Los lectores también escriben

Cuando todavía existen deudas internas pendientes, como la que se plantea en la primera de las cartas de lectores, ayer estallaron las redes sociales con la imagen y el sonido de la banda de la Fuerza Aérea Argentina interpretando el himno inglés God save the Queen en la Embajada del Reino Unido, para festejar el cumpleaños de Isabel II

Malvinas: carta abierta al Ministerio de Defensa

Señor director:

Hace algunos días charlando con un amigo, me contó acerca de una controversia que preocupa a muchos compatriotas y que lleva años. Si bien ya conocía el tema, me dio mucha tristeza que todavía nada de esto se hubiera resuelto.

Nos remontamos a varios años atrás. Es abril de 1982 y Argentina se apresta a ingresar en un conflicto bélico con otro país por nuestras Malvinas.

Euforia y gloria nos invadían fugazmente, hasta quedarnos con el sabor amargo del dolor y el desconsuelo. Quizá entendemos una vez más que las guerras no son el camino de nada bueno. Porque pueden llevarnos lo que más queremos.

Nuestra memoria también recordará el padecimiento de nuestros héroes.

Aquella muchachada joven y maravillosa que fue embarcada en esta batalla. Fortalecidos por un espíritu de soberanía enorme. Que nunca perdimos, ni perderemos.

Me alegraba hace poco saber que al fin, después de más de 30 años, se pudo poner un nombre en cada tumba, para que aquellos que cayeron en Malvinas ya no fuesen un soldado desconocido.

Aunque, como dije antes y después de charlar con aquel amigo, todavía me queda la tristeza por esa discrepancia y discusión que sigue dividiendo a muchos argentinos.

El reconocimiento económico que reciben los veteranos, es un derecho inalienable. Pero el Estado argentino no debe dar la espalda ni excluir de ese derecho al resto de los hombres y mujeres involucrados en este evento.

Sabemos que, apenas desatada la guerra con Inglaterra, el Estado Mayor del Ejército movilizó a tropas (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur) a muchos jóvenes, quienes allí permanecieron en cumplimiento del deber.

No vayamos a creer que los pibes estaban en cuarteles bien calefaccionados, jugando cartas o pidiendo bendiciones a algún capellán.

Estos miles de jóvenes estaban trabajando, cargando pertrechos en los aviones (armamento, municiones, etcétera). Pero además, esos compatriotas en las bases militares continentales, entre los que había mujeres (enfermeras) que atendían heridos día a día que traían de las islas, también sufrían la angustia e incertidumbre de la vigilia en aquel frío otoño de 1982.

Si nos imaginamos, por unos segundos nada más, las dos contiendas mundiales que ha sufrido y tolerado la humanidad, y sin hacer comparaciones, sería descabellado pensar que millones de personas (mujeres y hombres) que permanecieron en bases militares, en continentes e islas, en hospitales, jamás hubiesen recibido un reconocimiento, una retribución económica. No tengo dudas que los gobiernos implicados en aquellas dramáticas guerras han reconocido esa entrega.

Cual sería entonces la razón para que el Estado argentino, despoje de ese reconocimiento a los soldados que no estuvieron en las islas, es decir, en la piel viva del conflicto.

Es acoso un desconocimiento o una discriminación.

Desde cualquier punto de vista esta actitud del Estado se ve como una quita más de derechos. Como una manera insensible e impasible de dejar que corra el tiempo. Para que lo justo y lo legítimo se pierda en la nada como el humo.

Quiero decir, que la abnegación de aquellos jóvenes, los que dejaron su vida en las islas y en el mar, los que regresaron mutilados o marcados para siempre por la guerra, o los que laboraron y se esforzaron desde el continente, no dudo que con el mismo espíritu de soberanía y lucha, ya son parte de la historia. Esa que no se escribe en el agua, ni se borra con el codo. Esa historia que no se diferencia, ni se excluye. Esa historia que no segrega compatriotas.

Las guerras, como a las dictaduras, no las quiere nadie. Pero lo que tampoco quiere la sociedad argentina es la desunión y la enemistad entre hermanos.

Es mi deseo y seguramente el de todos, que estas discusiones y polémicas innecesarias, encuentren un pacífico entendimiento.

Honor y gloria, a todas y todos los compatriotas que experimentaron en cuerpo y mente aquel doloroso capítulo de nuestra historia.

Que Dios los bendiga.

J.A.D. / N.D.
DNI 11785829

 

Descontenta con ANSES

Señor director:

A través de la presente nota una vez más quiero manifestar mi disconformidad con la atención de ANSES.

Hace más de 4 años que estoy con un trámite de jubilación de retiro por invalidez. Hasta fines de diciembre del año pasado lo llevó adelante una abogada de nuestra ciudad (recomendada por una empleada de esa sede).

El 20 de marzo de este año presenté un “pronto despacho”, para que mi expediente sea liquidado, entre idas y venidas a ANSES. La última vez que fui me atendió la señora Vilma Herrera, estaba esperando que mi expediente llegue a Villa María, el mismo ya se encuentra en la sede de ANSES Villa María.

Días atrás fui a las 06.30 a ANSES para que abran las puertas a las 8 hs.

Esta señora Herrera me dice que por qué me había presentado, si ella me había dicho que ante cualquier novedad me iba a avisar.

La señora Herrera no entendió nunca que mi situación es grave, dentro de no menos de diez días mi hija y yo vamos a quedar en la calle. Atravesando un problema de salud, debo ser intervenida quirúrgicamente, están jugando con mi salud, soy hipertensa.

Esta señora Herrera me pone ahora de excusa que debo renunciar a la PNC que percibo de 3.690 pesos (porque tengo préstamos sacados). Me dijo que no puede cargar mi expediente porque el sistema no se lo permite. Se excusa diciendo que ellos no tenían conocimiento de este caso, que debían esperar que llegue mi expediente a Villa María. Ya tiene conocimiento del caso, ya tiene mi expediente. ¿Por qué tanta burocracia?

Faltan días para que quedemos en la calle. ¿Por qué no entienden?

Tengo una hija menor, no quiero que pase a vivir en la calle, en este caso ANSES va a tener que responder. Esta señora Herrera no escucha lo que le decía. ¿Por qué me dice que tengo que renunciar al PNC?

Una vez que perciba los haberes de la jubilación, automáticamente se da de baja a la PNC, ella misma lo dice, está todo por sistema. Cuando me recibió el señor gerente me dijo que cuando ellos tuviesen el expediente iba a ser liquidado.

No los estoy entendiendo, solo yo entiendo que la situación es grave.

Rosa Gloria Mansilla
DNI 22738467

 

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