El Diario del centro del país

“Lo más terrible que hizo Macri fue la mentira, la mentira banal”

Felipe Solá

Nació en Buenos Aires, el 23 de julio de 1950. Es ingeniero agrónomo, en 1987 fue nombrado ministro de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, durante la Gobernación, en aquel entonces, de Antonio Cafiero. En 1989 fue nombrado secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, cargo que ocupó hasta 1991. En las elecciones de 1991 fue electo diputado nacional por la provincia de Buenos Aires asumiendo el 10 de diciembre del mismo año. En la Cámara fue nombrado presidente de la Comisión de Agricultura. En 1993 regresó al puesto de secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación. En las elecciones de 1999 se presentó como vicegobernador acompañando a Carlos Ruckauf en la fórmula, convirtiéndose en vicegobernador de la provincia de Buenos Aires. En 2002, en plena crisis, quedó a cargo de la Gobernación, en 2003 fue electo gobernador. Luego fue diputado nacional por muchos años. Actualmente es parte del bloque de diputados Red por Argentina

Escribe: Nancy Musa
DE NUESTRA REDACCION

Es un cuadro peronista. Con todas las connotaciones que esas dos palabras significan. No es el típico dirigente que verán sonriente en un afiche publicitario. Es el tipo serio, calentón, hasta malhumorado que se considera más preparado para la gestión que para la construcción política.

Es Felipe para algunos, Solá para otros. Podrán decir mil cosas, pero nadie puede dudar de su esencia peronista. Estuvo en Villa María, nos sentamos a charlar después de una jornada intensa, el cansancio dijo presente, la energía del hombre batallador fue más fuerte. Hablamos más de una hora, de todo un poco, y dejó frases contundentes, para analizarlas. “Lo importante es meter a la gente dentro de una epopeya”, expresa mientras ataca los flancos débiles de un gobierno que considera “promotor de la mentira permanente, que nos ha llevado al infierno”.

Es Felipe, es Solá, un presidenciable.

 

-Usted tiene aspiraciones de ser presidente, ¿tiene pensado cómo salir de esta crisis, en un panorama que es muy complicado para el próximo gobierno?

-Hay una dinámica que hay que tomar, que es política y de relacionamiento con los demás, que es importante para tomar el mando en la crisis. Esa dinámica está relacionada con la confianza y el apoyo que uno pueda lograr.

Y adicionalmente está relacionada con el conocimiento de otras crisis, y el saber que el interés en salir no es solamente del deudor, sino también del acreedor.

Entonces, hay que hacer valer el peso del deudor, que curiosamente tiende a ser más fuerte cuanto más debe.

 

-¿Por qué?

-Porque debe ser protegido para que pueda pagar. Hay que salir de esa actitud de arrodillarse que tiene el Gobierno permanentemente y tomar una actitud de impulsar el crecimiento y defender el trabajo.

Y a partir de ahí hacerse fuerte para tomar una posición externa y no dejarse influir por quienes siempre han tenido, como negocio, el endeudamiento de Argentina.

Y aunque sean argentinos, vivan acá, sufran la inflación, su negocio ha sido siempre ser intermediarios de la deuda argentina.

Entonces, como influyen mucho sobre los diarios, sobre los medios, tienen mucha plata, hay que saber diferenciar los intereses populares de los de ellos.

 

-Mucho se habla de unidad nacional, ¿se puede lograr realmente la unidad nacional o es un slogan?

-Creo que lo importante es meter a la gente adentro de una epopeya, que no se puede inventar, uno no puede inventar una epopeya de algo que no lo es.

Pero si uno va de a poco tratando de convencer a la gente con hechos, con un nivel de comprensión de la situación muy grande, la gente termina reaccionando bien.

Creo que la crisis genera un miedo al futuro, que es el principal elemento negativo de la propia crisis, y que la función del gobernante es ir sacando de a poco ese miedo al futuro.

 

-¿Pasamos de la revolución de la alegría a la revolución del sufrimiento?

-Totalmente. Cuando se analicen estos años de gobierno se va a ver que lo más terrible que hizo Macri fue la mentira. La mentira como elemento permanente de campaña, la mentira banal, la mentira como método permanente sin importar las consecuencias.

La primera corrupción es la corrupción de la palabra, se empieza corrompiendo la palabra y después nada tiene valor.

Macri trata a través de Durán Barba de arrastrar con mentiras, a que la gente cuando se desilusiona crea que es porque todos mentimos.

