“La concepción vieja de la política como una disputa de poder ya no va más”

Nació en Villa María el 11 de diciembre de 1972. Casada, una hija. Es contadora pública, hizo posgrados en Administración Pública, Maestría en Administración de Servicios Públicos de Salud. Su ingreso al terreno político fue a través del partido Acción para la República. Fue una de las profesionales que trabajó en el marco del Inspir en el desarrollo de la plataforma del exintendente Eduardo Accastello a fines de la década del 90. En 1999, asumió como directora de Presupuesto y Control de Gestión del municipio, en 2001 se hizo cargo de la Secretaría de Economía. En 2003, fue concejal, cargo en el que fue relecta en 2007. En 2011 renunció a la banca y se dedicó a la actividad privada. Diseñó proyectos para el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otras organizaciones internacionales. Con la llegada de Martín Gill al Palacio municipal volvió al ruedo en lo público. Hoy es la secretaria de Economía y Finanzas de la Municipalidad de Villa María

Escribe Nancy Musa
De nuestra Redacción

No es una dirigente política tradicional. Es por sobre todas las cosas una profesional en un cargo público clave del Gobierno local. Apasionada por su trabajo, dedica la mayor parte de su tiempo a la función intentando superarse, día a día, agregando valor a la tarea de su área. “Hay que asociar la ética a la política”, sostiene Daniela Lucarelli en una charla que se extendió por más de dos horas.

Detrás de su imagen protocolar y de bajo perfil, asoma una mujer muy aferrada a los valores, que se emociona cuando habla de la pobreza, de su hija, de la familia. Considera que cada dificultad es un desafío, está orgullosa del equipo de trabajadores que la acompañan y compite cada día con ella misma buscando la perfección.

Es una mujer, una madre, una funcionaria que sueña con ver al país desarrollarse a pleno porque “posee el potencial suficiente y tiene todos los recursos”.

-¿Cuál es su análisis sobre el rumbo económico que tiene el país en este momento?

-En realidad, si tuviera que hacer una crítica constructiva, a mí me cuesta identificar cuál es el plan de este Gobierno, yo no lo termino de identificar. Tenía otra expectativa, porque soy optimista por naturaleza y pensaba que iban a desarrollar un plan bien concebido, con todo lo que eso significa.

Un plan bien concebido, para mí, significa entender cuánto tiempo más vamos a estar con déficit, cuándo se sale de ese déficit, con qué medidas vamos a salir, cuáles son las fuentes de financiamiento que nos van a permitir salir.

Porque mientras tengamos un déficit que representa un porcentaje muy importante del PBI y que no podamos salir o disminuirlo veo muy difícil que haya un plan económico exitoso.

-¿Disminuir el déficit es lo más importante?

Sí, es importante, no como único factor pero sí como un pilar o un cimiento por el cual se pueda proyectar el desarrollo de la sociedad, que es el objetivo. El crecimiento económico no es un objetivo en sí mismo, pero la sociedad no puede desarrollarse si no hay crecimiento económico.

Ahora si la pregunta sigue siendo para todos los argentinos, a cuánto va a estar el dólar, cuál es la tasa de interés, si habrá o no financiamiento, si las tasas serán las que permitan que el proyecto productivo se pueda llevar adelante, si el Estado se va a endeudar o no, si conviene exportar o vender en el mercado interno, si conviene vender tal o cual producto, está claro que no hay un plan económico ni de gobierno que haya sido transmitido a la sociedad en forma clara y contundente.

La sociedad se sigue preguntando hoy a dos años, lo mismo que se preguntaba hace dos años atrás.

Si yo tuviera que escribir en una hoja cuáles son las veinte principales obras que piensa realizar este Gobierno nacional, una por provincia que sea trascendental, no las puedo escribir. Y leo, trato de informarme, pero no están tan claras.

Me cuesta cuestionar o decir si estoy de acuerdo o no con un modelo económico que no lo alcanzo a divisar.

-¿La inflación es uno de los problemas en este contexto?

-La inflación sigue siendo una incógnita, a mí no me interesa tanto saber cuál va a ser el índice, a mí me interesa saber cómo la vamos a combatir, cuál es el plan para llevar la inflación al nivel de un país desarrollado, cuál es el plan de inversiones que nos va a permitir pensar en un crecimiento y erradicar la pobreza que es un tema fundamental hoy, que tiene que estar en la agenda con mayúscula y marcada con flúor.

