“Lo que está en juego es el rumbo económico del país”

Nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el tradicional barrio de San Telmo, el 29 de marzo de 1965. Tiene una hija. Es licenciado en Comunicación Social, Magíster en Comunicación y Cultura Contemporánea, Máster en Ciencia Política, título obtenido en la Universidad de Santiago de Compostela (España). Es docente. El retorno de la democracia lo encontró haciendo el Servicio Militar en el Regimiento de Granaderos fue parte de la escolta de Raúl Alfonsín. Su habilidad para entender lo colectivo y luchar por la justicia lo llevó por el camino de la militancia gremial. Fue uno de los fundadores de la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (ADIUC). En 1992 se radicó en Córdoba. Desde 2011 es secretario general de ADIUC. En 2014 asumió como secretario general de CTA Córdoba Es primer candidato a diputado nacional del Frente Córdoba Ciudadana

Escribe: Nancy Musa
De nuestra Redacción

Es el docente de alma al que le gusta ser clown y hacer disfrutar a la familia. Es el pibe que trabajó en diversas actividades para costearse los estudios, el que toca la guitarra, el luchador por la justicia, el sindicalista que sigue frente al aula. El conocedor de la historia, con una profunda visión sobre las consecuencias del mundo capitalista, el que sueña con aportar su granito de arena para que la riqueza sea mejor distribuida. Pablo Carro es un dirigente con una gran habilidad para decir las cosas, con una profunda empatía por la clase trabajadora y un adherente de la expresidenta Cristina de Kirchner, a la que define como “una mujer muy impresionante”.

Con pocos recursos y gran apoyo militante, Carro sigue llevando la propuesta de Córdoba Ciudadana a todos los rincones de la provincia.

 

-¿Cuáles son las expectativas rumbo a las elecciones de octubre?

-Creo que en estas elecciones lo que está en juego es el rumbo económico del país, centralmente. Siempre digo que para nosotros esta es una final de campeonato, porque están los partidarios del ajuste, los que van a seguir con el endeudamiento, que van a elevar la edad jubilatoria, que van a presentar una reforma laboral que va a quitar derechos a los trabajadores.

Están los socios o cómplices del ajuste que se presentan como opositores, pero después les votan todas las leyes, y está Córdoba Ciudadana. Hay muchas listas, pero hay dos proyectos: el del ajuste y el que se propone ponerle un freno al ajuste.

 

-¿Ustedes se consideran la oposición más clara?

-Con Cristina a nivel nacional, en Córdoba solo nuestro frente tiene un perfil opositor y una alternativa política clara de propuestas. No solo una oposición vacía, sino valorando el desarrollo nacional, el comercio nacional, el trabajo. Nosotros defendemos una política que tiene en el centro al trabajo y a los trabajadores.

Creo que eso es lo que está en discusión en las próximas elecciones, creemos que hay que ponerle un límite al ajuste, creemos que lo que se valora en esta elección es el desempeño de la política económica nacional, que mayoritariamente se ha expresado en contra del modelo.

 

-Sin embargo, Cambiemos hizo una buena elección en la provincia en las PASO.

-Creo que esa gran elección que han hecho es producto de los errores cometidos por Unión por Córdoba que demonizó tanto a Cristina que parece que Macri fuera un angelito.

Le dieron los votos a Macri en el balotaje y ahora no pudieron retenerlos. Creo que la que perdió fue Unión por Córdoba y parece que Macri sigue generando expectativas a futuro.

A todo el que le preguntamos si está mejor o peor que en 2015, contesta que está peor, pero si le preguntás si tienen expectativas de estar mejor, muchos creen que hay que seguir dándole un crédito al gobierno a ver si nos puede sacar de esta situación económica.

Y en este sentido ya vamos por el cuarto trimestre y la luz al final del túnel no aparece y no va a aparecer porque no es ese el camino.

 

-¿Por qué piensa que una parte importante de la sociedad, fundamentalmente cordobesa, tiene tanto odio hacia Cristina, hasta el punto que muchos han votado para que ella no vuelva?

