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La violencia empañó todo

LIGA VILLAMARIENSE – Clausura – Cuartos de final – Revancha

La fuerte agresión física de algunos jugadores locales a la terna arbitral derivó en la suspensión del partido entre Argentino y Atlético Ticino, cuando estaban 0 a 0, a los 18 minutos del segundo tiempo. Una imagen triste en la definición del certamen

Escribe: Diego Pellegrini
Fotos: Víctor Alvez

El asistente Nicolau terminó herido en la zona bucal, con cortes externos e internos

Nuevamente la violencia escribe la página principal de un capítulo de Liga Villamariense de Fútbol.

El cotejo entre Deportivo Argentino y Atlético Ticino se tuvo que interrumpir a los dieciocho minutos del segundo tiempo con el partido cero a cero, luego de que algunos jugadores locales ataquen a la terna arbitral, encabezada por Diego Ortega.

La expulsión a Matías Rojas por doble amarilla, fue la génesis del conflicto lamentable y reprochable, vivido en barrio Nicolás Avellaneda. Golpes de puños al por mayor fue lo que se vio al momento del terrible disturbio. Quien se llevó la peor parte se llama Leandro Nicolau (juez de línea número uno), quien terminó con varios golpes en su rostro, un apósito en uno de sus pómulos producto de una lesión, además de las fosas nasales con hemorragia, más un corte dentro de su boca. A ello se le suman los golpes que recibió el árbitro principal, Diego Ortega, quien también se lo vio sentido, tras el terrible episodio.

Con las pulsaciones a mil, algunos jugadores también se tiraron trompadas, aunque la mayoría intentó separar.

La imagen fue triste, increíble, daba miedo. En un momento todo se había descontrolado y cualquier cosa podía suceder. Jugadores del equipo local descontrolados (Ronco y Moreno) y los del visitante respondiendo las agresiones. En la tribuna volaban piedras, generando estupor en los allí presentes.

Gonzalo Ñáñez fue el actor principal, quien cargó contra la humanidad de los árbitros, viendo la roja correctamente. Tras el hecho, algunos trataban de explicar lo sucedido con el “Cota”, contando que sufrió el insulto por parte de Ortega, pero la mayoría de los protagonistas entendieron que no se justifica lo sucedido después con reacciones increíbles. Unas de las voces con más experiencia, Carlos Jacobi, reconoció el error de los suyos al expresar: “Ortega me reconoció que se equivocó pero nosotros también erramos feo, es lamentable lo de mis compañeros”.

Así, la violencia tapó lo que pasó en un tiempo y medio casi de partido. Con Deportivo Argentino proponiendo por el resultado global en su contra, ante un Atlético Ticino que mantuvo su postura de defender y jugar de contra.

Este panorama transformó a Omar Montiel, el uno del visitante, como figura máxima tapando un par de pelotas espectaculares y cortando grandes acciones de peligro, con mucho “timing” en la resolución.

Galíndez, Moreno y alguna de Rosales, fueron las pocas que pudo generar un Lobo que siempre tuvo la tarde a contramano, desde la lesión en la rodilla de Maximiliano Páez, al inicio del partido, abandonando la cancha con lágrimas en los ojos.

Jacobi, con una lesión muscular se mantuvo en el campo a pesar de todo y en el complemento se instaló de nueve al lado de Mauro Fuente, para revertir la situación. Justo en ese momento Ticino empezaba a encontrar los espacios para que Ayrton Páez, Matías Bendazzi, Gonzalo Bertola y Emanuel Coria puedan sacar provecho.

Igualmente siempre el pleito se jugó – disputó mucho más en la mitad de la cancha, que en las propias áreas. Eso por supuesto, favorecía al visitante, quien administró su ventaja de la mejor manera haciendo el negocio que pedía el partido.

Argentino, con la urgencia como principal actor, siempre o casi siempre equivocó los caminos, merced a que el mejor hombre de la cancha fue Montiel. Claro que la imagen futbolística del Lobo no destiló claridad en sus ataques.

El árbitro siempre tuvo el partido “cortito”, con rienda corta, parecía que alguna emoción iba a llegar, que el gol estaba al caer, pero llegó el momento del caos y el fútbol se terminó, llegó la barbarie. El deporte más lindo volvió a perder por goleada, una lástima.

 

El árbitro

Diego Ortega

Intentó tener el control del partido constantemente, mostrando autoridad, algo necesario para este tipo de instancias. Hasta el episodio de violencia, el colegiado no había mostrado fisuras, salvo alguna situación errónea, pero nada grave. Bien con las amarillas y en la expulsión a Matías Rojas. Si hubo o no insulto del colegiado hacia algún protagonista, no consta en ningún documento, más que en las declaraciones de algunos jugadores de Argentino, que comentaron eso tras el partido. Estuvo correcta la suspensión del partido.

 

La figura

Omar Montiel

Fue el pilar clave en las grandes acciones de ataque del rival. El uno de Ticino tuvo tapadas geniales, como la de Galíndez en la línea. Además cortó cada centro al área y hasta bloqueó pelotas complicadas. En el local, lo más importante fueron las corridas de Agustín Moreno, desequilibrando por la derecha. Estuvo siempre cerca del gol.

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