-Frente a este panorama, ¿se complica proyectar el Presupuesto del Gobierno municipal?

-Absolutamente, por eso acabo de llevar una modificación presupuestaria. Porque los parámetros que tomé del Poder Ejecutivo en 2016 cuando presenté el Presupuesto de 2017 no se verificaron, entonces yo tengo que la mayor parte de los servicios que presta el Estado municipal se inflacionaron mucho más allá de esos parámetros, que los bienes de consumo esenciales para poder prestar esos servicios o llevar adelante sus programas se inflacionaron mucho más, o las obras llevan redeterminaciones de precios porque el índice de la construcción va más allá de lo que se estimó, entonces me quedaron partidas insuficientes, que me llevaron a pedir más de trescientos millones de pesos de incremento para ejecutarlo.

-¿Con el Presupuesto para 2018 que presentó días atrás tuvo los mismos inconvenientes?

-Igual, tomé las premisas quizás un poco más incrementadas, teniendo en cuenta lo que pasó, pero con el mismo nivel de incertidumbre que te planteaba al principio.

La sociedad necesita que el Gobierno nos diga cuál es el rumbo que ha decidido emprender para llevarnos hacia los objetivos que plantea.

Lo que el Gobierno no termina de definir, a mi humilde entender, es el plan, el camino por el que vamos a transitar todos para llegar a esos objetivos o a un porcentaje de esos objetivos.

Por ahí hay metas que no se pueden lograr en cuatro años, porque es un período corto, pero por lo menos plantear en cuánto voy a remediar determinadas situaciones y con qué métodos.

Para mí eso reduce el período de incertidumbre y la incertidumbre es un parámetro vital que el inversionista toma en cuenta a la hora de decidir la inversión.

-¿La incertidumbre es uno de los obstáculos para los inversores?

-Sí, estamos reclamando dónde están las inversiones, pero primero hay que reducir la incertidumbre. Nadie invierte en un país donde sus propios habitantes tienen incertidumbre, por eso me parece fundamental, vital, es una bisagra. Tenemos que ser claros en el plan de Gobierno, en saber cuál es la columna vertebral, qué va a perfilar este Gobierno, cuáles son las políticas de Estado que este Gobierno prioriza, para que todos tengamos en claro hacia dónde vamos. Hay que reducir la incertidumbre.

-A usted le tocó ser secretaria de Economía en plena crisis de 2001 ¿cómo vivió esa crisis?

-(Sonríe) Ahora tampoco viene fácil, tampoco viene plata, es todo un desafío. Me alegro de haber podido participar de este proceso, porque fue todo valor agregado, sacar todo lo conceptual que había visto hasta ahí en lo académico, en el posgrado y bajarlo a tierra.

La verdad que fue un proceso de aprendizaje constante, de una buena experiencia, rescato la confianza que se me delegó y el ir todos los martes a la mesa provincia-municipios a renegociar la deuda que era en ese momento de 25 millones de dólares. La recuerdo en forma constante, pelear por quita de intereses hasta llegar a negociar ese acuerdo que fue el Pacto Fiscal I, que después se fundió en el Pacto Fiscal II y el acuerdo global 2003. Participar de ese proceso fue muy interesante porque le dio estabilidad al Gobierno, toda esa deuda que hacía ingobernable la ciudad se metió en caja y quedó en un flujo financiero proyectable.

Se redujo la incertidumbre. Y fue importante el apoyo que la sociedad dio en ese momento, había que reconstruir la relación Estado-sociedad, se hizo, la sociedad confió y adoptó una conducta que hasta el día hoy se mantiene de aportar al Estado municipal con sus tributos.

Eso permitió a Villa María salir de la crisis que tenía en 1999 y afrontar la que vino en 2001. Fueron épocas muy difíciles, donde la crisis social empeoraba y había reuniones de Gabinete hasta altas horas de la noche para resolver situaciones muy complicadas.

-Usted tenía 26 años y habla del aprendizaje que le dejó, por ejemplo…

-Ahí aprendí a resolver problemas sociales, no sólo económicos, y también aprendí que para resolver los problemas hay que involucrarse, aprendí que la crítica de afuera es liviana y que siempre proviene de quienes no se han involucrado en la solución de esa problemática.