-Creo que tiene que ver con una estrategia de la política cordobesa de siempre que es el cordobesismo o es este enfrentamiento con el centralismo porteño. Le rindió a Angeloz con Menem, lo usó De la Sota con Cristina y lo quiere hacer ahora Schiaretti con Macri y me parece tanto de esa disputa con el centralismo porteño y tanta demonización de Cristina ha hecho que la propuesta de Unión por Córdoba perdiera sustento, más el apoyo de los grandes medios hegemónicos que permanentemente están con una campaña de desprestigio.

Grandes medios, servicios de inteligencia, Poder Judicial, ahí hay un entramado oscuro que todavía seguimos arrastrando desde la dictadura, no logramos transformar el Poder Judicial, hay toda una tendencia a la judicialización política y en eso hay muchas denuncias permanentes: la del caso Nisman con el acuerdo con Irán es una causa que no tiene ni pies ni cabeza, no hay un delito penal.

 

-Lo caratulan como traición a la Patria.

-Pero, no, es algo que aprobó el Congreso. Como puede ser que una ley aprobada por el Congreso, luego quiera ser cuestionada judicialmente. Ahí me parece que hay una superposición de poderes y que tiene que ver con este modo de operar.

La mayoría de las causas contra Cristina están basadas en una nota periodística que no tiene pruebas concretas de lo que dicen, pero abren una causa por las dudas y entonces tienen un tiempo de denuncias, de aparición en los medios.

O bien, se supone que puede haber una causa y le intervienen el teléfono a Parrilli para escuchar lo que habla Cristina y sacar frases que luego puedan ser usadas en los medios para cuestionarla, pero sin pruebas concretas.

La verdad, es triste, porque tampoco podemos confiar en la Justicia. Ninguna de esas causas van a prosperar porque no tienen sustento, pero sirven para operar políticamente.

 

-Una parte de la sociedad parece convencida de la frase, más que repetida, “se robaron todo”.

-Efectivamente, eso dicen. Y yo pregunto qué le robaron a cada uno, me gustaría que me digan qué se robaron. Porque si se hicieron las obras que se hicieron, se pagaron las jubilaciones que se pagaron, tuvimos dinero para el Procrear, para el plan de vacunación más importante de América Latina, si se dieron computadoras a los alumnos, se dieron libros, se dieron planes que mejoraron a los que menos tenían, se recuperaron las AFJP que era un negocio formidable para el sistema financiero y además se robaron todo, no sé cómo hicieron.

Porque ahora, supuestamente, no se roban nada, están tomando créditos como locos, no se ven las obras y estamos peor.

Nos han hecho creer que para estar bien, primero hay que estar mal. Estábamos bien pero eso era de mentira, ahora hay que estar mal si queremos estar bien.

Mientras tanto los sectores que más tienen se la están llevando, los más ricos se enriquecieron más y los más pobres se empobrecieron más.

Porque si hay que hacer un ajuste y se distribuyera en todos los sectores de una manera similar, uno diría bueno me la aguanto. Pero si el ajuste lo pagan los laburantes, que no pueden evadir impuestos, que todo lo que ganan lo consumen, y vemos a los empresarios que ponen en Lebacs, cambian dólares y se los vuelven a llevar afuera, la verdad es que están reventando el país económicamente y empobreciendo a los que menos tienen y generando una transferencia de riqueza de los que menos tienen a los que más tienen.

-¿Cuál es tu mirada con respecto a este enfrentamiento social que está basado fuertemente en un antiperonismo?

-Mirá creo que desde el mismo inicio de la Independencia argentina venimos arrastrando lo que hoy tiene nombre de grieta, pero tiene que ver con unitarios y federales, civilización y barbarie.

Hay algo que puntualmente se llama normalidad y es cuando las clases dominantes pueden llenarse los bolsillos de guita y los laburantes laburan sin chistar. Esas serían las etapas de normalidad, pareciera que en esa situación no hay grieta, nadie se queja. O no hay grieta en la dictadura cuando al que protesta se lo desaparece, se lo encarcela o se lo echa del país.

En esos momentos no hay grieta, en el resto cada vez que los sectores populares, que los trabajadores salen a la calle a defender sus derechos y a pelear por conquistas aparece la grieta.