Y que no se dé cuenta que es porque ellos mienten, ellos tratan que en el mismo lodo estemos todos manoseados. De eso se trata.

 

-¿La antipolítica?

-Sí. Se trata de emputecer lo político, para poder emerger siempre de un lugar antipolítico, que no quiere abandonar nunca ni Macri, ni el PRO.

El problema es que tienen como socios a los radicales, que han hecho de la política su vida y se les están yendo y están perdiendo poder.

Ahora vamos a ver un Macri devaluado, ahora devaluado y mentiroso ya es demasiado.

Macri se está dando cuenta que no tiene nada para mostrar, nada que justifique el infierno al que ha metido a millones de argentinos y reacciona enojándose.

Si vimos un Macri muy malo, ahora vamos a ver un Macri peor.


-Usted en un momento, varios años atrás, estuvo con Macri ¿imaginó que iba a actuar así si llegaba a la Presidencia?

-No. Hace exactamente diez años yo tuve contacto con una persona, que comparado con De Narváez, era más sensata. Lo que creo es que le queda muy grande la Presidencia, que es una persona muy malcriada, muy acostumbrada a delegar, a mandar, a priorizar su bienestar y que compró llave en mano el neoliberalismo como modelo, y nos fue metiendo cada vez más el tema financiero.

Se compró aquello de salir a los mercados y en realidad salir a los mercados no es exportar más, sino salir a endeudarse.

Y ahora no tiene ni las reservas personales, ni el equipo como para enmendar la cosa.

 

-Culpan al peronismo de ser el peor mal del país, la raíz de todos los problemas, ¿qué piensa sobre esta frase usada por el Gobierno nacional?

-En este momento es contraproducente, la gente está pensando que si le toca vivir esto, todo lo que le han dicho es mentira, y si todo lo que le han dicho es mentira, también será mentira que los peores años fueron aquellos.

Fui opositor desde 2008 del Gobierno de Cristina Kirchner, pero eso no me hizo dejar de ser peronista y volví a tratar de confluir en el peronismo, había votado por Scioli sin ganas, pero volví a tratar de confluir en cuanto vi las acciones iniciales de Macri y el desastre que se venía.

Perdí tiempo en el Frente Renovador hasta que no pude más y en abril del año pasado me fui.

Y recién en octubre lo consolidé desde el punto de vista parlamentario, al poder formar un nuevo interbloque de diez.

 

-¿Red por Argentina?

-Sí, no me podía ir solo, se retrasó mucho esa salida, pero yo estaba convencido que no había camino del medio, ni inventos de posiciones intermedias frente al desastre que estaba haciendo Macri.

 

-Su bloque ¿qué reacción tiene ante el informe del juez Ramos Padilla?

-Fue el día de hoy (por el miércoles pasado), no pude estar presente por estar acá en Villa María. El juez ratificó todo lo que había dicho en su fallo y me duele que no hayan estado ahí los representantes de los gobernadores y creo que el Frente Renovador se equivocó al no estar ahí.

Porque está eligiendo una corrupción usada por el oficialismo y está eludiendo la otra corrupción. Parece que eligen qué corrupción les gusta más.

 

-Escuchando al juez, pareciera que el Estado de derecho está en riesgo ¿usted qué opina?

-Sí, en la Justicia Federal hay muchos jueces que han puesto el Estado de derecho en riesgo y han transformado su accionar en una red cloacal, en galerías subterráneas llenas de lodo y de mugre. Es una realidad y es la vinculación entre ellos y los servicios de inteligencia como ente paralelo de espía a las personas, lo que da lugar a nuevos poderes de los jueces, viendo a quién pueden enchastrar, qué carpetas inventar, y al mismo tiempo averiguar muchos datos que le son muy útiles a la hora de defenderse ellos, corporativamente.

 

-Cuando era un niño ¿ya soñaba con ser presidente?

-No, era un niño correcto, malhumorado (risas). Tuve una infancia feliz, éramos muchos hermanos, los recuerdos son muy buenos.

Me esforzaba por ser el mejor del grado, fui el mejor del grado toda la primaria, después ya en el colegio secundario fui un estudiante de la mitad para arriba nada más.

Estudiaba mucho, pero iba al Nacional de Buenos Aires, que era terriblemente exigente.

Y en la Universidad tuve épocas de mucho trabajo y otras de enorme vagancia.

 

-¿En esas épocas trabajaba?

