El Diario del centro del país

“La única herramienta que la sociedad tiene es la construcción política y social”

Eduardo Di Cola

Nació en Río Cuarto, el 23 de agosto de 1952. Abogado. Divorciado, cuatro hijos y ocho nietos. En la adolescencia comenzó su militancia política en el ámbito de la Juventud Peronista. En el retorno de la democracia fue concejal de su ciudad, senador provincial y presidente del bloque justicialista. En 1999 asumió una banca en la Cámara de Diputados de la Nación. Durante la crisis de 2001 impulsó la modificación de la Ley de Acefalía. En 2003 adhirió al proyecto de Néstor Kirchner y se convirtió en el presidente de Correo Argentino. Hoy, es uno de los responsables de armar en Córdoba el Frente Patriótico que promueve, entre otros, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá

Escribe: Nancy Musa
DE NUESTRA REDACCION

 

Su postura ideológica es clara y tiene como límite al neoliberalismo. Asegura no tener aspiraciones personales y estar motivado por la necesidad de participar en el armado de un espacio que convenza a la sociedad que existe un camino diferente al del actual Gobierno nacional. Tranquilo, experimentado en los acuerdos políticos, Eduardo Di Cola vino a Villa María con la intención de ir armando el Frente Patriótico, un espacio que busca la unidad del peronismo en torno a una serie de reglas claras que expresen el sentir de una parte de la ciudadanía.

Respetuoso de todas las ideas, tiene sus diferencias con los dirigentes que se dicen justicialistas y apoyan las medidas tomadas por Mauricio Macri que, según su criterio, perjudican al país y a la mayoría de los argentinos.

-Lanzaron el Frente Patriótico en la ciudad, ¿cómo se inició este movimiento?

-Esto se inicia con el lanzamiento de la consigna “Hay 2019”, la consigna fue la respuesta de un grupo de dirigentes; entre ellos Alberto Rodríguez Saá que es el impulsor junto a Jorge Capitanich y otros; a algunos dirigentes del justicialismo, entre ellos Juan Schiaretti, que planteaban que 2019 no era una alternativa posible de triunfo para el justicialismo.

Desde la resignación planteaban que el justicialismo debía llevar un candidato para cumplir la formalidad electoral, pero que no había forma de evitar la reelección del presidente Macri.

Frente a esto un grupo de dirigentes se planta y dice: “Hay 2019”. El justicialismo no puede ir a una contienda electoral sin vocación de triunfo, sea mayoritario o no, expresa la voluntad y la esperanza de un sector social muy importante.

 

-¿Ustedes intentan la unidad del partido?

-Sí, tiene un contenido de llamado a la unidad, no detrás de candidaturas, sino la unidad a partir de acordar reglas de juego que nos permitan participar a todos los justicialistas sin miradas limitantes hacia dentro, con la única limitación de Macri y el neoliberalismo.

Con lo cual ya se comienza a plantear una diferencia con aquellos sectores que dentro del justicialismo plantean con más vehemencia límites y miradas excluyentes hacia adentro.

Cuando en realidad, el fondo de la cuestión es el límite ideológico con los que piensan distinto como es el Gobierno nacional.

Y ese “Hay 2019” va creciendo y en un punto, luego que el Consejo Nacional del partido es recuperado de la intervención, Alberto Rodríguez Saá lanza una segunda propuesta que es la del Frente Patriótico.

 

-¿Y convocan a otros sectores?

-Sí, él dice que hay que convocar a todos los sectores de base esencialmente peronista para que coincidamos en pautas básicas a partir de las cuales vamos a competir en la contienda electoral de 2019 como contracara, o como alternativa a lo que está expresando Macri y el neoliberalismo.

Las críticas no es a quienes apoyan a Macri y sus políticas desde su convencimiento, desde su partido, desde su posición ideológica, porque tienen derecho a hacerlo, sino que la crítica o las diferencias que se plantean es con relación a aquellos que siendo o diciéndose justicialistas expresan un sector social que nada tiene que ver con lo que ellos están apoyando en su acercamiento con el Gobierno nacional.

 

-En Villa María ¿con quiénes estarían integrándolo?

-En Villa María estamos dando los primeros pasos de convocatoria, tratando de ir instalando en la sociedad, haciendo conocer la propuesta y luego serán los compañeros que toman la propuesta como alternativa de trabajo quienes irán acumulando en el espacio. Esto tiene el sentido que con una base esencialmente peronista hace una convocatoria amplia a todos los sectores, con todas las particularidades que las realidades locales tienen en función a la coyuntura política de esos lugares.

