El Diario del centro del país

“La igualdad de género no es un relato, es una necesidad”

María Celeste Curetti

Nació en Villa María, el 23 de agosto de 1983. Estudia Abogacía. Empezó su militancia en el Partido Justicialista en plena crisis de 2001, apenas finalizados sus estudios secundarios. Del año 2004 a 2009 fue subdirectora de la Oficina Privada de la Intendencia local. De 2009 a 2011 asumió la titularidad de la Dirección de Empleo municipal. En 2012 trabajó con Martín Gill, coordinando los proyectos de Polos Audiovisuales en el ámbito del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). De 2013 a 2015 fue jefa de Despacho de la Cámara de Diputados de la Nación. Desde 2015 hasta la fecha es la secretaria de la Unidad de Intendencia

Escribe: Nancy Musa
DE NUESTRA REDACCION

Rebelde por naturaleza. Es directa, expresiva, exigente, muy responsable y adicta al trabajo. A los 20 años ya ejerció funciones en el Ejecutivo municipal y fue adquiriendo experiencia en la gestión pública. Está comprometida con la lucha por la igualdad de género, con la defensa del ambiente, con las necesidades del otro. Le duele el país.

Cree en la transparencia, la participación, la colaboración, la creatividad, el trabajo en equipo. Es un “soldado” del proyecto político del intendente Martín Gill, a quien considera un dirigente distinto con una visión humana y a largo plazo de la política.

Sueña con una dirigencia que deje de lado los personalismos y se enfoque en los sueños de la sociedad en su conjunto.

 

-¿Qué reflexión hacés sobre el rol de la mujer en este tiempo?

-El rol de la mujer en este tiempo es más que importante. El colectivo de mujeres que viene militando, no solo en nuestro país, sino en el mundo, con militantes y activistas, tiene un rol importante, pero no solo en la discusión ideológica de la igualdad de género, sino desde el lugar que cada una de las mujeres ocupa, como madre, como ama de casa, como trabajadora, estudiante, docente o funcionaria o activista de la política.

Cuando hablamos de igualdad de género hablamos de muchos géneros, y nuestra responsabilidad es el cambio sociocultural que tenemos que dar.

En nuestro colectivo podemos tener mucha agenda, las mujeres tenemos diferentes posiciones con respecto a esa agenda, pero lo más importante es el cambio sociocultural que tiene que dar esta generación de activistas, que se ha gestado hace unos años, en el mundo hace un poco más y en nuestro país a partir del movimiento de Ni una menos.

 

-¿Hace poco más de tres años?

-En 2015, donde un grupo de periodistas y actrices visibilizan la problemática de los femicidios, que después ha sido incorporada como un delito al código y que fue una lucha y un logro de ese colectivo.

Pero, principalmente repito nuestro rol es el cambio sociocultural, no solo para el presente donde existe mucha desigualdad, sino para el futuro de las próximas generaciones.

Porque no es solo un relato el de la igualdad de género, es una necesidad. Porque nuestros niños y nuestros jóvenes se forman en una sociedad que sigue siendo desigual.

Y no solo para las mujeres, sigue siendo desigual para las otras comunidades, para la comunidad LGTB, para los pobres.

 

-Para los pueblos originarios…

-Sí, pueblos originarios, trabajadores, trabajadoras, hay una desigualdad que excede la de género. Entonces la lucha del colectivo feminista, no es solo la discusión de temas que se ponen en la agenda, sino que va al cambio cultural donde la igualdad es para todas y todos.

 

-¿La palabra feminismo asusta a los hombres?

-Sí, probablemente asuste la palabra. No es una palabra nueva, hay lucha feminista desde hace muchos años. Muchos logros se han conseguido por esta lucha, desde el voto femenino, el ingreso de la mujer al mercado laboral, a la educación misma, antes no tenían el derecho de estudiar.

Justamente, ayer leía una nota donde un compañero decía que había una discusión de por qué los inventos eran todos de hombres. Y los inventos son de hombres porque durante años la mujer no tenía derecho a estudiar.

Muchos años estuvimos sin votar y eso no fue hace mucho tiempo. Fue muy contemporáneo, donde no teníamos el derecho de elegir a quienes nos representaban.

Y esos logros fueron parte de la lucha feminista.

La palabra feminismo no creo que produzca miedo, creo que produce dudas, incertidumbre, impotencia. Si produce miedo es por desconocimiento de lo que es el feminismo.

