El Diario del centro del país

La Euskal Herria más tradicional

Viajeros Villamarienses/País Vasco/Lesaka

Comentanos primero qué es Lesaka y donde queda, ya que se trata de un destino muy poco conocido para el lector común.

-Lesaka es un hermoso pueblo del País Vasco, asentado en lo que actualmente es la Comunidad de Navarra, muy cerca de la frontera con Francia. Oficialmente está ubicado en España, aunque para nosotros los vascos y descendientes de vascos, el territorio que ocupa es parte de Euskal Herria, que es nuestra Patria no reconocida legalmente. Viajé allá ya hace ya varios años atrás, como parte de un programa cultural organizado por el Gobierno Vasco llamado “Gaztemundu”.

 

-Por lo que nos contabas de tus raíces, debió haber sido un viaje muy especial.

-Sin dudas. Todo el viaje por Euskadi fue muy apasionante. Pero en particular recuerdo con gran cariño la visita a Lesaka, ya que es un pueblo muy tradicional, donde la cultura vasca tiene un ascendente muy, pero muy fuerte.

 

-¿Qué fue lo que más te sorprendió del lugar?

-Cómo todo el mundo habla el euskera, que para quien no lo sabe, es el idioma de los vascos. Es una de las lenguas más antiguas del mundo y de las pocas de Europa que no tiene conexión con las llamadas indoeuropeas, como lo son las latinas, las germánicas o las eslavas. Llegar a un lugar así y ver cómo la gente mantiene de forma tan fiel esos usos nacidos hace varios miles de años atrás, en una práctica por la que los vascos resultaron perseguidos por siglos y siglos, resulta muy satisfactorio. Las tradiciones se conservan también en cosas como la vestimenta, con el uso de la boina o txapela, y en como juegan a la pelota, el deporte nacional de Euskadi, que en pueblos como Lesaka se practica más que el fútbol. Acá lo jugamos en modo frontón, con paleta de madera. Pero allá la disciplina más popular es con la mano.

 

-¿Y la gente cómo es?

-Entrañable, una gente muy buena. Sí es cierto que al principio pueden parecer cerrados, pero cuando uno demuestra afinidad o interés por su cultura, te abren las puertas de par en par. Allí uno encuentra al típico vasco, por así decirlo: gente de corazón noble, muy éticos, muy sencillos, muy de campo.

 

-¿En qué aspectos se puede ver ese carácter tan marcadamente rural?

-Bueno, lo del idioma ya da una muestra importante de ello, porque el euskera se conserva mejor en las zonas de campo, como ocurrió con los inmigrantes vascos que llegaban a Argentina, y trabajando en el las cosechas, en los corrales y en los tambos seguían hablando su lengua originaria. Pero aparte de eso, sorprende la pureza de los alimentos y el conocimiento del trabajo de la tierra, dos cosas que van de la mano. Es muy común ver que cada casa tenga sus huertas y frutales en el patio. También destacaría el cómo se intercambian los alimentos: uno le da al vecino una calabaza y el otro a cambio le entrega habas, por ejemplo. Hay un sentido de cooperación y solidaridad que en la mayor parte del mundo occidental se ha perdido.

 

-¿Qué podrías destacar en términos de paisajes, de cosas para ver?

-Los paisajes de Lesaka son preciosos, muy típicos de Euskal Herria, repletos de caminos para pasear por los bosques y colinas con múltiples tonos de verde, laderas con ovejas y cantidad de caseríos vascos, que son las típicas viviendas de campo de Euskadi, grandes, robustas, hechas de piedra, madera y tejados a dos aguas, con macetas llenas de coloridas flores en las ventanas. En el pueblo mismo, uno puede disfrutar de caminar por sus callecitas antiguas, donde se repite el estilo de caseríos, pero en este caso uno al lado del otro. También vale pena caminar por las orillas del río Onín, ver las preciosas iglesias y varias otras construcciones medievales de más de casi 600 años de antigüedad, como la Torre Zabaleta o casonas señoriales como la Casa de Minyurinea, la más famosa a nivel local.

 

-Y como buenos vascos, en Lesaka tendrán una gastronomía interesante…

-¡Claro que sí! La gastronomía es exquisita, con una elaboración artesanal, cuidada en todos los detalles. A quien visite Lesaka le recomiendo probar la txistorra (que es una especia de chorizo), el queso de oveja, la misma carne de oveja y los pintxos varios (que son tapas, pero mucho más sofisticadas que las tradicionales). Para ser un pueblo tan pequeño, tiene muchos restaurantes y bares. Lo mismo ocurre en los alrededores. También aconsejo acercarse a una típica sidrería, tan cálidas con sus mesas y detalles en madera, y probar la sidra navarra directamente desde el tonel. Un espectáculo.

 

Pasaporte

Nombre: Ismael Martínez de Alegría.

Edad: 61 años.

Profesión: dueño de un taller de cuadros.

Lo que más me gustó: los paisajes y el respeto de la gente por la naturaleza, la limpieza y las tradiciones.

Lo que menos me gustó: nada. Lesaka para mí fue como un sueño.

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