La hepatitis C ya es una enfermedad curable

“El avance ha sido impresionante”, dijo Quinodoz

Un especialista local comentó que no es posible afirmar nada definitivo sobre la presunta mayor prevalencia en nuestra región del virus C, a menos que se haga un estudio exhaustivo, que adelanta que “sería muy costoso”

“El avance ha sido impresionante”, dijo Quinodoz

El infectólogo Darío Quinodoz afirmó que “no hay estudios concluyentes acerca de la supuesta mayor prevalencia de hepatitis C en Villa María, que en la media nacional”.

Con motivo de celebrarse la semana pasada el Día Mundial contra la Hepatitis, EL DIARIO consultó al especialista sobre el panorama actual de la enfermedad, que se presenta mucho más positivo que hace unos años.

Así, destacó que “ha sido impresionante el avance en Medicina, con nuevos tratamientos que actúan directamente sobre el virus, a diferencia del tradicional interferón, que además tenía muchos efectos secundarios”.

En cuanto al número de casos de hepatitis C en nuestro medio, consideró que “hay algunos indicios que sugieren que Villa María está por encima de la prevalencia nacional, que está en torno al 1,75% de la población, pero no ha habido un estudio profundo, que permita afirmar de manera concluyente que en la ciudad hay más proporción de casos que en el resto de la Argentina”.

Asimismo, puso de relieve que “en realidad la gran cantidad de casos está en la población mayor de 40 años, porque en los jóvenes la prevalencia es del 0,03%, es decir, insignificante”.

Esto es debido, remarcó, a que el principal mecanismo de contagio fue a través de transfusiones o de inyectables no seguros, lo que cambió radicalmente en las últimas décadas, como derivación de la irrupción del virus HIV en la atención mundial, lo que provocó un gran cambio en la bioseguridad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé eliminar la hepatitis C en el año 2030, y estima que aún hay 71 millones de personas portadoras del virus. Para ello, se cuenta a nivel internacional con tratamientos que permiten curar la enfermedad en un tiempo promedio de tres meses, un logro que no se ha conseguido en el caso del SIDA.

El principal problema de los nuevos tratamientos es su alto costo.

Quinodoz es jefe de trabajos prácticos en la cátedra de Histología de la carrera de Medicina de la universidad local, además de dirigir la Clínica de la Familia, y de revistar como coordinador médico del centro médico Roentgen. En esta última entidad, se dispone de un equipo para practicar la elastografía, un estudio complementario muy similar a la ecografía que permite analizar la dureza del hígado, como indicador del grado de fibrosis.

La elastografía es un método de diagnóstico no invasivo, que sustituye a la biopsia de hígado, y que puede lograrse a un relativo bajo costo. También sirve para estudiar el hígado graso, entre otras enfermedades.

Por otra parte, Quinodoz alertó sobre la alta presencia de casos de hepatitis B, pese a que existe una vacuna para prevenirla. “Es muy importante la prevención, porque un 13% de estos casos derivan en hepatitis crónica, ya que para el virus B no hay cura”.

 

Objetivos

El Día Mundial contra la Hepatitis ofrece la oportunidad de impulsar todas las iniciativas para aplicar la primera estrategia mundial del sector de la salud contra las hepatitis víricas, y ayudar a los estados miembros de la OMS a conseguir el objetivo final, que es “eliminar la hepatitis”.

Las actividades e iniciativas de sensibilización en torno al día mundial tienen por objeto:

Potenciar y aprovechar el compromiso político tras el refrendo oficial de la estrategia mundial del sector de la salud contra las hepatitis víricas en la Asamblea Mundial de la Salud de 2016.

Dar a conocer las respuestas nacionales a la hepatitis que se están empezando a utilizar en países con una carga elevada de esta enfermedad.

Alentar la acción y la colaboración de personas, asociados y el público en general.

Poner de relieve la necesidad de potenciar la respuesta mundial, según se señala en el informe mundial de la OMS sobre las hepatitis correspondiente a 2017.

En apoyo de la campaña “Eliminar la hepatitis”, la OMS publicará nueva información sobre las respuestas nacionales en los 28 países con mayor carga de la enfermedad.

Once países concentran casi el 50% de la carga mundial de hepatitis crónicas: Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, Mongolia, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Uganda, Vietnam.

Además, 17 países tienen una alta prevalencia de la enfermedad y, junto con los anteriores, soportan el 70% de la carga mundial: Camboya, Camerún, Colombia, Etiopía, Filipinas, Georgia, Kirguistán, Marruecos, Nepal, Perú, Sierra Leona, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Ucrania, Uzbekistán, Zimbabwe.

Algunos mensajes clave del Día Mundial contra la Hepatitis que la OMS emitió este año son:

-Las hepatitis víricas constituyen un importante problema mundial de salud y exigen una respuesta urgente.

Se estima que en 2015 había en el ámbito mundial 257 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis B (VHB) y 71 millones de personas infectadas por el virus de la hepatitis C (VHC).

-Muy pocas de las personas infectadas tuvieron acceso a pruebas y tratamiento, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos.

A finales de 2015, tan solo el 9% de las personas infectadas por el VHB y el 20% de las infectadas por el VHC se habían sometido a pruebas y contaban con un diagnóstico. En 2015, de las personas diagnosticadas con infección por el VHB, el 8% (1,7 millón de personas) recibían tratamiento, mientras que el 7% de los diagnosticados con infección por el VHC (1,1 millón de personas) habían iniciado tratamiento.

Las metas de alcance mundial para 2030 son las siguientes: el 90% de las personas con infecciones por el VHB y el VHC se habrán sometido a pruebas de detección y el 80% de los pacientes con las condiciones adecuadas habrán recibido tratamiento.

 

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