 

-Muchos desconocen lo que representa, en profundidad, el feminismo.

-El feminismo no es una lucha contra los hombres, el feminismo busca la igualdad.

Hay mujeres que dicen a mí nunca me pasó que me acosaran, nunca me pasó que me abusaran, o ganar menos que un compañero de trabajo. Eso no significa que no suceda, porque la empatía es ver lo que le pasa al otro.

Y creo que ante todos los cambios revolucionarios hay una incertidumbre sobre lo que puede pasar, y la verdad que el colectivo es una revolución.

Es más que una lucha de género, es una lucha social, por lo menos para mí.

 

-¿En la política se le hace difícil el camino a la mujer?

-Sí, totalmente. Con los años se ha ido educando la estructura partidaria en cuanto a la participación de la mujer. Obviamente a través del voto femenino, luego el cupo en las legislaturas, en las listas de los partidos. Hemos tenido cambios estructurales en la participación de la mujer en la política, pero todavía falta mucho.

En Córdoba se está discutiendo la ley de paridad y estamos en 2019. Y recién hoy las mujeres de los distintos partidos hablamos de paridad, más que ley de cupo.

Pero sí hay que abrir una discusión interna, hay que plantearnos muchas cosas, no solo desde la participación porque participar podemos todas, pero las mujeres siguen excluidas de las mesas de discusión.

 

-Y cuando logra estar en la mesa, ¿es más complicado?

-La mujer que logra estar en una mesa de discusión, que logra hacerse valer tiene que resignar muchas cosas. Tiene que resignar su participación en la familia, y no es lo mismo para el hombre.

Cuando una mujer decide participar activamente o priorizar su carrera política o profesional no puede descuidar a su familia. Porque sus hijos son responsabilidad de la madre, su casa es responsabilidad de las mujeres, y cuando hablamos de igualdad también hablamos de eso.

Las desigualdades se producen en un montón de lados, desde que nuestras cargas en el hogar no son iguales, nuestras cargas laborales no son iguales, y nuestra participación no es igual.

 

-En nuestro país se ven pocas mujeres en los lugares de mayores decisiones de poder.

-Esa es una autocrítica que nos tenemos que dar, no solo en las estructuras partidarias, sino en los gobiernos. La conformación de las listas, la conformación de los gabinetes, siempre se piensa en el hombre primero, pero no porque sea más capaz, sino porque generalmente es más fácil para el hombre ocupar espacios.

Y cuando una mujer decide priorizar su carrera, se le cuestionan muchas cosas.

Y sobre todo en la política cuando decidís tener un rol activo. En los ejemplos que puedo dar desde mujeres de nuestro partido, históricas como Evita, o compañeras contemporáneas como Alejandra (Vigo), Nora (Bedano), o la misma Cristina, son cuestionadas por su carácter.

Porque eso hace la política, hace que la mujer tenga que resignar hasta su propio carácter, porque no hay otra forma de encarar la situación si no es ponernos al mismo nivel de discusión que los hombres.

Los hombres discuten de otra manera, son efusivos y las mujeres que hacemos eso somos cuestionadas.

 

-¿Enseguida salta el tema hormonal?

-Sí. Valorizan tu cuestión hormonal. A los hombres no se les cuestiona el carácter, por hacer valer su opinión, sí cuestionan a la mujer.

Cuando los hombres son decididos, efusivos, llevan adelante sus objetivos, ese hombre tiene capacidad de líder, es firme y se le atribuyen un montón de cualidades.

Cuando la mujer tiene el mismo recurso, se levantó con el mal día, tiene problemas hormonales, tiene mal carácter. Es mandona, es poco femenina, eso sucede y sucede en la actualidad.

Por eso a Cristina se le cuestionó su soberbia y a lo mejor en un hombre esa soberbia era determinación en el liderazgo.

Allí radican las diferencias en la política.

 

-¿Hay que tener mucha templanza en el día a día para no bajar los brazos?

-Hay que tener mucha templanza, mucha paciencia, mucho coraje y hay que resignar muchas cosas. No solo por la cuestión de género, sino que gobernar es una cuestión de gran responsabilidad.

Y hay que tener mucha vocación de trabajo y en ese sentido no hay diferencia de género, pero sí la mujer debe trabajar más, tener mucha más paciencia, y tiene que soportar muchas cosas.

No porque yo nunca haya soportado un acoso o un abuso de poder, no quiere decir que no suceda. Sucede y mucho.