-Me dediqué a ser periodista, siempre estuve trabajando eso sí. Nunca pedí plata, siempre tuve que trabajar.

A los 19 era profesor de alumnos que se retrasaban en el secundario porque había aprendido Física, Química y algo de Matemáticas en primer año de la Facultad.

Fui periodista un tiempo, anduve de salto en salto, tuve un cargo en la época de (Héctor) Cámpora, fui secretario privado del viceministro de Relaciones Exteriores, Jorge Vázquez, que se murió, que fue preso el 24 de marzo de 1976.

Por supuesto de manera injusta por sus ideas, después en el proceso lo pasé muy mal porque era un antecedente muy negativo para mí y tuve que andar escondido durante casi dos años.


-¿Su familia tenía relación con la política?

-En mi familia la política ocupaba un campo muy importante. Mi abuelo materno, Pablo González Escarrá había sido diputado provincial de Buenos Aires, había sido jefe de Policía civil, ministro de Obras Públicas y juez de la Corte. Siempre desde una visión liberal progresista, pero militando en el partido conservador que no lo interpretaba.

Era compañero de Solano Lima, los dos fueron ministros de un gobernador que se llamó Rodolfo Moreno y terminó intervenido por Castillo, por el conservadorismo más rancio del país.

Mi abuelo murió muy joven, no lo conocí, pero fue un hombre con un sentido de justicia social y con sensibilidad social que no sé qué hubiera pasado si hubiera conocido al peronismo porque se murió en 1944.

Tuve un tío que se murió de 100 años, Pablo González Bergez, hermano de mi mamá, que fue diputado, también liberal, muy antiperonista, muy gorila. Y también militaba en el partido conservador.

Era lo que se llamaba un liberal progresista, muy brillante y muy mal político.

 

-¿Eso qué significa?

-Muy brillante, pero muy mal para construir. No sé si soy brillante, pero no soy un gran constructor. Creo que sí soy bueno en la gestión, pero primero tengo que llegar a la gestión y no soy un constructor político por excelencia. No tengo esa paciencia, nunca la tuve.

Veo la pasta política de constructor en algunos, pero también veo que después ponen la política por delante de la gestión y hacen malas gestiones para seguir instalados políticamente.

Yo no cometería ese error, a lo mejor no llegaré, pero cuando me tocó estar en la función pública siempre demostré que sabía lo que hacía.

No fui un secretario de Agricultura más y eso lo sabe cualquiera. Conseguí muchas cosas, multipliqué la agricultura, recibí una cifra ínfima de 26 toneladas de grano y cuando me fui eran 66, erradiqué la aftosa, ayudé a que se promoviera una revolución en la agricultura argentina.

 

-¿Y en su rol de gobernador de la provincia de Buenos Aires?

-Y como gobernador creo que también estuve a la altura de las circunstancias. También tuvo un poco de suerte, estar en el momento dado, en el lugar adecuado. Siempre estoy, siempre estoy dispuesto a hacer el esfuerzo. No soy de los que se borran.

 

-¿La charla con Cristina, después de tantos años, estuvo tensa al principio o se dio espontánea, distendida?

-La primera charla fue el 1 de agosto, el día de los cuadernos. Pensé que no me iba a recibir, que iba a estar rodeada de abogados, pero no. No estaba tensa, fue una charla afectiva, hacía muchos años que no nos veíamos, que no hablábamos, nunca habíamos tenido una gran confianza, tuvimos pocas horas de trabajo conjunto porque Kirchner la absorbía mucho.

Quería llevarme bien con Kirchner, no quería tener problemas.

El encuentro fue muy afectivo, y después he tenido dos o tres charlas con ella y creo que han sido buenas, pude decir lo que pensaba, en algunos casos creo que hizo cosas de las que yo pensaba y que algunos otros también la habrán aconsejado.

Y todavía creo que conozco un 50% de Cristina.

 

-¿Piensa que el alejamiento del poder, que las causas judiciales y los embates que está resistiendo, la ayudó a mirar de otra manera el poder?

-Seguramente sí. Es una persona muy corajuda, muy luchadora, no se calla. Se defiende muchísimo, tiene lo que ocurre en tantos casos con las mujeres que tienen más agallas que los hombres en general.

Lamentablemente es así y no puedo analizar la otra Cristina, no sé si sigue siendo muy dogmática como era, como yo la veía, rígida, muchos me dicen que no es así, todavía no tengo una mirada clara sobre eso, pero indudablemente es una líder de millones de peronistas. Y como tal la respeto.

