Los lectores también escriben

Misiva de un vecino de Villa Nueva y un pedido urgente de ayuda

Señor director:

Empezamos a derrotar la frivolidad, hipocresía, el patoterismo, el despotismo, el robo… de los intelectuales nacionales y populares que nos gobernaron durante 12 años. Ellos convencidos de que el pensamiento único, ese que todo lo sabe, todo lo puede, que goza de toda impunidad y que condena a la verdadera política desde no solo el pensamiento, sino además desde la práctica.

Mercantilizaron nuestra verdadera cultura, desde que asumieron la moral empezó a faltar, nos impusieron el relativismo, la idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo es ser honesto y no serlo.

Jugaron y juegan creyendo que a todos nos dejaron sin memoria, no creyeron que algunos recordarían quiénes fueron, por más que a unos no se los ve y otros abandonaron el barco subiéndose a otro, a nivel provincial, a quien trataron de mentiroso.

Tampoco creyeron que alguien se acordara, que quien fuera intendente de nuestra ciudad les dijera que eran el gobierno más corrupto de nuestra ciudad, recibiendo en contestación el mismo concepto, que él era el ladrón.

Hoy son socios, gobiernan y seguro de lo que se acusaron mutuamente, lo harán juntos, es lógico preguntárselo.

Se quedaron pensando que sus cualidades inmovilizaban, corrompían y silenciaban masivamente; somos varios los que tenemos memoria.

Ellos son los que piensan que el alumno vale tanto como el maestro, tirando al cesto el concepto de que uno es el que se forma y el otro es el formador.

Estos señores nos hacían creer que la víctima cuenta menos que el delincuente, corrompiendo todos los estamentos, para convencernos y usar la autoridad, que está, estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable, por ejemplo, la Policía, la educación, la Justicia, etcétera.

Al punto que dejaron sin poder a las fuerzas del orden, corrompiéndolas también. Crearon una grieta entre la sociedad y éstas, al punto que los vándalos son buenos y los policías son malos, como si la sociedad fuera siempre culpable y los delincuentes, inocentes.

El verdadero eslogan era vivir sin obligaciones y gozar sin trabas, ellos y sus seguidores pensaban ir por todo.

Casi logran terminar con la escuela de excelencia, imponen el cinismo, asesinaron los escrúpulos y la ética.

O sos como yo y pensás como yo, de lo contrario, sos mi enemigo, tengo el poder y te termino.

Con el respeto que me merece la izquierda, cuando les convenía la usaban con hipocresía, permitiendo indemnizaciones multimillonarias a los grandes directivos y era el tiempo del depredador sobre el emprendedor.

La crisis de la cultura del trabajo es su culpa, causa una crisis moral. Hoy hay que rehabilitar la cultura del trabajo.

Defendieron los servicios públicos, pero jamás los usaron, no andaban en trenes ni en colectivos. Hablan de amor a la periferia, pero ellos viven en barrios privados o semi, como nuestro actual y dos últimos intendentes; ellos son los que renunciaron al mérito, al esfuerzo y fomentan el odio entre la familia, la sociedad y la República.

Hoy empiezo a creer. Soy justicialista, son varias mis diferencias con Cambiemos, en lo local para ellos está todo bien. Están pasando desde hace un tiempo cosas y ellos no las saben o no hablan, por qué será…

Soy un ciudadano villanovense, argentino, y convoco con convicción a volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura, ideología y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.

Creo en Dios, fue quien me llenó de paciencia, fuerza para esperar el momento, momento que pronto llegará para desenmascarar a varios desde la justicia, desde la verdad y de hechos que sucedieron, aunque ellos hoy están seguros de que ya fueron.

No estoy ni me siento solo, nunca les tuve miedo, reconozco que muchos de estos conceptos los compartí con un presidente europeo. Esto que viene en Villa Nueva y en toda la Argentina. Aires de valores los están logrando los argentinos y ningún político.

Atentamente,

Osvaldo Rodolfo Soberbio

DNI 11.311.896

Señores lectores de EL DIARIO: me dirijo a ustedes para pedirles una solución en mi domicilio. Donde vivo, en la calle Lácar 129 de barrio Los Olmos, en Villa María, se me llueve toda la casa.

Se me cae a pedazos. Tengo techo de chapa de zinc y de madera machimbrada, no tengo ni puertas ni ventanas.

Con este temporal se me mojaron ropas, calzado, cobijas, colchón, muebles, todo. Ya no puedo vivir así. Hace poco empecé trámites por una pensión y todavía me tienen en veremos, pero después son los primeros en la puerta para venir a buscar el voto en las elecciones de octubre, son los primeros para golpearte la puerta.

Vivo con mi hija de 15 años y mi marido y no recibimos ninguna clase de ayuda. Necesito calzado, ropas, muebles, que me arreglen mi vivienda. Así ya no se puede vivir. Los invito a que vengan a ver las condiciones en que vivimos.

Soy María Cantón, denme una ayuda, por favor. Mi número es 0353-154768363.

DNI 13.726.590

 

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