 

-¿Tiene que ver con la lucha de clases?

-En términos marxistas, tiene que ver con la lucha de clases. Cada vez que los sectores populares enfrentan a los poderosos para defender sus derechos aparece la grieta. Hoy, la grieta además tiene un doble sentido porque al macrismo le sirve políticamente. Ellos se presentaron como la fuerza que iba a cerrar la grieta, pero se dieron cuenta de que políticamente les rinde mucho porque lo que hacen es estigmatizar a la oposición.

Hoy cualquier actor social que defiende sus derechos está a un pelito de ser considerado un extremista y colaborar con la violencia política y en cualquier momento ir preso.

 

-¿El caso Santiago Maldonado, por ejemplo?

-Hoy, en el caso de la desaparición forzada de Santiago Maldonado se lo trata de estigmatizar como si fuera un hippie kirchnerista y entonces dicen que está de vacaciones tomando sol.

Son temas centrales en Argentina, en que no debiéramos estar haciendo política, creo que todo el arco político debería estar en la misma posición.

Pero la grieta tiene esa característica que es ese odio al peronismo, que hoy se convierte en el antikirchnerismo o si se quiere anticristinista, por el hecho de ser mujer y tener ese lugar.

Hace poquito dijo, en la entrevista que le hizo Novaresio, hay un pibe preso porque puso algo en Twitter contra el presidente y a ella la llamaban “yegua, puta y montonera” y nadie iba preso.

Mirá cuando hice mi tesis de Maestría fue sobre los noticieros Sucesos Argentinos durante el peronismo.

 

-¿Los noticieros de 1945 a 1955?

-Sí, a mí me interesaba ver todas las lecturas, la historia oficial ha sido bastante gorila, salvo algún revisionismo del último tiempo.

Y yo tenía la idea de que el peronismo había sido autoritario, que no había sido democrático y veo que en el Gobierno de Cristina se han respetado todas las libertades y también se dice que ha sido autoritario. O sea que veo que hay más una posición ideológica en el modo de considerar a las experiencias populares que una visión objetiva de la realidad.

 

-Se habla de la lucha de clases, pero en nuestro país lo que se ve hoy es la pelea entre trabajadores o entre los pobres.

-Es que ese el modo en que los poderes concentrados económicos lo plantean. Si el reclamo es de los choferes de colectivos, están perjudicando al resto de los trabajadores y no se tiene clara conciencia de que cualquier lucha de los trabajadores sirve al conjunto, incluso a los que están en la economía informal.

Si un trabajador formal gana bien contrata a los informales, jardinero, trabajos de pintura, si no gana bien eso no ocurre y encima son estigmatizados porque reciben planes sociales y demás.

Nosotros tenemos que pensar en una Argentina que incluya a los 44 millones de argentinos. Acá hay un sector de la población, que no llega ni al 10%, que se lleva las grandes riquezas y un 30% de la población que vive su vida reflejándose en la vida de ese 10%.Entonces busca diferenciarse del resto.

 

-¿O sea que si el pobre puede ir a los mismos lugares no se pueden diferenciar?

-Claro, si el pobre va al teatro, si va al cine, si me llena las plazas entonces adónde voy. Me parece que eso es muy parecido a lo que generó el peronismo y lo pude ver en ese estudio. Les molestaba que el centro se llenara de negros que hacían cola para ir al cine. Y fijate porque el cine, para la época del primer peronismo, era uno de los consumos culturales principales.

Cuando hubo crisis económica, una de las medidas que tomó el peronismo fue abaratar la entrada del cine, esa idea de que lunes, martes y miércoles se puede ir más barato al cine viene de esa época.

Y de la entraba se sacaba un fondo para que se pudiera seguir haciendo películas, algo que retomó el kirchnerismo, pero cuando vienen gobiernos liberales como el de Macri, cine hace el que tiene guita, va el que tiene guita y se convierte en una actividad que no es de consumo masivo para todos.

Nosotros tenemos que trabajar para que los acontecimientos culturales sean para el conjunto, lo mismo pasa con el turismo.