 

-¿La mujer tiene una mirada distinta sobre la realidad?

-Totalmente. Es distinta desde su mirada de compromiso. La mujer es capaz de ver con un poco más de sensibilidad. La mirada de la mujer es siempre desde la sensibilidad, nos preocupan más las cosas que hacen al sentimiento, que el objetivo del pragmatismo. O sea que nuestra mirada es siempre diferente.

 

-Hace muchos años que estás trabajando con Martín Gill, ¿cómo definirías su liderazgo?

-Muchos años. Martín es en su liderazgo como dirigente, de lo distinto que hay. A veces puede sonar poco objetivo lo que voy a decir, porque nosotros somos parte de un proyecto político que conduce Martín y en donde hemos tenido la posibilidad de formarnos desde cero.

Somos más que un proyecto político, un grupo de amigos, en donde tenemos un compromiso y un vínculo de amistad que conduce Martín.

Y como dirigente es diferente y merece mi admiración. Es diferente en su forma de conducir, en lo que hace a su persona, a su formación humana.

Martín es digno de admiración por su condición humana, no retira nunca la visión humana en la mirada de la política.

 

-¿Eso lo hace diferente?

-Sí, eso lo hace diferente. A veces cuestionamos su forma de conducir, porque esperamos más efusividad, porque somos más ansiosos. Y él tiene esa capacidad de ver la política que le permite tener la templanza de tomar la decisión correcta en el momento correcto.

Para tomar decisiones no coyunturales, sino que beneficien a la comunidad.

Martín es mi referente político porque como dirigente es más un ejemplo a seguir que un líder.

 

-¿Cómo lo conociste a Martín Gill?

-Lo conocí porque trabajé en la gestión de Nora Bedano, en la Privada, y Martín era secretario de Gobierno. Y eran dos personas incansablemente trabajadoras (risas), entonces desde la 7 y media de la mañana hasta las 12 de la noche que se quedaban ahí, teníamos un vínculo diario.

Debo decir que mi militancia partidaria era en la oposición de Gill. No era referente del grupo de juventud al que yo pertenecía.

Pero en la gestión tuve la oportunidad de aprender de Nora y de aprender una forma de gestionar de Martín que la verdad es admirable.

Martín siempre ve un poco más allá de la coyuntura y piensa en lo que da beneficios a largo plazo.

No por nada es el referente de la educación.

 

-¿Por qué empezaste a militar en política, que te motivó?

-Participé en el secundario activamente, del centro de estudiantes, fui parte del grupo Naciones Unidas, de la escuadra de handball, si me dejaban leía en todos los actos, había como una necesidad de participación, desde muy chica, que no tenía nada que ver con lo político, pero sí con el compromiso de poder hacer cosas.

En 2001, en plena crisis, estaba sentada mirando los saqueos de diciembre, la explosión en Plaza de Mayo que hubo muertos y heridos, sentí dolor. Dolor por mi país. Lo sentí, igual que lo siento ahora, dolor por mi país.

Y era dolor, lloraba, hago muy pocas expresiones en las redes sociales, pero cuando suceden cosas como en 2001, o las últimas reformas que perjudican a jubilados, a discapacitados, a las personas más vulnerables, a mí me duelen. Me duele la injusticia social.

Y el día que me deje de doler eso me voy a dedicar a otra cosa.

En ese momento iba al pub “El escarabajo” y estaba el Partido Justicialista cerca.

A la mañana siguiente fui al partido, golpeé la puerta, me atendió Angela (Tolosa), le pregunté cuándo era la reunión de los jóvenes, le dije que quería participar.

 

-¿Por qué en el peronismo?

-Y peronista me hizo mi abuela sin quererlo. No vengo de familia militante, mi papá (Luis) es empleado metalúrgico, no es un activista, sí haberla escuchado a mi abuela hablar de Eva o de algún acercamiento emotivo que ella tenía con el peronismo.

Mi abuela tenía el libro “La razón de mi vida”, por una cuestión de sentimiento y por eso siempre digo que mis convicciones son personales y de procedencia popular.

Porque cuando uno viene de familia trabajadora la realidad es diferente. A mi papá en 2001 le redujeron a la mitad su jornada de trabajo, tuvo que salir a buscar otro trabajo, nosotros éramos cinco hermanos, gracias al trabajo de mi familia nunca nos faltó nada, tuvimos educación.