Ahora, yo quiero ser presidente y creo que lo mejor es que haya internas. A lo mejor no las gano, pero sí contribuyo a que se fortalezca el espacio.

 

-¿Del 1 al 10 qué posibilidades existen de unión del peronismo?

-Depende entre quienes. Porque no veo muchas posibilidades de unión con Lavagna, con Massa tengo dudas porque un día dice una cosa y al otro parece retroceder. Pero sí creo que hay un peronismo que ya está unido y el paso que falta o no lo conseguimos nunca o lo conseguimos por vía de los votos, no de los dirigentes.

Porque vamos a ir a un balotaje en este país, todo lo indica, y si vamos a un balotaje la gente no va a tener que elegir, va a tener que optar.

Como siempre ocurre y en esa opción creo que tenemos chance.

 

-¿El peronismo dividido no resulta funcional a la reelección de Macri?

-Es que no es peronismo dividido. El peronismo está todo de un lado, del otro lado hay una especie de neoperonismo que no se acepta a sí mismo. Yo creo que Lavagna, Massa, son políticos importantes que han tenido su momento, y pueden volver a tenerlo, pero no son peronistas como yo o como otros. No sienten ese mandato.

Con esto no quiero hablar mal de ellos, para nada, es un dato de la realidad. No creo que haya dos peronismos, creo que hay un espacio del medio que pretende propiciar la idea de que hay argentinos que no quieren más a Macri y no quieren volver para atrás.

Y una obligación del peronismo en su conjunto, el que está unido, es de explicarles que no queremos volver para atrás, que no queremos restauración, que no queremos cambiar el nombre de las calles, no queremos traer estatuas y sacar otras.

Queremos cambiar el modelo económico y para eso necesitamos el gobierno. Queremos defender el trabajo argentino y para eso necesitamos el gobierno.

No para ganar una batalla cultural, no. Para ganar una batalla por la justicia en un país que cada día es más injusto socialmente.

 

-¿Qué nos pasa a los argentinos, tenemos un ADN especial para atraer las crisis, para dar dos pasos adelante y luego cuatro para atrás?

-La historia argentina es una hasta el 74 desde el punto de vista económico y otra después del 75. En el 75 el Rodrigazo quebró el Estado de bienestar. Si tomáramos el PBI de hoy y le pusiéramos el nivel de distribución que había en 1974, en aquel país violento, tendríamos un 9% de pobreza.

Aunque no fuéramos más ricos, pero estaba distribuido el ingreso por la diferencia que había entre los más ricos y los más pobres. Era un país mucho más justo.

 

-¿A pesar de la violencia?

-Sí, un país más violento, porque había un enfrentamiento político muy fuerte, a raíz de la proscripción del peronismo, de la resistencia y de la existencia de un partido militar que propulsaba las armas del pueblo. Eso lo volvía mucho más violento y no la injusticia social. Si lo comparáramos con lo de ahora, diríamos aquel país era mucho más justo.

 

-Sí, la pobreza era del 4% y la desocupación casi nula.

-Perón mejoró las cosas en 1973 con el pacto social hasta que vino el Rodrigazo. El Rodrigazo fue la aparición del neoliberalismo en la Argentina, y a partir de ahí ya no pudimos salir porque vino Martínez de Hoz, adicionó una camada de pobres, y después Alfonsín luchó contra eso, pero no pudo y Menem estabilizó las cosas, pero esa exclusión ya estaba y la camada de pobres quedaron ahí.

De esa exclusión no hemos podido salir, sí hemos podido durante parte del kirchnerismo restituirle parte de su ingreso, restituirle parte de su ingreso ha sido muy importante y defender su pertenencia al trabajo, creo que Cristina defendió el derecho al trabajo sobre todo en la crisis de 2008 y 2009.

Pero eso no basta, la inclusión requiere de muchas políticas y muchos más años. Creo que la demanda principal que tiene la Argentina es de certidumbre, estabilidad, seguridad en todos los sentidos, justicia, transparencia, son demandas que la democracia no ha cumplido.

Somos cortoplacistas de alma, por el entorno histórico, ciclos de stop and go, por la cantidad de cimbronazos que tuvo el dólar nos ha convertido en gente que nunca apuesta por el futuro.

