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La luz que dejaron las mujeres de Chiapas

La profesora de Historia Rocío Gorozo investigó a las mujeres dentro del Ejército Zapatista de Liberación

La idea fuerza de “Mujeres que luchan”, que impulsó la realización de este suplemento, estuvo sostenida desde la convicción de que cada una, desde su particular realidad, lleva adelante sus batallas.

Pero además sumamos una carta de las mujeres zapatistas escrita con el fin de informar que en 2019 no se reeditará el encuentro en Chiapas, que el año anterior congregó a 50 mil personas.

La carta comienza diciendo “Hermana, compañera: te mandamos un saludo como mujeres que luchan, de parte de las mujeres zapatistas”.

Tras desarrollar los conceptos que motivan la carta, con fuertes críticas al capitalismo, expresan: “Esos nuevos malos gobiernos piensan que fácil nos van a derrotar, que somos pocas y que nadie nos apoya en otros mundos, pero aunque sólo quede una de nosotras, esa una va a pelear por defender nuestra libertad. Y no tenemos miedo.

Si no tuvimos miedo hace más de 25 años cuando nadie nos miraba, menos ahora que ya nos miraste tú.

Compañera, hermana, te encargamos la pequeña luz que te regalamos. No dejes que se apague.

Aunque la nuestra se apague aquí con nuestra sangre, y aunque se apague en otros lados, tú cuida la tuya porque los tiempos son difíciles, y tenemos que seguir siendo lo que somos, y somos mujeres que luchan.

Cuando pienses que ya no -hay mujeres que luchan-, que ya nos derrotaron, ahí nomás sin que te des cuenta, vas a ver que te miramos y que una de nosotras se acerca y te pregunta al oído para que sólo tú escuches: ¿Dónde está la lucecita que te dimos?”.

 

Historia

Rocío Gorozo, profesora de Historia y estudiante de la Licenciatura en la Universidad Católica de Córdoba, realizó un trabajo de investigación sobre las mujeres zapatistas, que lograron la implementación de un grupo de leyes gestado desde la intervención activa de todas. El estudio abarca la década de 1993 a 2003, cuando llevaron adelante una lucha armada.

“Para comprender la importancia del componente femenino indígena en el movimiento zapatista, en primer lugar, es necesario caracterizar su situación particular con respecto a su papel y sus relaciones dentro de su comunidad de origen.

El mundo indígena, como casi todas las sociedades existentes, se ha caracterizado por una marcada división sexual del trabajo, que da una valoración distinta a las tareas y actividades realizadas por hombres y mujeres, asignando a los primeros el papel de principales proveedores y encargados de la actividad agrícola y relegando a las segundas al trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los hijos”.

“En general, las mujeres indígenas a lo largo del territorio nacional, desde muy temprana edad van aprendiendo una serie de labores del ámbito doméstico, se encargan de cuidar a sus hermanos pequeños. Es común que se priorice la educación masculina y se haga a las niñas abandonar la escuela para colaborar con las tareas domésticas”, expresó en su estudio la docente villamariense.

“Las niñas, de esta manera, pierden el acceso a la educación. Pero también, al no contar con servicios médicos elementales, se encuentran susceptibles de contraer enfermedades gastrointestinales, respiratorias o infecciosas. La desventaja de género, además, aumenta sus problemas de salud, pues algunas de ellas son víctimas de violencia intrafamiliar, traducida en maltrato físico o psicológico, coerción, abuso sexual, insultos, entre otros”, agrega.

 

¿Cómo torcieron el rumbo de esa historia?

Gorozo explica que el movimiento zapatista tuvo activa participación de mujeres, como resultado de las luchas que realizaron las campesinas.

Hubo capitanas, tenientes y mayoras dentro del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Con ese trabajo lograron una legislación que garantizó la inclusión de las mujeres “sin importar su raza, credo, color o filiación política” en el Ejército.

“Las mujeres tienen derecho de trabajar y recibir un salario justo”, es otro de los puntos de la normativa.

“Tienen derecho a decidir el número de hijos que pueden tener y cuidar”, expresan, agregando que “tienen derecho a participar en los asuntos de la comunidad y tener cargo si son elegidas libre y democráticamente”.

Salud y educación son consagrados también como derechos, como así también, la posibilidad “de elegir su pareja y a no ser obligadas por la fuerza a contraer matrimonio”.

En lo que hace a violencia, la normativa zapatista expresa que “ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación o violación serán castigados severamente”.

Una legislación de avanzada lograda por la participación de mujeres campesinas que abrieron el camino en una zona empobrecida de México y que hoy es una convocatoria para todas las mujeres que luchan.

 

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