Nunca nos faltó nada, pero uno padece las crisis. Yo en 2001 tenía la expectativa de irme a estudiar a Córdoba, Abogacía, y en mi casa no se pudo.

 

-Más allá de tu abuela, de “La razón de mi vida”, ¿la convicción que el peronismo era el camino de qué manera surgió?

-No la voy a nombrar, pero mi profesora de Historia era anti (risas). No sé si anti, pero tenía algunas diferencias y mi mamá me inculcó mucho la lectura. Entonces, tuve la oportunidad de leer desde muy pequeña.

Me interesaba por leer Historia, me gustaba mucho, y me gustaba discutir. Entonces si la profesora hacía un comentario, me producía esa rebeldía que no sé de dónde viene (risas).

Ella te enseñaba muy por encima el peronismo y yo pensaba por qué enseña por encima estas cosas que cuando vos leías habían sido tan buenas.

 

-La rebeldía te llevó de la mano.

-(Risas). Creo que la actividad en la política tiene que ver conque uno se rebela ante ciertas cosas. Y yo soy rebelde por naturaleza.

 

-Hablando de naturaleza ¿cómo fue tu infancia?

-Muy feliz. No sé qué cosas hacen felices a una persona, yo soy feliz, muy agradecida, además. Soy una agradecida de la formación de mis padres, tengo la oportunidad de pertenecer a una familia numerosa donde los afectos y el cariño son la base de nuestra familia.

La honestidad de mi papá en el trabajo, en su forma de accionar, son valores que yo los aplico para hacerle sentir orgullo a mi familia.

La humildad, la inocencia y la solidaridad que nos inculcó mi mamá (Nora Castellano) hacen un conjunto de valores que son tus principios para accionar, por lo menos en mi caso y en el de mis hermanos.

 

-¿Son una familia muy unida?

-Muy unida, impenetrable (risas). Hemos tenido problemas, muchos, no somos perfectos ni mucho menos. Mi rebeldía me ha hecho cometer muchos errores en mi adolescencia, que le ha costado un dolor de cabeza a mis padres.

Desde mi rebeldía en el colegio, algunas cosas que uno hace cuando es adolescente, querer o esperar cosas que no coinciden con la realidad que vivimos.

Soy una protectora de mi familia.

Valoro el ejemplo de mis abuelos, paternos y maternos. Mi abuela materna era una feminista no reconocida, mi abuela paterna con una vocación desmedida a su familia y a sus hijos.

Mis abuelos dos trabajadores que lograron salir adelante gracias a sus trabajos. Por eso para nosotros el trabajo es de un valor incalculable.

 

-¿La relación con tus hermanos, vos sos la mayor, la del medio, la menor?

-Soy la mayor, la más grande. Con todo lo que eso implica, primera hija, primera nieta, primera sobrina, primera hija de amigos (risas) y eso de ser la más grande con todas las expectativas que tiene ser el primero.

Una expectativa que traslado a mis hermanos, somos muy unidos, sobre todo con el tiempo, con el nacimiento de los sobrinos, se valora cada vez más la unión familiar.

 

-¿Cómo se llaman tus hermanos?

-Natalia, César, Andrea y José. Una mesa numerosa, con todo lo que eso implica. Peleas, mi mamá no nos permitió pelear mucho porque venía antes el reto o la penitencia. De hecho en las habitaciones que teníamos, mi mamá nos había escrito la frase “los hermanos sean unidos… porque si se pelean los devoran los de afuera” (risas).

 

-¿A qué jugabas en tu niñez, te gustaba jugar?

-Me gustaba jugar, pero no a lo que jugaban las nenas. Me gustaban los deportes, de hecho tengo tres o cuatro quebraduras, no me gustaban las muñecas, jugaba con papeles, escribía.

Mi mamá dice que desde muy chiquita fui de contestar, de opinar, de rebelarme, me gustaba mucho lo que era físico, hacer deportes y mi mamá me mandaba a hacer cosas para que me descargara.

Fui a danza, a gimnasia deportiva, trepaba árboles, me caía, me quebraba (risas).

En el recreo jugaba al fútbol, hacía cosas diferentes del resto, creo que es parte de mi personalidad.

 

-¿Eras soñadora?

-Soy más objetiva del momento. No soy mucho de los sueños, pero sí soy de proponerme cosas y hasta que no las consigo no paro.

 

-¿Fuiste buena alumna?

