida. Pero mientras que en países como Alemania o Estados Unidos es habitual encontrar pequeños molinos integrados en la arquitectura local, en otros costaría encontrar alguno a pesar del fuerte mapa de vientos del que disfrutan. Esto es debido, al igual que ocurre con los paneles fotovoltaicos, a las limitaciones legislativas que prácticamente impiden su instalación.

No podemos hablar de una verdadera autosuficiencia si no almacenamos la energía producida. El gran problema de las energías renovables es que su potencial de generación es independiente de la demanda. Por ejemplo, en las horas de más sol es cuando menores necesidades energéticas presenta un hogar. La evolución de las baterías es el punto más importante cuando hablamos de sostenibilidad y energía. Fabricantes de automóviles como Toyota y Tesla ya anuncian una próxima generación de almacenadores cada vez más asequibles, compactos y eficaces.

Aún queda un largo camino para llegar a una total descentralización de la producción energética; será en ese momento cuando podremos hablar de una sociedad más sostenible ya que la autosuficiencia energética implicará un abastecimiento doméstico renovable, pero también un aprovechamiento del excedente para alimentar el coche eléctrico. De un plumazo habremos suprimido la mayor parte de emisiones de dióxido de carbono.

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