Los fieles vienen marchando

Dónde: en distintos puntos de Buenos Aires (Ciudad y provincia: salida en la Capital Federal y llegada en Luján). Cuándo: sábado y domingo próximos (30 de septiembre y 1 de octubre)

Varias decenas de miles de personas (la mayoría henchidas de fe, algunas impulsados por el simple afán de aventura) pondrán pies a la obra el próximo sábado con la realización de la Peregrinación Juvenil a Luján 2017. Será la 43º edición de ésta, la procesión más importante y multitudinaria del país, que honra a la popular Virgen del Luján. A ella le ruegan los participantes (o de vuelta: la mayoría de ellos), en este año amparados por el lema oficial “Madre, enséñanos a construir la paz”.

Como es costumbre, la marcha recorrerá casi 60 kilómetros. Son los que separan a la Parroquia San Cayetano del barrio porteño de Liniers y la Basílica Nuestra Señora del Luján de la localidad bonaerense. Una muy concurrida caminata, que demanda más de 15 horas de andares, siguiendo a la imagen de la virgen, que va adelante, iluminando la ruta. Tal es la magnitud del evento que en su realización trabajarán más de seis mil voluntarios. Varios de ellos estarán instalados en 15 puestos de apoyo y 60 puestos sanitarios distintos, distribuidos a lo largo del circuito.

 

Paso a paso, de día y de noche

La peregrinación comenzará el sábado en horas del mediodía, cuando luego de una misa especial a realizarse en la citada Parroquia San Cayetano (ubicada en calle Cuzo 150, en las cercanías de la intersección de las avenidas General Paz y Rivadavia, en Capital Federal), el convoy de fieles comenzará a caminar con rumbo marcadamente oeste.

Tras dos horas y media de actividad, y ya en lo que se conoce como Gran Buenos Aires, la primera gran parada será en el municipio de Morón. Algunos minutos de descanso bastarán para cargar energías y continuar hasta Merlo y luego a la localidad de La Reja.

A esa altura de la jornada, fuera del exceso de cemento de la metrópoli, el sol casi habrá dado la despedida. La cita, entonces, adquiere ribetes especiales, con la luz que emana de las velas. Son las que sostienen varios miles de participantes, potenciando sus pedidos, sus alabanzas, sus agradecimientos a la santa y al de arriba.

Así, protegido por los abismos de la noche, el grupo avanzará con el ojo puesto en General Rodríguez, municipio al que se arribará a las 23, aproximadamente. Después queda toda una madrugada de viaje, los pies cansados, pero el corazón dichoso, hasta saludar Luján alrededor de las 5.

Apenas repuestas las fuerzas, la misa central tendrá lugar a las 7 del domingo. El lugar no podía ser otro que la Basílica Nuestra Señora del Luján. Uno de los templos más impresionantes y emblemáticos de Sudamérica, radiante de estilo gótico e historia, donde los fieles volverán a hincarse de rodillas, tocar el cielo y sentir que todo valió la pena.

 

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