Hoy Córdoba sufre porque los sectores populares no tienen capacidad para ir de vacaciones y los que tienen guita se van afuera.

 

-Pablo, ¿cómo fueron sus comienzos en la actividad gremial?

-Mirá, en los 90 estábamos en una situación muy crítica desde el punto de vista económico. Mi viejo tenía un taller de marroquinería y se fundió con las importaciones de bolsos, no pudo competir, quebró y fue a parar a un hospital.

Y mi vieja laburaba de preceptora en una escuela y conseguí entrar de preceptor en una escuela de la Universidad, el Manuel Belgrano, los salarios eran malísimos, pero para mí fue incluirme en el trabajo formal, tener obra social.

Trabajábamos nueve horas por día y teníamos un sueldo espantoso y eso nos llevó a organizarnos, soy uno de los fundadores del sindicato de la universidad, la pelea para que no nos privatizaran la jubilación, todas esas medidas me pusieron en la calle. Estuve en el sindicato seis años, después dejé, seguí con otras actividades.

Fui secretario de asuntos estudiantiles, secretario administrativo en la Universidad y en esta última etapa, en diciembre termino mi segundo mandato como secretario general.

Igual soy un sindicalista que sigue trabajando, sigo al frente del aula, no con todas las horas porque sería imposible, pero soy de los piensan, como decía Agustín Tosco, que los dirigentes sindicales tienen que vivir la misma realidad de los trabajadores que representan.

 

-¿Por qué se sintió atrapado por el gremialismo?

-Algo que me fue llevando, de chico tengo una habilidad que es la de ser capaz de decir lo que el resto necesita que se diga y nadie se anima. Desde la escuela secundaria es algo que hago, yo era el que negociaba con la empresa por el viaje de estudios y las madres me encomendaban a sus niñas en el viaje (risas). Siempre fui así.

Para mis viejos era muy importante la justicia, y que había que defender aquello que era justo. Para mí fue algo natural y después fui desarrollando esa habilidad de poder escuchar varias posiciones y saber cuál es la que sirve para todos.

Y después porque soy jetón y digo lo que hay que decir. Y eso fue generándome reconocimientos. Además uno es capaz de decir no lo que quiero sino eso que se construye colectivamente. Me parece que esa es una clave para ser dirigente.

 

-Yen tu niñez, ¿eras un chico revoltoso?

-Nunca fui el mejor en nada (risas). Nunca quise ser el mejor en nada, a mí me alcanzaba con ser bueno en lo que hiciera, con cumplir. No me interesaba ser el mejor alumno. De chico, por cuestiones de laburo de mi viejo nos cambiábamos mucho. Mi infancia fue en Banfield, pero cuando tenía 15 años mi viejo se hizo cargo de un negocio en Caballito, una fiambrería y una bombonería. De Banfield a Caballito hay que tomar el tren a Constitución, hacer combinación y tomar el subte debe ser una hora y cuarto más o menos.

Yo vivía en Caballito e iba a la escuela en Banfield, entraba a las 7.30, salía a las 12, almorzaba en la casa de un compañero y atendía la bombonería desde las 5 de la tarde hasta las 9 de la noche. Para hacer el viaje de estudios me lo pagué atendiendo en la cantina de la escuela.

 

-¿Siempre tuvo que trabajar?

-Toda mi vida fui un laburante, para estudiar laburé de mozo, de cajero de supermercado, preparé alumnos, fui preceptor, lo que se te ocurra.

Y siempre tuve claro que para ascender socialmente es imprescindible la ayuda de los otros, nadie sube solo, si no tenés la ayuda de los demás no vas ni a la esquina.

Por eso siempre me apareció que al lugar que uno llega, si no puede llevarse a todos con uno, tiene que hacer algo que tenga sentido para todos los que colaboraron.

Y en esta etapa política en la cual venimos de culo, yo como dirigente dije este es el momento de plantar bandera y dar un paso al frente. Cuando todo viene para atrás, me parece que la experiencia que había hecho en los 90, peleando contra el neoliberalismo, lo podía poner al servicio en esta etapa aunque yo nunca había participado en política, en sentido estricto, siempre lo había hecho como militante sindical.

