Opinión - El último eclipse visto desde la tierra y la realidad de los jubilados, observada desde la luna

Sobre lunas y lunáticos

miércoles, 19 de marzo de 2025 · 08:32

Ay, luna, luna, luna lunera, cascabelera, luna de Valencia, luna tucumana, Mate de Luna, mate con medialunas, luna de plata, luna de queso, eclipse de Luna, lunaaaa, yo solo te pido este favor…, luna de sangre (parece un título digno de García Lorca). ¡Cuántas maneras diferentes de mirar la luna! El eclipse lunar, luna de sangre fue, dicen los que dicen que saben, que fue un evento astronómico único en este año que corre y que por momentos parece que corre tan fuerte que nos lleva puestos a todos.

Eclipse. Luna de sangre. Cuando la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna, mientras los tres astros están alineados, impide que los rayos solares lleguen directamente al satélite natural. Sin embargo, parte de la luz se filtra a través de la atmósfera terrestre y se dispersan sus longitudes de onda más cortas (azules y verdes), por lo que quedan solo las longitudes más largas (rojas). Esta luz dispersa llega a la cara visible de la Luna y la ‘tiñen’ de un color naranja o rojizo, cuya intensidad puede variar dependiendo de las condiciones atmosféricas.

¿Usted lo vio? Yo no. Capaz que estaba en la luna. Desde chiquito fui así, muy de hundirme en mis propios pensamientos y abstraerme del mundo, aunque eso de hundirme sea medio relativo, ya que, siendo un niño, supongo que mis pensamientos no habrán tenido una gran profundidad…, a gatas, si me habrán llegado hasta las rodillas, así que lo de hundirme en mis pensamientos es más que nada una metáfora, pero lo que importa acá es que, absorto en mi propio universo, era de no dar mucha bola cuando mis viejos me llamaban para hacer un mandado o para hacer los deberes, pongamos por caso, y entonces sonaba, invariablemente, la frase “¡Este, otra vez en la luna!”, tras la cual venía, también invariablemente, un ominoso coscorrón que tenía por objeto bajarme de la luna en vuelo directo, sin escalas, y traerme otra vez a pisar esta tierra que es un valle de lágrimas.

Como quiera que sea, no vi el eclipse ni la luna de sangre, porque estaba en la luna y, como cualquier astrónomo sabe, para ver un eclipse de Luna hay que estar en la tierra.

Y ya que hablamos de eclipses, y de astrónomos, y de lunas, siempre me ha llamado la atención cómo el bicho humano se esfuerza en comprender los astros, indagar en la propia galaxia y en las galaxias vecinas, en medir los años luz que medían entre un cuerpo celeste y otro, en investigar si hay vida en otros planetas, y está muy bien, me parece genial y acaso sea parte de la curiosidad intrínseca de la especie, amén de que cada uno puede gastar su tiempo como mejor le parezca, pero tanto esfuerzo y aún no han logrado responder enigmas tan simples y terrenales como... ¿Por qué los lobos o los coyotes aúllan a la luna? ¿Por qué los perros ladran a la luna? ¿Eh? Silencio de luna… Silencio sideral… ¿No hay telescopio que consiga responder a esos enigmas, digo yo? Tal vez sean planteos de lunático, no me extrañaría, viviendo de mí... Pero, ¡qué le voy a hacer! Yo soy así y quereme así, piantao, piantao, ¿no ves que va la luna rodando por Callao? Y en esas preguntas me voy perdiendo: ¿Cómo habrán mirado el eclipse los despedidos de Nestlé? ¿Cómo habrán mirado el eclipse los inundados de Bahía Blanca? ¿Cómo habrán mirado la luna de sangre los jubilados reprimidos por reclamar dignidad? ¿Habrá mirado el eclipse el policía que le pegó un palazo en la cabeza a una anciana de 87 años? ¿Y el que le pegó un proyectil en la cabeza (cabeza de sangre, luna de sangre) a un fotógrafo que estaba trabajando? ¿Y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich habrá visto la luna de sangre, luna tinta, vino tinto?  ¡Cuántas maneras hay de mirar la luna y el eclipse de Luna!

Yo, como ya dije, no vi el eclipse ni la luna de sangre porque estaba, fiel a mi costumbre de niño, en la luna, hundido en mis propios pensamientos, así que me perdí el hermoso espectáculo astronómico que, según afirman, será único este año en Argentina y en toda América Latina. Pero desde la luna,  créanme (y no es por alardear), desde esa perspectiva pude ver otro espectáculo y otra sangre, acá, en la tierra, en la Patria, en la ciudad.

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