La “perla del Ctalamochita” para los turistas de la zona

Por los feriados, mucha gente de la región se acercó a la ciudad para disfrutar del río y la costanera. Algunos, llegaron luego de haber vacacionado en las sierras en otros “findes” similares. A fin de mes y con el bolsillo flaco, ojotas y… ¡al agua!

La famila Vélez llegó desde General Deheza como lo hacen, al menos, dos veces por mes. “No tiene nada que envidiarle a las sierras”, dicen

Para quienes viven en localidades cercanas a Villa María, la costanera de nuestra ciudad fue siempre una opción para venir a refrescarse en días donde el calor agobia, al igual que la boleta de la luz y los precios de los útiles de los chicos y chicas que vuelven al colegio.

Flaco está el bolsillo a esta altura del mes donde los gastos vienen por un lado y la gente se escapa por otro, medio a las apuradas, calzándose las ojotas mientras camina al auto. Cinturón, ruta, parrilla y en no más de media hora llegan a la que a esta altura podríamos llamar “la perla del Ctalamochita”.

Si Valparaíso (Chile) se hace llamar “la perla del Pacífico”, ¿por qué no nombrar así a la más elogiada por los turistas regionales? También por quienes vivimos acá, aunque algunos no entienden que es responsabilidad de todos el cuidado de la ribera y es por eso que encontramos basura alrededor de las mesas y asadores que, tranquilamente, podrían estar en los cestos.

Jorge es de Laboulaye y aprovecha la visita a sus hijos que estudian en Villa María para pasar los días en el río

Sin embargo, los visitantes consultados por EL DIARIO coinciden en que el estado de la costanera es bueno y notan que año a año “la ciudad está más linda”, según comentó una de ellas.

En algunos casos pasaron más de un día de este fin de semana largo a la vera del Ctalamochita, aunque, por estar tan cerca de sus pueblos, no duermen acá sino que regresan a sus hogares para volver al día siguiente.

¿Asado? Claro, nunca falta. Pero los humos son cada vez menos porque, por más que las ganas de comer este típico plato sean altas, también lo es el precio de la carne.

En fin, con o sin parrilla, con mate o tereré, con ojotas o “en pata” (cuidado con los vidrios); todo el mundo quiere darse un chapuzón en el río en medio de tanto calor.

 

Santino, el más cómodo, descansa sobre Susana, que junto a Pablo, Walter y Jésica vinieron de James Craik por segundo día consecutivo a la costanera

De todos lados

La familia Vélez e instaló ayer en la bajada Entre Ríos para pasar el día, pero no fue la única oportunidad que tuvieron de venir este fin de semana desde General Deheza.

“Vinimos el sábado pero como está cerca podemos volver varios días sin quedarnos a dormir acá”, comenta uno de ellos.

En verano, dicen, al menos dos veces al mes se dan el tiempo para venir a Villa María. “Elegimos venir acá antes que las sierras; está más cerca y nos gusta más”, aseguraron.

“No nos instalamos siempre en el mismo lugar de la costanera pero en todos está limpio y bien cuidado. Cada vez vemos más progreso”, expresó la mujer.

Desde James Craik arribaron Jesica, Pablo, Santino, Walter y Susana. “Estuvimos ayer (por el domingo) y no da para quedarnos en un camping porque estamos muy cerquita”, comenta Pablo.

Feriado en familia. Los Rosales, Sánchez, Aldecoa y Olmos son de las dos Villas y eligen la playa Santa Ana todos los fines de semana porque “hay más cuidado que en la zona de Villa Nueva”

Consultados sobre si en otros fines de semana largo asistían a este lugar o a otro de la provincia, dijeron: “Depende el bolsillo (risas), hace poco estuvimos en La Falda pero ahora estamos a fin de mes”.

“Estuvimos en la bajada Entre Ríos y está muy lindo el río, muy tranquilo. Recién comentábamos si la gente alquilara casas como hace en las sierras porque la verdad que hay de todo en Villa María, no tiene nada que envidiarle a otras ciudades”, manifestó Jésica.

Y si al calor se lo pasa con el agua del río, al hambre con asado.

Al calor, brasas. Jorge, de Morrison, se la jugó por todos en un día ardiente

Jorge, de Morrison, le hizo frente al calor de ayer y se encargó de la parrilla para agasajar a su familia.

“Debe ser la segunda vez que vengo a comer al río, siempre viajo por el trabajo”, nos relata.

“Ya nos fuimos a Mina Clavero y Carlos Paz, pero soy camionero y ya no nos dio para tanto esta vez (se ríe)”.

Jorge es de Laboulaye y visita algunas veces al año a sus hijos que estudian en la UTN. “Conocimos Villa María por ellos -sus hijos- y nos parece muy linda ciudad, aunque esta vez nos pareció que estaba medio descuidada la zona del Gaucho”, detalla.

“Somos así, medio aventureros, vinimos el martes, el miércoles y ahora de vuelta. Cuando está lindo, siempre al río”, comenta una de las mujeres de una mesa del Santa Ana. Son cuatro familias de Villa María y Villa Nueva que siempre eligen esa zona.

“Es segura para los chicos y está mejor cuidada que la parte de Villa Nueva”, aseguraron.

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