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Luego de meses de trabajo, Javier Reynoso ya tiene su bicicleta nueva

En el predio del CEC, Javier recibió la sorpresa de que su nueva bicicleta estaba lista. Quienes la fabricaron especialmente para él manifestaron su satisfacción al verlo tan feliz

Ejemplo de solidaridad

Germán y Horacio Sarmiento, junto a Martín Giusiano, tuvieron la iniciativa de fabricar un vehículo para el joven con discapacidad. Con una pollada juntaron fondos y pudieron cumplir el sueño del vendedor de especies

 

Luego de meses de mucho trabajo, esfuerzo y principalmente un gran sentimiento de solidaridad, Germán Sarmiento, su hermano Horacio y Martín Giusiano pudieron entregarle a Javier Reynoso la bicicleta que fabricaron para él.

Para poder movilizarse solo, necesita de una bicicleta que maneja con sus manos, pero su gran sueño era una nueva con motor.

Los hermanos metalúrgicos se conocieron porque Reynoso comenzó a hacer arreglar su bicicleta anterior en su taller, se empezó a formar una confianza y un día manifestó sus ganas de tener una nueva: “Llegó un momento en que la suya ya no tenía más arreglo. Nos quedamos con esa expresión de deseo de él con mi hermano y hablamos con amigos que se prendieron con la idea de hacer una bicicleta nueva”.

Javier vende especies y ahora con su bicicleta con motor supera sus dificultades motrices, puede moverse con independencia y mayor facilidad y así recorrer las calles de la ciudad ofreciendo sus productos a los vecinos. El sueño de una bici nueva era de tamaño pequeño, pero para él significa un cambio gigante en su vida.

“Empezamos a golpear puertas y todos nos dieron una mano. Hicimos una pollada hace unos meses, con eso juntamos la plata y compramos todo. La hicimos cero kilómetro”, contó Germán, quien también expresó que en el medio del proyecto se disparó el precio del dólar y tuvieron que reacomodarse, porque algunos precios de materiales y repuestos hasta se triplicaron.

“Con mi hermano y Martín fuimos la cara visible, pero detrás hay muchísima gente que nos dio una mano. Arrancando con los que compraron el pollo hasta todos los que aportaron. Es todo a pulmón”, expresó Germán.

 

El trabajo para que Javier tenga su bicicleta fue en conjunto. Con una cadena solidaria y el aporte de vecinos de la ciudad, le cumplieron el sueño

Una emocionante sorpresa

Luego de meses de trabajo, hace dos semanas llegó la sorpresa para Javier: “No le adelantamos nada cuando la tuvimos lista y le dimos la sorpresa. No podía parar de llorar, estaba muy emocionado y chocho. Ahora pasa por el taller y nos toca bocina, circula por la ciudad. Esta usando la viejita para trabajar y la nueva dice que la deja para salir, pasear, visitar gente. Esta bueno que, como la actual es eléctrica, no deje de pedalear en la otra así mantiene su estado físico”, manifestó Sarmiento.

Ahora, el próximo objetivo es ir arreglando la vieja.

“Hubo mucha gente que apoyó y colaboró y queremos agradecerles la posibilidad de hacer feliz a Javier. Fue un proceso largo porque íbamos midiendo con él cada paso, lo hacíamos probar, lo hacíamos sentar y veíamos la mejor forma para él. A la par teníamos que atender a los clientes del taller, pero gracias a Dios fue una experiencia muy linda. La emoción de verlo a Javier arriba de la bici, con la felicidad que tenía, no tiene precio”, destacó.

Giusiano hizo toda la parte eléctrica del rodado y los hermanos Sarmiento la parte mecánica: “Martín fue uno de los primeros que se prendió en la idea y estuvo desde siempre. Ahora le estamos por sumar a la bici unas luces. Este proyecto también formó una linda amistad”.

 

Nuevas historias

Para los próximos días, los hermanos Sarmiento tienen un nuevo objetivo solidario. Para hacerle frente a los grandes calores y el sol fuerte del verano, le harán un toldo a la silla del canillita Ezequiel Allende, quien vende diarios en la esquina de la Terminal de Omnibus, en bulevar Alvear y Sarmiento.

A partir de este caso, mucha gente se fue enterando y le piden a este grupo que fabrique más bicicletas de este tipo, pero ellos sostienen que lo suyo es de forma solidaria y a medida de sus posibilidades, y que no tienen como objetivo hacer de esto un negocio: “Nosotros siempre decimos especialmente y reforzamos que con esto no queremos lucrar. No queremos ni cinco centavos. Es algo que nace de corazón hacerlo y sólo pedimos paciencia a las posibilidades de ir armando estos vehículos”, finalizó.

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