El Diario del centro del país

La eternidad de las letras

Durante el pasado año muchos artistas de las letras, la ficción y la historia nos abandonaron. Aquí, a modo de homenaje eterno, algo sobre ellos. Con el mismo fuego, sus obras

Escribe Daniel Rodríguez
Especial para El Diario

Las letras nos sobreviven, afortunadamente. El año 2018, que ya pasó, dejó sin dudas un sinsabor para la cultura literaria local.

Es que más allá de los que han llegado y de las nuevas obras, algunos escritores nos abandonaron.

Estas líneas no son más que una excusa para recordarlos y despertar (en algún desprevenido) sus obras, para leerlas o releerlas.

Eduardo Cichy

Eduardo Cichy

A mediados del pasado año, a los 51 años y para sorpresa de todos, Eduardo Cichy abandonaba el viaje literario en este mundo. La terrible noticia llegó una de las primeras mañanas del gélido mes de junio.

Placas como “Algo posible”, “Dientes”, “El ojo izquierdo”, “Como si todo fuera tan fácil”, “A la izquierda de la coma” y más fueron parte de su obra literaria que llegó a más de una veintena de títulos.

Eduardo, durante el período 2007/2009 fue vicepresidente de la Sociedad Argentina de Escritores Filial Villa María (SADE). Además, también perteneció al grupo Paco Urondo; el que le rindió un sentido homenaje en el último encuentro “Ciudad en llamas”. Es que el hombre nacido en La Playosa (y afincado en Villa María desde 1987) era apreciado por todo el ambiente que aún sigue extrañando su buen humor.

El, poeta, narrador, músico en su momento, además escritor de teatro y editor independiente (Xion era su sello) dejó un reguero de poemas imborrables que es importante salvar.

“Cuando el límite de la vida sea estrecho / y la muerte, negramente, se me instale/ dame un poco de tu vapor de cielo/ y déjame respirar el viento de tus labios/ para que cuando tenga mis pulmones llenos, / pueda decir que te estoy tocando” (Instante previo).

“Muertos/ por doquier/ por desdén/ por negligencia/ por error/ por mentiras/ por amor/. Estoy harto/ de ver muertos/ por las dudas. (Del libro “El ojo izquierdo”).

Cichy, sin dudas, fue un polifacético participante de la cultura local, tal como lo afirmara El Diario al confirmar el doloroso hecho.

Alcide Fornero

Alcide Fornero

El segundo día de agosto (durante la mañana) la fatalidad azotaba nuevamente las letras. El hombre nacido en La Playosa un 11 de marzo de 1935, padre de seis hijos y el mayor de tres hermanos dejaba un interesante legado.

Afincado en barrio Bello Horizonte, Villa María hasta sus 83 años, Alcide dejaba títulos tales como “Vivencias, relatos y poesías”, “El hijo del hombre”, “Por los surcos de la tierra” y la novela “El naufragio del Principessa Mafalda” editada por El Mensú.

“Un hombre agradecido de la vida”, según la antología 2019 de la SADE que “le agradeció siempre, valga la redundancia, a Dolly Pagani ya que ella lo acogió en su taller literario”.

Siempre con el campo y lo rural a flor de piel, Fornero pudo exponer diversas vivencias en palabras y en tinta. En un fragmento de “Hombre de campo” narraba:

“No te vayas hombre de campo/ quédate con tus ideas/ Resguarda tus convicciones/ de políticas que apestan. / Y cuando marques la última melga/ porque se acortan los tiempos, / solo te quedarán nostalgias / y la noche de los silencios”.

Rubén Rüedi

Rubén Rüedi

Escritor, historiador, docente; las especificaciones son un modismo. Socio de SADE y creador de la “Cantata a Villa María” y autor de innumerables obras literarias como “La aldea”, “Maradona, el médico de la selva”, “Antonia” o “La historia de Villa María”, Rüedi plasmó un reguero de textos que seguirán sobreviviéndolo por la eternidad.

En el libro “El zoológico de Salomón”, Rubén, comentaba en el apartado “Los niños primero” algo de historia:

“Salomón había prometido que si llegaba a ser intendente se ocuparía de la diversión de los más chicos […] entonces, apenas asumió […] comenzó a limpiar las orillas del río para construir el Parque Infantil y el Jardín Zoológico junto al puente Juan Bautista Alberdi […]

El Parque Infantil, dentro del cual estaba el Zoológico tenía un hermoso arco de ingreso […] contaba con tres islas y […] de una isla a la otra […] hizo construir puentes de madera […] que el ingenioso intendente llamó ‘Puentecitos criollos’”.

Por lo antes expuesto, y mucho más, aquel 30 de julio la noticia fue sentida por más de uno, claramente.

Daniel Baysre

Daniel Baysre

Como si fuera poco aún queda fresco el recuerdo del “profe”. Autor de obras como “Sobral vivo”, “Escritos”, “El radicalismo que yo viví” y otros títulos relacionados con aportes para la cultura y también, obviamente, la educación.

A los 79 años, el exconcejal y discípulo de Antonio Sobral, recibía la distinción de Ciudadano notable de la ciudad; noticia que no pudo disfrutar completamente.

Junto con su increíble tarea docente, literaria y política abandonó, junto al mes de septiembre, el mundo como lo conocemos.

Gracias por la literatura, a todos.

 

Print Friendly, PDF & Email

En la misma categoría

Gobierno municipal de Villa Nueva durante el terrorismo de Estado

Noemí Bramardo

Carnaval toda la Villa

Juan Pablo Morre

Las mujeres en la historia

Noemí Bramardo