-Fui muy buena alumna, hasta mi momento de rebeldía en sexto año, en donde el producto de la generación de los 90 me provocó una cuestión con mi cuerpo, y una exigencia desde lo físico que hizo que descuidara lo que venía siendo en toda la primaria y en la secundaria.

En toda la primaria nunca falté al colegio, tenía todos los años el premio a la asistencia perfecta, siempre fui cuadro de honor.

Pero en sexto año me pasé de revoluciones y tuve problemas alimenticios. Eso hizo que descuidara el estudio, mi participación en la escuadra, mis relaciones personales con amigos, un montón de cosas y perdí mucho de lo que había conseguido.

Después con el tiempo todo se supera, sigo teniendo algunos problemitas, pero no son tan preocupantes.

 

-¿Qué mirada tenés sobre el peronismo nacional?

-Viví el proceso del peronismo nacional de 2001 en adelante. Nosotros estamos marcados por una generación de jóvenes que somos hijos de los 90, donde la discusión política no existía.

Nosotros somos hijos del consumismo, de la globalización, del neoliberalismo, de la meritocracia, de la ambición por tener, de lo material. Somos hijos de eso.

Los millennialls (Generación Y) somos hijos de los 90 y eso hace que uno tenga una mirada completamente diferente a lo que podría ser el compromiso social, la empatía, analizar que el otro tiene menos, que es la base de peronismo, el otro, la justicia social.

 

-¿Ser hijo de los 90 es ser hijo del individualismo?

-Totalmente. Esa es la base de nuestra generación. Y de 2003 en adelante empiezan a participar las nuevas generaciones, cuando yo comencé a militar en el partido, los jóvenes éramos minoría.

La participación activa se dio con el kirchnerismo, allí los jóvenes empiezan a participar en política partidaria, en organizaciones sociales, es innegable que el kirchnerismo logró la participación activa y masiva de los jóvenes en política.

A los jóvenes se les dio un espacio de discusión y eso es muy valorable en este proyecto nacional y popular que es parte del peronismo.

Por eso los jóvenes fueron adquiriendo experiencia en la gestión.

Creo que el peronismo a nivel nacional; en la actual coyuntura con un gobierno antiperonista, que tiene dificultades en solucionar los problemas estructurales del país, que es responsable de una crisis que perjudica a las clases medias y trabajadoras; en todas sus aristas debería darse el debate responsable desde el rol que cada uno cumple en el peronismo.

Dar la discusión y analizar la posibilidad que el peronismo sea la alternativa para salir de la crisis.

 

-¿A nivel provincial cómo están las cosas?

-El peronismo, bajo la conducción del gobernador, ha logrado, no en forma mayoritaria, pero sí la unidad del partido.

El gobernador ha sabido conducir la unidad del peronismo, desde la responsabilidad institucional, desde la responsabilidad de gobernar, de cuidar no solo la gestión provincial, sino las gestiones locales.

Y eso lo hace un dirigente que en la situación del país deja de lado las diferencias, las individualidades, los intereses personales, para pensar en una idea superadora que beneficie a los cordobeses.

 

-¿Dónde estabas el día en qué murió Néstor?

-Estaba en el censo, me enteré antes de salir de mi casa y cuando nos juntamos con los compañeros y compañeras nos empezamos a movilizar para ir a Buenos Aires y participar del velorio.

Fue un golpe muy duro, la pérdida de Néstor o de José Manuel de la Sota son pérdidas muy grandes, pérdidas que te hacen virar 180 grados, traen inseguridad, oportunismos, en esos momentos hay que tener la responsabilidad de ser fuerte para seguir conduciendo los destinos del país, como le tocó a Cristina, o los destinos de la provincia en el caso del gobernador.

 

-¿Alguna vez analizaste los motivos del odio a Cristina que tiene un sector de la sociedad?

-No como odio hacia ella. Creo que el odio es de un sector que odia al peronismo, a los sectores populares, odio a que las clases más vulnerables puedan tener la posibilidad de educarse, de que puedan tener las mismas oportunidades que ellos.

Es el odio de un sector privilegiado, que tiene los recursos económicos del país y que cuando hay gobiernos populares que trata de distribuir esos recursos, ven amenazada su situación de privilegio.

Es un odio de clases que es más peligroso que el odio a un partido o a un dirigente.

 

-Vamos a la situación del peronismo local ¿a ver?