Y también aprendí a no criticar sino formo parte de la solución del problema, eso me parece muy importante y creo que como ciudadanía nos falta mucho por aprender, incluso quienes militan en distintos partidos, uno a veces ve con dolor que se hacen críticas livianamente, sin la información necesaria, sin saber lo que se siente estar de este lado, en estos zapatos y resolver problemas como Estado con el mismo principio de escasez que se aplica a cualquier hijo de vecino.

Porque el Estado para resolver los problemas necesita de recursos, y los recursos son escasos.

Se afronta una demanda que es ilimitada con recursos que son limitados, que son escasos.

Por lo tanto al gobernante le toca la difícil decisión de trazar la delgada línea que define lo que se va hacer y lo que va a quedar postergado y siempre, en todos los casos, va haber gente que va a quedar contenta y otra que no lo va a estar.

Es dificilísimo tomar esa decisión, por eso la crítica debe ser constructiva, tiene que servir para una instancia superadora, si al trazar esa línea me equivoqué, quien me marque el error me tiene que traer una propuesta superadora a la que estoy poniendo sobre la mesa.

 

-Usted habla de definir las prioridades, ¿qué se puso en primer plano hoy desde el Gobierno municipal además de la educación?

-La educación y la cultura para esta gestión es fundamental, la seguridad también. La seguridad es para la sociedad uno de los parámetros cruciales por eso en el Presupuesto 2018 tiene una inyección bastante importante, la generación de oportunidades es otra prioridad, la educación como una herramienta de generación de oportunidades, de inclusión, no porque el intendente sea un académico sino porque estamos en la era del conocimiento ligado a la tecnología y pensar que haya deserción escolar en la primaria o en la secundaria es gravísimo.

Porque esas personas no van a tener ni en este mundo ni en el que viene, ninguna oportunidad. Es una responsabilidad ineludible del Estado hacer que la deserción se reduzca a cero. Que quien desertó se reinserte y que alcance como mínimo el Nivel Medio.

Y luego, el aprendizaje para la inserción laboral, la demanda laboral de futuro no es la tradicional.

Creo que las universidades van a tener que replantearse las carreras. La tecnología y la innovación van a tener una importancia fundamental y no podemos ponernos en contra de eso.

El Estado cumple un rol elemental en esto.

-¿Están satisfechos con la recaudación?

-Muy satisfechos. La verdad que sí, el contexto es complejo y la decisión que tomamos fue a contramano ya que todos aumentaban (las tasas). Sé que fue arriesgado y pondero sobremanera el aval que recibí del intendente para bajar los tributos. Pero bueno, existen fenómenos, factores y curvas que demuestran que hay un punto, por más que siga subiendo las alícuotas, no voy a recaudar más. Porque la capacidad contributiva es acotada, el bolsillo es acotado y si se lo ajusta desde todos los niveles del Estado, el contribuyente también va a priorizar.

Entonces, evaluando la situación, comprendimos que había que ampliar la base tributaria, hacer pagable los tributos a una mayor cantidad de contribuyente y no ejercer mayor presión sobre los que pagan siempre.

El contribuyente de la ciudad tiene una gran vocación de pago. Hay que resaltarlo. El comerciante villamariense, el que emprende, el que produce, realmente hay que sacarse el sombrero y me pongo de pie porque deciden ir para adelante, invertir, merece un reconocimiento porque apuestan, aún en la más crítica, a invertir, a seguir adelante, en lugar de especular.

Me parece que es digno de reconocer y aplaudir. La pujanza de esta ciudad se nota y se diferencia del resto por su sociedad.

No en vano tenemos más de trece bancos, si el sistema financiero nos elige para radicarse es porque hay un sector comercial, productivo, de servicios pujante que no se queda ni en las peores crisis.

-¿Cuándo era niña se imaginó que podía estar sentada en un sillón tan importante del municipio?

-No, jamás. Yo no quería estudiar cuando terminé el secundario, le propuse a mi papá que era un comerciante que quería seguir sus pasos, quería poner una cerealera y una venta de agroquímicos. Lo tenía claro en ese momento. Se iba a llamar Cerealera Argentina (sonríe)

Y vino todo un proceso de persuasión de mi padre que quería que estudiara, que fuera una universitaria y después que pusiera el negocio que yo quería.

Y hubo una especie de negociación, que hiciera el curso de ingreso y después vemos, después del curso de ingreso primer año y después vemos. Y me terminé entusiasmando, y elegí Ciencias Económicas porque siempre tuve una gran facilidad para los números, para la matemática, para la contabilidad y porque mis padres, a quien les debo lo que tengo y lo que soy, nos enseñaron a trabajar desde muy chicos.

