Langostas: ¿qué hacer?

El Senasa Córdoba detectó la presencia de langostas en los departamentos San Alberto y Pocho y en menor medida en Tulumba, Minas y San Javier

El ingeniero Eduardo Trumper, del INTA Manfredi, elaboró un informe con datos básicos para que cada productor pueda colaborar para evitar que proliferen las langostas que ya están en el norte de la provincia de Córdoba

El Senasa Córdoba detectó la presencia de langostas en los departamentos San Alberto y Pocho y en menor medida en Tulumba, Minas y San Javier

Volver al campo, mirar cada día, estar atentos, monitorear y denunciar. Estas son las claves para afrontar la aparición de langostas que son mucho más peligrosas para los cultivos que las que aparecieron años anteriores (tucuras).

Para advertir a los productores de la gravedad del problema, el ingeniero Eduardo Trumper hizo un informe que parte de la plaga incontrolable que barría con las cosechas a principios del siglo pasado, hasta llegar a la actualidad.

“La langosta es un insecto que ha quedado grabado en la memoria de las familias de campo. Nuestros abuelos nos contaron historias de un bicho que venía en grandes cantidades cruzando el cielo o avanzando como un ejército, comiendo todas las plantas que encontraban a su paso. La intervención organizada del Estado, desde mitad del siglo XX, logró contener a la langosta que desde entonces pasó a ser nada más que un mal recuerdo. Sin embargo, la plaga persiste como una amenaza potencial”, indicó el profesional.

“En el año 2010 se declaró la Emergencia Fitosanitaria en todo el territorio nacional debido a la detección de focos en distintas zonas de las provincias de Catamarca, La Rioja y Córdoba. A mediados de 2015 resurgió con mayor intensidad y afectó a las provincias de Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán. En la provincia de Córdoba, dada la situación en las provincias vecinas, y a fin de anticipar una probable ocurrencia de focos y mangas, fue necesario dar lugar a un Plan de Contingencia abordado en conjunto por el Senasa Córdoba, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos y el INTA”, precisó.

En el mes de noviembre (2015) el Senasa detectó una manga de langosta voladora que se asentó en zonas cultivadas y de monte próximas a Villa Dolores. “Posteriormente en enero de 2016 aparecieron los primeros focos en la misma zona, con lo cual se puso en práctica el plan de contingencia acordado para coordinar las acciones entre las instituciones y efectuar el control en los departamentos de Pocho y San Alberto. Se sumaron a la tarea el sector privado y los pobladores de la zona”, dijo.

 

La Provincia y el Senasa acordaron poner en marcha cinco puestos de control de langosta. Uno en Oliva y el resto en Santa Elena, San José de la Dormida, Cañada de Luque y Calchín

Langosta vs. tucura ¿Cómo diferenciarlas?

“Al caminar por el campo, estamos acostumbrados a ver ese insecto que indistintamente llamamos tucura o langosta. Sin embargo no son lo mismo. Aunque son ‘primas hermanas’, tienen una diferencia biológica muy importante: las langostas desarrollan la capacidad de formar mangas (como si fueran enjambres) y dispersarse hasta cientos de kilómetros. En cambio, las tucuras generalmente tienen hábitos solitarios y no se movilizan grandes distancias.

En nuestro país, el estado adulto de la ‘langosta voladora o sudamericana’ es de tamaño grande (macho: 28 a 49 mm; hembra: 39 a 66 mm) y su coloración varía de castaño a verde oliva. En cambio, dentro del complejo tucuras, las especies varían desde pequeñas a muy grandes como el caso de la llamada tucura quebrachera”, señaló en su escrito Trumper.

La diferencia morfológica más clara es el aspecto que presenta el adulto en el área del tórax cuando se observa al insecto ubicado “panza arriba”.

Sobre el ciclo biológico, el profesional del INTA Manfredi precisó que “incluye las etapas de huevo, estado juvenil (ninfa) y adulto. La hembra adulta pone los huevos agrupados en paquetes que entierran en el suelo. De los huevos nacen las ninfas. Estas atraviesan cinco estadios que se diferencian por el tamaño y el color, los más pequeños son las ‘mosquitas’ y los más grandes son las ‘saltonas’.

En etapas juveniles, la langosta presenta colores más vivos que pasan del verde intenso al pardo. La ninfas son parecidas a los adultos, pero carecen de alas, de modo que solo pueden desplazarse dando saltos. Después del quinto estadio ninfal emerge el adulto, con alas completamente desarrolladas y gran capacidad de vuelo”.

Las langostas tienen dos fases. En la fase solitaria se desarrollan alimentándose de las plantas disponibles y sin realizar más desplazamientos que entre plantas vecinas, o de un potrero a otro. Si el número de ninfas por metro cuadrado es alto, pasan a la fase gregaria, cambiando de color y aumentando su consumo y reproducción. Al llegar al estado adulto, forman las mangas con la capacidad de desplazarse grandes distancias.

 

Manejo

En el marco del Programa Nacional de Acridios (PNA), el Senasa implementa una estrategia de manejo preventivo que tiene como objetivo lograr una detección eficiente que permita la identificación temprana de focos y el control de la langosta en sus estadios ninfales “mosquita” y “saltona” evitando su dispersión en mangas. Para ello es necesario realizar monitoreos continuos y tratar individualmente los focos activos con insecticidas autorizados por el organismo.

 

Recomendaciones

1- Recorra su campo al menos cada dos días.
2- Observe con atención la vegetación (cultivos, árboles, arbustos, malezas, pastizales).
3- Verifique si encuentra tucuras o langostas en grandes cantidades y agrupadas.
4- Capture varios ejemplares manualmente o usando una red o bolsa.
5- Confirme si se trata de langosta o tucura.
6- Si le quedan dudas, tome varias fotos con el mayor detalle posible.
7- Envíe la foto a las siguientes direcciones electrónicas trumper.eduardo@inta.gob.ar o fava.fernando@inta.gob.ar

O bien, denuncie en la oficina de Senasa. También está disponible un teléfono gratuito de contacto: 0-800-8888-2476.


“La langosta es un componente más del agroecosistema… la tarea no consiste en erradicarla, sino en evitar que provoque daños socioeconómicos y ambientales significativos. Todos debemos colaborar. Es imprescindible denunciar los focos que encuentre”.


El ingreso de la plaga en áreas productivas puede causar pérdidas considerables, que en algunos casos alcanzan hasta el 50% de la disponibilidad forrajera, y sobre los frutales reducen el área foliar y destruyen yemas, disminuyendo la producción final.

 

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