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Las perspectivas para el año : opinan economistas locales

Especialistas de la ciudad analizaron diferentes variables para ofrecer una opinión en cuanto a lo que se puede esperar del año en curso. Las perspectivas no son para nada alentadoras

El Diario consultó a especialistas en la materia de nuestra ciudad respecto al escenario que esperan para este año. En general, los pronósticos son pesimistas. Aquí, la opinión de cada uno

“Macri llegará a las elecciones sin programa ni resultados ”

El Gobierno llegará a las elecciones sin resultados económicos que permitan suponer que la economía será una variable clave a la hora de pensar en un próximo período presidencial. Con los últimos tres trimestres con caída del producto nos encontramos técnicamente en recesión y con el agregado de una tasa anualizada de inflación para 2018 de 37,6%, el proceso se convierte técnicamente en estanflación. A pesar de los datos actuales posiblemente en la comparación cuarto trimestre de 2019 con el cuarto trimestre de 2018 es posible esperar algún signo de recuperación específicamente en torno al momento de la elección, pero posiblemente débil.

De los diferentes sectores que componen la economía Argentina el único que se recuperará durante 2019 será el sector primario en torno a una nueva cosecha estimada de 125 millones de toneladas, los restantes sectores como la industria y los servicios seguirán atravesando una situación complicada. Si algo sabemos los macroeconomistas es que sin el campo no se puede, pero con el campo solo, no alcanza. Los principales instrumentos de la política económica mostrarán un claro sesgo contractivo, una política monetaria de emisión cero y una política fiscal que intentará llegar primero al déficit cero y luego al superávit en un país donde los sectores productivos excluido el primario no pueden por sí solos expandirse sin un mercado interno activo.

Las posibilidades en materia económica para el Gobierno en este contexto están relacionadas con aliviar la caída del salario real durante 2018 del orden del 11,6% (y tal vez en permitir alguna recuperación leve en 2019) y en contar en el marco del acuerdo con el FMI con instrumentos operativos para controlar el tipo de cambio de manera que el año transcurra sin sobresaltos cambiarios.

La deuda en materia económica será la ausencia de un plan de estabilización y crecimiento que nos permita ver más allá del corto plazo y este aspecto no es de tipo económico, es político, y representa una condición necesaria para reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población. Por otro lado, esto último, tampoco puede esperarse de un gobierno puntual. Sin una dirigencia a la altura de tamaño desafío la Argentina seguirá experimentando crisis recurrentes ligadas a problemas de financiamiento internacional o a los cada vez más intensos fenómenos climáticos. Dado nuestra forma de resolver los problemas y nuestra incapacidad de alcanzar acuerdos, todo programa económico es observado por los agentes económicos como una restricción temporal y por ello posee altas posibilidades de quedar trunco en poco tiempo. La economía es siempre reflejo de la calidad de las instituciones políticas, tal vez esta crisis nos inste a comenzar.

Alejandro Pereyra

 

“Lo peor de la crisis pasó en 2018”

El Gobierno nacional en la mayoría de los aspectos económicos procedió con negligencia, impericias conjuntamente con una carencia de liderazgo para emprender reformas sustanciales. Nos condujo a un gradualismo, que terminó el año con caída del 2% de actividad, una inflación del 47,6%, una crisis monetaria donde el peso se desplomó 50,6% contra el dólar, un ratio deuda/PBI del 97,7%, obteniendo de urgencia un salvataje financiero del FMI. Este combo se suma a un sector privado que arranca un 2019 estrangulado, con una presión impositiva récord del 26,2% del PBI.

Partiendo de este piso complicadísimo, entendemos que lo peor de la crisis económica pasó en 2018 y que este será un año en términos comparativos bastante mejor. Desde abril/mayo, acompañado por la recuperación de la agroindustria (proveedora exclusiva de dólares de nuestra economía) el sector real pegará la vuelta hacia un mayor dinamismo, incluso para decepción de muchos analistas que esperan o auguran un default o caos similar al de 2001.

En los próximos meses tendremos un escenario que denominaríamos como “mediocre”: muy lenta recuperación de las principales variables macro, un dólar estable convergiendo en la zona de la parte baja de no intervención, y un sendero muy lento de baja de tasas de interés. Sin embargo, hay algo fundamental: la incertidumbre electoral puede primar y complicar la posible recuperación en caso de no estar claro la continuidad de la actual gestión.

En este contexto empresas y comercios van a tener que adecuar su volumen de negocios a este mediocre ritmo de actividad. Prever qué facturación pueden llegar a tener en un entorno de alta presión tributaria, demora en las cobranzas y altas tasas de interés. Incluso una compresión de sus estados de resultados, caracterizado por caída o a lo sumo ventas estables, mayor costo financiero, mayores tarifas, que harán que las empresas que estén mejor acomodadas en términos de su gestión obtengan cuotas de mercados por sobre el resto.

