Los hechos se revelan y salen a la luz

Una abuela asistida en la vereda, el viernes por la noche, luego de ser atacada por motochorros

A raíz de los últimos casos de violencia

Escribe Sergio Vaudagnotto DE NUESTRA REDACCION

Los llamados de ciudadanos a nuestra Redacción permitieron conocer cuatro hechos delictivos ocurridos en un radio de cien metros, en barrio San Justo, durante los últimos siete días. Ninguno fue informado por la Departamental de Policía. ¿Ocultamiento? Conocer lo que pasa a nuestro alrededor puede ser la primera medida hacia la prevención

La imagen de una abuela tirada sobre una vereda de barrio San Justo, luego de ser golpeada y asaltada por delincuentes que se desplazaban en una moto cuando regresaba de una misa en la Parroquia de Luján de barrio Rivadavia, colmó el vaso. Los vecinos del primero de esos sectores se sienten desprotegidos. “Es el cuarto hecho del que tomamos conocimiento en muy poquitos días. El caso de la señora de Paschetto de la noche del viernes, se suma al de la señora de Telgaretz, también violento, ocurrido jornadas antes en la calle Las Heras, entre Lamadrid e Ituzaingó. Viven a media cuadra una de la otra, aunque la primera de ellas venía caminando hacia su casa cuando fue atacada. Pero también están los casos sucedidos en Manuel Ocampo y Lamadrid, que se quedaron en intentos de ingresos a viviendas contiguas…”. Las voces al otro lado del teléfono solamente piden que EL DIARIO “dé a conocer lo que se está viviendo”.

Como en el caso de nuestra edición de ayer, un periodista se desplaza hasta el lugar del hecho, dialoga con vecinos, toma nota y da cuenta de lo ocurrido.

Después, en un análisis más sereno, dialoga con sus compañeros acerca de qué es lo que en verdad está pasando.

Porque cuando se llama al área de Prensa de la Departamental, como ocurrió el jueves 15, después de conocerse el violento robo domiciliario sufrido por una abuela, la respuesta lacónica dijo que “se está investigando”.

“Cuando haya algo que informar, se informará”, se agregó desde la sede policial de la calle General Paz 317.

Lo que se busca con la difusión de este tipo de ilícitos no es estar a la vanguardia de la investigación -no es esa nuestra tarea-, pero sí informar a la población, para que sepa cuál es la situación real en la que se vive en esta ciudad. Que no nos quieran hacer creer que estamos en Viena, cuando el día a día en Villa María se complica por cuestiones sociales que atentan contra la seguridad, como en el resto del país, según lo demuestran los datos que aportan las desinteresadas encuestas de la Universidad Católica Argentina, entre otras. ¿O por qué están “sembrando” la ciudad con 200 cámaras de seguridad?

Nos dan cuenta en el parte oficial de la Departamental de las “batallitas” ganadas, con tres encapuchados marchando presos por el robo de un minicomponente y el cuadro de una bicicleta de mujer en una chacarita. Y lo publicamos.

Del mismo modo, publicamos cuando los vecinos de un barrio de “casitas de planes sociales, en muchas de las cuales se han quedado a vivir adultos mayores”, se sienten desprotegidos y comienzan a hablar de “zona liberada”.

“El silencio es salud”, era una de las muletillas que bajaban los gobernantes durante la última dictadura, mientras se ocultaban situaciones dramáticas que la mayoría desconocía.

El silencio no es saludable; es cómplice. Por eso no vamos a callar cada vez que nuestros vecinos nos convoquen.

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