La situación social por la pandemia y la cuarentena

Sin ayuda estatal para uno de los comedores de mayor demanda

El Caritas Felices del barrio La Calera no recibió el subsidio municipal de abril ni de este mes. Las más de 100 viandas diarias se preparan por las donaciones de la sociedad
viernes, 22 de mayo de 2020 · 08:00

Ya lo hemos publicado en los últimos meses en más de una oportunidad, pero las circunstancias obligan nuevamente a contar casi lo mismo: el comedor Caritas Felices del barrio La Calera recibe ayuda estatal siempre con atraso, mientras llueve la demanda a raíz del agravamiento de la crisis socioeconómica por la pandemia del Covid-19.

Ahora, el espacio ubicado en la calle Juárez Celman 842 aguarda los subsidios mensuales de cerca de 15 mil pesos correspondientes a abril y mayo, los que el municipio demora en efectivizar.

Marisa Sánchez, la responsable del comedor popular, está cansada de que funcionarios del Gobierno se pasen la pelota uno tras otro, sin dar ninguna respuesta. Ella habla por WhatsApp con distintos responsables del Ejecutivo y la plata no llega, mientras la necesidad y el hambre crecen.

El Caritas Felices no recibe ayuda en mercadería por parte del municipio, porque es el único comedor-merendero de la ciudad al que se le otorga un subsidio en dinero, que son esos casi 15 mil pesos por mes que se destinan al pago de los servicios de gas natural y energía eléctrica, además de la compra de carne.

Previo a la pandemia de coronavirus concurrían al lugar todas las noches, de lunes a viernes, más de 90 niñas y niños del barrio. Pero cuando se inició el aislamiento social, preventivo y obligatorio, la cantidad de comensales se disparó, ya que las madres y padres de los nenes se quedaron sin trabajo, en una población que marcadamente vive de changas y empleos precarios o en negro.

El lugar ya no pudo abrir las puertas para la comida presencial, pero siguió haciendo de comer para entregar viandas cada mediodía. Anteayer fueron 134 porciones.

El comedor tiene tres boletas de gas para pagar, de más de dos mil pesos cada una. Tampoco pudieron pagar las últimas de luz, de 10 mil pesos.

En cuanto a la comida, todo se consigue por la ayuda de personas que llegan al comedor para donar, o bien que le piden a Marisa que se acerque a sus domicilios para retirar mercadería. Ella está de lunes a lunes recorriendo la ciudad.

“Sentimos que desde la Municipalidad se nos burlan, porque nos dan vueltas y no tenemos respuesta”, dijo ayer una colaboradora a El Diario. “El comedor resiste gracias a toda la gente”, subrayó.

Según un relevamiento reciente del municipio, más de 1.200 personas se alimentan en comedores populares de la ciudad.

De acuerdo al listado del Gobierno, hay 17 comedores y merenderos que están en funcionamiento. Los Olmos y Nicolás Avellaneda son los barrios en donde hay más espacios populares. El Caritas Felices de La Calera es el de mayor demanda si se tiene en cuenta la cantidad de días que abre y la cantidad de personas que asisten.

Desde la cartera social del municipio indicaron semanas atrás que, desde el principio de la gestión, se entregaron insumos y mercaderías a cada uno de los espacios.

 

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