 

-¿Habló con algunos dirigentes de peso en la ciudad?

-En realidad, si te referís a lo que es el intendente o el exintendente, no. Hace tiempo que no hablo con ellos, los respeto naturalmente pero creemos que es necesario crear un espacio que vaya conteniendo a todos los sectores del peronismo y a todos los peronistas que no están contenidos en Unión por Córdoba por la proximidad que Schiaretti tiene con el Gobierno nacional desde la campaña de 2015, ni con muchos de los grupos kirchneristas, que compartimos en lo ideológico, pero que se están comportando con cierto sectarismo que excluye a muchos compañeros.

 

-¿Hay posibilidad de generar una buena alternativa frente a la estrategia de polarización que se está llevando a cabo?

-En realidad, lo que nosotros creemos es que la oposición tiene que expresarse, al menos desde el justicialismo, de la manera más unida posible. Esa oposición, hoy tiene una referente muy importante, la más importante que es Cristina Kirchner.

Pero también es cierto, que hoy por hoy, Cristina Kirchner no es la síntesis de esa oposición. Y que por la realidad política en la que estamos inmersos, Cristina no es la dirigente que pueda convocar a la unidad porque para algunos sectores ella es el límite de la unidad.

 

-Por eso no hablan de candidaturas.

-Nosotros planteamos que vayamos a la unidad, y que no hablemos de candidaturas. Pongámonos de acuerdo en reglas de juego, vamos a unas Paso en la que participemos todos sin piso.

De tal manera que el candidato que pierda pueda tener representación en las distintas listas de diputados y senadores de las diferentes provincias.

Este camino nos va a llevar a la unidad y luego veremos si recorriendo este camino, aunando esfuerzo, logramos como síntesis y en un acuerdo poder nominar una fórmula presidencial lo haremos por consenso, si eso no es posible lo haremos a través de las Paso. Esto nos va a garantizar que la mayor cantidad posible de compañeros participen.

 

-Hoy la división del peronismo es clara.

-Nosotros tenemos dos grandes lineamientos dentro del peronismo: los que expresamos una oposición y una alternativa absolutamente diferente a lo que expresa el Gobierno nacional y aquellos que han venido comportándose con demasiada complacencia, por decirlo de una manera suave, con el Gobierno nacional.

 

Nosotros creemos que desde este espacio podemos construir una oposición seria si nos movemos con amplitud, con tolerancia, con respeto, mostrando que queremos ir acordando reglas para que todos participen y de esa forma vamos a ir agrandando el espacio y debilitando a los otros compañero que se han venido comportando de una manera alejada a lo que la oposición debería haber expresado.

 

-De cualquier forma la división del peronismo no es saludable si quieren ganar una elección.

-Por supuesto. Y de eso se trata. Es más, si uno habla con dirigentes encumbrados del macrismo ellos dicen que, por ejemplo, Schiaretti es una garantía para ellos de que no va a facilitar la unidad del peronismo.

Esto no lo dice Schiaretti o los schiaretistas, aclaro, pero sí se lo he escuchado a dirigentes macristas.

Y así como digo que el schiaretismo no lo dice, lo cierto es que los comportamientos los van acercando al Gobierno nacional.

Hubo comportamientos demasiados elocuentes, desde el apoyo a Macri en la elección nacional de 2015, no debemos olvidar que ministros del Gobierno provincial pasaron a ser ministros del Gobierno nacional.

Y que cuando hubo que firmar el pacto fiscal; que hubo dos gobernadores que se negaron a firmarlo, Carlos Verna de La Pampa y Alberto Rodríguez Saá de San Luis; luego que termina la reunión de los gobernadores Carlos Verna dice “lo que sucede es que hay compañeros que están más cerca de Macri que de Perón”.

 

-Para esos dos gobernadores había otro camino.

-Sí. Al haberse negado a suscribir el pacto fiscal estos dos gobernadores pusieron en evidencia que no hay un único camino para comportarse en la relación con el Gobierno nacional.

Así, como algunos gobernadores intentaban protegerse en el argumento que si no firmaban el pacto fiscal iban a perjudicar los intereses de su provincia, hubo otros gobernadores que siguieron un camino distinto.

En los extremos del comportamiento con el Gobierno nacional hay quienes eligieron el modo de Urtubey y Schiaretti y en el otro extremo el modo de Verna y Rodríguez Saá.