Este Gobierno ha llevado a esta situación al extremo, al endeudarnos nos robó el futuro y tenemos que construir otro futuro de nuevo. Al mostrar una total insensibilidad respecto a la vida cotidiana económica y social de los argentinos está haciendo un daño que va a ser muy difícil de reparar.

 

-¿Cuál fue el momento más triste de su vida política?

-El asesinato de Kosteky y Santillán el 26 de junio de 2002. La sensación de haber sido completamente engañado por parte de la plana mayor de la Policía a la que eché en su conjunto y la caza del hombre que hubo, me hicieron sentir un gobernador ingenuo, novato, crédulo, que es una forma elegante de decir boludo.

Y ahí empecé a darme cuenta cómo eran algunas cosas.

 

-¿Y las satisfacciones?

-La unidad que alcanzamos en 2005, peronistas más organizaciones sociales mal llamadas piqueteros. Con un trabajo serio y el avance en temas como la seguridad y la lucha contra las adicciones fueron puntos fuertes en mi equipo.

Hice 11 o 12 establecimientos carcelarios, 550 a 600 cada uno sin plata.

Scioli repartió algo, María Eugenia Vidal no repartió nada, tiene hacinamiento total en las cárceles.

Tuve una preocupación humana muy grande y fui buen administrador. Recuerdo el año 2005 como un año muy bueno.

 

-¿Si llega a ser candidato a presidente quién sería su candidato a gobernador de Buenos Aires, lo tiene pensado?

-Sí, lo tengo pensado, pero no lo puedo decir.

 

-Si tuviera que definir en pocas palabras el rol que cumple el Congreso ¿cómo lo definiría?

-Hay que modificar el rol del Congreso constitucionalmente, porque así como está es un adorno que irrita y depende exclusivamente de la capacidad de tener quórum y sesionar. Y tenemos una costumbre política que si un gobierno no tiene mayoría puede bloquear el Congreso. Lo hizo Kirchner en 2009, en 2010 y en 2011 Cristina durmió el Congreso y hace tres años que Macri lo trae dormido.

 

-¿Pensó en algún momento que podríamos ir a un sistema parlamentario?

-Sí. Lo pensé muchas veces porque está mucho más ligado a la dinámica política, al cambio. Nosotros no podemos estar lejos del cambio y en el mundo con los sistemas parlamentario se hacen y deshacen alianzas con gran velocidad.

Creo que nadie se baña dos veces en el mismo río, y estamos sometidos a un mundo muy cambiante y en una Argentina que tiene ribetes dramáticos no es extraño que la gente cambie.

 

-¿Con la Justicia qué hacemos?

-Creo que en general el servicio de justicia funciona, y hay muchos servicios que funcionan con oscuridad. Creo que hay un fuero federal que está en crisis. Comodoro Py es Comodoro pus.

Creo que muchos jueces que ya operan como corsarios, defendiéndose a sí mismos, donde los presos pasan a ser rehenes, los arrepentidos pasan a ser extorsionados, desnaturalizan el sentido de las leyes.

 

-Las causas que involucran a Cristina ¿cómo las ve?

-No soy abogado. Creo que hay dos causas que son absolutamente absurdas, una es el dólar a futuro y otra la causa por Irán que es un absurdo.

Después hay otras dos causas sobre las que prefiero no opinar porque no sería serio.

Porque una cosas son las causas y otra cosa el ataque cotidiano mediático. El ataque permanente hace que uno se ponga en lugar del atacado.

¿Por qué la Justicia necesita ese ataque permanente o construir acusaciones como las que se le están probando al fiscal Stornelli, porque no se trabaja de una manera seria?

Generan dudas aún sobre las causas que podrían tener una razón de ser.

 

-¿Le sorprendió la causa de empresarios involucrados en coimas?

-No, los empresarios abastecen a la política argentina. Este hecho se naturalizó en muchos gobiernos y no creo en los cuadernos, pero sirvió para revelar cómo funcionan los carteles en la obra pública.

La corrupción de muchos funcionarios, el financiamiento de las campañas del que no escapa nadie, y al mismo tiempo poner muchos elefantes en la cancha para que no se vean los elefantes de Macri, los elefantes del Correo, los Panamá Paper, los parientes que blanquean no se ven, porque hay otros que los tapan.

 

-Este Gobierno se presentó con la transparencia, avalado por Carrió ¿es transparente?

-No, son totalmente oscuros. Tienen permanentemente presente el conflicto de intereses, han hecho una estafa con los precios del gas y de la electricidad, que afecta a millones de usuarios cautivos.