Y todos sabíamos de hacer esfuerzos, que para que ingresara la plata en casa había que trabajar. Y todos participábamos y sumábamos esfuerzos, además de nuestras actividades.

Recuerdo que en el negocio, la administración ya era mi tarea, así que creo que heredé eso de nuestros padres y me pensé más desarrollando actividades comerciales, de negocios, que en la función pública.

-¿Era una niña tranquila?

-No. Para nada (risas). Siempre fui muy inquieta, necesitaba hacer más, tenía cuatro actividades extra curriculares, iba al negocio, estudiaba, hacía las tareas y aprender siempre me generaba mucha curiosidad.

-¿Tiene algún recuerdo de esos inolvidables de la infancia?

-Sí, muchos, tuve una infancia muy linda. Con mis hermanos y recuerdo los domingos con la familia multitudinaria, mi papá tiene seis hermanos, cada uno con muchos hijos, y recuerdo esos domingos con los primos, unos más grandes, otros más pequeños, siendo cuarenta o cincuenta alrededor de una mesa compartiendo días inolvidables con toda la familia, con abuelos, con tíos, con primos, una infancia muy feliz en una casa en la que no nos sobraba pero tampoco nos faltaba.

Y quizás la época más dura de mi papá, mi mamá siempre lo acompañó, fue cuando nos tocó estudiar en la universidad.

Y tengo un recuerdo muy latente, a nosotros en Córdoba no nos faltaba nada, pero mis padres a la noche tomaban un café con leche como cena para que nosotros pudiéramos estudiar.

Era una meta que ellos se habían propuesto, que los tres hijos lográramos un poco más de lo que ellos habían logrado.

-¿Fue difícil ser mujer entre dos hermanos varones?

-(Risas). No, tengo una capacidad de adaptación enorme. Yo preparaba todo para jugar a las muñecas, la cunita, la cocinita, los bebés y venían mis hermanos con su grupo de amigos y me decían levantá todo que vamos a jugar al fútbol.

Yo decía no y en la negociación decidía ir al arco y jugaba al fútbol (risas).

Jugaba al arco, aprendí a jugar a las figuritas, sabía hacer espejitos, tapaditas, me adaptaba (risas).

Pero sí, a pesar de criarme entre varones siempre traté de ser femenina y es lo que le inculco a mi hija, y cuando fui docente a mis alumnos.

A mí me gusta ser femenina, y me gusta el varón caballero.

Y a mi hija le inculco eso, me parece que la mujer debe conservar eso, rescatar la femineidad es importante.

-¿En su casa hablaban de política?

-No mucho. Había sí una definición política sobre todo de mi padre, mi mamá fue más reticente de mi participación en la política. Se hablaba, pero poco.

Hoy veo, por suerte, una mayor participación en los niños. Y lo celebro porque forma parte del crecimiento cívico.

-¿Por qué se decidió a militar en política?

-No sé si a militar desde el punto de lo tradicional. Creo que en eso me falta mucho aprender. Creo que hoy la política requiere de otros conceptos, de otras miradas, creo que la concepción vieja de la política como una disputa de poder ya no va más.

Pienso que hoy la política necesita miradas mucho menos apocalípticas, no hay culpables, ni inocencias absolutas.

Necesita de consensos, de matices, hay que ir a la construcción de esa política, donde se pueda a escuchar a todos, nutrirse de todos y si toca ocupar un cargo se haga de la mejor manera posible y habiendo escuchado antes de tomar la palabra.

Nos cuesta eso, somos más propensos a tomar la palabra que a hacer silencio y escuchar.

Cuando el ciudadano vota y habla y hay que escuchar, incluso al silencio porque el porcentaje de la población que no vota también habla.

Me parece importante que aprendamos dos cosas, primero que la política no es una disputa de poder, la política es esencial en la vida de una sociedad, es la que organiza la sociedad.

Fijate que pasamos del que se vayan todos a que venga alguien. Porque como sociedad no nos podemos organizar sin la política.

El sistema democrático republicano que está concebido en la Constitución, necesita de los partidos políticos y hoy no tenemos partidos con todo el nombre que eso significa.

El poder hegemónico no hace bien. Hay que reconstruir este sistema democrático y se reconstruye con partidos políticos.

-Cuando dice que no tenemos partidos políticos ¿se refiere a la fragmentación de los partidos tradicionales?