En el medio, hay muchos otros gobernadores que deben tener una relación de ida y vuelta con el Gobierno nacional, pero desde el peronismo lo hacen con mayor dignidad.

 

-La justificación de los gobernadores peronistas es acompañar la gobernabilidad, para que después no le echen la culpa al peronismo de poner palos en la rueda para que no terminen sus mandatos ¿usted qué piensa?

-Creo que eso es una excusa, absolutamente. El hecho de expresar lo que una porción de la sociedad siente está bien, que puede ser mayoritaria o no. Nadie duda que esa porción social que hoy es opositora al Gobierno, es un porcentaje importante de la sociedad.

Y aunque no fuera tan importante, no significa que uno va a atentar contra un gobierno porque represente lo que esa porción social expresa o porque defienda los intereses de esa porción social.

No debemos olvidar que en 2015, es cierto que Scioli perdió en la segunda vuelta por muy poquito, pero también es cierto que en el Congreso la representación parlamentaria se elige en la primera vuelta, el Frente para la Victoria ganó las elecciones.

Así como Macri tenía la legitimidad de la mayoría en el Ejecutivo, el Frente para la Victoria tenía la legitimidad de la mayoría en el Congreso de la Nación.

De tal manera no es cierto esto de la gobernabilidad.

 

-¿Cómo se garantiza la gobernabilidad?

-La gobernabilidad se garantiza con organización social y la sociedad se organiza, entre otros parámetros, por la estructura que debe darse cada sector en función a la calidad ideológica y de pensamiento que esa sociedad tiene.

La sociedad se organiza desde sus partes, desde sus creencias religiosas, desde su pertenencia a un club, a un barrio, a través de la confluencia de los pensamientos políticos.

Entonces la mejor gobernabilidad es que cada partido tenga la capacidad de ordenar ese sector social en función a su comunidad de pensamiento. La sociedad se desordena cuando quienes dicen representarla en sus intereses, en realidad no la están representando.

Y mantienen un doble discurso, uno hacia el sector que dicen representar y otro hacia las actitudes que tienen frente al poder de turno que expresa el gobierno nacional.

 

-¿Quién es el poder de turno hoy?

-Hay un poder que es permanente y son los intereses económicos. Hoy en el mundo el poder mediático es muy importante por el nivel de influencia que tiene en cuanto a la colonización de la opinión pública.

Estos son poderes permanentes, en el marco de esos poderes la política tiene que tener la actitud y la capacidad suficiente para ser un gran equilibrador en el seno de la sociedad y saber construir las relaciones de fuerza en la sociedad, para que, desde la perspectiva del peronismo, el capital y el trabajo tengan una relación armónica en una redistribución equitativa.

Ahora, esto es esencialmente político. Por eso los factores de poder permanente tienen en la política un enemigo y a través de los medios que tienen a su alcance intentan permanentemente devaluarla.

Porque la única herramienta que la sociedad tiene es la construcción política y social que puede poner límites a esos intereses económicos permanentes.

 

-Usted vivió desde adentro el año 2001, era diputado nacional, es más hizo la Ley de Acefalía, ¿estamos en una situación similar a 2001 como dicen algunos o es una exageración?

-Me parece que hablar de 2001 es imposible divorciarlo de lo que terminó sucediendo, esa explosión social. Creo que no estamos en la misma situación, al menos no lo estamos todavía.

En 2001 hubo una situación desencadenante que fue cuando desde los organismos internacionales decidieron no seguir solventando o prestándole a la Argentina. De todas maneras, estamos recorriendo un camino que nos lleva a colocarnos en esa situación de debilidad.

Porque podemos darle ningún mérito al Gobierno anterior, quitémosle todo mérito a los 12 años de la gestión kirchnerista, se lo atribuyamos a lo que queramos, hasta una cuestión divina si no le queremos reconocer los méritos al Gobierno anterior.

Lo cierto es que en esos 12 años nosotros terminamos con el problema de la deuda externa, que fue el permanente condicionamiento que la democracia tuvo.

Porque los puntos de inflexión de crisis que en el país se sucedían, era por los ajustes que debían hacerse en función de captar los ahorros necesarios para pagar los intereses de la deuda externa.

Y era el condicionante que los organismos internacionales le ponían a la gobernabilidad y gestión de los gobiernos democráticos. Eso, nosotros lo habíamos superado.

 

-Y volvimos a endeudarnos.

