La industria láctea va de crisis en crisis

Javier Baudino, vicepresidente de Apymel

DIA DE LA INDUSTRIA – Análisis I – Javier Baudino, vicepresidente de Apymel

Javier Baudino, industrial lácteo, delineó el panorama sobre la actualidad de las pequeñas y medianas industrias lácteas. Con costos en alza y el mercado interno en baja, las Pymes atraviesan complicaciones difíciles de afrontar

Las industrias lácteas, en un laberinto

Desde la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel), el vicepresidente de la entidad, Javier Baudino, sumó su mirada sobre el sector industrial, poniendo foco en el que él representa. Valoró la importancia de la lechería en nuestra región como fuente de ingresos en ciudades y pueblos de la zona.

“Es el momento más difícil de los que vivimos en muchos años”,  dijo. “Desde Apymel venimos trabajando para que las Pymes se noten a nivel nacional, para luego ir jerarquizándolas. Porque hay que señalar que la mayoría somos emprendedores, con una actividad voluntarista y como ese fue nuestro punto de partida, muchos no nos animamos a pensar en el desarrollo, en crecer”, dijo.

Puso eje en dos problemas principales: uno es lo perentorio de la materia prima que procesan, lo que los obliga a procesar y vender sin poder esperar mejores condiciones; y el otro aspecto que preocupa es la dificultad de acceso al financiamiento para innovación.

Sobre el primer punto expresó que a la leche, que “tiene una duración extremadamente corta”, “hay que transformarla y no siempre es fácil venderla, máxime en un mercado restrictivo. En definitiva, nos encontramos con que es difícil seguir al ritmo de la inflación, con los costos en alza”.

Sabe que la producción primaria lechera no está ajena a la crisis. El cierre de tambos es incesante -como consecuencia de la baja rentabilidad del sector-, pero las vacas del establecimiento que cerró siguen produciendo en otras unidades más grandes. Es decir, la cantidad de litros no baja, sino que se concentra.

Agregó que “Argentina en estos últimos años ha sufrido los vaivenes en el sector. A nadie escapa lo que ha pasado con Sancor ni el ingreso de jugadores transnacionales como Saputo, lo que nos hace reacomodar a toda la mediana y pequeña empresa. Por ejemplo, Sancor dejó leche libre en el mercado y el que la capitalizó, hoy no sabe cómo colocarla en el mercado. Por otra parte, vemos el ingreso de las transnacionales, que tienen una altísima producción y pueden llegar al mercado con precios que obtienen por su escala, y a nosotros se nos hace difícil competir con eso”.

Sumado a eso, septiembre es el mes en que sube estacionalmente la producción láctea, por lo que deberán afrontar un aumento del trabajo sin verse compensados por eso. Al contrario, es la época en que los precios, por la ley de oferta y demanda, tienden a bajar (tanto el de la materia prima como el del producto final).

 

El banco no ayuda

Una de las apuestas de las Pymes lácteas es recurrir a la innovación, mejoramiento de la calidad de procesos y la oportunidad de volcarse a productos menos perecederos como los quesos duros. Pero para innovar hace falta dinero. “Hoy es imposible asumir el costo de la innovación con fondos propios. Por eso queda la vía de acudir a un préstamo que en el actual escenario representa un altísimo riesgo, ya que con suerte tendrá que pagar entre un 30% y un 40% de interés (aclaración: la disertación fue el viernes 24 de agosto). Estas tasas son muy difíciles de asumir y más aún cuando los industriales ya tienen crédito tomado y el banco no les permite obtener otro, pero necesitan seguir adelante porque la leche entra todos los días y terminan pidiendo dinero a financieras. Conozco casos de Pymes que están pagando hasta el 110% anual, lo que lo hace inviable. Imagino que las grandes industrias pasarán por lo mismo, pero no lo sé”, dijo.

“El Banco Nación intenta atendernos con algo, pero pareciera que no entiende los volúmenes de plata que se manejan en nuestra industria. Por ejemplo, si procesás 100 mil litros, algo que en una Pyme es normal, necesitas más de un millón de pesos diarios para pagar la leche y al mes, 30 millones. ¡Vayan a pedirle al banco 30 millones, es impensable!”, dijo Baudino. “Hay que tener mucha cintura, porque la salida que nos queda siempre es malvender en el mercado lo que tenemos. El año pasado llegamos a perder de nuestra facturación un 25% comparado con el peor momento que fue noviembre de 2017. El productor no lo sintió, pero generó quebrantos que se están pagando hoy”, agregó.

Al final de su exposición trató de dar un cierre con una cuota de optimismo, explicando que “la apuesta más grande es tener empresas exportadoras a las que las Pymes podamos asociarnos”, dijo. De todas maneras, aclaró que les están faltando los clientes: “Por ejemplo, en julio teníamos vendidas a Argelia 3.000 toneladas de leche en polvo a muy buen precio, pero esos valores que fueron tentadores no se pueden recibir porque no hay posibilidad de entregar la leche debido a que ellos tienen una especie de corralito financiero, es decir, no pueden usar dólares. En definitiva, esa mercadería está parada y a un costo financiero altísimo”, expresó.

Siempre con la apuesta al mercado exterior, dijo que esperaban que en este período estuviera “lo suficientemente animado para poder vender a buenos precios. Pero la devaluación que tuvimos -y seguimos teniendo-, sumada a que el precio de la leche en polvo cayó el 10% en dólares, hizo un combo que complicó el panorama que parecía lindo al principio”.

Finalizó diciendo: “La industria hace esfuerzos, los productores siguen produciendo aun con sus necesidades por el problema de costos y el gremio (Atilra) también está atendiendo la situación y pidiendo a sus representados que moderen sus demandas. Pero, aun con todo eso, no alcanza”.

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