-Así es, a lo mejor hoy el Gobierno nacional se pone contento de tener una oposición fragmentada, eso no lo tiene que alegrar, al contrario. Cualquier gobierno necesita una oposición razonable, con quien se siente a hablar, a discernir, aún con diferencias conceptuales, necesitamos minorías.

Siempre me pregunté cuando era concejala por qué si la oposición no acompañaba el proyecto que estábamos defendiendo, no traían una propuesta superadora.

Porque esa es la manera constructiva de ser una minoría y no una oposición.

¿Cómo se explica a la sociedad un voto negativo sin una propuesta superadora? Entonces se constituyen, y no me remito sólo al ámbito local, en oposición por la oposición misma.

Por eso la sociedad necesita de una política nueva, el poder hegemónico no le sirve a nadie, tiene que haber partidos políticos que construyan desde su lugar, aunque les toque, circunstancialmente, ser minoría. Las minorías deben ser propositivas. Lo necesitamos como país.

-¿Por qué considera que se ha llegado a tal estado de división a nivel ciudadano?

-Creo que es un fenómeno que ha sido muy fogoneado. Para mí esta grieta es un pingüe negocio electoral. Pero, desde la realidad, la verdadera grieta para mí es la de los argentinos pobres y de los argentinos no pobres. Esa es la verdadera grieta. Y es la grieta que duele, y es la grieta que los que tenemos responsabilidad de gobierno debemos poner por encima de todo.

Lo demás ayudó a un resultado electoral, todo es marketing, la estrategia ha profundizado la grieta detrás de un resultado electoral.

Y cuando me preguntabas sobre el plan económico, creo que la Argentina tiene un gran desafío que es la competitividad. Año tras año, el país califica en el foro mundial un escalón más abajo y eso nos hace mucho daño.

La competitividad no puede ser vista solo desde la economía, tiene que ser mirada desde varios puntos de vista, desde la sociología, el sector privado, las organizaciones y sobre todo desde el punto de vista político.

Porque en definitiva es el que define el destino de un país.

-¿Al hablar de competitividad usted la relaciona con la parte social?

-Cuando hablamos de competitividad, hablamos de felicidad, puede ser poco racional, pero está comprobado estadísticamente que los países que han logrado un desarrollo sostenible en el tiempo lo han hecho siendo competitivos. Y al ser desarrollados han logrado mejores índices de bienestar y calidad de vida de sus habitantes. Y eso trae felicidad.

En Argentina con un 30% de ciudadanos pobres no podemos hablar de felicidad y mucho menos sabiendo que un alto porcentaje de esos treinta puntos son niños.

Son niños, la pobreza es asimilable a un duelo, implica sufrimiento, la pobreza es hambre, es un hogar con letrina, con hacinamiento, en el que el niño no accede a la educación, no accede a algo que es vital las proteínas necesarias.

Dice un reconocido médico, un trago de leche y un beso, los niños necesitan eso y en esa etapa de la vida está el desarrollo neurológico del niño, eso va hacer que quede incluido o excluido del sistema. Y ese daño es irreversible (se emociona).

Por eso duele, por esto tiene que estar en el primer lugar de la agenda.

-¿Por qué es tan complicado resolver el tema de la pobreza?

-Creo que es una cuestión de encarar el tema, es duro decirlo así porque la conclusión a simple vista sería nunca lo abordamos. A mí me ha tocado trabajar en consultorías sobre el sector público en otros países, como Bolivia que no tiene los recursos naturales que tiene Argentina.

Hay países que han tenido que pasar una guerra para progresar y pasar a ser un país desarrollado. La guerra podría ser asimilada a tocar fondo y a mí me parece que este país no termina nunca de tocar fondo.

Creo que hay una cuota altísima de responsabilidad de los gobernantes. Me parece que se trata de tomar al toro por las astas, información se tiene sobre la pobreza y la información es la base para tomar decisiones. ¿Qué faltó para sacar a la población de la pobreza? Faltó la decisión.

Argentina hace cuatro décadas tenía y tiene un nivel de producción del 0,6% en dólares constante, Latinoamérica duplicó ese porcentaje, el mundo cuadriplicó esa cifra. ¿Por qué, porque somos un país pobre, porque no tenemos recursos naturales, porque no tenemos recursos humanos?

No, acá no hubo decisión de sacar a la gente de la pobreza porque recursos hay.

