Entrevista - Julián López, secretario de?Salud de la Municipalidad

“Llegan menos vacunas del Gobierno nacional”

Son insuficientes las vacunas contra la gripe que hay en existencia, tanto en la salud pública como las que entregan las obras sociales. Julián López explica la situación en Villa María
miércoles, 8 de abril de 2026 · 18:15

La primera definición del secretario de Salud de la Municipalidad es que la situación “es compleja”.

Con menos vacunas enviadas por el Gobierno nacional, se genera una alarma sanitaria porque no pueden inocular a toda la población en tiempo y forma.

“No es lo mismo colocar una vacuna contra el HPV, por ejemplo, a los 10 años que a los 13 o a los 15, cuando ya la persona está expuesta al virus, que aumenta las posibilidades de enfermarse de cáncer”, dijo Julián López ante los micrófonos de la 90.1, laRadio del Centro del País.

En el caso de la vacuna antigripal, enfatizó que “no es lo mismo ser vacunado en marzo que en mayo”, cuando ya el virus esté circulando.

“Lo que estamos haciendo es procurar que los vecinos vayan tanto a la Asistencia Pública como a los 12 Centros de Atención Primaria de la ciudad para que, si hay existencia, se puedan vacunar y, de lo contrario, puedan anotarse para que se les avise cuando llega una nueva partida”.

 

Variante 2026

Si bien el virus de la influenza es el mismo, cada año se producen modificaciones o variantes.

“Nosotros podemos anticiparnos porque comienza en el continente viejo”, dijo, refiriéndose al invierno europeo.

“Y es así que las vacunas llegan para la variante de cada año”, explicó.

Sobre la gripe que se espera para este año afirmó que tiene síntomas muy fuertes, con fiebre alta, de entre 38 y 39 grados, un fuerte dolor corporal y cansancio extremo.

Para explicarlo más claramente, López dijo que “hay una diferencia con el resfrío simple, porque la gripe te voltea”.

Hay que estar atentos a posibles complicaciones, fundamentalmente en mayores de 65 años, menores de dos años y en el resto de las personas que tengan enfermedades respiratorias, cardíacas o renales. También quienes estén inmunocomprometidos, diabéticos u oncológicos.

“Un signo de alarma es la dificultad para respirar”, señaló. “También el empeoramiento después de haber mejorado. Si pasan cuatro o cinco días y luego de la mejora el paciente recae, hay que consultar al médico”, agregó.

 

Ni en las farmacias

Sumado a la reducción de vacunas que llegan para la salud pública, también es complicado acceder a través de obras sociales o comprándolas en la farmacia.

“Una vacuna contra la gripe puede costar entre 70 y 80 mil pesos, por eso, aunque hubiera, no garantiza la accesibilidad”, planteó el funcionario. “En un momento en que las personas eligen comer o colocarse una vacuna, el costo es una barrera”, agregó.

 Por otra parte, informó que aún “no llegaron las vacunas del PAMI, que cubren una población que tiene más riesgo de complicaciones”.

 

Políticas públicas

“Hay decisiones que en salud pública no son neutras, sino que se pagan. Por ejemplo, el sarampión, una vieja enfermedad de la que no se habían registrado casos, tuvo una reaparición el año pasado, con más de 30 personas afectadas en el país. Este año hemos tenido uno solo importado”, puntualizó, al referirse a las consecuencias de la escasez de vacunas, “como así también al movimiento que se niega a aplicárselas”.

“Estamos viviendo un retroceso, una verdadera alarma sanitaria”, puntualizó.

Entiende que “el inconsciente colectivo niega lo que le da miedo, hasta que vuelve, como el sarampión. Porque las enfermedades no tiene fronteras y viajan por el mundo y, más aún, en situaciones como, por ejemplo, el Mundial de fútbol, donde gente de diversos países se reúne en un mismo lugar. La única forma de evitarlo es la vacuna”, expresó.

“Esto que ocurre va a generar un impacto muy grande, y lo que digo no es una cuestión de un partido político, sino de políticas públicas”, expresó.

Reducir el número de vacunas tampoco tiene sentido desde el punto de vista económico.

“No se ahorra nada poniendo menos vacunas”, dijo Julián López.

“Si bien economista no soy, con una deducción simple se puede saber que si un adulto mayor no tiene colocada la vacuna antigripal resultará más costoso. Pensemos las complicaciones que requieran internaciones. Los costos son altísimos. También se puede pensar en el ausentismo escolar o laboral entre personas que por no estar vacunadas tienen que tener, en el mejor de los casos, licencias más extendidas”, agregó.

En consecuencia, limitar la vacunación no tiene sustento, ni sanitario, ni económico.