La celebración de una jornada “para coleccionar”
Sobre dietas, monedas, estampillas y medallas
Al mismo tiempo que se celebra el Día Internacional Sin Dietas, hoy es el Día del Filatelista. El Centro Filatélico local se fundió en 1951 y logró reunir piezas importantes¡Hoy comamos y bebamos, y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos!
Y claro que sí, porque hoy, estimados/as/es contertulios, para solaz y beneplácito de tutti quanti, es el Día Internacional Sin Dietas, o sea que en el día de la fecha no vamos a andar privándonos de aquello que nos gusta por más que el médico, o el nutricionista, o el psicólogo, o el líder espiritual que nos atiende lo decrete. Y ya que hablamos de decreto, estaría bueno decretar también, de paso, que dejemos hoy sin dieta a los legisladores que van a hacer la plancha a sus respectivas bancas, ¡y eso, cuando van!, que muchos ni siquiera marcan tarjeta, los muy ñoquis; pero cobran igual, justificándose, justamente, en que los ñoquis son parte de la dieta.
Pero como no solo de dietas vive el hombre, también vale mencionar que hoy también es el Día Internacional de la Filatelia. Y si hablamos de estampillas no podemos dejar de mencionar, con el pecho lleno de orgullo localista, que la ciudad cuenta no solo con una institución ad hoc, sino también con su estampilla o sello postal, si le gusta más, propio.
Dice la historia, según consta en las páginas del libro “La ciudad, las obras y los días”, del profesor Bernardino Calvo, que el “16 de mayo de 1951 se fundó el Centro Filatélico y Numismático de Villa María, logrando reunir 150 piezas de excepcionales valores históricos, porque rememoran hechos verdaderamente trascendentales de la evolución de la ciudad. También atesoran, sus asociados, estampillas conmemorativas, sobres de correspondencia emitida o recibida en nuestra ciudad, matasellos locales de diversas épocas, y decenas de medallas recordatorias de acontecimientos históricos, tales como la inauguración del ‘Tranway’ a caballos, ‘Romería Española’, templo parroquial, edificios escolares, y otros.
En el año 1960 surgió en esta ciudad una institución paralela que se denominó Asociación Filatélica, Numismática y Cultural, pero que se fusionó con el Centro tradicional en el año 1963.
Cuatro años más tarde, con motivo del centenario de la fundación de Villa María, tuvo a su cargo la importante Exposición Nacional Filatélica y Numismática ‘Cenvima/97’, que logró la emisión de un sello postal nacional conmemorativo y, en 1974, organizó el Primer Congreso Argentino de Numismática”, señala el texto de Calvo.
Para más datos hay que agregar que el motivo gráfico elegido para la ilustración central del mencionado sello conmemorativo es un dibujo que firma H. Guimarans. Y que, por aquellos años, el sillón de Viñas era ocupado por Julio Nóbrega Lascano.
Y si hablamos de filatelia, nos queda el caso, como de paso obligado, mencionar la numismática, que como todos saben (o debería saber) es el estudio o coleccionismo de monedas y otros objetos relacionados, tales como billetes, medallas y afines, y acá también hay que hacer un alto para rememorar aquel convulsionado 2001, año que no era centenario de nada por estos lares, pero que, sin embargo, dio lugar a la emisión del recordado “activo”, moneda local que fue emitida en plena crisis y mientras ocupaba el sillón de Viñas Eduardo Accastello; y no falta quien asegura que lo ocupaba día y noche, no solo porque había que gestionar semejante crisis a toda hora, sino que además, dicen, tenía miedo que, si se levantaba, por la noche algún furtivo entrara a su despacho y se llevara el mentado sillón de Viñas pera venderlo en una compraventa de muebles usados a fin de capear la malaria imperante.
Pero lejos ha quedado ya la época en que los sellos postales o estampillas venían pegadas en la esquina del sobre que traía el cartero y en cuyo interior guardaba la tan ansiada, o tan temida, y/o tan esperada carta con, a saber: noticias familiares, recuerdos de amigos, palabras de amor, relatos de otras tierras… Hoy, para lo único que golpea a nuestra puerta el correo es para dejar las facturas de la luz, el gas, el agua; una carta documento o un telegrama de despido. Todo lo demás, e-mail (¡qué antigüedad!) o WhatsApp.
En cambio, lo que sí vuelve, inexorable, con pasmosa tenacidad y saña, es la crisis, por lo que no sería de extrañar que en cualquier momento tengamos que volver a imprimir una moneda local, que puede ser en papel o virtual, tipo bitcoin. Se podría llamar, por ejemplo, $LIBRO; aunque no creo que cotizara mucho, porque la gente ya casi no lee nada. ¡Y así nos va! Cualquier paparulo puede ser cualquier cosa; por ejemplo, presidente de la Nación, o periodista. Si no, míreme a mí, escribiendo, firmando y publicando esta nota.
Por eso, “¡hoy comamos y bebamos, y cantemos y holguemos, que mañana ayunaremos!”. ¿Pero quién nos quita lo bailado?
