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El CAM fue objeto de mejoras edilicias. Detrás de esto, la denuncia por explotación laboral

Denuncia laboral en el Centro de Adopción Municipal

Señor director:

Desde hace varios meses en El Diario se leen cada tanto noticias referidas a los objetivos y avances edilicios, loables por cierto, del Centro de Adopción Municipal (CAM) de Villa María, visitas de altos funcionarios municipales, campañas de cuidado, contención y adopción canina.

Todo ello muestra del interés de las autoridades municipales por el bienestar de la población canina en nuestra ciudad, hecho que tiene su reflejo en el trato, cuidado y contención de personas que, como en mi caso, luego de haber trabajado en la construcción de caniles y de forestación en el mencionado centro durante más de dos meses en negro sin tener ninguna cobertura de la seguridad social y con promesas de pago que nunca se hicieron realidad, tuve que recurrir a reclamos ante autoridades ministeriales del trabajo e interminables y sinuosos caminos judiciales ante la desidia, el desprecio por la persona humana y la renuencia de “pequeños Jaimes de cabotaje” que se valen de insolventes testaferros para el usufructo abusivo e impune de fondos destinados a obras que afronta el erario público.

Atento a esto, llamo a la reflexión de las autoridades municipales vinculadas con la dirección de dicho centro a que tomen intervención en el caso y se preocupen y ocupen, no solamente por la debida protección de derechos de los animales sino también del ser humano, personas que allí trabajamos y somos explotados y estafados.

Atentamente,

Manuel Ambrosio Rivero DNI 13.015.129

 

Señor director:

En las sociedades modernas, donde predominan como sistemas políticos la democracia y algunos totalitarismos, las instituciones y organizaciones sociales están atravesadas por discursos comunes, los cuales estamos acostumbrados a escuchar diariamente. La finalidad de la afirmación de que la economía y la política son herramientas de dominación es “criticar a las instituciones para ser desenmascaradas” (Foucault).

Así tenemos a muchos de los líderes políticos siendo administradores sujetos del poder económico, lo que visualiza serias carencias en la capacidad de construir consensos sociales para mantener la organización social a través de los valores que llevaron al empoderamiento a los líderes antes mencionados.

Cuando esto sucede, emergen individuos o grupos dentro de las sociedades que tratan de salvaguardar los valores que debieron proteger a las instituciones, y que se ven enfrentados a las “corporaciones financieras, económicas, comerciales y a las multinacionales, instituciones de opresión, de coerción y el Estado autocrático, que parecen ser naturales, a pesar de todo lo que dicen: somos dependientes de la democracia del mercado” (Chomsky).

Como podemos deducir de lo antes dicho, la política y la economía se alinean para obstaculizar el camino del bienestar general, que es uno de los valores establecidos en los contratos sociales entre los ciudadanos de los estados y sus gobernantes o conductores, favoreciendo así la dominación de las sociedades.

Los datos del Banco Mundial de CIA World Factbook de la producción de países y la relación de sus riquezas con la población, develan la realidad de que no todos los habitantes pueden beneficiarse con el producto de la riqueza de estos países. Esto es debido al modo de implementación de la política a través de una concepción imperalista de la economía.

“El imperialismo abarca un amplio rango de significados, pero básicamente significa la capacidad de controlar, dominar de una forma u otra lo que hacen los demás, sin ser castigados. A veces mediante violencia extrema, como la invasión a Irak, otras mediante manipulaciones financieras, por ejemplo, incentivando la fuga de capitales para imponer un programa de ajustes estructurales o a veces secuestrando a presidentes como hace un par de años” (Chomsky).

Asimismo, la decisión de algunos gobiernos de endeudarse para sostener una planificación de Estado promueve la restricción de estos estados en términos de decisiones. Por ejemplo, si un gobierno pide préstamos al FMI que es “en gran medida una rama del Departamento del Tesoro de Estados Unidos” (Chomsky), estos gobiernos deben cumplir con las imposiciones del FMI y de este modo tienen que permitir la libre circulación de las divisas extranjeras. Así se favorece la fuga de capitales y se ocasiona un ajuste brutal que afecta la economía, sobre todo del mercado interno de dicho Estado. Ha pasado en países como Grecia, que aún no han podido salir de esta situación, y más recientemente en Argentina, donde todos los indicadores sociales y macroeconómicos han desmejorado.

En conclusión, la lógica de estas democracias de mercado están dirigidas a promover la acumulación de riquezas de los grupos dominantes, llámense banqueros, multinacionales, corporaciones financieras. Para cambiar esta lógica, es necesario tomar conciencia de que el Estado no es una corporación financiera sino un medio de administración de los recursos de una sociedad en beneficio de su evolución cultural, política, social y económica, y debe promover el bienestar de aquellos que producen los recursos de la comunidad.

Fabián Barale – DNI 20.804.637

 

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