Que tuvieron ganancias exorbitantes, han tenido ministros que estuvieron totalmente metidos en las propias decisiones que tomaban, como el ministro Caputo.

Y espero que en Argentina juzguen a sus propios funcionarios corruptos si los tienen y no esperen a que venga el próximo gobierno.

 

-¿Qué mensaje le daría a la sociedad que está bastante decepcionada?

-Que la mayoría de nosotros somos deudores y no acreedores. Que hay mucha gente que le ha ido muy bien y se siente acreedora, gente que cree que al país le debe, y está totalmente equivocada.

Y no hay más tiempo, o construimos el futuro en serio con buena fe o seguiremos en una decadencia que parece no terminar.

Miremos los ejemplos del mundo, el Líbano fue una Nación espléndida y de repente tuvo 16 años de guerra civil terrible, se tuvo que reconstruir después y quién nos asegura que no nos van a pasar esas cosas.

Quién nos asegura que esta decadencia argentina no termine muy mal, qué mejor que corregir ahora porque no estamos exentos de caer en lo peor.

 

-¿Cuál es su sueño hoy?

-Que mis nietos piensen que hicimos algo por ellos, que vivan en un mundo mejor. Y tengo un segundo sueño que se refiere a Francisco (el Papa), sueño que aumenta muchísimo su influencia, opacada hoy por personajes sombríos como Trump o la derecha italiana.

Sueño conque el poder venga de esa clase de gente, de los Francisco, de los Mandela, hasta diría de los Lula. Y no de los mamarrachos que estamos viendo.

 

¿Qué le gusta hacer?

Me gusta estar en el campo. Me gusta caminar y correr, cada vez puedo correr menos. Me gusta estar solo con mi mujer en el atardecer, en el campo, ese galope corto que se da al que me he acostumbrado.

Los ruidos de la naturaleza, aprendí que me gusta estar solo con ella, aprender a ver mis nietos, tengo dos, hijos de mi hija.

Tengo una hija de 39 años y un varón de 38 que nunca se casó.

Y tengo dos hijos adolescentes que son de mi mujer, que han crecido conmigo.

 

¿Es un tipo divertido o malhumorado?

Era un tipo divertido y ahora tiendo más al silencio o más al vinagre (risas). Pero me encanta el humor, cuando estoy bien recurro al humor, ácido a veces, pero humor. A través del humor llego a la alegría.

 

¿Qué cosas lo entristecen?

El país, la depresión de la gente por su país, la liviandad y la frivolidad de los programas de televisión. Mientras todo se derrumba perdiendo tiempo, recursos, llevando a la gente a discutir estupideces coyunturales. Creo que estoy en una etapa en que hay que sacar conclusiones generales sobre los argentinos, más allá de lo ideológico.

Por ejemplo, el Estado así como está no sirve, la grieta es el negocio de los Durán Barba, pero nunca el nuestro, no hay que definirse por los enemigos, sino por lo que uno hace.

Y no es necesario que por el enojo que produce la situación actual, tantos militantes salgan a reafirmar su ideología, porque eso cansa mucho.

Quisiera militantes más optimistas respecto a los cambios que tiene que tener Argentina y menos obsesionados con el pasado..

 

¿Es de enojarse o es auto controlado?

Soy absolutamente calentón, autoexplosivo y muchas veces meto la pata por la explosión.

Me enoja la vagancia, la pereza mental, me enojo en el tráfico cuando todos deberían enojarse conmigo (risas) y la mentira descarada, la mentira impune, que se ve en los medios muchas veces.

 

Opiniones

Mauricio Macri

Es un malcriado que ignora muchas cosas que debería saber del país y de la historia política argentina. Que sabe que se equivocó feo y no sabe cómo arreglarlo.

 

Juan Schiaretti

Es un excelente gestor y con los años ha devenido en un buen político. Construyó un alianza muy inteligente con José Manuel de la Sota, sin dudas han tenido problemas, pero lo bueno que tuvieron ellos es que priorizaron Córdoba por encima de sus problemas.

 

Martín Gill

Me parece muy brillante, me falta conocerlo. Hoy me explicó la situación política de Córdoba en diez minutos con una gran lucidez que me impresionó.

No nos dimos pelota cuando fue diputado, creo que fue un momento en que no le daba pelota a nadie, yo estaba medio autista. Tuve muchos años de autismo, de no tener interés en relacionarme con los demás políticamente.

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