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“La razón la tenía el varón y lo que decía una como mujer, lo tomaban como que estaba mal”

“Se logró que nos reconozcan que lo que hacemos es un bien para el medio ambiente y a nivel social”, manifestó la presidenta de la Cooperativa de Trabajo 7 de Febrero, Marcela Durán

#MujeresQueLuchan por más fuentes de trabajo

Marcela Durán es presidenta de la Cooperativa de Trabajo 7 de Febrero, que se encarga del reciclado de residuos sólidos urbanos de nuestra ciudad

Mujeres que luchan por el trabajo hay muchas, pero como referente de una organización colectiva que afronta la tarea diaria del trabajo, estuvo invitada la presidenta de la Cooperativa 7 de febrero, Marcela Durán.

La presidenta de la Cooperativa de reciclado de residuos sólidos urbanos de la ciudad, se mostró agradecida por estar presente y especialmente conmovida al escuchar las luchas de sus compañeras de mesa.

Durán recordó los orígenes de la Cooperativa de Trabajo que preside, que originalmente fue una empresa privada: “Era una empresa manejada siempre por varones. No se nos pagaban los sueldos y los hombres no se movían, en el sentido de lucha. Aunque aclaro que no estoy en contra de los varones, no se sientan tocados porque hablo desde mi experiencia”, comentó con una sonrisa pícara.

“Ahí salimos las mujeres a cortar calles para que se quitara la concesión a esa empresa. Las mujeres, en los autos de nuestros maridos, íbamos a las gomerías a buscar neumáticos para prender fuego en las calles. Pedíamos también donaciones en las instituciones para hacer la olla popular. Todo ese movimiento lo hicimos las mujeres y con eso logramos que se quitara la concesión a la empresa privada y el municipio nos propuso hacer una cooperativa. La mayoría dijimos que sí, nos capacitaron y la primera comisión que quedó fue toda de mujeres. Veníamos de una empresa donde todas las órdenes las daban hombres y pasamos a algo complemente distinto. Eso nos costó muchísimo porque hasta nuestras compañeras estaban acostumbradas a esos hombres, a esas personas que nos dirigían. La razón la tenía el varón y lo que decía una como mujer lo tomaban como que estaba mal. Nos costó pero luchamos y seguimos hasta ahora, que acá estamos. Tenemos 13 años de trayectoria y somos una cooperativa inclusiva en cualquier sentido”, destacó.

Pero nada les resultó fácil: “Tuvimos 10 años sin que el municipio nos pagara el trabajo que hacíamos, vivíamos de los trabajos extras que se podían hacer y luchando para que se reconociera que éramos recuperadoras urbanas. No se logró todavía que se nos llame recuperadoras urbanas y no ‘cirujas’, u otros nombres que nos ponen. Pero sí se logró, con este gobierno del intendente Martín Gill, que se nos reconozca que lo que hacemos es un bien para el medio ambiente en primer lugar y después a nivel social”.

 

“Una cooperativa de muchísima inclusión”

“La mayoría de las mujeres que están ahí son jefas de hogar, mujeres solas, con chicos a cargo y no es fácil. Hay días que no pueden ir porque no consiguen quién se los lleve a la escuela y todo lo que trae tener hijos solo. Ahí se trata de buscar una solución a esas chicas, porque todos estuvimos en ese lugar. Tenemos 34 puestos de trabajo, 33 mujeres y un varón. Es una planta del reciclado para 90 operarios, pero no es exclusivo para mujeres. Se fue dando que sea para mujeres porque al estar 10 años sin cobrar y llevarnos sólo lo poco que se podía vender, quienes se fueron quedando para no perder la fuente de trabajo, o tal vez porque no teníamos otra cosa, fueron las mujeres. Pero esta abierta para cualquier persona que esté dispuesta a entrar a trabajar. Si tienen dificultades, que las hablen y le encontraremos un lugar porque es una cooperativa de muchísima inclusión”, destacó.

 

La importancia de separar la basura

Antes de finalizar, Marcela recordó la importancia de separar la basura en secos y húmedos: “Con esta modalidad a nosotras nos ayudan mucho. La idea es reutilizar, no generar más. Hay que reutilizar hasta las bolsas en las que nos dan el pan”.

Además destacó que hay muchos barrios de la ciudad que están dentro del programa: “Si no pasan a recolectar por separado, los vecinos deben quejarse porque sino el municipio no tiene cómo hacer la multa a la empresa”.

Durán detalló que Villa María genera 120 toneladas diarias de basura: “Es aproximadamente 1,40 kilos por persona. De ese 1,40 kg., el 80% puede ser vendido. Son muchísimos los puestos de trabajo que tendría el lugar y subirían nuestros ingresos si se separara los residuos. Es fácil, seco y húmedo, no hay vuelta que darle”, cerró.

 

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