-Sí, en tan solo dos años, ya llevamos tres, este Gobierno nos endeudó en una magnitud mayor a la que nos endeudó el proceso cívico-militar de Videla y Martínez de Hoz en seis años.

Tanto nos endeudó que el mercado internacional decidió no prestarle más porque consideraron que ya era irresponsable.

No nos olvidemos que Argentina es el país en vías de desarrollo que más se endeudó en el mundo.

En términos absolutos se endeudó más que China, que tiene 1.400 millones de habitantes, la provincia de Buenos Aires sola se endeudó más que India.

El Mercado dijo basta, no les prestamos más y desesperadamente debimos recurrir al Fondo Monetario Internacional que condiciona, y que presta a los fines que devolvamos los créditos al sector bancario internacional. Es decir, que estamos recorriendo el mismo camino. Y 2001 se repetiría si de repente el FMI le dice a este Gobierno no hay más crédito.

En esa circunstancia se produciría un estrangulamiento porque Argentina no tiene de dónde sacar los dólares.

 

-Con el panorama que está pintando, ¿el próximo gobierno recibirá una herencia muy pesada?

-Absolutamente. Es terrible lo que está sucediendo. Hoy el riesgo país se fue a más de 800, el G 20 terminó hace 20 días y ya parece que hiciera una década.

Hace 20 días dijeron que Argentina inspiraba una confianza internacional de tal magnitud que demostraba que lo venía haciendo era correcto por la confianza que generaba en los países desarrollados.

Esos países desarrollados hoy nos califican de la peor manera. Nuevamente batimos un récord, somos primeros en el mundo en riesgo país. Más que los países africanos o cualquiera que “nosotros”, entre comillas, subestimamos. No es mi caso.

Quiere decir que tan solo en 20 días el mundo está desconfiando. El dólar es un bien escaso porque nosotros no lo fabricamos. El dólar se consigue de una manera virtuosa por el saldo de exportaciones e importaciones. Otra manera virtuosa de conseguirlo es a través de las inversiones, que vengan inversiones en dólares.

Nosotros no tenemos las inversiones, la lluvia de inversiones nunca existió, los brotes verdes no existieron y el saldo comercial es negativo. O sea no tenemos de dónde sacar los dólares, sólo del endeudamiento que es lo que vino sucediendo pero esto tiene un límite.

 

-En todos estos años que usted estuvo en la política, ¿no se preguntó por qué nos pasa lo que nos pasa, por qué somos reiterativos, por qué caemos siempre en los mismos errores?

-Esto es lo que principalmente le asigno de responsabilidad, le achaco a quienes diciéndose peronistas apoyaron a Macri.

Porque lo que hoy estamos viviendo no es un problema del último año. El problema que estamos viviendo hoy es responsabilidad de los tres primeros meses de Macri. Ahí se definió lo que hoy está pasando.

En ese momento, que le festejaran lo que estaban haciendo desde este arco ideológico es terrible, haber aprobado la liberación de cambio, la apertura del mercado interno, el pago descarado que se le hizo a los fondos buitres, los tarifazos, el recorte de subsidios. Y muchos sectores del peronismo festejaron lo que se estaba haciendo.

En esos 90 días se definió lo que hoy nos está pasando, no es la primera vez, es lo mismo que pasó, con algunas características distintas, en 1976 y en la crisis de 2001. La historia vuelve a repetirse, lamentablemente.

No se entiende que alguien pueda, desde el justicialismo y diciéndose dirigentes, haber compartido eso, haberlo auspiciado, apoyado, elogiado. Es terrible.

 

-Desde que usted comenzó a militar hasta la actualidad, la política ha cambiado bastante.

-Sí, en algunas cosas se ha transformado para peor. Porque lamentablemente la política como tal ha ido perdiendo espacio en la consideración social. Porque la política fue abandonando lo que es la disputa por los ideales y terminó siendo un instrumento de los intereses económicos.

Esto es lo que estamos viviendo en el mundo. De todas maneras en los 12 años que gobernó el kirchnerismo hubo una apertura política muy importante en muchos sectores juveniles.

Porque desde la política se demostró que había un camino diferente a seguir y esto hay que tenerlo muy en cuenta para lo que son los movimientos nacionales y populares en todos los países del mundo.

A nosotros nos ha tocado que los poderes reales, contra los cuales se lucha, critican por los errores y combaten ferozmente los aciertos. Porque los aciertos de esos gobiernos los perjudican en sus intereses, son los que equilibran en la sociedad las relaciones de fuerza.

