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“La leptospirosis es una enfermedad poco conocida, pero hay casos”

“Es una enfermedad frecuente para nosotros, aunque a lo mejor no todos los médicos la tienen presente”, señaló la infectóloga Soledad Frola sobre la leptospirosis

Nuestra ciudad se encuentra en zona endémica

Desde el Hospital Pasteur explicaron que el contagio casi siempre se da en inundaciones “porque uno entra en contacto con el agua contaminada con orina de roedores”. La infectóloga Soledad Frola señaló que se ve de forma “habitual” en el nosocomio

Villa María se encuentra en zona endémica de leptospirosis y no es extraño que llegue un caso al Hospital Pasteur. Así lo manifestó Soledad Frola, médica infectóloga del nosocomio.

Tal como explicó la doctora, la leptospirosis es un enfermedad bacteriana: “Es una bacteria que provoca un síndrome febril agudo, como le decimos nosotros. Es un conjunto de enfermedades que se manifiestan con fiebre y ninguna otra causa que se pueda detectar rápidamente. Es fiebre que no es por faringitis, por neumonía o por infección urinaria”.

“Habitualmente, son cuadros febriles de una semana, que llevan al paciente a la postración. Son fiebres muy altas y que muchas veces también afectan la función del riñón y la función del hígado. Cuando uno ve esos casos así, se va orientando por este tipo de dolencia y la sospecha”, agregó.

Sobre todo es una enfermedad que se da por el contacto con la orina de los ratones de campo: “Es lo que se llama una zoonosis, tiene que ver con la relación del humano con los animales. Al contaminarse con la orina lo que son los suelos en el campo y casi siempre tiene que ver con las inundaciones, porque uno entra en contacto con el agua contaminada. También puede ser por tener contacto con cualquier lugar donde haya excretas de ratones, como galpones o el contacto con animales de campo, que también se contagian, sobre todo los perros”.

“Si uno ve al paciente con fiebre, de una zona rural inundada y tiene ciertas características, tenemos siempre la sospecha”, detalló la doctora.

Además, aseguró que son casos que sí se ven “habitualmente” en el Hospital: “De hecho estamos en una zona endémica. Todo lo que es la pampa húmeda, por ser zona rural donde habitualmente el hombre tiene contacto directo con este tipo de roedores. Es una enfermedad frecuente para nosotros, aunque a lo mejor no todos los médicos la tienen presente. Pero los infectólogos la pensamos rápido”.

El principal síntoma, es el cuadro febril agudo: “Nosotros sospechamos que puede ser esa enfermedad cuando tenemos casos de fiebre aguda. Analizamos si puede ser dengue, leptospirosis, chikungunya, zika, fiebre hemorrágica argentina o hantavirus. Todas esas enfermedades que son zoonosis las tenemos en cuenta”, reiteró.

Sobre el caso puntual de Ornella Osti, que dio a conocer este matutino en su edición del domingo 17 de febrero, Frola manifestó que como volvía de un viaje, de Brasil, y presentaba un cuadro febril de varios días, se tuvo en cuenta que podía ser leptospirosis desde un primer momento: “El tratamiento es muy simple. Es un antibiótico que usamos normalmente para otras enfermedades, como la neumonía”.

“En el caso de Ornella, lo que tuvimos fue una sospecha clínica muy fuerte porque estuvo en zona de riesgo y había habido un caso de leptospirosis en uno de los lugares donde pararon”, destacó.

Sin embargo, Frola aclaró que el análisis final no fue concluyente: “Uno de los estudios dio positivo de leptospirosis, que es el que se hizo en Córdoba. Pero siempre uno necesita confirmarlo y lo mandamos a Buenos Aires, al Malbrán. El análisis confirmatorio busca directamente el ADN de la bacteria en la muestra de sangre del paciente. Ese es el análisis que llegó hace poquitos días y no se encontró ADN de la bacteria en su sangre. Por eso lo caratulamos como un caso probable. La parte clínica, epidemiológica y la respuesta al tratamiento fue como si fuera leptospirosis, pero no lo pudimos terminar de confirmar”.

 

Una enfermedad rara, pero con casos frecuentes

Si bien no hay vacunas contra la leptospirosis, Frola explicó que solo en casos de inundaciones, se pueden dar antibióticos preventivos para las familias que han estado inmersas en el agua contaminada: “Pero es con un antibiótico, no hay vacunas. De hecho si uno se va de viaje y piensa que puede estar expuesto a la bacteria, no tiene sentido tomar ese medicamento. Solo cuando hay casos en zonas inundadas”.

Sobre los cuidados que hay que considerar para no contraer la enfermedad, la infectóloga señaló: “En las zonas de inundación, que es donde más se da este tipo de contagios, recomendamos usar guantes y botas y no estar en contacto directo con el agua, aunque a veces es muy difícil. Es una bacteria que entra a través del agua contaminada por la orina de ratones. Lo otro es hacer una limpieza con lavandina de todo lo que uno va a usar para preparar alimentos y la comida en sí. Tampoco tomar contacto con aguas estancadas”, finalizó.

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