-El peronismo local ha tenido momentos de diferencias, pero creo que es un peronismo que siempre ha priorizado la unidad. Porque más allá de las diferencias, las actuales o las pasadas, más allá de las aspiraciones personales que son válidas, no se puede dejar de ver la aspiración del conjunto, de un proyecto.

El peronismo en lo local ha tenido infinitas diferencias, pero siempre ha sabido superarlas con la inteligencia de sus dirigentes y del compromiso militante.

Nunca estuvo dispuesto a resignar un proyecto en beneficio de la ciudad por las vanidades personales. Y eso es valorable. Podemos tener miles de discusiones, pero estoy convencida que la unidad del peronismo no es una preocupación.

 

-¿Pensás que Martín y Eduardo Accastello van a terminar acordando?

-Por supuesto, son dos dirigentes que están más allá de todas las diferencias. Son dos dirigentes que siempre han priorizado la ciudad, el compromiso de estos dirigentes es con la ciudad y con el pueblo de Villa María, más allá de lo partidario.

 

-En varios momentos te referiste al Gobierno nacional como que “va en contra de la gente”. ¿Por qué?

-Porque veo la realidad, un gobierno que ajusta en el gasto público, en las tarifas, que ajusta las pensiones, las jubilaciones, que no prioriza la obra pública como generadora de trabajo, que no prioriza la industria nacional como generadora de trabajo, que ajusta en la asistencia social. No puedo pensar otra cosa que no sea que va en contra de la gente.

Un gobierno que endeuda a la gente por generaciones, va en contra del pueblo.

 

-¿Qué aspiraciones tenés?

-No tengo aspiraciones de cargos, nunca las tuve. Tengo aspiraciones que este proyecto político que conduce la ciudad en este momento, conduzca la ciudad en los próximos cuatro años y que se proyecte a lo provincial.

Después soy un soldado del proyecto, desde donde me toque estar voy a tratar de hacerlo lo mejor posible.

Y desde lo personal tengo aspiraciones ejecutivas, me gusta mucho trabajar en el día a día, en la creatividad para seguir haciendo cosas en equipo. Pensar políticas del deporte, políticas de la transparencia que eso para mí es muy importante, para mí la transparencia, los datos abiertos, la colaboración es mi forma de trabajar en la responsabilidad del cargo que tengo.

Es en lo que creo, en lo que me formo y en lo que trato de capacitarme todo el tiempo.

 

-¿Cuál es tu sueño?

Sueño con una sociedad, un país, una ciudad donde la política se piense de otra manera. Sueño que nuestros dirigentes y nosotros que somos el futuro tengamos la capacidad de pensar la política de otra manera, no tanto desde los personalismos.

Que tengamos la capacidad de pensar los sueños de todos, que no tengamos desempleo, que bajemos el nivel de pobreza, que todos tengamos acceso a la educación.

Sueño en una política más plural, menos sectorizada.

 

Opiniones

Mauricio Macri

Soy muy respetuosa de las instituciones. El pueblo eligió un presidente y soy respetuosa. No quisiera que a un presidente le vaya mal, porque le va mal al pueblo. Eso no significa que esté de acuerdo con sus políticas.

Espero que tengan la sabiduría y la responsabilidad de no seguir ajustando en contra del pueblo y que tengan la responsabilidad institucional de ver la necesidad de la gente.

No sé cuántos dirigentes de este gobierno van a ver dónde está la necesidad.

Nosotros, en lo local, vemos las necesidades todos los días y cada vez más.

Quisiera que vayan donde está la necesidad de la gente para que vean el daño que están haciendo.

 

Juan Schiaretti

Es un dirigente que ha tenido la capacidad de conducir una provincia en un contexto económico que perjudica a todos. Ha tenido la capacidad de pensar obras y políticas públicas que van a valorarse de acá a muchos años.

Un gobernador que hace obras de gas, de desagües que benefician a todos. Su capacidad de visión a futuro merece el respeto porque ha pensado obras que benefician a estas generaciones y a las próximas.

 

Martín Gill

Para mí es un dirigente que pertenece a una nueva generación, que tiene una visión diferente de la política. Es un dirigente distinto, porque es capaz de conducir en el disenso, en la diversidad de opiniones, es capaz de conducir las diferencias.

Y eso es muy difícil, él es capaz de hacer un paso atrás, mirar, y beneficiar a todos.

Desde lo personal, además que nos une una amistad, para mí es un ejemplo a seguir en todo sentido, en lo personal y en lo político.

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