El justicialismo es aún, a pesar de las defecciones o de las etapas de desorientación que nos tocó vivir, y tiene aún en su esencia esa cuota de rebeldía que despierta sospecha e incomodidad a los sectores poderosos que permanentemente nos combaten.

 

-¿Por qué se hizo peronista, Eduardo?

-Yo vengo de una familia que es peronista, de ir a votar al peronismo, pero nunca se hablaba de política en mi casa. Me crié en una familia con un fuerte sentido social. Y formo parte de una generación que al momento de despertar a la conciencia social se produce el Mayo francés, el Cordobazo, la rebeldía de los jóvenes, Perón con 18 años de proscripción que a uno le despertaba inquietud.

Uno se preguntaba si el peronismo es tan malo ¿cómo es que lo perseguían, que intelectuales tan importantes lo apoyaban? Y todas esas inquietudes a uno lo movilizaba.

¿Por qué la crueldad con determinados sectores? Todas esas cosas nos despertaban un espíritu crítico, no me vengan con que repartían máquinas de coser, regalaban fútbol o había que ponerse luto.

Hay algo en esencia que era mucho más profundo y es lo que te lleva a indagar y a encontrarte con verdaderas corrientes sociológicas de pensamiento y de lucha que tienen su raíz en la continuidad de otras luchas anteriores.

 

-¿Siendo niño se imaginó que terminaría en política o tenía otras cosas en mente?

-No, la verdad que cuando fui a Córdoba fui a estudiar Ingeniería (risas).

-Ni siquiera quería ser abogado.

-(Risas). Pensé que me gustaba ingeniería por alguna actividad comercial que tenía mi padre, y tenía cierta facilidad para las Matemáticas. Pero bueno, no me gustó, así que terminé siendo abogado.

Me acuerdo que una vuelta me encuentro con un amigo, que nos habíamos conocido en primer año de Ingeniería, habían pasado los años, y nos pusimos a charlar. Y me dijo “no me recibí de ingeniero, me recibí de arquitecto” (risas), no hay problema le dije, yo me recibí de abogado.

Y las circunstancias te van indicando el camino.

 

-¿Con quién dio sus primeros pasos en la política?

-No tengo un dirigente en particular, me acuerdo de las luchas universitarias, de la toma de las facultades, pero éramos todos dirigentes juveniles. Yo formaba parte de la “tendencia”, de la Juventud Peronista, era un cuadro político de superficie, nunca participé de la lucha armada, tenía amigos que sí y algunos desaparecidos, todos injustos pero muchos sin tener nada que ver. Fue terrible.

No hubo un dirigente en especial, fue la época de escribir en las paredes “Perón vuelve”, poníamos “Con Perón hasta la irracionalidad” (sonríe), formé parte de eso, luego vino el golpe y después empezamos de nuevo en Río Cuarto con un grupo de amigos.

Participamos de internas, en ese momento participamos de una lista en el Departamento Río Cuarto con independencia de las listas provinciales y ganamos. Ahí empezamos a construir políticamente.

 

-Ahí los arrasó la onda de las tres boletas tres, empezaron con derrotas.

-Totalmente, 1983, 1987, derrota tras derrota (risas). Pero creo que uno puede ganar o perder elecciones, pero no puede resignar cuestiones que son sustanciales. Tampoco ser dogmático, pero hay cosas que no se pueden resignar en aras de la organización social.

Porque si lo resignamos la sociedad se desordena, no tiene referencias, no encuentra los caminos para luchar por sus reivindicaciones. Porque la dirigencia que dice expresarlos, en los hechos no lo expresan. Esto es destructor de la gobernabilidad y la democracia.

 

-Usted escribió un libro sobre la fuga de divisas.

-Sí, fui presidente de esa comisión investigadora en la Cámara de Diputados. La fuga de divisas es uno de los mayores daños que se le hace a la sociedad. Lo que genera la riqueza de un país debe ser reinvertido en ese país donde se desarrolló a partir del capital de ese país y los recursos humanos que produjeron esos bienes y servicios y del total de la sociedad que consumió ese producto.

Ahora, si la riqueza que se genera opera con doble perjuicio para la sociedad, por la evasión impositiva y si ese dinero se va del país no hay posibilidad de desarrollo. Hoy, hay capitales argentinos en el exterior por más de 200 mil millones de dólares.