 

-¿De qué manera le llegó la oferta para ser el candidato a diputado del Frente Córdoba Ciudadana?

-En parte había una crisis del kirchnerismo por la derrota electoral que entonces se vio todo lo malo, la fuga de dirigentes que empezaron a irse. Y había una crítica del modo en que funcionaba el Frente para la Victoria en Córdoba, tenía una perspectiva un poco sectaria, muchos que apoyaron al Gobierno de Cristina no tuvieron modo de canalizar su participación, con la derrota hubo muchos cuestionamientos a los dirigentes.

Cuando se empezó a acercar la fecha de las elecciones, muchos compañeros empezar a decir “queremos tener la posibilidad de elegir los candidatos y que sean representativos”.

Mi participación en el sindicato y en la CTA me dio visibilidad y eso hizo que muchas organizaciones vinieran a verme para decirme “vos tendrías que ser candidato a diputado”.

Eso fue generando mucha masa crítica, podría decir que fue una candidatura que creció desde el pie, desde las bases militantes, de las organizaciones populares.

Porque cuando perdimos las elecciones y empezaron a fugarse intendentes, y hubo quienes salimos a la calle a defender los derechos y las conquistas de los últimos años fue generando esta situación.

Y pensé que tenía un aporte para hacer, hubo un poco de suerte en el cierre del armado y quedó una lista que se parece mucho a la de Unidad Ciudadana en Buenos Aires y tiene una demanda que tenían las bases “de no tragarse sapos”.

Muchos decían si el candidato es tal o cual no cuentes conmigo. Y de hecho hemos realizado una campaña con muy pocos recursos gracias a que la militancia está muy contenta con lo que es una refundación del espacio político.

La lista representa bien lo mejor de los mejores años de Néstor y Cristina y es una responsabilidad difícil porque genera una renovación, hay que recuperar lo mejor, pero hay cosas que dejar atrás.

 

-Cuando va a hablar a un vecino y le dice que es de la lista que adhiere a Cristina, ¿tiene cierto rechazo?

-Sí. Hay adhesiones, y hay otros que por el simple hecho de estar con Cristina se produce todo lo contrario.

Y hay muchos que también dicen “Pablo vos que sos tan bueno, tan honesto, qué hacés en ese espacio”. Creo que se despiertan sentimientos de los más variados y el desafío es cómo hacemos para mostrar lo mejor.

Porque hay mucha crítica a los gobiernos de Néstor y Cristina pero en general lo que les molesta son las cosas que se hicieron bien, no las que se hicieron mal.

Hablan de la corrupción, pero lo que les molesta es YPF, Aerolíneas, la Asignación Universal, las jubilaciones para las amas de casa, los convenios colectivos, la actualización automática de las jubilaciones, el presupuesto en ciencia y tecnología, la defensa de la soberanía en las Malvinas y mucho más. Esas son las cosas que les molestan.

 

-¿Usted dice que les importa poco la corrupción?

-Les importa poco la corrupción, porque la corrupción es funcional al capitalismo y la ejercen los grandes grupos económicos internacionales como Odebrecht, están al pie del cañón con las coimas sea el gobierno que sea. Es más quieren gobiernos comprables.

Te ponen lo de “robaron” y es cierto que los corruptos tienen que ir presos, pero no pasa por allí, los problemas centrales de la gente pasan por otro lado.

Pero de todos modos, tener una lista de gente que es honesta, que solo vive de su trabajo, que ya demostró lo que es. Yo entré al sindicato en 2011 y era dueño de un Gol 2008, me voy ahora seis años después y soy dueño de un Sandero 2011. Yo creo que se puede ser dirigente sindical, se puede trabajar, se puede ser honesto, se pueden administrar los bienes del sindicato.

Y eso es lo que representa nuestro frente, dirigentes honestos, luchadores y que viven la misma vida que el pueblo que representa.

 

-Pablo, el sindicalismo está desprestigiado ¿qué se necesita hacer para cambiar esta imagen?

-Tiene varios niveles, yo defiendo el modelo sindical argentino y los derechos laborales que hay en nuestro país los hay en muy pocas partes del mundo.