Alexis Aguilar

 

“Continuará la contracción”

Muchas veces al ser consultados sobre las perspectivas de la economía para el año en curso, los economistas relatan cómo se calcula que evolucionarán las famosas variables macroeconómicas principales de las cuales el lector promedio apenas conoce su nombre e imagina a qué refieren sin llegar a entender si el curso que tomarán lo afectará o no y cuándo lo hará. La verdad es que a mí también me resulta difícil hacerlo. Aquí va, en menos de 300 palabras, los números de los que la golpeada clase media es rehén en un año en el que seguiremos renegando con precios y tasas de interés altas mientras la incertidumbre es política.

Como podemos leer en cada apartado sobre economía argentina, se prevé que durante 2019 el PBI siga cayendo (entre 1,5% y 2%), que la inflación sea menor a la del año pasado (cercana al 30%), y que se mantenga la relativa estabilidad cambiaria al menos hasta las elecciones. Para el primer trimestre del año las expectativas sobre la actividad industrial en la provincia de Córdoba, en sintonía con la situación nacional, indican que continuará la contracción, aunque solo un 6% del empresariado piensa en despedir empleados. ¿Una buena? Se espera una cosecha histórica que reactive el binomio producción-consumo, y con éstos el empleo.

En el sureste cordobés con índices de pobreza y desempleo menores a los provinciales, el empuje de los rindes de maíz y soja, y el impacto positivo que se espera de las medidas anunciadas por el presidente para aliviar la carga impositiva de las Pymes, los desafíos para la clase media, cuyos sueldos están más atrasados que la llegada de “el segundo semestre”, serán planificar sus gastos para poder cumplir las obligaciones crediticias o incluso adelantar cuotas, y, para quienes puedan ahorrar, aprovechar las opciones de inversión disponibles, mientas enfrentan una inflación que, en lo que va del año, es mayor a la nacional, transitan rutas en mal estado y pagan tarifas altísimas por servicios deficientes.

Hasta ahora, entre tantos indicadores negativos y pronósticos sombríos para los meses que siguen y de cara a los comicios, la atención del Gobierno estará puesta en lograr llegar a octubre con las variables macro bajo control y mantener la certidumbre económica. En el medio, nosotros.

Josefina Mana

 

“Un 2019 nada alentador”

Para proyectar el presente año, anticipando que no va a ser bueno, tenemos que analizar algunas variables fundamentales, que son el termómetro de la economía nacional y que, sin dudas, van a repercutir en la esfera local.

  • Inflación: 2018 cerró con una tasa cercana al 50%, mostrando que el Gobierno nunca pudo controlarla. Y para este año, si bien no se espera que llegue a ese valor, puede alcanzar los 30 puntos porcentuales (va a ser muy alta).
  • PIB: se espera que la actividad económica nacional caiga un 1%, mientras que el mundo crece al 3% y América Latina al 2% (seguimos caminando de espaldas).
  • Dólar: se espera un nuevo aumento para la moneda extranjera, estimando que puede llegar a los 45 pesos.
  • Salarios: la caída en 2018 fue superior al 12%, generando una contracción en el nivel de consumo; para este año no se espera una mejora, por lo tanto el consumo continuará contraído.
  • Empleo: la continua contracción del consumo y de la inversión puede generar un hundimiento importante del empleo a nivel nacional.
  • Commodities: no se espera un aumento significativo de los precios, lo que no ayudará a mejorar las condiciones externas del país.
  • Conclusión: esperamos un 2019 nada alentador en materia económica, aunque se espera un aumento del gasto público por las campañas electorales.

Nicolás Pepicelli

 

“Lejos de recuperar lo perdido”

El presente año está lejos de mostrar una recuperación de lo perdido en la profunda crisis sufrida por la economía en 2018.

Es muy difícil imaginar un recupero de la economía Argentina de forma rápida: las altas tasas de interés y la incontrolable inflación atentan contra las expectativas y la actividad empresarial, para males, el deterioro del ingreso de las familias fue muy grosero, esto explica la fuerte baja del consumo que repercute directamente en el deterioro del PBI.

El escenario más previsible según el descalabro de las variables macro actuales es el de una economía planchada, no se observa un recupero en muchos sectores donde la situación ya es apremiante y crítica; es triste, pero la actualidad está ahorcando a la actividad privada y esto impacta en la pérdida de empleo.

Es cierto que es probable que las variables macroeconómicas muestren signos de mejora estadística interanual, es decir comparativamente los datos de 2019 serán superficialmente mejores con respecto al pésimo año pasado que fue una de las peores crisis económicas de la historia Argentina, pero lamentablemente ésta empezará a mostrar su peor cara: con seguridad en el transcurso de este año se notará mucho en los bolsillos de la gente y aún peor en el aumento del desempleo, al menos en la mayoría de los sectores.

Los únicos sectores que van a “traccionar” son el sector agroexportador y en parte su cadena de valor y por supuesto el sector financiero que todavía está en plena efervescencia juntando los ahorros de todos los argentinos, e incluso los de las próximas generaciones, ¡la deuda externa ya alcanzó el 100% del PBI! Realmente el próximo gobierno tendrá serias dificultades y escasos grados de libertad para gobernar.

En resumen, para el grueso de la población el año será opaco en medio de otro derrotero de grandes anuncios de campaña para levantar las esperanzas.

Alfredo Koncurat

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