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La visita obsequió dos joyas

Rodrigo Solís (tapado) celebra su gol de tiro libre junto al piberío de hinchas que mostró Unión Central en Alto Alegre. Ese tanto, que cuidó con acierto la visita, marcó el destino de un trámite que se resolvió con otro gran gol de Contreras

CLAUSURA – Cuartos de final – Ida

Los golazos de Solís (tiro libre) y Contreras (media vuelta y remate de casi 35 metros) le permitieron a Unión Central sacar ventaja en Alto Alegre, con un 2 a 0 sobre Unión Social, que terminó con diez por la roja a Bracamonte. La serie continúa en Plaza Ocampo

Escribe Daniel Rodríguez
Fotos César Carballo

Dos exquisitos goles le permitieron a Unión Central sacar ventaja en Alto Alegre frente a un Unión Social que, tras un arranque casi abrumador que no logró certificar en el arco rival, terminó cediendo ante el oportunismo y solidez defensiva de la visita. Así, con tantos de Solís y Contreras (este último, en el cierre del partido), el Aurinegro le ganó por 2-0 al CUS y apuntaló a su favor una serie que se definirá en Plaza Ocampo.

En la salida de los equipos, cada hinchada generó su propio carnaval en las tribunas; sí, desde la previa se vivió un encuentro apasionante, vibrante. En el recibimiento, a saber: globos blancos y celestes para los locales, por un lado, y una lluvia de papelitos por el sector villamariense escoltaron a los 22 protagonistas. En el mismo lugar, siete días después, se volvieron a medir Unión Social y Unión Central que, en un partido cerrado, apeló a su oficio y se llevó el primer chico ante un elenco que volvía a participar en los cuartos de final de Liga tras 15 años.

Desde un inicio, el cotejo se vio trabado, áspero y con algunas piernas fuertes. A los 2 minutos de juego, Brian Verón comenzó a ser influyente conectando balones punzantes al área rival, insinuando lo que se venía. En 20 minutos de la primera etapa todo estuvo a disposición de los anfitriones, con balones filtrados que no atinaron a buen puerto ante una defensa aurinegra que luchó por no perder las marcas y (en dicho momento) no podían conseguirlo. A los dos minutos, Ramallo cabeceó apenas desviado; luego Verón volvía a enviar un centro a Clemente que se fue cerca, a los 10 Ezequiel Porta despejó una pelota envenenada de su área chica y a los 12, Dante Alaniz, arquero de Unión Central, envió al córner otro disparo que parecía ser complicado.

La sociedad entre Verón y Castillo ponía, prácticamente, contra las cuerdas a la visita. Pero no le bastó. Si bien los circuitos funcionaban, Richard Brusa (autor del gol de la clasificación) no se encontró con ninguna pelota servida en toda la tarde y eso fue un mal augurio.

Para sorpresa de muchos, el marcador finalmente se abrió. ¿Sorpresa? Claro, porque hasta ahí todo era del CUS. Pero a los 23 minutos del primer acto, producto de un tiro libre en la medialuna del área grande (tras infracción sobre el propio volante), Rodrigo Solís envió un sablazo que dejó a Sami Suárez totalmente inmóvil, mirando el movimiento de los piolines. Es que la definición exquisita desencajó a propios y extraños. El resultado se abrió por esas cosas que tiene el fútbol. Unión Central, que menos había elaborado e intentado, se puso en ventaja y torció una historia que veía oscura.

El local, obviamente, no se entregó. Buscó con Castillo, también lo hizo con sus volantes en posición de ataque, pero no pudieron derribar la férrea marca de Reinoso y Porta en el fondo de la cancha. En contadas ocasiones, Molina pudo cabecear en soledad, pero sus envíos se fueron demasiado alejados como para incomodar al arquero del elenco villamariense.

 

Más sorpresas

En la segunda etapa, con un clima aún mas acentuado por ambas parcialidades, Solís ensayaba nuevamente un tiro de falta a los 7 minutos, pero su remate, más bien tímido, durmió en las manos de Suárez. Increíblemente, eso fue todo lo que hasta el momento regaló la segunda etapa.

En promedio, el segundo acto se basó en pases erráticos, faltas sistemáticas e imprecisiones que le impedían a cada una de las escuadras poder arrimarse con peligro y seguridad a la vereda de en frente.

Los de Alto Alegre intentaron conectar, pero no pudieron cruzar la muralla de su rival y, por su parte, los villamarienses apelaron al “aguante” de Contreras.

En Unión Social creció el nerviosismo, para colmo de males, en medio de esa vorágine, y tras quedar expuestos en una contra, Bracamonte cometió una falta “táctica” y terminó obteniendo la segunda amarilla que lo envió a las duchas.

La historia no terminó ahí; hay más. Porque si se comentó que Rodrigo Solís madrugó con su buena pegada en la primera etapa, el mismo crédito es para César Contreras. Es que Teté tomó una pelota prácticamente a 35 metros del arco rival y, con un derechazo potente, envió la pelota al fondo de la red para desatar toda la locura en el banco del plantel dirigido por Marcelo Zucotti. A los 50 minutos, el último de los cinco que adicionó el árbitro Gabriel Pérez, el delantero ponía el 2 a 0 y comprometió más a los dirigidos por Darío Rubiano, que ahora deberán poner toda la carne al asador rumbo al partido de vuelta en Plaza Manuel Anselmo Ocampo.

 

La figura – Rodrigo Solís

El mediocampista de buen pie fue protagonista. Manejando los tiempos y con un golazo increíble, cambió el rumbo del encuentro. También se destacó el trabajo de Ezequiel Porta en defensa. Por el lado del local, Castillo marcó su entrega explotando por su carril, aunque sin definir sus acciones, y el carácter de Brian Verón para impulsar en todo momento a su equipo.

 

El árbitro – Gabriel Pérez

En un partido de alta temperatura tuvo un acertado primer tiempo y, ya en el complemento, se lo vio impreciso en algunos lapsos, esencialmente en los primeros instantes. Amonestó y expulsó acertadamente. Bien secundado por los jueces de línea.

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