 

-Entre ellos, de funcionarios.

-Totalmente. Pero de todas maneras los mayores fugadores de divisas son las empresas. No pagan impuestos y se van. Si no pagaran impuestos pero se quedaran, si bien está mal, generarían riqueza, puestos de trabajo.

Porque si el dinero en negro se reinvierte en el país genera riqueza y el Estado deberá regularlo. Cuando se va deliberadamente no hay posibilidad.

Nosotros hemos tomado en términos netos más de 100 mil millones de dólares en deuda y se han fugado casi 60 mil millones. Lo que entra por una ventanilla y nos queda como deuda a todos, hasta cien años, el 60% se lo llevaron grupos concentrados.

En algún momento la sociedad se va a preguntar qué pasó.

 

-¿Qué pasó?

-Y si yo digo, antes subsidiaban servicios, combustible, transporte, antes se repartían las netbooks, la garrafa social, antes se canceló al Fondo Monetario Internacional y pasamos a ser uno de los países más desendeudados.

Si todo esto lo hicimos antes, qué pasó ahora. Nos hemos endeudado en más de 100 mil millones de dólares, hemos cortado todos los subsidios, los servicios han aumentado más del 1.500%, el déficit sigue creciendo de la peor manera, no hay más garrafa social, no hay más netbooks.

¿Qué pasó?, en algún punto la sociedad se lo va a plantear y esto no significa ser kirchnerista, esto significa plantearse una pregunta de mero sentido común.

Algo pasó, algo falló, algo no funcionó.

 

-¿Qué opinión tiene sobre la causa de los cuadernos?

-El problema no es que se investigue esa causa, ante una denuncia la Justicia tiene que motorizarse, el problema es que estamos ante una Justicia que lo hace de manera selectiva. Una Justicia poco confiable y eso se ve en las encuestas, el nivel de descrédito que tiene la Justicia es elevadísimo.

No estamos ante una Justicia con los ojos vendados, estamos ante una Justicia que reparte según el interés de los poderosos o de los gobiernos de turno.

 

-¿Es complicada la situación de Cristina en el ámbito judicial?

-La verdad que no conozco la intimidad de las causas, pero me da la sensación que no es complicada. Pero hay una clara intencionalidad, cuando uno advierte que para distintas personas se aplican distintas reglas hay una carga de discrecionalidad que termina devaluando la posibilidad de confiar en lo que se está haciendo.

Y hay un proceso internacional que uno no puede dejar de observar, lo vemos en Brasil, en Ecuador.

 

-¿Qué expectativa tiene para 2019?

-Lo que aspiro, y para eso estamos trabajando, es lograr convencer a la sociedad que un camino distinto es posible y además necesario.

Que cuatro años más de esta política es absolutamente negativo, perjudicial para el país y los argentinos.

 

-¿Van a jugar en las elecciones provinciales del 12 de mayo?

-Nosotros estamos armando, ya tenemos varios candidatos a intendente en distintos lugares. Estamos articulando y conforme a eso decidiremos. No tenemos mucho tiempo, pero estamos trabajando y tenemos voluntad para confrontar.

 

-¿Le gustaría volver a ser candidato a gobernador?

-No. No estoy aspirando a candidaturas personales, sí quiero ser parte de una articulación nacional y de una nueva propuesta para el país.

 

-¿Cuál es su sueño hoy?

-Soy una persona feliz, que no es poca cosa. Me siento realizado con lo que hago, soy de costumbres muy austeras, no tengo aspiraciones materiales y eso me da mucha tranquilidad.

Y en lo político, ser parte de un proceso que haga crecer a la Argentina, con justicia para los trabajadores, los humildes, los empresarios, las Pymes, un país que se desarrolle.

 

Opiniones

Mauricio Macri

Creo que expresa los poderes más concentrados, parado con un sentido no nacional.

 

Juan Schiaretti

Se autodefine como peronista, pero actúa en consonancia a las decisiones que viene llevando adelante el Gobierno nacional.

 

Martín Gill

Lo valoro como dirigente, hace mucho que no hablo con él, pero lo valoro como un dirigente valioso, lo mismo que a Accastello.

 

Me gusta: Compartir con mis hijos y con mis nietos. Caminar, andar en bicicleta, el fútbol.

Me divierte: La militancia me entretiene.

Me entristece: Si hay problemas en la familia. La desigualdad.

Me enoja: La mediocridad, quienes asumen roles para los cuales no están preparados.

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