Por eso es una deuda enorme que se tiene con la sociedad. Y es una deuda de la política.

Ha faltado sentido común y la convicción de sacar a la gente de la pobreza. Pobreza cero no existe, pero 30%, trece millones de argentinos no tiene explicación, no la tiene.

-¿Usted que estuvo trabajando para otros países qué mirada tiene sobre los niveles de corrupción en Argentina?

-La corrupción existe en todos lados, incluso en Estados Unidos adonde también fui por trabajo.

En los países desarrollados también hay corrupción, no nos tenemos que engañar. Pero si tuviera que definirla no es tan burda, no es tan obscena como lo es en Latinoamérica. Ellos no se permiten ni estos niveles de pobreza ni una inflación que supere el 3% o el 4%, no se permiten un año o dos de recesión.

Actúan para que eso no suceda, no se permiten devaluaciones constantes, no se permiten estas malas prácticas, adoptan buenas prácticas y las sostienen en el tiempo.

La corrupción existe, pero en niveles más controlados, no en niveles obscenos.

-¿Qué mirada tiene sobre la decisión de la Justicia, por ejemplo, de dictar prisión preventiva a Julio De Vido?

-Creo que la Justicia tiene que impartir justicia y me pregunto por qué no lo hicieron con esa celeridad antes. El Poder Judicial también tiene que hacer un mea culpa, hay toda una sociedad que no confía en el sistema judicial. Porque como bien dicen los expertos, la Justicia tardía no es justicia. Entonces, yo admito que se ponga al Ejecutivo y al Legislativo bajo la lupa, pero al Poder Judicial también. Estoy totalmente de acuerdo conque se condenen todas las actitudes delictivas, sea quién sea y del color político que sea.

Lo que me pregunto por qué pasa tanto tiempo hasta que la Justicia actúa, imputa, procesa, condena, siguiendo todos los pasos que correspondan conforme a derecho.

El Poder Judicial también tiene que dar respuestas a la sociedad porque hay muchísimos delitos que no se han aclarado, hay muchas muertes no esclarecidas, no solo los de corrupción.

-¿Le gustaría ser intendenta?

-No, jamás me lo planteé. Creo que mi aporte está mucho más desde esto donde me siento en mi metier, en el conocimiento y no desde una mirada estratégica como la que se requiere para ser intendente. Jamás se me cruzó por la cabeza.

-¿Cuál es su sueño?

-Ver a esta Argentina desarrollarse en todo su potencial como sé que puede, porque tiene tanto desde el capital humano hasta cada uno de los recursos, lo tiene todo. Todo.

Y que los niños de hoy, los jóvenes de hoy encuentren lo que las generaciones anteriores no supimos dejarles y que lo encuentren como un legado que tienen también que hacer crecer.


Opiniones

Mauricio Macri
De él y de su Gabinete esperaba un Gobierno más épico. Veo un Gabinete con demasiados egos justamente evaluando los resultados que han podido poner sobre la mesa. Sé que deberían pasar en limpio el plan de gobierno, porque no es visible para la sociedad, y poder explicarnos cuál es el rumbo porque hasta acá, lamentablemente, no lo han sabido explicar o no lo tienen claramente definido.

Juan Schiaretti
Me parece un trabajador infernal, quizás por su perfil como contador admiro todos los números y datos que tiene en la cabeza y la forma inteligente en que los utiliza. Y voy a rescatar especialmente que como gobernador de una provincia que tiene todos los colores políticos, no ha dejado una ciudad, un municipio o una comuna sin la obra estratégica. Es un gran trabajador y está gestionando para los cordobeses, más allá del color político.

Martín Gill
Más allá del enorme aprecio que le tengo, es una persona a quien admiro por ser un gran estratega, con una inteligencia particular que le permite tener una mirada distinta a la que tenemos todos. Y con una sensibilidad especial, con un don de buena gente, de buena madera. Es un político atractivo para cualquier gestión, para cualquier partido, un político de los que necesita hoy la política argentina. Un político formado, con trayectoria, experiencia y con una mirada sobre la realidad y su abordaje muy particular. Tiene un potencial enorme.



Me gusta

Trabajar, tengo la suerte de trabajar en lo que me apasiona.

Me encanta
Leer y estudiar.

Me divierte
Los logros de mi hija Paulina. Estar en familia.

Me entristece
Hasta las lágrimas, la pobreza en el niño.

Me enoja
La hipocresía y el engaño.

 

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