Globalmente, el movimiento obrero argentino ha sido positivo para el obrero. Lo que cuestionan es la representación única, pero la representación única permite que sea una fuerza centralizada la que discute con la patronal.

Cuando se divide en muchas, lo que hace es debilitar la fuerza de la negociación. Eso por un lado.

Por otro lado, efectivamente es un sector muy desprestigiado porque muchos estuvieron vinculados a las privatizaciones en los 90 y siguen ahora.

Mataron muchos durante la dictadura, es decir que tuvimos un vacío de grandes dirigentes como Tosco, Atilio López, Salamanca y muchísimos otros desconocidos, la mayor parte de los desaparecidos eran delegados de los trabajadores.

Y se viene arrastrando un desprestigio en el que colaboran mucho los medios, incluso los medios amigos.

Hablamos mal de Moyano, pero el poder económico sabe que el sindicalismo es el único que le puede poner un freno en la calle, entonces critican a algunos, pero en realidad van contra los dirigentes honestos.

Y digo más, me parece que hay más democracia en los sindicatos que en las iglesias, que en los clubes, que en la mayor parte de las instituciones públicas.

 

-¿Se viene la flexibilización laboral?

-Se viene, lo que está pasando en Brasil es una muestra. Creo que no les va a resultar muy sencillo porque tiene que ver con nuestra historia sindicalista, anarquista, con el aporte que hizo el comunismo, el socialismo, luego el peronismo. El movimiento obrero argentino tiene una tradición de lucha muy importante y creo que es una fuerza que tiene la capacidad para ponerle freno al ajuste.

Necesitamos que los dirigentes sindicales sigan en la calle, los necesitamos en el Congreso y en la calle. Los dirigentes tienen que estar cerca de sus bases.

Nosotros trabajamos para que Cristina vuelva al gobierno pero no resolvemos las cosas, si no hay movilización popular no vamos a lograr las transformaciones de fondo.

Creo que hay un aprendizaje que hemos hecho y es la necesidad de fortalecer el poder popular.

-¿Cristina con el PJ o sin el PJ?

-Creo que ella hizo una decisión audaz al salir del PJ para construir Unidad Ciudadana. En algún sentido eso nos reconfirmó la decisión que nosotros habíamos tomado de no integrarnos a Unión por Córdoba, cuando nos decían que había que unir el peronismo para ir contra del ajuste.

Para ir contra del ajuste hay que juntarse con los que están en contra del ajuste.

También es cierto que para gobernar hay que tener vocación de mayoría, y eso no se construye con los militantes de paladar negro que están puros y castos, se construye con lo que hay.

Eso no quiere decir que para eso uno tenga que abandonar sus ideales, pero para construir hay que ir con un sector del peronismo, con un sector del progresismo, de la izquierda, con aquellos que defiendan la democracia, la distribución de riqueza, la inclusión social. Me parece que hay que ir unificando.

 

-¿Qué soñaba cuando era niño, qué quería ser, ya pensaba en ser diputado?

-(Risas). Cuando era chico yo quería ser guardaparque, vivir en la naturaleza era lo que quería. Después fui cambiando de idea y finalmente soy lo que quiero ser. Ser docente en la universidad, en la secundaria, preparé alumnos, es lo que quiero ser. Soy un docente todo terreno.

 

-¿Y qué sueño tiene hoy?

-Me gustaría aportar a la construcción de una Argentina más justa. En la campaña puedo ver la cantidad de pobreza que tenemos. Mi abuelo era carpintero, vivíamos en un conventillo de Constitución, seis personas en una habitación. Toda mi vida laburé y muchas veces la pasamos muy mal, muy mal y no me parece justo en un país tan rico.

Me gustaría hacer un aporte en esa dirección.

 

Me gusta

Ser payaso, en un espectáculo para toda la familia.

Me encanta

Pasar el fin de semana en casa con la familia.

Me divierte

Juntarme con los amigos a comer asado, tocar la guitarra.

Me entristece

El cinismo y la cerrazón de muchos.

Me enoja

La injusticia.

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