La peor cosecha de soja

Soja de la zona aledaña a Córdoba capital

INFORME de la Bolsa de Cereales de Córdoba – El clima seco del inicio de la campaña y las lluvias de otoño complicaron los rindes

Se estima que en la provincia de Córdoba se cosechará un 42% menos de soja que el año anterior. En el caso del maíz, la merma sería del 34%

Los recientes eventos de lluvias ocurridos en el territorio provincial, como así también el cambio de destino, de cosecha a forraje, y la sequía que han sufrido los principales cultivos estivales afectaron la producción, ampliando la brecha entre los valores obtenidos en campañas anteriores y la actual, indicaron desde el Departamento de Información Agroeconómica (DIA) de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

La producción de soja en la provincia de la campaña 2017/18 se ubicaría en las 7,6 millones toneladas, 42% inferior a lo obtenido el año anterior, con un rendimiento de 20,6 quintales, el segundo más bajo de los últimos 10 años.

El fuerte descenso en la producción se debe a un recorte considerable del área disponible para cosecha, donde de las 4.211.100 hectáreas, 503.000 hectáreas son consideradas como perdidas, lotes que no van a cosecharse (381.200 hectáreas), o han cambiado su destino sirviendo como alimento para el ganado (121.900 hectáreas). Esto último se debe a la sequía que también afectó los pastizales y pasturas.

Sobre los rendimientos ocasionó mermas en el peso de los granos, desgrane de la planta en pie y problemas de calidad.

Debido al temporal de precipitaciones, ocurrido durante la primera quincena de mayo, que mantuvo por casi 10 días con condiciones de alta humedad y temperaturas templadas, potenciaron en distintas localidades de la provincia la apertura de vainas y la germinación del grano, como puede verse en las siguientes imágenes.

Maíz

En caso del maíz en Córdoba, la producción se estima en 10,4 millones toneladas, con un rendimiento ponderado promedio de 60,3 quintales por hectárea, al igual que en soja, es el segundo más bajo de los últimos 10 años.

Esta caída en los rendimientos se debe principalmente, a disminuciones en el peso de los granos por efecto de la falta de agua durante el período crítico. Los valores más bajos se relevaron en los departamentos del norte (Colón, Río Primero, Río Seco, Totoral y Tulumba) donde oscilan entre los 31 y 40 quintales por hectárea, siendo el promedio histórico (2007/17) para esa zona de entre 64 y 69 quintales por hectárea, y en el departamento de Río Cuarto, donde el rendimiento se ubicaría en los 47 quintales por hectárea, mientras que el promedio histórico es de 67 quintales por hectárea. A esta situación, se adiciona la pérdida de calidad por la acción de las últimas lluvias que han potenciado el brotado de granos en espiga en lotes que aún aguardan a ser cosechados.

Analizando la superficie que se destinó a consumo animal, al inicio de la campaña la misma representaba el 9% (214.300 hectáreas) sobre el total del maíz sembrado.

Al igual que en la campaña anterior, a esta superficie planificada se le sumaron lotes que, por su mala condición, no iban a llegar a cosecha y debieron ser redirigidos como alimento para los animales. Durante la campaña 2016/17, solo el 1% de los lotes que iban con destino “cosecha de granos” fueron utilizados como alimento.

Para la actual campaña 2017/18, este valor ascendió al 11% debido a la mala condición que presentaron los lotes por efecto de la sequía y a la baja disponibilidad de forraje para el ganado bovino, principalmente.

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