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Un taller mecánico que se transformó en polirrubro en Olavarría, por el recital del Indio Solari. Ropa, cerveza, vino, alineado y balanceado... (foto: @rendirsejamas_)

Una semana después del recital en el que fallecieron dos personas, seguimos recibiendo opiniones en torno al hecho

Un taller mecánico que se transformó en polirrubro en Olavarría, por el recital del Indio Solari. Ropa, cerveza, vino, alineado y balanceado… (foto: @rendirsejamas_)

Desde Villa María

Señor director:

Quiero expresar mi opinión con respecto al recital que ofreció el Indio Solari el 11 de marzo en Olavarría.

Llegamos a las 11 de la mañana, estuvimos esperando para entrar a la ciudad por la gran cantidad de gente que concurría. Luego dejamos el auto y preparamos todo para comer el asado.

A las 17.30 aproximadamente ingresamos al predio, donde nos hicieron el cacheo correspondiente.

Nos ubicamos en la cabina de control y desde allí escuchamos y vimos el escenario durante solamente dos temas, y luego nos fuimos hacia una de las primeras torres. Era increíble la cantidad de gente y los empujones hacia todos lados, por eso decidimos ir atrás en el tercer tema (“Ropa sucia”).

Solari, cuando terminó ese tema, acudió a interrumpir el recital y, acto seguido, a llamar a autoridades civiles para que puedan emprender su intervención.

El recital estuvo interrumpido casi media hora. Después de eso, el recital no fue el mismo; algo se quebró, algo intrínseco murió entre esa sinergia que conectaba al público con el artista; no existía más esa mística que unía ambos ríos con esa voz.

Evidentemente estaba preocupado, una y otra vez, al terminar los temas, acudía a las diferentes ayudas por medio de los parlantes.

Se lo notaba enojado, enfurecido, hasta en un momento agregó: “Ya no tengo ganas de cantar”, algo parecía que había sucedido después de los dichos del Indio.

Nosotros no estábamos al tanto de las muertes.

En varias oportunidades, creo, habrá pensado suspender el recital, pero si eso pasaba, considero que el daño hubiera sido aún peor.

Luego, la salida del show, fue un caos: lugares angostos para muchísima gente.

Aquella ciudad, creo, no estaba preparada en muchos sentidos para recibir y albergar tanta gente. Las calles se veían colmadas, las personas arriba de los autos estacionados y hasta de las casas; todo esto para tomar un poco de aire debido a la gran masa que respiraba cada sorbo de aire como un regalo del cielo.

En lo que concierne a las personas fallecidas, no creo que sea una cuestión de méritos y premios, como ya algunos se apropiaron, no pretendo culpar a nadie. Esos pibes merecen esa justicia que hace rato no existe. No pienso señalar con el dedo y referenciar.

Lo demás es pura mierda, todo lo que salieron a difamar la mayoría de los medios de comunicación, es pura falacia y mugre. Todas calumnias que reproducían funcionales al amarillismo que los caracteriza a esos medios.

En lo que respecta al Indio Solari, lo banco a muerte. Nada en los medios se habló de las palabras que dijo en contra de la baja de imputabilidad y de la campaña para la búsqueda de los desaparecidos en la última dictadura. Nadie de eso habló.

Lo cierto es que nos llevamos un domingo bajo el brazo bastante jodido, no sé si porque nuestro ídolo dejaba de tocar en vivo, porque murieron dos personas y otras tantas heridas, tampoco sé si es porque los lobos se habían comido su ropaje de cordero, no sé qué pasó o porque aquel peladito con mameluco The Who, zapatos de golf y unos lentes redondos nos dejaba sin hilo, nos acababa de largar la mano, y esa luz que se filtraba entre los trazos finos de una pared húmeda, ya no se filtró más; o porque los pogos ya no explicarían más que “Vivir solo cuesta vida”, o porque no sería más el consuelo de aquel pibe enamorado del barro y del fútbol. Es así que el domingo la tristeza pasó a ser un amuleto indescifrable adentro. Fue como volver al pasado y marchar por las cuestiones sin sentido, sin razón alguna.

Pienso que podría haber escrito de otra cosa que no embarre a lo que ya trillado está, pienso que ésta es la última vez que un hombre con simples canciones transmite y emociona a tantas personas, pienso (y es lo único que cae en estos momentos) pensar que no matemos a estos hombres, que los disfrutemos.

Ahora, a nosotros, la banda inconsolable, ¿quién nos consuela?

Si hemos matado al amo, ese amo que juega al esclavo y que tan esclavo se llevó todo, que arrasó nuestro corazón como nadie; claro está, no seamos caretas, de esa miel comimos.

Nuestra estrella se agotó y era mi lujo. ¿Son por acaso ustedes hoy un público respetable?

Rafael Sagripanti, DNI 37.708.959 santafesino radicado en esta ciudad

 

Desde Buenos Aires

Señor director:

La asamblea de trabajadoras y trabajadores de la Agencia Télam, de la cual EL DIARIO del centro del país es abonado, repudia el accionar de la conducción periodística de la empresa, en especial de los jerárquicos Daniel Capalbo, Luis Sartori y Marcos Caruso, principales responsables de la vergonzosa “cobertura” que la agencia nacional realizó del recital del Indio Solari en Olavarría, sin la participación de sus genuinos trabajadores, y que erosionó nuestra credibilidad pública.

Télam malinformó y desencadenó múltiples errores periodísticos de otros medios al emitir en la madrugada del sábado un despacho, sin fuente, sobre el número de personas fallecidas en Olavarría.

Ese acto de irresponsabilidad periodística era imposible de ser publicado sin la participación personal y directa de los tres jerárquicos denunciados, y sin perjuicio de otros actores que resultaron funcionales a esa publicación.

Las trabajadoras y los trabajadores de Télam repudiamos la delirante política de la empresa de suspender, por tiempo indeterminado, la totalidad de las coberturas periodísticas fuera de Buenos Aires, disposición que atenta contra la razón de ser de una agencia pública.

Télam cuenta con extraordinarios periodistas y administrativos para garantizar las mejores coberturas. Sólo se trata de que la empresa les permita trabajar en condiciones dignas.

Los trabajadores queremos medios públicos plurales, rigurosos, democráticos, profesionales, que le den voz a los actores que no que tienen lugar en los medios privados. Hay un impedimento para lograrlo: las actuales políticas de la gerencia periodística.

En ese estado, la Asamblea de Trabajadores exigió:

-La restauración de las coberturas periodísticas fuera de Buenos Aires.

-Que se garanticen condiciones dignas y adecuadas para la labor profesional…

-Cumplimiento total del CCT 124/75 en el sector audiovisual.

-La adhesión al paro nacional de 24 horas convocado por la CGT y diferentes centrales sindicales para el 6 de abril…

-Declararnos en asamblea permanente…

Comisión Gremial Interna

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